lunes, 14 de septiembre de 2026

SPITTING TONGUE XX: XEDH / IMPERNON - "ANEKKYY" (TRAIT MEDIA WORKS; TMW29, 2011)

Cruda, áspera y autofágica sesión sonora de Drone Industrial Noise a cargo de Xedh (Miguel A. García) a la electrónica, retroalimentaciones y osciladores mas John Imbernon a la guitarra y efectos de pedal. Ambos artistas que ya han salido por aquí en alguna que otra reseña, como la de The Lurking Fear (García & Souto) o Eolian Dawn (Imbernon & Mikel Vega), se marcaron esta sesión grabada en vivo el 5 de Julio de 2009 y que bajo ultraminimalista portada (diseño gráfico de Raúl Domínguez y Elena Aitzkoa) acaba editado en cd... cd que años después, dentro de un mueble de India en una tienda a las afueras de un pueblo acaba en mis manos en una imposibilísima casualidad hace escasos meses. Montañas de intrascendentes Cds y de repente aquello que salta a mis manos como si estuviera esperando que lo salvaran del sueño de los justos.

Música durísima, crepitante, atonalmente anómala y que funciona a modo de arma de destrucción sonora masiva. Poner ejemplos es complejo; quizás MerzbowWhitenoise de William Bennett, Sutcliffe Jugend o los Con-Dom pueda servir de ejemplo para la asfixiante muralla sonora que se nota de forma física a volúmenes altos. Ruidismo pero con maestría, con sus partes de cuasi impro con la guitarra de Imbernon haciendo calienta orejas de encaje de bolillos con hilo metálico para el invierno. 

Invierno nuclear, por supuesto, y sin dar tregua al oyente, se van suciendo torrenciales lluvias de electrones, cópulas entre bosones de Higgs y la transmutación del aire en plomo líquido. Si te gusta lo Industrial, y no tienes bastante con la uralita de los polígonos, acércate a Anekkyy, que así se llama el álbum.

https://xedhimbernon.bandcamp.com/album/anekkyy

sábado, 12 de septiembre de 2026

ANGELLORE - "NOCTURNES" (ARDUA MUSIC; ARDUA044CD, 2026)

ANGELLORE, desde Aviñón, vienen desplegando su Gothic Death / Doom desde hace prácticamente dos décadas dentro de un estilo que, si me apuráis, nunca ha estado realmente en boga mucho tiempo continuado o `en primera plana´. El Gothic Doom tuvo un ligero auge pero siempre ha sido avasallado o bien por la aspereza del Drone, por la apabullante eclosión del Occult y revival Sabbathiano o por el más pútrido reverso tenebroso del Death Old School. Dicho de otra manera, al poco que repunta un tiempo, aparece algo que tapa a estas bandas haciéndolas campear en los elíseos páramos del underground (sí, aunque no lo parezca, más underground que los estilos más agrios del género). 

Desde el propio nombre, basado en un tema de uno de los álbumes emblemáticos del género, el Widow´s Weed de Tristania (1997), hasta ese andamiaje clásico de formación en quinteto (muchos músicos de esos que hacen templar a los que preparan los caterings), hace que intuyamos por donde va a ir el sonido, todos elementos de un estilo que se niega a desaparecer y que seguirá vigente siempre y cuando sigan apareciendo discos tan jodidamente buenos como este y por supuesto, siempre que existan oyentes que se paren a escuchar verdaderamente la música mas allá de ir pinchando cosas aleatoriamente por las redes. Sí, efectivamente... no estamos ante una banda que puedas definir por la escucha esporádica / rápida que se hace hoy día. O te metes dentro, o te quedas fuera.

Por mi parte, siendo seguidor de todas las subramas del Doom, es mi primer acercamiento a la banda y me ha dejado totalmente alucinado; ignoro cómo sonaban los discos anteriores pero al menos aquí, tienen la ventaja de que suenan frescos y sin acercarse demasiado a ninguna banda en particular, con pasajes marcadamente góticos (hasta el punto de rozar el crepuscular submundo de Fields of the Nephilim) y sin perder el gusto a darle al doble bombo cuando la ocasión lo requiere. A ratitos pueden recordarte a otras cosas (no sé, esos riffs monolíticos y la voz de "Black Sun River" están a mitad de camino entre Moonspell y Type o Negative) y es que Angellore tiene una identidad propia a lo largo de todo este Nocturnes, cuarto larga duración de la banda y que en líneas generales nos trae un ultra pegadizo, a ratos sinfónico pero siempre melancólico y apesadumbrado Doom Gótico de toda la vida ejecutado con una maestría que lo eleva muy, pero que muy por encima de la media. 

