sábado, 18 de abril de 2026

DE INFUSIONES CON EL POLVO DE TUS HUESOS... INMERSIÓN EN GUERRA A TODO ESO, DE FRENTE ABIERTO


DE INFUSIONES CON EL POLVO DE TUS HUESOS...
INMERSIÓN EN GUERRA A TODO ESO, DE FRENTE ABIERTO

Resulta radicalmente imposible aportar algo al excelso texto de Carlos García Simón que adorna el libreto (vinilo y CD con UNIVERSAL MUSIC SPAIN) de Guerra a Todo Eso, esperadísimo debut de FRENTE ABIERTO que tanto ha dado que hablar. Me ha costado trabajo llegar con mis hímenes timpánicos prácticamente vírgenes en un ejercicio cuasi monástico que empezó en el momento en que escuché un pequeño adelanto; a partir de ahí lo tenía claro, ESPERAR. Esperar hasta tenerlo en mis manos, que la crítica oficial se explayara, que salieran entrevístas y artículos y macerar mis opiniones. Quería mi propia opinión sin ninguna contaminación así que me hago absolutamente responsable de lo que leáis aquí porque está totalmente `esterilizado´ del exterior porque no he leído ni una entrevista o texto de lo que ha salido hasta que he quitado el celofán al álbum... y el que de verdad CONOCE MIS CAMINOS.... lo sabe.

Pero claro, nunca me he caracterizado (creo) por callar lo que pienso y aunque me encanta el texto que abre el álbum, choco frontalmente muchísimo con algunas partes en cuanto a opinión (bendita la disparidad). Pero ojo, creo el texto de García Simón es brillantísimo y hace que palidezca cualquier posible cosa que pueda yo expresar aquí y sin ir más lejos, me encanta esto de: `cuando a estos músicos se les habla del agotamiento del flamenco, la reacción va de la duda a la estupefacción. Para ellos, el metal de la voz flamenca es familia lejana de su metal´

Sin embargo, a continuación lo que voy a hacer es llevarme Guerra a Todo Eso a mi terreno y plantarlo para que broten letras y regar con NINGUNA sabiduría (pero sí con la tranquilidad de la más absoluta independencia literaria) algunos apuntes (nunca breves, no es mi estilo) sobre FRENTE ABIERTO además contando con la ventaja y acervo de llevar copulando literariamente con Marco Serrato (contrabajo), Borja Díaz (batería), Raúl Cantizano (guitarra flamenca / zanfona), David Cordero (electrónica) y Carlos Pérez (guitarra eléctrica / guitarra acústica / piano) bastantes años ya y es por eso que sé (dentro de mí lo sé) que todo esto viene de muy atrás; imposible no acordarse de la rompedora colaboración entre ORTHODOX e Israel Galván en `El Final de este Estado de las Cosas. Redux´ en la franja 2007 y 2009, minuto arriba o minuto abajo coincidiendo con las ediciones de Amanecer en Puerta Oscura y Sentencia, ambos clásicos ya indiscutibles, dupla ineludible y pilar indestructible de un Doom Jazz (sobre todo Sentencia) a la Tartéssica que no voy a repetir aquí lo que significaron para mí. 

Allá donde `El Final de este Estado de las Cosas. Redux´ podría asemejarse en su día a esas músicas para instalación / performance de los artistas de la electrónica o el Industrial (en dicho caso el concepto, las coreografías de Galván), el paso del tiempo ha llevado a Serrato y Díaz (por citar solo ese binomio y no distorsionar la reflexión que trato de hacer) a emulsionar sapiencialmente ya no solo a una encomiable independencia artística sino a una cuasi griálica búsqueda de elementos que, tras una larga carrera fructifica en oxitocina sonora en Guerra a Todo Eso que para mí es mucho, pero muchísimo más que una extensión, evolución, reinvención, aclimatación, vuelta de tuerca o como queráis llamarlo del Flamenco o del Doom. Espero que poco a poco en las siguientes líneas me comprendáis mejor.

Importantes siempre los detalles técnicos con la grabación de Raúl Pérez (La Mina) aunque luego algunos cantaores pasen por sus lugares de referencia (Inés Bacán en Estudio 79 por Rafael Camisón, Israel Fernández en Desmodus Sound Estudio por Jose Antonio Muñoz y Ángeles Toledano en La Puerta Estudio por Marcos Muniz). El conjunto luego lo mezcla Marcos Muniz (Idle Hands Audio y La Puerta Estudio) para que Justin Weiss masterice en Trakworx. Hablaba antes del binomio Serrato y Díaz a la base rítmica y cuyos coqueteos / eclosión hacia el Jazz, la Impro y otras formaciones (Hidden Forces Trio, Sputnik Trio...) y discos en solitario se suma la barbaridad de currículum internacional de David Cordero o el inclasificable Raúl Cantizano (sin tenerlo claro del todo, creo que las colaboraciones de Hidden Forces Trio con Raúl Cantizano han sido un antes y un después haciendo que algo tan jodidamente inexorable e inamovible como un Péndulo de Foucault se quede doblado más hacia el flamenco que hacia el Jazz), o esa figura siempre en la sombra pero terroríficamente versátil de Carlos Pérez

Avanzo un pelín más en la reflexión y del por qué para mí FRENTE ABIERTO es más una comuna que un acompañamiento a un grupo de cantaores porque si esto fuera así, si nos ceñimos al texto de García Simón esto sería solo un tercio de lo que significa Guerra a Todo Eso y aprovecho para citar otro poquito y matizar un poco el punto en el que difiero: `El objetivo de Frente Abierto es acompañar al cante. No es un objetivo distinto al que tuvieran Perico el del Lunar, Diego del Gastor o marote. No quieren violentarlo, retorcerlo ni hacerlo avanzar. Sencillamente quieren hacer su oficio: sacar del cante toda su potencia expresiva´. Y yo digo: vale... sí pero NO. He crecido en un hogar donde se escuchaba flamenco, donde El Cabrero sonaba una y otra vez con el acompañamiento de Paco del Gastor y aunque sé a la perfección lo que significa `si el tocaor es un intérprete no es por la guitarra sino más bien porque su oficio consiste en leer, entender y hacer entender - es decir interpretar- esa lectura a través de su instrumento´, tengo que sostener en más de la mitad de Guerra a Todo Eso ocurre precisamente al revés (premeditado o no). 

Ya no solo porque la gran mayoría de las composiciones musicales sean de Serrato (las letras igual) por comentar el nombre que más se repite, sino porque musicalmente la parte ultra arriesgada no la asume la voz. La voz jonda que es una absoluta maravilla en todo el disco es la que precisamente no rompe barreras ni sale de su zona de comfort; lo que sale de la zona de comfort es `la estructura de los palos clásicos del flamenco´ sobre los que se basan las composiciones a partir de una instrumentacion poderosamente voraz e inventiva. Y ahí sí estoy al 100% de acuerdo con García Simón.

Se quiera o no se quiera, es tanta la potencia expresiva e inventiva instrumental del quinteto que la mandíbula se te descuelga y son Inés Bacán, Israél Fernández, Sebastián Cruz, Lela Soto Ángeles Toledano también deben rendir pleitesía a lo que está ocurriendo detrás de ese brutal telón de terciopelo negro instrumental que tejen como una cota de malla FRENTE ABIERTO. Dicho de otra manera, el cante son en esta Catedral las vidrieras, los Santos que adornan las cornisas o las Gárgolas ominosas que se asoman pero que nunca se olvide que esta piedra está trabajada por unos canteros musicales que han creado una ODA a la belleza; han ejercido de maestros de ceremonia en dar el `estilo sonoro arquitectónico´ preciso para que Bacán, FernándezToledano, Cruz y Toledano resuenen con esa apabullante, radical, magia o chispa con la que suenan.

