domingo, 10 de noviembre de 2019

DENSO / HIPOXIA en CSA LAS VEGAS (9 de Noviembre)




Tras una terrible guardia de turnos, cansado hasta de respirar (ya sabéis, esas veces que hasta tus jodidas mitocondrias piden clemencia), hago un esfuerzo de titanes por ir a CSA LAS VEGAS a ver a una de mis bandas de cabecera en lo que a Doom nacional se refiere (aka HIPOXIA). De postre iba a tener la oportunidad de ver por vez primera a DENSO, que hasta ahora no había podido disfrutarlos en directo. Hay varios matices que tengo que destacar, uno, la baja calidad de las fotos que realicé (la luz era tenue como el espaciado hálito en un cuerpo pre-mortem) y otra que el volumen atronador se comió los detalles en ambos casos, pero bueno, al fin y al cabo de lo que se trata es de la experiencia física de notar cómo tu cuerpo vibra hasta que los intestinos llegan al esófago y éste acaba unido al culo. Al final intentas hablar y sólo te sale mierda por la boca.


La propuesta de DENSO hace honor a su nombre. Incluso sospecho que me han roto los tapones. Música antisistema en formato dúo ultra acoplado, primitivo y con cosas a lo CORRUPTED, EYEHATEGOD y demás pero destiladas a lo atávico. La percusión intensa, el bajo rellenando todos los espacios para no notar más que una pátina agresiva que corte tónico-clónico. Música que se mueve a espasmos, que bebe del Sludge pero que copula con el Crust Punk hasta hacer un compost imposible de discernir. DENSO tocan como un cóctel molotov... nadie quiere que sea estilizado, lo que se quiere es que prenda fuego y estalle.


Necro Crust de raíz poligonera, sin aspavientos cosmológicos. Impulso mas acople igual a vacío, vacío mas vació igual a caída de máscaras. Música catártica antisistema, procariota, sin piedad hacia el espectador y oyente y que por fin en breve parece que nos traen testimonio en disco.






Sobre HIPOXIA he escrito largo y tendido. Tocaron cortes de su segundo disco, del último y alguna cosa más. Una muralla negra sobre la que sobresalía una soberbia interpretación vocal con múltiples registros. Desde lo gutural a partes acopladas que son casi herederas del Power Electronics y el Noise (ese mantra interminable de "Nothing"). Si bien el inicio podía recordar más al Death/doom de toda la vida, pronto se lanzaron a su vertiente más cruda y es aquí cuando noté ecos a ESOTERIC.


Un Funeral Doom tocado lento pero a la vez muy áspero, con esa suciedad que da el drone (al fin y al cabo HIPOXIA no es banda de florituras virtuosas, sino de llevarte al borde del precipicio. Destacaron momentos en que parecía estar escuchando cosas a lo FUNERAL MOTH. Las partes más latentes, con una asfixiante base rítmica y las dos guitarras ejecutándose casi en paralelo, son lo que hacen su sonido tan distinto a tantas bandas del estilo que pululan por la península.

HIPOXIA tienen mucha calidad y están en ese punto de equilibrio perfecto donde es difícil etiquetarlos. Lo mismo te lanzan un pasaje noventero que mantienen un largo pulso en espiral hasta disolverse en la nada... progresiones que junto a las ultra nihilistas vocales de su cantante te dan la mano para bucear en la fosa séptica más grande que hayas imaginado; esa que campeas con una botella de oxígeno en la última dosis de su capacidad.

A un paso de la HIPOXIA. A un paso de la Apnea. Eterna. Negra. Decrépita.








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