Basta escuchar los 11 minutos de "Falling Birds" para darse cuenta del eclecticismo de una banda que conjuga todos esos elementos del género (pianos, teclados, diferentes voces y demás) a placer y centrándose en una cosa que quizás ya ha quedado bastante en desuso hoy día; componer temas que se te queden grabados con su propia impronta merced a su calidad. 

Ojito a los detalles técnicos. Edita ARDUA MUSIC en un precioso digipack que diseña Celin & Kalle Pyyhtinen (Utu Design) y que emplea toda una plétora de preciosas ilustraciones que quedan de lujo en el poroso papel elegido para el acabado: `Falling Birds´ (Walrus), `Rose´ (Isa Myling) o `A Woman at the Fountain with Rising Moon´ (1866, Ferdinand Knab). Grabación y mezcla nada más y nada menos que por Déhà y posterior masterizado con toque noventero por Markus Skroch (Kalthallen Studios, Germany) terminan redondeando una pieza de orfebrería de Doom Melódico con toques Folk donde adquieren mucha importancia (subliman) los arreglos / colaboraciones de Gunnar Ben al oboe, la flauta de Ségolène Perraud, el clarinete bajo de Dirk Goossens o el cello de Raphaël Verguin (por supuesto, Déhà apostilla arreglos aquí y allá marca de la casa) a lo que bueno, ya se completa el clásico quinteto con Lucia (voces), Rosarius (voces limpias y guturales, guitarras, sintes y piano), Walran (voces limpias y guturales, sintes y piano), Celin (bajo, guitarras adicionales, EBow y coros) y Ronnie (batería / percusión).

Cinco cortes rozando la hora de duración, con caídas y bajadas de tempo pero siempre con una emotividad a flor de piel, abren con "Falling Birds", con intro Folk (oboe, flauta, cello y clarinete) que da paso a una ultra épica melodía marcada por una base rítmica plúmbea, riffs de guitarra de corte apocalíptico y muy atmosférico (todos los instrumentos están soldados entre sí gracias a una impresionante labor de masterizado). Alternancia de pasajes de voz limpia femenina, guitarras acústicas y una cosa que me gusta muchísimo, dejar espacio a la música sin sobresaturación de voces (a veces este tipo de grupos tienden a no callarse un instante). La melodía principal del inicio se repite con el piano cuando entran las guturales masculinas que se dobla a sí misma con otra algo más aguda / black que se va a ir manteniendo a lo largo de todo el disco conformando una estructura que roza la obra teatral (sin lo negativo que ello pudiera conllevar en cuanto a rigidez). 

Por cierto que las voces limpias masculinas (susurrantes) tienen un toque (no extremo, pero de timbres parecidos) a Katatonia y Opeth y se acompasan muy bien con un fondo que invita a la introspección sobrevolando lo Progresivo (los tres últimos minutos parecen una versión Doom del género Canterbury inglés), y que en su parte final ejecuta un compacto contraste entre la distorsión del metal y una melodía que podría recordar a un Vals aunque el cierre, otra vez con los vientos y cuerdas, es casi una nana espectral. Sigue el más movido y gótico "Black Sun River" que como comenté más arriba parece mezclar el sonido 4AD con Type o Negative (cuando se ponían melosos) aunque dependiendo de la edad que tengas también te podría encajar el monolítico rasgueo de guitarras con los grupos alemanes tipo Crematory para luego ir divagando hacia los Theatre of Tragedy del Aegis. En estructura es más simple pero muchísimo más pegadizo, con unos sublimes teclados en la retaguardia que mete a Angellore de lleno en las pistas de baile (vale, sé que no es EBM) de cualquier ultra perdido bareto de neones parpadeandes y lo mismo te podrían hacer ellos un remix de los Sisters of Mercy, que ser remezclados ellos por cualquier otra banda.