Ese `duende´ que indudablemente poseen los cantaores sube enteros exponencialmente con la dádiva musical de Frente Abierto logrando que se abrace la MÍSTICA (anarquista y social), y ya con detalles como la simbólica portada de Carmen del Vlunt, ineludiblemente deudora de Francisco Moreno Galván (1925-1999), autor de grandiosas portadas de artistas como Jose Menese (las cadenas del interior del libreto me recuerdan la portada de A Mi Madre Remedios), algunas letras que ponen los pelos como escarpias como las de Serrato en "Con el Polvo de tus Huesos" y algunas colaboraciones aquí y allá como la de la Cuadrilla de Huebras Nerpio hacen que los 46 minutos del disco adquieran una tonalidad (a ver cómo explico esto), cadencia o ritmo de suite contextual que separa Guerra a Todo Eso del clásico disco de canciones de Flamenco Jondo que por lo general va transitando diversos temas según el palo flamenco sobre el que graviten. 

Ni que decir tiene que esto no tiene absolutamente nada que ver con los tonos poéticos de Lorca, Val del Omar en Omega de Morente / Lagartija Nick (aunque guarde momentos tangenciales) ni con el vanguardismo experimental de Niño de Elche; esto es un disco donde la paleta expresiva que se usa es la del Metal, el Drone (Ambient) y el Doom como vértebra que invita no a la reflexión sino a cerrar el puño y arremeter CONTRA TODO ESO.

Impresionante la apertura con el ritmo arrastrado de la percusión agónica en la soleá popular adaptada de "Parece que te voy viendo". Un sutil espejismo electrónico en la retaguardia sirve de arrope a la fabulosa letra y la armoniosa voz de Lela Soto que se va dando de puñaladas con la más rabiosa y aguda de Israel Fernández en una dupla zurcida mediante guitarra clásica y punzante bajo. Inexorablemente se electrifica todo en una mecedora al filo de un mirador ciclópeo donde atisbamos un plenilunio lunar erosionado en el llanto ácimo y amargo de la pérdida y el desamor. Soleá electrificada con explosión catártica en la que (aquí si me recuerda a Omega) los instrumentos se vuelven salvajes como salvaje son los instintos primarios del ser humano. Glorioso inicio que se continúa con la "Lo que en el Mundo Vale", bambera crepuscular y desértica con inicio Doom Metal que misteriosamente se acopla con una sencillez pasmosa a la voz de Inés Bacán. ¿Alguien puede imaginar riffs de guitarra que en algunos momentos suenen a My Dying Bride o a la escena inglesa en general pero con voces de flamenco? Lentamente va girando la música cuando entra un acordeón (creo que conviviendo con la electrónica de Cordero que es lo que le da el tono litúrgico)  y los ecos rituales que siempre aportan los ancestrales ritmos que evoca la Cuadrilla de Huebras Narpio se desenvuelven con un ambiente puramente de Drone Doom que se va repitiendo en un loop `ad nauseam´

Se me hace corto y me daría para un par de minutos más pero realmente tiene sentido que termine de manera abrupta para que "Con el Polvo de Tus Huesos" ejerza su fuerza centrífuga de manera apabullante. La guitarra flamenca, el Ambient de David Cordero y los sutilísimos roces del arco del contrabajo son un vómito estelar que caen en una fosa universal en un mundo en caída libre. Funesta, negra y plúmbea letra interpretada maravillosamente por Lela Soto (`con el polvo de tus huesos / voy hacer un reloj de arena / pa que en el paso del tiempo / se quede marcá tu huella´). Sigue el interludio en clave verdialesca "... Que la Niebla Esconde" donde la Cuadrilla de Huebras Narpio se desvanece de manera espectral como la luz de una estrella muerta, se exhuma un modal pasaje Jazzero de Serrato, Díaz y Cantizano hasta que nuevamente intentan invocarse los tonos de fandangos ancestrales y se entronca de manera natural con la Serrana de "Si Mañana no Llego", con letras de tintes sociales rurales y musicalmente una monolítica bestia que recuerda a SWANS... intensidad contenida en un sexo musical tántrico con sentidas voces de Sebastián Cruz

Percusión que destroza, erosiona a cada golpe la columna soltando serrín óseo. Sin prisa, se va todo metiendo dentro de una centrifugadora numinosa (invitados a esa Muzak barroca y apelmazada nuevamente la Cuadrilla de Huebras Narpio) que va dando la sensación de despegue hasta que un poderosísimo pasaje de puro Metal (qué bien se adapta la voz de Sebastián, por favor!) ya no solo recuerda a SWANS sino a unos NEUROSIS que hubieran invitado a tocarse algo en el entierro del Astro Solar (¿se os ocurre a alguien que pueda estar más triste que se extinga el sol que a los que evangelizaron aquella obra maestra de A Sun That Never Sets?). 

Contrabajo abriendo paso a la percusión tribal africana cargadísima de cascabeles de "Y Quise Yo Beber", con acupuntura jonda vocal de Israel Fernández y unos preciosismos arábicos de Cantizano que ponen los vellos de punta. Radicalmente opuesta, "Mal Fin Tenga mi Sueño" invoca mediúmnicamente a los Orthodox de Gran Poder y SunnO))) con Leia Soto literalmente agonizando en unos acoples que rebotan en los relieves kársticos de la caliza rondeña escupiendo unas letras que huelen a sudario usado doce veces, una para cada apóstol (`Mal fin tenga mi sueño / Por arrastrarme a este mundo / Sigo esperando el momento / Ay, Arsa y viva Ronda, reina de los cielos / Parece que no llega / Que nunca llegará la hora´). No tengas reparos, crítico de rancio abolengo.... KARSTIC FLAMENCO DRONE DOOM. Tírate por un saliente de caliza tú y tu santa estirpe de Multinacionales, revistas de Infused Indie Shit, vampirismo político, gentrificación. No tengas miedo de desnudarte y vestirte con el musgo de la piedra y atravesar tu cuerpo con astillas de madera en adornos lunares (`Quién me señaló el camino / Que a mí me ha llevao / Yo lo maldigo´). 

Cantizano usa la Zanfona para abrir los tientos de "Su Cante me Lastima" que adquiere tintes galaicos y celtíberos donde brilla una sutil electrónica de Cordero (no puedo dejar de decir que está desaprovechado; en mi opinión una mayor presencia de la electrónica hubiera aportado incluso más) fundida en mayestático Folk con druídica voz de Leila Soto. Magnífico los pulsos ultra sutiles de la base rítmica (Serrato / Díaz) que parecen sístoles / diástoles de un corazón extinguiéndose. Llegados a este punto me reafirmo en lo que dije al principio.... es más, si tenéis cuatro manos podeís pellizcarme a la vez los pezones y los testículos que seguiré en mis trece de que `lo instrumental / solista´ es el andamio sobre el que FRENTE ABIERTO arroja sus piedras vocales contestarias y aunque el todo es la suma de las partes, los músicos que tocan aquí no se limitan a transitar entre ortodoxia o heterodoxia ni creo que les importe un carajo. Tampoco creo que les importe si el Cante está agotado o no... al fin y al cabo, ¿cuántas veces se han enterrado al Metal? Guerra a Todo Eso cambia el Paradigma y en mi opinión la fortaleza de su propuesta no está en que haya o no haya una potencia contenida en la voz y el cante. La grandeza y fuerza radica en algo tan básico como que han COMPUESTO una obra magna, que han grabado un disco que al contrario que la gran mayoría de productos, sean del estilo que sean, SÍ atraviesa la membrana hemato encefálica. 