Preciosa la melodía de flauta de "Forsaken Fairytale", que luego se replica con base rítmica al ralentí y trasfondo de guitarras, no siendo hasta prácticamente el minuto 3 que entra la voz angelical que lejos de suntuosos virtuosismos tiende a lo atmosférico, con plañideros tonos que perpetúan el lúgubre trasfondo al alternarse luego con la más sobria de Walran (creo que es él); el piano imperturbable recordando por momentos al neoclasicismo de Elend, quizás por el excelente trabajo de unos teclados que podrían pegar también en un disco de los olvidados polacos Profanum

De cualquier manera, ninguno de los temas de Angellore es estático y dentro del mismo espectro melódico van permutando formas de acercamiento a la misma (o parecida) melodía creando `mini suites´ y sin ir más lejos, el cello tiene su protagonismo minimalista en la parte final sin caer en tonos angulares que rompan el clímax creado. Por supuesto, todo exuda Saturnus o Draconian pero tampoco creo que haga falta masticárselo todo al oyente.

Tras este `tour de force´, acertadísimo continuar con "Martirium", de dinámica percusión y recuperando ese opiáceo pebetero sonoro de los Moonspell que salían a relucir en "Black Sun River" pero mezclados con Katatonianos momentos a lo Viva Emptiness. Rezuma algo de doble bombo y Black Metal melódico en la parte más rápida de todo el disco para luego volver a por devaneos ultra lentos con una fabulosa y sombría melodía de la guitarra sobre la que se eleva toda una homilía vocal. El clavo final en el ataúd lo pone "A Dormant Stream" con la voz femenina con una octava más aguda y sin duda con aroma noruego a lo The Third and the Mortal pero ojito, si sois abiertos de mente, escucharéis algo de Julee Cruise con Badalamenti y es que el inicio me recuerda horrores a "Questions in a World of Blue". Preciosos el oboe, el cello rasgado y la gutural voz monolítica para cerrar, y me niego a describir más, un disco muy, pero que muy por encima de la media habitual.

Muy, muy recomendado. Una pieza para la posteridad de Doom Atmosférico como una auténtica Catedral.

https://www.arduamusic.com/angellore-nocturnes-cd-digipack

https://angellore.bandcamp.com/album/nocturnes



miércoles, 2 de septiembre de 2026

JOSEP LLUÍS GALIANA / CARLOS GALÁN / COSMOS 21 - "GALANIANAS" (LÍQUEN RECORDS LRCD041, 2026)

Siempre que me adentro en algo que tenga que ver con la `Logia Ma - Sónica´ de Galiana, Líquen Records o Edictoralia es salirme de mi zona de comfort así que, querido y comprensiv@ lector/a, ruego permisividad extrema con lo que de contradictorio, rígido o vacuo encontréis en mi texto. Dicho lo cual (locuaz), me dispongo a tirarme al barranquismo de lo improvisatorio con la única seguridad de que ni un cordón umbilical que vague suelto por ahí me salvará (ni quiero) del éxtasis / extasia de la sensación de la caída. Justo en ese eterno momento en el que ni hay dolor, ni hay muerte. Esa justa singularidad (espacio vs tiempo mueren) que abre mundos por donde transita la Improvisación Libre porque, ¿acaso no es Improvisar la misma vida sabiendo que justo tras ella viene la muerte? ¿Qué de deliberado y qué de azar yace justo tras el mismo Umbral? ¿Improviso luego existo? Vaya usted a saber.

De Galiana he escrito tanto que se me quedan cortos los adjetivos y descripciones. Dejémos que para mí es un etnonauta musical  de las ondas ya sean musicales como las de la palabra escrita. Carlos Galán es catedrático de improvisación del Real Conservatorio Superior de Madrid además de C.A.D. o lo que es lo mismo, Catedrático de la Afortunada Desavenencia, la mejor postura que el ser humano puede tomar y que debería ser enseñada en las escuelas porque, al fin y al cabo, solo quien se sale de los mapas y los caminos, de lo estructurado y ordenado, llega la descubrir Petra o las Pirámides. Cosmos 21 es fundado por el anterior y en su XXXIX temporada sigue rascando las heridas (para que afortunadamente no cierren) de la Música Contemporánea más performativa; sin ir más lejos, os reseñé el maravilloso Nanuk L´esquimal interpretado junto a Ensemble Impromptu de 2023 pero es que dos años más tarde, 29 de septiembre de 2025, en el Paraninfo de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, Galiana dirige al Grupo Cosmos 21 y se hace la presentación `en vivo´ que podéis ver por aquí.

Sobre la faceta literaria de Carlos Galán, quisiera recomendaros un libro de reciente publicación llamado Lecturas de la Improvisación (Edictoràlia Música, 2024) que es todo un desafío y `tour de force´ para el lector, pero a la par completamente imprescindible para los que amamos estos géneros. Mi lectura está siendo casi al azar, abriendo por aquí y por allá, consultando el extensísimo índice onomástico que ayuda a hacer algo de pie en las prácticamente 550 páginas pero, sin lugar a dudas, el `Preludo o Improvisación Cero´ es de una clarividencia que verdaderamente asusta. Luego vendrán historicismos, definiciones y demás pero la abstracción de la apertura es apasionante.

Ni que decir tiene que las descripciones sobre los conciertos / intervenciones de Cosmos 21 ponen los vellos de punta, ejemplo de lo cual son las palabras de Galán sobre el `Concierto de MI a SOL´ celebrado en la noche del 2 al 3 de Septiembre de 2017: `desde un principio, pretendí recuperar la forma primigenia de la propuesta, despidiendo el sol en su puesta y recibiéndolo al alba. Seis meses antes, y especialmente en su respectivo equinoccio, ya estábamos calculando el tiempo preciso [...] El segundo reto era mantener un continuum de música en el que cada hora fuera un progresivo camino hasta cubrir el espectro cromático y que se llenara de toques (pasen como ecos campaneros) de distinta naturaleza, en base a lecturas a vista, reducciones orquestales e improvisaciones. Parte del segundo reto era, como decía, que ese continuum sonoro incluyera un recorrido por el espectro de los doce semitonos, de modo que cada vez que diera una nueva hora, fuera mudando a un tono superior. [...] Dos sencillos elementos formales servirían para marcar el tránsito de la noche y de las piezas [...] El otro material formal que introduje fue la percusión en un tamtam que Luisa Muñoz aventuraba a la entrada de cada nueva hora. El oportuno toque en el gran gong señalaba y hito más en el camino pues, el oyente entendía que en ese preciso instante, y pasase lo que estuviera pasando como acontecimiento sonoro, improvisación o pieza musical, debía transportar el discurso musical a un tono siguente [...]


No me queda más que recomendar la lectura, ya sea de forma ordenada o casual, de la impresionante sapiencia y poder expresivo que se transmite en cada una de las páginas de Lecturas de la Improvisación. Tras esta especie de introducción (o lo que sea), me lanzo de lleno al disco Galanianas y para ello voy a empezar esbozando un poco la soflama técnica que es lo que siempre me cuesta más. Resulta que Josep Lluís Galiana (saxos soprano y tenor), Carlos Galán (piano) y el Grupo Cosmos 21 (Luisa Muñoz a la pequeña percusión y David Arenas al clarinete Sib) se plantan en el Auditorio de la Casa del Agua de Navalperal de Pinares (Ávila) el 8 de septiembre de 2025 para que Pedro Baselga recoja cual caleidoscópica forma de tortura verbal dieciochesca este GALANIANAS y es que su nombre surge de la pesadilla golemesca literaria de unir, cortar y desunir (nunca con ínfulas incestuosas) Galanianas, gal(an)ianas, Galán + Galiana, Galiana + Galán y cuyo da lo que tenéis en vuestras manos y orejas, un maravilloso digipack editado por LÍQUEN RECORDS tras terminarse de redondear en Infinity Studio (Madrid) el 20 de enero de 2026.

Ineludible antes de seguir es citar el acertadísimo a la par que bello texto introductorio `Galanianas, Músicas de las Profundidades´ de Alfonso de la Torre que, vestido con la epidermis de Caillois en su excelente `La Escritura de las Piedras´ (1970) o al afán descriptivo de Victor Segalén, (curioso que me salga su nombre en un mismo texto donde he citado a Nanuk) nos mete de lleno mediante mediúmnica bisagra existencial en la misma raíz y fuente de la música de Galiana / Galán, logrando que con actitud de `arqueólogo de la mística´ me meta de lleno en un exigente a la par que místico viaje sagrado. 