Si te quedan dudas, vente conmigo a cabalgar las seguiriyas de la homónima "Guerra a Todo Eso". Música y letras de Serrato, a la voz Sebastián Cruz y Ángeles Toledano en un ejercicio épico de en el que el Doom y el Cante jondo se unen de una manera natural que asusta. Asusta de verdad cómo las sensaciones de ambos géneros son similares... invitan a una introspección rompedora. Se sale literalmente de este plano astral el contrabajo, se sale de la ionosfera los toques cuasi psicodélicos de las guitarras tanto eléctricas como acústicas que suenan a redención y cadalso. Tema dedicado a la figura los andaluces exiliados a la URRS, especialmente al `exilio sevillano de 1939´ en la figura de la José Díaz Ramos (secretario general del PCE), y Manuel Asciclo Romero, jefe provincial de las Milicias Antifascistas y Campesinas (MAOC) y por ende, himno antifascista. Es más, opinión personal, dudo que los colores rojo y negro de la portada sean casualidad.... para mí, anarcosindicalismo o anarcocomunismo en estado puro.

CUANDO EL HUMO SE ACLARA

QUEDA UN FRENTE ABIERTO 

EN MI SOLEDAD LIBRO UNA BATALLA

GUERRA A TODO ESO



martes, 14 de abril de 2026

TETRAMORPHE IMPURE - "THE SUNSET OF BEING" (AESTHETIC DEATH ADCD 112, 2025)

Desde Turín (Italia), y tocando un lento Death / Doom de vieja escuela (con ramalazos de Funeral Doom) os presento a TETRAMORPHE IMPURE y su The Sunset of Being, desconocidísimo tras prácticamente 20 años de existencia sacando grabaciones muy underground (un Split y una Demo) que se recopilarían en 2020 en CD por Solitude Recordings (que tengo que ponerme las pilas e intentar encontrarlo a tenor de lo que me ha gustado esto). Es a finales de 2025 que AESTHETIC DEATH saca por fin su debut en digipack vestido con portada / contraportada (que ojo puede llevar a engaño al oyente en cuanto a estilo) de Petri Ala-Maunu junto a desasosegantes óleos en el diseño final (os invito a investigar) de Karl Wilhelm Defebach (1895), Władysław Podkowinski (1866-1895) o Clement Auguste Adneux (1860)... pero ya advierto desde el inicio que el conjunto del diseño puede despistar al que se encuentre con esto de forma casual.

Detrás del proyecto está Damien Dell'Amico (jovencísimo tocaría el bajo en Buried in Time de los MORTUARY DRAPE), encargándose de todos los instrumentos excepto la batería que la toca el músico de sesión Samuel Bassani y la coproducción, mezcla y masterizado de Alex Sedin para terminar de pulimentar los detalles técnicos. 

Escuchando los 40 minutos está bastante claro que estamos ante un disco de alguien que ama el Death / Doom y que por tanto está dirigido a fanáticos del género que busquen su nueva dosis de calidad. Imposible desligar esta grabación de bandas como Evoken, My Dying Bride, Anathema, Paradise Lost e incluso toques a los monolíticos Mournful Congregation. Para ser un proyecto en solitario suena muy cohesionado, orgánico y da la sensación de banda completa destacando sobre todo la construcción que se hace desde la base rítmica (el instrumento principal de Damien es el bajo) con una batería que suena descomunal. Guitarras, voces y demás efectos de teclados van a ir sumando a un álbum que desde el mismo título podría ser un homenaje a cosas como Anathema ("The Sunset of Age").

"Forsaken Light" abre con 11 minutos agónicos que pasan por la característica intro atmosférica de teclados ambientales, voces teatrales susurradas y la entrada de un riff grueso al más puro estilo My Dying Bride del The Light at the End of the World. Base rítmica aplastante mientras se va desarrollando un corte que bebe tanto de la escuela de `Peaceville Three´ como de pasajes más rápidos y doble bombo a lo Decomposed o Dusk. Varias líneas de guitarras que se van turnando, conviviendo o desarrollándose con el teclado (a lo Evoken o los pasajes de los primeros Paradise Lost) y voces tanto guturales como limpias (por alguna razón me retrotraen a los primeros Golgotha) redondean un tema de corte clásico que rinde homenaje al género pero que a la vez tiene su propia consistencia individual. Me gusta mucho la manera en la que se juega con los tempos, las paradas y la alternancia de los timbres vocales... es nostálgico pero a la vez suena fresco y los segundos finales para mí son un clarísimo homenaje en modo lentísimo (que me peguen un tiro si me equivoco) al ultra himno imperecedero "The Sunset of Age" de ANATHEMA.

Sigue "Night Chants" más o menos por la misma línea en la que acaba el anterior (prácticamente se difuminan de manera sutil) con la guitarra dejando caer notas en cascada, muy armónicas y limpias hasta que todo se va apretando en una ordalía que pasa con pasmosa facilidad del pútrido Death al Funeral Doom (algo así como el Withered Shades de OPHIS para que se me entienda, pero sin que nunca se pierda en la brújula el norte de los My Dying Bride). Sigue "Spirit of Gravity" rozando el Dark Ambient al inicio dando pausa estratégica al oyente para eclosionar luego en un medio tiempo cargado de groove, arrastrado y con ese acople característico de Craighan en los solos (también algo del Doom Finés a lo Yearning o la escena sueca hay por ahí). Onda primeros Evoken o incluso Esoteric, haciendo buen uso de las dobles voces de nuevo y fundiendo el corte con teclados, guitarras atmosféricas en una fabulosa doble línea épica ascendente y un persistente doble bombo.

Fin de fiesta con los 11 minutos de "The Sunset of Being", Old School Death / Doom de toda la vida, con guitarras acústicas y teclados campaniformes inclusive. Negritud, claustrofobia y una espiral descendente de miasma existencial para culminar un muy recomendado debut recomendadísimo para amantes del género. Muy pendiente de qué puede deparar un segundo disco.

https://www.aestheticdeath.com/releases.php?mode=singleitem&albumid=6698

https://tetramorpheimpure.bandcamp.com/album/the-sunset-of-being



sábado, 11 de abril de 2026

BLUE MERROW - "BLUE MERROW" (ROCK CD RECORDS / AUTOEDICIÓN, 2022)

Toca presentar a BLUE MERROW desde Pontevedra, lugar entroncado umbilicalmente con este Blog a través de tantos y tantos proyectos que os he ido trayendo a lo largo de 16 años de todo estilo y raigambre. En este caso, si me tiráis abruptamente de los pezones a la vez y girando ligeramente hacia la derecha para que no me enrolle y resuma rápido, os diría que tocan un ácido, habilidoso Galaican Psych Prog Rock de regusto setentero con todas sus patchoulíescas consecuencias (entraremos luego en detalles). Alquímicamente amalgamados tras la disolución de Hofmann's Legacy, que ya reverenciaran la acidez desde su mismísimo nombre, emulsionan en 2019 hacia Blue Merrow y unos años después (2022) editando el homónimo album que hoy os traigo en ROCK CD RECORDS o lo que es lo mismo, autoeditándoselo ellos (hasta aquí puedo contar porque no quiero entrar en mi funesta experiencia con la revista Rock Estatal, RockCd y este binomino molecular de birriosos libretos de estilo y mafia de rancio abolengo sin cultura musical alguna que quiero inmolar en mi más profunda memoria reptiliana).

Aparquemos cuentos y pavorosas anécdotas que sacaré en mis memorias algún día. Flipantes Blue Merrow, su portada retro (Carlota Cao), la grabación en Zolio Unreal Studios, la masterización de Diego Bea Besada. y por supuesto, formación claramente influenciada por el Hard Rock puro y duro de Deep PurpleÁngel Olañeta Rosales (cítara armónica de sextas y coros paradigmáticos), Ángel Vejo Gamero (energía primordial eléctrica sintetizada en cable Jack), Damián Garrido Portela (gárgaras de cactus, homilías, exhortaciones y toqueteos percusivos), Diego Hernán Ruiz (cítara gruesa de cuartas, cítara acústica de sextas) y Alberto Cid Casalderrey (colonoscopia a viejas canteras de granito). 

Los 50 minutazos se abren con líneas de órgano a lo John Lord en "Uncle Tom", con sonidazo retro que asusta. Una guitarra calmosa a lo Yawning Man, crepuscular y desértica, a caballo entre la acidez y el Hard Rock puro y duro mientras lenta pero inexorablemente se añade la base rítmica. Despegue e ignición, destaca el insistente órgano y la voz bluesera, bien ejecutada y que, permitidme el lujo de especular, me hubiera encantado en castellano (no todos los temas, pero alternar sí). Boogie rock, mecedoras cosmológicas y balaseras western Purplelianas; muchísimo eclecticismo y calidad, con pasajes fuzzeros de guitarras que se te pegan con esa malsana infección del Blues Rock (Edgard Broughton Band, toques a Jefferson Airplane...). En definitiva puro desparrame. Por cierto, impagable las líneas de piano a lo Scott Joplin pasado de anfetas. 

El Prog nos estalla en la cara con la acuática, calmosa "Blue Merrow" que contrasta mucho con la anterior y se mete de lleno en el sinfonismo de Nektar, Novalis, toques a Camel pero sobre todo bandas progresivas germanas ultra olvidadas como Kin Ping Meh, los primeros discos de Faithful Breath antes de virar hacia el Heavy o los maravillosos Karthago; en definitiva, largas excursiones instrumentales de un patente virtuosismo acaramelado en ocasiones (nunca garrapiñado) con unas fabulosas letras a la antigua usanza (`the most beautiful face trapped in the body / of another being / she´s doomed to wander thousand miles / forever again and again´). Llegados a este punto, aunque hay momentos de guitarra solista y no llegan a la excentricidad inhumana de los griegos Aprodite´s Child, sí que veo algunos puntos de conexión con el extrañísimo, hermético Art Rock de 666 (1972) e incluso pasajes lunares con reminiscencias a Pink Floyd. Sigue "Three Ways to say Goodbye" con una arrastrada melodía capitaneada por una guitarra y espíritu cercano a Wishbone Ash pero más Blues y por supuesto con un glorioso órgano que se sale durante todo el álbum (acompaña, subraya, hace sus cositas en solitario en definitiva vertebra todo el andamiaje de Blue Merrow). 

Apabullante la calidad del quinteto y ojito con cómo va evolucionando el tema en un épico clímax final. Pajaritos y aroma campestre en la entrada de "The Utopist" que, dicho sea de paso, tiene un toquecito Folk inicial (luego muta) a lo Comus o Tyranossaurus Rex pasando por el espíritu baladesco (esos solos de guitarra) de Rainbow. Mi recomendación aquí es quemar incienso y cerrar los ojos; toda una experiencia los coros y la facilidad con la que hacen fácil lo que es difícil, `construir discos de canciones con melodías hoy día´. Y por supuesto, las sutiles letras: `the liar is the painter / and the stupid is just me / no one want to tell you / all the truth is behind my skin / I believe in all your lies / and I thought it was for real / the real need is your desire´... llegando al tramo final entran melodías orientales lisérgicas que abruptamente dan paso a la más veloz y de claro estilo a lo Deep Purple y Hard Rock en general "Crossing Time", perfecta para quemar gasolina en carretera. Conserva su cosmicidad soterrada a lo Jefferson Airplane y la voz sube octavas hasta el punto de hacerme dudar si estoy metido en el universo de Vanilla Fudge o en la NWOBHM. Me encantan las virguerías del teclado, la bajada de tempo atmosférica y en general, lo enchufados que suenan a partir del minuto cuatro y pico.... una pasada que me lleva a otros tiempos.

Los que me conocéis, ya sabéis que siempre lo he dicho. Una banda es buena cuando se defiende bien en los tiempos lentos, y Blue Merrow lo hace a la perfección en "Traveller´s Way", poco convencional y que va desde el pseudo acústico inico al wah wah posterior con toques garaje (sixties). Psych Rock taimado, sutilmente oriental que tiene su culmen en la bellísima "Images" que abre con piano y recuerda enormemente a los mejores URIAH HEEP. Con estructura de himno (sinfónico) redentor finiquita por todo lo alto este discazo que me ha dejado gratamente sorprendido y raudo y veloz acudo a su siguiente EP Navagio de 2025 que por supuesto, será otra historia que os contaré por aquí.

MUY, MUY RECOMENDADO.

https://bluemerrow1.bandcamp.com/

domingo, 29 de marzo de 2026

GU VO - "II" (SENTENCIA RECORDS SR20LP / REPETIDOR R238; 2026)

Atornilladme los cojones que en gravedad cero se me salen los tornillos del traje espacial Abanderado de algodón ingrávido. Usaba tirantes, pero se me engancharon con una hélice y desde entonces les he cogido respeto. Vuelven los Krautenses (Kraut de la Creta Cósmica) tras cuatro años de espera desde su flamante debut (lectura obligada porque no VOy a repetir presentación) GU VO (Sentencia Records, 2022). Alejandro Ruíz (a la VOz y sintes, también en el duo 2020), Eduardo Escobar (batería) y Raúl Burrueco (bajo), y estos últimos diseccionados en mayor o menor medida de formaciones como Blacanova, Tannhäuser o Trisfe (un cable de aquí, una power bank de allá....) 

Como banda está bien plantada pero si esto fuera la Nostromo, como tripulantes me faltarían el que primero sale de la nave a hacer el chorra y el que luego sale a intentar salvarlo y acaba reGUlar (infectado, amputado, anoxiado...) Y como disco, así en general, el sabiamente llamado II es una bomba que estalla si manipulas cualquiera de los tres cables que la conectan; uno es de Heavy Psych / Space Rock (ponme Yuri Gagarin, Hawkwind en su etapa más corrosiva, la escena italiana a lo Black Rainbows o Giobia), otro es de Kraut planeador (desde Neu! a LA Dusseldorf, para pasar por Cluster o Harmonia), y el tercero que lo conjuga todo (la Masa que no acalambra pero te pone en tu sitio) es el de cierta oscuridad Post Punk marcial (no se me quita de la cabeza la sensación de que los penúltimos Killing Joke me están abofeteando disfrazados de sombras chinescas detrás del planeta ese que estoy viendo por el rabillo del ojo, o que Alan Vega está oculto detrás de un fotograma de una película de Paul Schrader con una navaja automática para afeitarme en seco)

Minimalista pero efectiVO diseño de Daniel López para un disco que graba y mezcla Nacho Darcía (Desmodus Sound) para posteriormente masterizarse en Jamming Masters sonando como un jodido cañón este prensaje / edición a cargo tanto de Sentencia Records como Discos Repetidor. Uno de los aciertos es conjugar bajo con sintetizador como elementos principales en la vértebra del sonido y soldarlos mediante Alquimia hasta que son uno solo, de tal suerte que cuando lo mezclas a la batería (impenetrable, densa, hipnótica) lo que obtienes es la base rítmica de un trío convertido en duo extendido (no sé si se me entiende). 