El disco, estructurado en 21 cortes (Galanianas) y microcortes (Microgalanianas) abarca 54 minutos y es en esencia atemporal en el sentido de que si no tuviera portada ni referencias, posiblemente mi mente no sabría enclavarlo en una escuela o momento particular de la historia de la improvisación libre. Sí que tengo que decir que su abrupta angularidad de Galiana en el comienzo me remite a esa maravillosa mezcla entre minimalismo y fiereza del primer Braxton o Trevor Watts así que me inclinaría más a los comienzos del fabuloso Jazz Británico. El piano (un Kawai GS70) suplica clemencia cuando se  lo toca, rasga y percute como un arpa mientras una percusión, agreste y tribal, remite tanto a Centipede del pianista británico Keith Tippett como a la época étnica de Cherry. Con todo, lo abstracto a base de microtonalidades, slaps, y ese equivalente a los `glitches´ en la electrónica priman bastante en un puntillismo sonoro que, lejos de recrearse `ad nauseam´, se abre luego en fuegos artificiales de máxima expresividad en mayestáticos pasajes a lo Cecil Taylor. Free Impro sin duda, pero cuando la música amenaza la integridad del oyente sin duda no puedo evitar acordarme de la escena de los `lofts´ en el Free Jazz neyorkino de los 70... y es que es pasmosa la facilidad con la que Galiana pasa de la sordina asfixiante a la espirometría más salvaje.

Hay un detalle que me resulta asombroso en la forma de tocar Galán cuando rasga la cuerda y es su similitud con el añorado Simon H. Fell. Como si el piano se transformara en contrabajo para sin solución de continuidad lanzarse a contrapicados propios de la angularidad Pendereckiana. Sería casi ignominioso por mi parte tratar de decir si lo que suena en un momento dado es soprano, tenor o alto, o si las cuerdas del piano se están rasgando o no; lo cierto es que conforme avanza el álbum siguen alterándose a placer minimalismos (pasajes ambientales) cuasi extremos propios de Evan Parker y sus circulares pranayamas respiratorios, con descendentes espirales de puro caos y fuerza de la naturaleza en la manera de tocar el piano de Galán... algo así como si a Cecil Taylor le hubieran invitado a participar en alguno de esos ejercicios de la Spontaneous Music Ensemble o la AMM. "Galanianas 13" pasa a "Galanianas 14" con la estructura del Free jazz más salvaje en una pseudo comunión entre ISKRA 1903 y la forma atávica con la que Braxton le daba la vuelta a todo en 1969 con B-X0 NO-47A.

Dicho de otra manera, es posiblemente Galanianas un álbum donde la Improvisacón Libre (sobre todo en las microgalanianas) acabe adquiriendo más connotaciones Jazzísticas más puras dentro del catálogo de LÍQUEN RECORDS, cosa que creo que ocurre de forma muy natural por la tremenda complicidad de unos músicos que dinamitan estilos y cuya gama de rccursos es tan apabullante (basta escuchar lo que se hace con las cuerdas del piano). Si me apuráis, y dicho de otra (la tercera) manera, hay un debate interesante cuando uno confronta la Improvisación Libre con el Free Jazz y salen a relucir esos eternos contrastes entre si se compone, improvisa o ambos a la vez. Para mí, tal debate no existe como tal en Galanianas porque estamos ante un disco donde importa muchísimo la suma de sus partes. 

Se comete un gran error en hablar de la Galaniana o la Microgalaniana y sacar a relucir a la MACROGALANIANA que es el maremágnum espiritual (sensiblemente místico) que subyace dentro de toda la música y cuyo sentir o `alma´ está en el punto justo o punto cero (como decía Galán en su libro) que lleva al oyente (imagino que al músico también) a las mismas coordenadas existenciales de ambos estilos. Una liberación de los esquemas que en conceptos de teoría cuántica son `singularidades´ y que por tanto, espacio o tiempo (componer o improvisar antes o viceversa) dan exactamente lo mismo. Porque lo creado toma de lo `increado´ y desde el mismo tiempo que lo hace, YA ESTÁ AQUÍ y por tanto, tal debate no tiene motivo de ser. Fuerza de expresión pero nunca expresión a la fuerza.