Una GUitarra en este ecosistema sería un fatal error y Gu Vo lo saben; seis cuerdas sería como mezclar agua con aceite y el efecto solista se rehúye completamente del modus operandi de una banda cuyo principal objetiVO es levantar una muralla (Muzak) abigarrada (para los manitas, comprad kilos y kilos de estropajo de aluminio). Para qué quieres una GUitarra si un sinte con potenciómetros puede desencajar tus moléculas y centrifugarlas, soltarte un empaste o incluso borrar / resetear a modo fábrica las circunvalaciones de la masa gris encefálica. No suenan exactamente psicodélicos sino más bien PSIE (PSicoanalíticamente Influidos por Enteógenos), haya o no haya sustancias de por medio, la realidad se raja mostrando sus uterinas costuras (porque todo, todo al fin y al cabo, desde la vida a la muerte, pasa por una DIOSA RAJA). Indudablemente Gu Vo son `motorik´; ya sabéis, esa manera de percutir que parece el engranaje perpetuo fabricado por un relojero obsesiVO compulsiVO... pero permitidme añadir que en este seGUndo disco lo motórico, clave del Space Rock y el Kraut, parece haber mutado desde esa a priori sequedad de la máquina que se mueve por inercia foucaltiana a algo más (no sé si es el término correcto), HUMANO. Es decir, la sensación de cinética de lo puramente Kraut (la autopista infinita de la Autobahn germana) se torna dialogante y me da la sensación de que si golpeo la música no soltará aceite de motor sino sangre. 

Oscura, muy oscura. Insondablemente oscura.... PERO SANGRE.

Hélices movidas por necro electrónica perversa, magia `motorik´ con un bajo en estado hipnótico como rampa de salida, despeGUe (o inmersión) para el reverso tenebroso de Kraftwerk con "Sorcerer". Estructura rock y por tanto, más cerca de Hawkwind que de los alemanes, Gu Vo entran en la carne y salen con toda la amplitud de una bala de punta hueca. No están aquí para quedarse; están aquí para hacer pupa y que el oyente tenga que hacer control de daños. Burbujeantes requiebros de los sintes que bien pudieran eVOcar al sonido que hacen las bisagras de las Puertas de Tannhäuser. Murallas de epicidad a prueba de trompetas en una nueva Jericó futurista, de habitantes vestidos con togas de Kevlar. Cuidado con la orientalizante "Drill", con un bajo taladrante y notas minimalistas que por contra son desplegadas como inmensos telares de terciopelo. Apelmazada batería imposible de separar de esa escena italiano japonesa de bandas de los sellos Riot Season o Heavy Psych Recordings. 

Bajada de tempo en "Yukio" que se viste de gala gracias a los Silver Apples conjugados con Suicide. Domados en lo VOcal, drogados en el tempo, cercanos a Kluster (y a Cluster) con crescendo terrorista hasta que todo se mete en un loop / círculo reiteratiVO que induce al trance. Por cierto, que el bajo durante todo el álbum me recuerda a los Mars Red Sky cuando bajaban (todavía más) el pie del acelerador. Está clarísimo que Gu Vo juegan con el `punto de fuga´ pictórico y lo aplican a lo sonoro;  construyen ánGUlos con escuadra y cartabón en Catedrales Fulcanéllicas que no usan material físico sino ondas, dejando impronta sólo experimentable mediante lo audible (o si tienes suerte y te dan cita para un TAC). Juegan al Prog enrevesado de Math con "Martian Dust Devil" en una ligera atonalidad flotante que busca crear atmósfera (oscurísima) por encima de giros inesperados (otra vez esa maravillosa palabra llamada Muzak). El sinte punza como acupuntura con electrones, el bajo dormita y la batería susurra. Se duerme el Cosmos. Fase REM y la Realidad se disuelve en la nada (se apaga)... Dios tiene Nistagmus, y del movimiento de sus ojos se crea la vida. 

Todo el ritmo de la creación recomienza. Nistagmusgénesis. Cosmogonías Nistágmicas. Círculos concéntricos. Concentración de Círculos. Círculos que se mueven de forma concéntrica. Concentración en los círculos concentrados. Concentración extrema da como resultado el punto. El punto tiene masa infinita y estalla. Estallido en Concentración de Círculos y Círculos que se mueven de forma concéntrica....

El sampleado en "601" deja claro que Drokk, aquella Carpenteriana banda sonora de Geoff Barrow, siGUe más que vigente. La robótica y plañidera VOz acompaña un corte que se va agriando en carácter poco a poco hasta que saca la pus con cascabeles electrónicos (Kraut´n Roll) y una fuerza descomunal que te reduce físicamente. Reducido el oyente a Sparring, es manoseado con una insistencia que solo se la he visto en directo a los Yuri Gagarin (estuvieron a punto de convertir mis huesos en serrín óseo). Por mí, podría durar eternamente la sensación. "Penguin Land" es fresca, la base rítmica inventa pasajes (cartografía) sobre un brochetazo de electrónica hasta que paran y la Kosmische hace acto de presencia. Mundos olvidados, planear y VOlver todo a reintegrarse en una especie de electrónica retro a lo Vangelis, Michel Magne, Patrick Vian, Jarre y demás pero con soflama rock. Penúltima "Frog Rug" con los Neu! y la escena de Düsseldorf por bandera aunque todo metastasiado de Hawkwind.

Fase final con Space Doom Jazz de ritmos percusiVOs agónicos en "Ebb Tide". Baja la marea. Todo afloja. Se destensa... los sintetizadores se vuelven yonquis adictos a las benzodiacepinas y la batería inenta matar a una jodida pulga saltarina que está intentando no resbalar por la caja. Morimos. Nacemos.

Morimos desde que nacemos.

https://sentenciarecords.bandcamp.com/album/ii

https://repetidor-shop.bandcamp.com/album/ii-2

martes, 24 de marzo de 2026

JOSEP LLUÍS GALIANA / JESÚS GALLARDO / MATÍAS RIQUELME - "TAR" (LÍQUEN RECORDS; LRCD040, 2026)

Durante incontables veces he invocado literariamente la libertad musical de Josep Lluís Galiana (saxo tenor y soprano), Jesús Gallardo (batería) y Matías Riquelme (cello); tanto es así que se me antojaría tedioso enumerar aquí cada una de las reseñas en las que han intervenido aunque no obstante, sí que me gustaría especialmente dejar enlace a Les Trahison des Mots (Schujaj!, 2020) de Riquelme, texto que he recordado por casualidad. He vuelto a ponerme el álbum y vaya, pero vaya joya (encima creo que está a precio irrisorio). Me limitaré a ir directamente al grano porque poniendo simplemente Líquen Records + Galiana en el buscador del blog me salen 33 textos, así que ruego entendáis que no presente a los músicos.

Antes de que sigáis, un inciso. Sé que significa TAR, acrónimo de TODO AL ROJO pero quería improvisar en el texto; meta ficción literaria en una reseña? no lo sé pero prometo que ningún concepto, idea, lugar, organismo vivo o similar ha sido dañado para la realización de este escrito. Si consideras que debiera haberme metido la lengua en el esfínter como un símbolo Ourobórico, llama al 112 y os darán instrucciones. Sigo...

TAR nace en un primer encuentro como cuarteto (junto a la baterista gallega Lucía Martínez) que recuerdo a la perfección porque pregunté precisamente a Josep si Todo al Rojo (así se llamaba la grabación) iba a salir en formato físico. Tan solo unos pocos meses más tarde, TAR queda establecido como trío y este álbum homónimo que hoy os presento se graba en directo en Isósteles Estudi, suerte de espacio autogestionado en Borriana (Castellón) y en el que Radomir Blazik y JJ Doc intervienen en determinados momentos en procesos de grabación, mezcla y luego esa transmutación alquímica del masterizado que es de Doc (Isósceles Estudi) y Jesús Gallardo (Mondo Ritmic). 

El álbum se acaba de editar (tan de rabiosa actualidad que me acabo de quitar un trozo de colmillo de la pantorrilla y vengo de vacunarme)en digipack que se viste de gala con preciosa fotografía de Marc Dufour (dejo enlace a su portfolio) que, por alguna sincrética razón relaciono con las nubes en el ventoso camino a la antigua Lhasa (Tíbet). Y cosas de mi mente, recuerdo que TAR es el nombre con el que se conoce a la Tibet Autonomous Region que no es exactamente el espacio de la Gran Meseta Tibetana, sino uno de los espacios que quedaron divididos tras la invasión China (y posterior descuartizamiento territorial) sobre el 1950. Hagan sus apuestas.... lo que me queda, TODO AL ROJO. Y es que hay mucho de conexión espiritual y de meditativo en los 48 minutos del disco, y en el Tíbet eso se simboliza con el rojo; sagrado y auspicioso, representa una intensidad espiritual enfocada en la transformación y la conexión vital así que como digo, TODO AL ROJO.

Locuras aparte, TAR tocan un Free Impro Jazz agresivo (me vais a permitir evocar ese lugar del inframundo helénico llamado Tártaro, y por ende llamar a este estilo Tartarian Jazz que por cierto en todo inframundo que se precie pasa un río, al inframundo iremos tod@s... así que TAR o `TODOS AL RÍO´), con un nivel de abstracción bastante importante que funciona telepáticamente gracias a ese misterioso hilo conductor interactivo en el que los músicos fluyen / combinan a tal nivel que todo acaba desembocando en un momento en el que casi se atisba `lo compositivo´, ya bien sea por reflejo, sutileza sonora pareidólica, azar, o ese poder de la telecomunicación que define a la perfección la frase de Nietsche que viene en el libreto: `lo uno que se afirma en lo múltiple´. Sea como fuere, los cuatro minutos de "TAR I" son de una descomunal fuerza que entronca muchísimo con la fiereza de Charles Gayle a los vientos (diría que también algo de Paul Dunmall si mis tímpanos están hoy bien afinados) mientras que la batería percute con regusto Post Punk a lo Fred Maher de Masacre (no sé si es por la sequedad violenta de la pegada o por la entropía que genera) mientras que el cello de Matías Riquelme suena cálido en el pizzicato (a lo Ron Carter) pero en otras por alguna razón se me viene a la cabeza algunos viejos discos oscurísimos de Alan Silva (Luna Surface, 1969 por ejemplo) o el más radical y moderno Erik Friedlander, colaborador habitual de Zorn.

Se da paso luego a una pieza central "TAR II" de 40 minutos que empieza con espaciadas notas de Riquelme, minimalismo tímbrico metálico en la percusión (cuasi monástico y ritual). Preciosismos del soprano en micro notas agudas que se van cargando de un esbozo o bosquejo de una melodía Coltraniana (abanicos espirituales) o especie de código morse espiritual / escalera al Nirvana (y digo Nirvana porque no me quito de encima lo de TAR y sus dejes tibetanos en el empleo de la T como TARA, AVALOKISTESVARA o mantras como `oṃ tāre tuttāre ture svāhā´) y ojito al rasgado del cello de Riquelme con connotaciones drónicas, hipnóticas y de una belleza descomunal que sirve de base para que saxo y batería dialoguen de forma íntima (sin estridencias) y muy, pero que muy líricamente. Me encanta la manera en la que Galiana invoca una nota y la sostiene el tiempo suficiente para que la percusión encaje (Gallardo es de vieja escuela y se nota), y la inexorable subida de tempo que va acompañada precisamente a cuando el cello es tocado con arco.

Al contrario que otras grabaciones de LÍQUEN RECORDS que suenan más europeístas, no sé la razón pero TAR me lleva una y otra vez a la escena de los Lofts, al oscurantismo de grabar en una sola toma de ESP DISK, a los inencontrables álbumes de BYG / ACTUEL.... pero no se me entienda mal, el grado de experimentación aquí es mayor y eso sí que es Europeo (no tengo ni la más remota idea de qué postura adopta la boca y manos de Galiana en el minuto diez para invocar esos sonidos). La clave disruptiva del disco es sin duda cuando Riquelme coge el arco porque lleva el sonido a un nivel drónico que está a un pasito del Folk, la Clásica Moderna y la Música de Cámara; algo así como mezclar UNIVERS ZERO con Evan Parker

A continuación sigue un largo pasaje de mediumnismo improvisatorio pero reitero que para mi gusto, más cercano al Free Jazz, con toda una panoplia de cascabeles / recursos diversos a la percusión y Riquelme en estado de gracia a la pulsación (y rasgado) de las cuerdas. ¿Es el azar en la música improvisada una entelequia? ¿dónde empieza y acaba el plano de lo creativo improvisado? En cualquier caso, TAR no resulta `duro´ ni áspero en extremo y se disfruta casi que como una suite (atentos a los bombos explosivos de Gallardo en el minuto 25 en adelante), con sus paradas épicas y sus episodios narrativos. La parte final es un abigarrado, estilizado ruidismo a base de sordinas, rasgados, roces y puntuales notas inmoladas.

Eso sí, los tres últimos minutos sacan a la superficie una fabulosa textura ondulante que se va cargando de agresividad y vuelve a llevarme a los antros neoyorquinos del Downtown (el Knitting Factory) y estructuras a veces más cercanas al Art Rock que al Free (reitero, ayuda mucho a esto la manera de darle al violonchelo con el arco). Culmina esta maravilla "TAR III" en modo acharolado, nocturno, sombrío y modal... con gabardinas que huelen a nicotina añeja y pitilleras grabadas con iniciales que aparecen en escenas de violentos crímenes. Punzante Noir Jazz de cabinas de teléfono que cantan la muerte por anticipado, golpes de nudillos y huesos que estallan en fisuras. 