Duetos se transforman en tríos con un tercer miembro espectral, que es justo lo que ocurre cuando sacas al instrumento de su zona de comfort y al piano lo separas de sus partes de tal suerte que a lo percusivo de la tecla le añades la pulsatilidad de la cuerda, o al saxo lo bilocas entre los conceptos de `lo soplado y lo táctilmente provocado´ (sordinas de la campana o sexo oral con la boquilla y sus lengüetas). Por tanto hay toda una plétora de circunstancias rituales que evocan el concepto de TULPA y avatar(a) porque, ¿y si cuando Galán toca las cuerdas del piano este adquiere el antropomorfismo del bajo de Barry Guy ? ¿y si cuando Galiana amortaja los orificios por donde el aire debe salir transforma a Coltrane en ruidismo Harsh cercano al Industrial Noise electrónico? Me da la impresión que las fronteras las ponen los prejuicios.

Lo cierto es que "Galaniana Cósmica" se refuerza con el clarinete de David Arenas para invocar desde alguna realidad tribal sita en alguna galaxia que desconozco, toda una fuerza de la naturaleza que, a medio caballo entre el MU de Blackwell / Cherry y el John Hassell más introspectivo va añadiendo ingredientes de Spiritual Jazz, fabulosas líneas dobladas de vientos y momentos en los que el piano adquiere la fortaleza de la Clásica Contemporánea; todo ello embadurnado de la profunda aspereza matemática de los discos del longevísimo Roscoe Mitchell por ECM (Composition / Improvisation Nos. 1, 2 & 3 de 2007) que curiosamente me recuerda a las Galanianas en su forma de moldear el sonido y, casualidades tangenciales aparte, con un piano, el de Craig Taborn, y unos saxos (los del propio Mitchell) que me recuerdan a los protagonistas de la inmensa pero genuina historia que transcurre en el Tiempo Mítico de Eliade, que se protagonizó por dos héroes con mil caras Campbellianas y que dio en llamarse GALANIANAS.

https://liquenrecords.com/2026/05/21/galanianas-josep-lluis-galiana-carlos-galan-cosmos-21/

https://www.edictoralia.com/



jueves, 27 de agosto de 2026

RUNE CLAUSEN - "ANOTHER DAY IN PARADISE" (OMINOUS SOUNDS, 2026)

Sigue inexorable el avance de ediciones del recomendadísimo sello Ominous Sounds del que os traigo hoy su sexta referencia; nada más y nada menos que el artista noruego RUNE CLAUSEN que, activo bajo diferentes pseudónimos (Clausen, Strawberry King...) y tras su paso breve por bandas (Positive Vandalism) con sonido más de corte gótico británico y similares, cambia diametralmente de onda a partir más o menos de 2017 con lo que es Mannen Faller (editado por Feral Delight y Katuktu Collective), primer álbum de electrónica, Ambient y grabaciones de campo en colaboración con Anders Brørby. Témpanos de Harsh Noise y Dark Ambient para un álbum que manifiesta la particular obsesión del artista por la naturaleza viva y empleando sonidos de pájaros, `leit motiv´ emocional recurrente que irá caminando en mayor o menor medida en todo lo que iría saliendo posteriormente.

Ya bajo el nombre de Rune Clausen sale Tones Jul (Forwind, 2019) que comparte además con el anterior la masterización de James Plotkin y al que le siguen Before Your Birth / After Your Death (Shimmering Moods Records, 2021), Svartor (en cassette, otra vez Plotkin y por Kakuktu Collective en 2024) y finalmente el reciente Made From Ashes (Grubenwehr Freiburg, 2026) junto a Mads Henning JensenVincenzo De Luce (aka V_DL)... Así hasta llegar a Another Day in Paradise, álbum que os presento en todo su esplendor y que este sí que poseo y toco ahora mismo físicamente entre mis manos gracias a la cortesía del insigne sello de la leyenda Juan Carlos Toledo (Hiemis) que lo edita en un precioso Digipack limitado.

Y digo esto porque lo primerísimo que me llama poderosamente la atención es la ruptura radical de diseño de portada con respecto a anteriores referencias del sello, cosa que tiene todo el sentido del mundo porque Clausen es fotógrafo y muestra sus dotes en una poderosa composición que tiene tanto de sombría como de elegante y Folk (portada e interiores), alejándose bastante más del tono fulcanéllico y `fantástico´ para entrar en terrenos más espirituales. 