No hay Nirvana. Os he desollado. TODOS AL ROJO.

https://liquenrecords.bandcamp.com/album/tar

https://liquenrecords.com/2026/02/07/tar-galiana-%c2%b7-gallardo-%c2%b7-riquelme/

sábado, 21 de marzo de 2026

JUANLU BARLOW & HIS LOVE-HIT RECORDINGS - "HIS IS NOT A NEW BROKEN TAPES ALBUM" (OIGOVISIONES LABEL; OV27, 2025)


THREE BROKEN TAPES es una banda / proyecto malagueño de Juanlu Barlow que comienza andadura más o menos por 2009 y que continuaría singladura con la adición de Fran Barrionuevo. No he tenido oportunidad que yo recuerde de escucharlos (al menos una batida rápida por la maraña de mi memoria no me trae nada claro). En 2013, y con motivo de la publicación de Bye Bye Borrasca, entran en contacto teguminoso con la coreógrafa Ximena Carnevale, fruto de lo cual surge la pieda de danza contemporánea CRUDO (también andaban por ahí Paloma Peñarrubia y Kitty Soul) que bueno, se celebrara en el Teatro Cánovas y mirando aquí y allá he dado con el pdf del programa de mano

Por supuesto, toda la historia se va enmarañando en este blog; Juanlu colabora en los tres volúmenes de Close/Stare. Así que recuerde, reseñé el magnífico Traspasa tu Marco, no te Evadas donde Juanlu aporta fotografía mientras que musicalmente participa en los otros que se me vienen a la memoria; Acto de Fe y Volvamos a Perturbar el Tiempo que no tengo y creo están agotados que yo recuerde). Por otro lado, Fran Barrionuevo es GRAN BENGALA, asociado suturado (cuerpo, alma, espíritu y metal) a la historia de los mejores diseños en Oigovisiones Label. Por el camino parece quedar un 7" (leyendas) que no se edita y así hasta el momento actual en el que me encuentro en el buzón una auténtica belleza en forma de cassette limitadísima que al primer impacto visual parece una colaboración mediúmnica entre Buñuel y el `enfant terrible´ Eduardo Casanova por los juegos y elección de colores. Puedo tirarme hasta mañana describiendo esto pero es más fácil resumir: es como tener una obra de arte entre las manos. Un objeto cargado de poder artesanal y que desafía en inane / vacuo signo de los extraños tiempos que estamos viviendo.

Sigamos. This is not a Three Broken Tapes Album es un oopart musical dentro del espectro electroacústico habitual de las ediciones enclavadas en Oigovisiones Label. Compuesto (salvo un extra digital que anda por ahí que es puramente 3BT) por Juanlu Barlow & his Love-Fi Recordings, en esta ocasión se juega al hermetismo en los datos y parece que es Juanlu el encargado de la música (no lo he comentado pero su actividad es muy prolífica bajo sus múltiples aliases (Little Bradley, Lüüü o J. Barlow) mientras que el erótico festivo diseño corre a cargo de Fran Barrionuevo (dejo fotos y el material empleado para que os hagáis una idea):

Baby pink cassette C50 / Overcover on 250gr corn cardboard / Cover on 250gr corn cardboard / 16 pages booklet on 250gr corn cardboard, 120gr corn paper and 120gr pink Popset paper




Estamos ante un álbum de 14 canciones de toda la vida distribuidas en dos caras de la cinta, y antes de entrar en lo que son mis impresiones personales, os dejo la presentación del propio artista: 

`¿Un nuevo disco de Three Broken Tapes? No estoy del todo seguro, y me encanta jugar con la única pista que sugiere la portada asegurando que esto no es un disco nuevo de Three Broken Tapes, pero, ¡vaya que suena a 3BT!

Lo que sí sé con certeza, quizás esta mal que yo lo diga y me da igual, es que el alma detrás de este proyecto es Juanlu Barlow aunque su sonido parece estar atrapado en una encrucijada: demasiado analógico para ser un disco de Lüüü y demasiado electrónico para ser uno de Little Bradley, alias bajo los que publico mis otros discos. Detrás del diseño está Fran Barrionuevo, compañero de aventuras en Three Broken Tapes y amigo de la vida. No podía ser de otra manera, me conoce demasiado bien, nadie como el para seguir jugando al despiste aportando su estilo visual fresco, elegante y minimalista. Tardó apenas tres días en realizar todo el entramado del diseño para que no me echara atrás. Gracias Fran!!!

Lo único que me queda claro es que lo mejor es dar al play y dejarse llevar por el festín de cacharrines y guitarras con el que intento desafiar géneros y expectativas, si las hubiera. Espero disfruten la experiencia.´



Numinoso burbujeo Indie Pop espectral de aletargado tempo crepuscular (algo de Country onírico hay) destaca en la atonalidad de una guitarra que más bien parece un banjo en "It's never too late". Espiritualmente, es el tipo de canción que uno escucha cuando se despierta en una sucia playa de botellones tras la Noche de San Juan, aterido de frío, esquivando condones arenosos y con toda la humanidad durmiendo mientras uno se pregunta por qué diablos no se quedó en su puñetera casa. Percusiones simples pero efectivas y espíritu garajero mezclado con rock americano endogámico. Sigue el organillo gospel de iglesia oxidada y ritmos danzables de "Nothing to Fear", genial para servir de base a las lánguidas voces (toquecitos de Spacemen 3, de Loop, de Spektrum....) de una suerte de música para electro crooners que hicieran giras por estaciones de servicio (algo así como el Sinatra de Loja) en la zona de Las Pedrizas (Málaga). Como si SUICIDE hubieran decidido tirar para el Pop y no agredir a nadie (psicológica y sonoramente), se van deslizando acertadas melodías luminiscentes (luz hay, lo que no sé si es una luz sana o nuclear).

Analogismo de Loops secuenciales y glitches muy bien encajados adornan la guitarra que atraviesa la cuasi espacial "Secret Universe", un temazo himno que me flipa y que cuenta además con una voz que me recuerda a los devaneos de mi añorado David Lynch y su particular timbre vocal. Muchas capas que se van retorciendo en espirales, enterrando una falsa simpleza (realmente el conjunto es muy barroco) e inyectándome en vena (también bajo la lengua) una especie de sustancia rosa degradante (que no degradable) que me hace adicto a un sonido que se recarga una y otra vez como en "Push the Nose", especie de New Wave cuasi gótico neofuturista con soniquete de órgano en la retaguardia porque eso sí, una de las principales virtudes aquí es en dejar escondido el preciosismo gracias al fabuloso uso que se hace el esfumino sonoro (ya me entienden los puristas de la Hi Fi). Sigue el Pop Indie (esas baterías) de "Red Lights" que ojito que es más amenazante de lo que a priori puedas pensar (casi que creo que Alan Vega está escondido en la cinta magnética y va a saltar a darme un tajo en la yugular como me descuida con un disco afilado de los Silver Apples). 


Excelentes los motivos timpánicos y el inexorable, hipnótico discurrir de una estructura / forma de componer muy, pero que muy cercana al Psych de los Wooden Shjips y la psicodelia aeronosa de Austin (Texas). Querido Juanjo, hubieras tocado en el BANG BANG BAR en la tercera temporada de TWIN PEAKS si le hubieras mandado esto a Lynch. Igualmente vale esto para la extrañísima road movie musica de "Beat Street", que sé que acontece bajo el cielo, pero no sé de qué planeta. Cuatro minutos y pico para la robótica "Bloody Dance Floor", con lo que parecen casiotones o melodías pixeladas de 8 bits mientras me masturbo esperando que cargue el maldito juego del Commodore 64 (no he ido al cole, hay alerta amarilla). Maravilloso como todo va fluyendo en el Laserdrome jodido de tu mente... si te da el rayo rosa, mueres.


La pletina me da la vuelta a mí y empieza la Cara B con "Bees in the Wind". Electro Dark si se lo propone, Pop sincopado de espectrales lazos cuasi tribales de Dub elegante y órfico que sin solución de contiuidad vuelve a las praderas americanas con "Cow Cow" en una suerte de electro Folk sediento de jugo de cactus y una guitarra que parece afinada bajo el influjo de algún enteógeno. Me joden sobremanera etiquetas como Indie. No entiendo lo que significan... ni Post Rock ni mierdas. Esto suena como si en el último pueblo de Utah hubieran instalado unos columpios en un solar y yo estuviera dándole que te pego con el culo desnudo pegado al metal. 

Igualmente anómala y rompedora es "Troubled Mind" que empieza letárgica y se va animando en actitud devocional apocalíptica (sin llegar a Neofolk ni cosas raras pero sí con algo de ese extraño metaverso de Julian Cope y su Autogeddon). Hacia el final del corte se gira hacia la Fusión (no sé de qué) y se entronca con la mueve caderas "Check One, Check Two", para mi gusto de los mejores cortes de la Cara B. Fabulosa la crepuscular voz y la sensación de amenaza espacial inminente (ya sea por un meteorito, o porque estás participando en un rodeo texano con ganado vacuno cibernético fuera de control). Moved las caderas, hijos e hijas de la gran puta. Chascar los dedos. Usad las espuelas para escribir vuestra vida en la piel de vuestras fláccidas barrigas... meteos por la alcantarilla existencial más cercana y perderos para siempre en los ritmos bailables, EBM a la española, de "Hi Dreams". Transformad el Cuarto Mundo de Jon Hassell en el Nuevo Edén plantando semillas (regado con la distorsión de la guitarra) y recopilando especies para la Nueva Arca antes de que llegue el Necro Diluvio. 


Sacad las lenguas y romped vuestras mandíbulas que Simeon Oliver Coxe III y Danny Taylor (Silver Apples) vienen a daros la comunión con tapacubos bendecidos por un Cristo Alquitranado. Sigue la cosa apretada con "Leave Reality Behind"... a ver si se va a acabar el mundo y no voy a poder terminar la reseña. Espera Dios, cojones!. Sintes cuasi VaporWave, Loops y un cierto sinfonismo Lo Fi (es posible algo así?) completan la desconexión de mi cuerpo / alma con lo terrenal. Ahora sí que floto y me elevo (o desciendo, que ya no lo sé). Guitarra acústica adorna un ritmo latino (tango?) rebozado en electrónica en la final "Slow Emotion" que por lo que sea me trae a la cabeza a Geoff Barlow en DROKK pero también es cierto que bien del tarro no estoy.

PERDÓN. MIL PERDONES por no haber reseñado esta auténtica maravilla antes. 

MUY, MUY RECOMENDADO para psiconautas, amantes del arte y gimnastas de los tímpanos.






martes, 17 de marzo de 2026

MONNIK - BELIDENISSE (CONSOULING SOUNDS; SOUL0208; 2025)



`hier, waar ik u heengaan liet
                             lig ik als mens te midden dorre aarde
                                                                  ik schreeuw mij blind maar de dood is doof geworden
       zonder woorden sterf ik, ingetogen´

MONNIK es el sobrenombre del artista experimental belga Thibaud Meiresone-Keppens, que en este Belidenisse (quinto trabajo desde 2015 para el insigne sello CONSOULING SOUNDS) nos vuelve a llevar de la mano por paisajes y texturas de un Ambient teñido de chamanismo, Drone, experimentación y multitud de capas que se van engarzando como un mecanismo de relojería. El excelente sonido (prácticamente todo lo que viene de este sello) es obra de la masterización de Gert Van Hoof para una edición vestida de gala (vinilo rosa, negro y digipack) gracias a la evocadora portada de Jules Meiresone (como una de esas oscurantistas acuarelas que están situadas en las penumbras más inhóspitas de viejos lugares de peregrinaje votivo). Eso sí, no puedo compararlo con trabajos anteriores porque es el primero que escucho de él.

Belidenisse, que se traduce por algo así como `creencia´, deja claras sus connotaciones pseudo litúrgicas, espirituales y enaltecedoras a través de unos cortes que se construyen de forma sosesaga pero que con múltiples escuchas van revelando un sinfín de detalles. Es como visitar el interior de cualquier catedral; el empaque es directo y te asalta los sentidos pero no es hasta que buceas en los detalles que verdaderamente te sumerges en el simbolismo de lo que te rodea. También puede ayudar a que os pongáis en contexto si os dijo que Monnik es, como habréis adivinado, `monje´ en neerlandés. Además, el disco se compone tras la lectura de Thibaud del libro Confesiones (397-400 d.C.) de San Agustín de Hipona.... una road movie filosófica literaria donde Agustín de Hipona trata te demas tan abstractos como el tiempo (una extensión de la mente). Sigamos.

El álbum se abre con minimalismo Dark Ambient y toques percusivos de campanas rituales; "Vaeghevuur" son ocho minutos eclécticos donde una guitarra a penas esbozada y una percusión ultra lenta alcanza tempos casi de Funeral Doom. Es más, si me apuráis, la afinación de la guitarra tiene un toque a lo Evoken considerable, aunque estemos hablando de estilos bastante opuestos. Entra la electrónica de forma magnificente con cierto aroma retro, aparecen elementos necro sinfónicos y todo va caminando con una parsimonia cercana a un Via Crucis. Se repite la melodía `ad nauseam´ creando un ambiente hipnótico / mántrico que roza la psicodelia oscura. Tras un parón a mitad del corte, y lo que parecen voces susurradas, brilla la manera en la que el belga parece rendir homenaje tanto a la Kosmische como a los mismísmos Tangerine Dream de su primera etapa. Electrónica analógica burbujeante, espacial y macrocosmos versus microcosmos. Una jodida delicia.

Por alguna razón, se me vienen constantemente a la cabeza los Dead Can Dance de Spiritchaser o el trabajo Ark en solitario de Brendan Perry en la fabulosa "Wederopverisenisse"; orientalizantes cadencias que podrían retrotraerte también a olvidadísimos proyectos como RAJNA pero mucho más introspectivo aquí. Además de colaborar Katrien Hermans al contrabajo, la manera en la que Monnik usa la electrónica recuerda en muchas ocasiones a los primeros trabajos de Sopor Aeternus... algo así como un punto de unión entre lo clásico, la música de cámara y lo ochentero, todo mezclado en un flujo laminar de brutal pesimismo en el tono general que evoca en el oyente. La guitarra aporta aroma Folk que junto a lo electro, tampoco está cerca de aquel fabuloso At the Foot of the Garden (2003) de Blood and Time (Scott Kelly) aunque el `fade out del corte´ sea un largo drone / soundscape.

Vuelven a sonar las campanillas en "Apostaet", aunque pronto entran bases percusivas más cercanas al Noise. Guitarra minimalista aportando nuevamente algo de Doom al corpus musical en un desarrollo que lenta, pero inexorablemente te va dragando la médula de líquido cefalorraquídeo. Melodías construidas sin prisa, que rebotan contra el inmenso hueso frontal del cráneo de un Dios intuido, esbozado o físico (quien sabe). Tonos apocalípticos in crescendo en unas composiciones que resultan curiosamente atemporales (a ratos parece estar sacado todo de la más remota cueva del Dungeon Synth, para a continuación hacerte dudar si no es una banda sonora apócrifa de AKIRA). Monnik ha creado una obra maestra con Belidenisse, exquisita, numinosa, tribal o sinfónica cuando lo requiere... si me apuráis, Belidenisse no es un álbum sino una ideación mental que flota en el subconsciente, como flotan las voces recitadas de Thibaud exanguinándote allá por el minuto 10. 

Absolutamente recomendado.

https://store.consouling.be/products/title-belidenisse-lp?_pos=4&_sid=e6a89cbb6&_ss=r

https://monnik.bandcamp.com/album/belidenisse