En lo técnico, Fredrik Winderen Owesen aporta sonidos a algunos cortes y James Plotkin masteriza un disco que modela como barro sonoro y que le sienta a la perfección a una música que parece invocada más que tocada: `After years of alienation, I slipped into a state where relevance no longer applied. Dead and deep in the forest, surrounded only by what belonged there. Strangely familiar artifacts emerged among the trees, as if they'd been waiting for me to see them. The precision of these objects evoked a sense of presence, and for a moment, I felt part of everything´

Piano espectral sombrío y ominoso para abrir el disco con "I'm On Fire", pequeña coda minimalista que parece radiada desde un lugar perdido o un recuerdo de color sepia, continuándose de manera muy orgánica con "Nothing's Gonna Change My Love" donde un motivo cuasi cinematográfico se va rodeando de pequeños impulsos percusivos evocando parajes inhóspitos; muy curioso el toque electro synth sutil que se mezcla a placer con un inteligentísimo Ambient que huye de elongadas e inamovibles notas propias del estilo para ofrecer algo más dinámico, cargado de motilidad y de cierto cariz Badalamentiano. Muy acertado los `glitches´ en forma de ruido autolimitado que aportan atemporalidad y defectos consentidos que unido al resto barnizan la música como si de eventos muertos se tratara. Dicho de otra manera, un mariposario sonoro para oyentes vivos (y muertos).


"Don´t You Forget About Me" arranca con un sostenido Drone ultra apocalípico que hiela la sangre, y embarrado en una subcapa de Noise que barre cualquier atisbo de `limpieza´ en el sonido, lo que para mí es todo un acierto. Una melodía de teclado muy enterrada pugna por respirar bajo la espesa capa de fango cuasi sinfónico que me recuerda muchísimo a proyectos soterrados de Funeral Drone Doom como los de Stjin Van Cauter (Until Death Overtakes Me, Beyond Black Void....), pasando como un suspiro y contrastando con la espectral "True", cargada de experimentación a los sintes en la elaboración de un retablo con adornos Kosmische, elemento que en más o menos cantidad va a ir repitiéndose en los prácticamente 35 minutos que dura el álbum.

Y bueno, ya que hablamos de estilos realmente es difícil de catalogar la música de Rune Clausen porque tiene también partes que evocan tanto la música de Cámara nórdica (aunque sin llegar a la catarsis de los compositores Islandeses) como ramificaciones al Dungeon Synth no por la simpleza, sino por la sensación de que cada corte podría meterse en forma de intros / outros dentro de los discos más recientes de Burzum. Hablo por supuesto de andamiaje y estructuras, no de cosas patentes fáciles de detectar en primeras / casuales escuchas.


Grabaciones de campo procesadas en "I Wanna Dance" caracolean con cierto sincretismo místico sonoro. Pulsos Carpenterianos copulan con los momentos más lúgubres de las ideaciones musicales de Lynch como si nos estuviésemos bañando en plena noche en una cascada psíquica de agua eléctrica malsana, imbuida de putrefacción electromagnética y bajo una luna amenazante de luz séptica. Ni un resquicio para la alegría deja Clausen y así lo demuestra con "Don't Worry Be Happy", otro pequeño `score´ que por momentos parece meterse de lleno en los primeros Tangerine Dream. Voces sampleadas llegan en forma de nostálgicos recuerdos que son difuminados como caras que ya no recordamos o momentos que a pesar de ocurrir, hemos ido deformando por la pátina del tiempo. 

Hipnótico y breve pero cargado de cierta belleza que cambia de manera radical con la homónima "Another Day in Paradise", puro y duro Dark Ritual Ambient que tras la entrada de la voz eclosiona en exabruptos muy metálicos bordeando el Industrial Noise de corte más oscuro que aporta un tono de dureza considerable al disco. Cierra el círculo nuevamente el piano casi desnudo en "Holiday". Melodía reproducida mediante serotonina analógica cuyas sinapsis amplificadas suenan acuáticas. Acuáticas como un mar de serotonina calmo, de abisales profundidades donde yacen ignotos recuerdos amnióticos y porosas catedrales de huesos genealógicos que no se borran sino que se transforman. Mar de líquido cefalorraquídeo y lágrimas salobres sepultando entelequias hasta el fin de los tiempos.

Discazo.




miércoles, 22 de julio de 2026

JUAN BELDA & THE BIT BAND - "MEMORIES OF A LOSER" (ASTRONOMY RECORDING MUSIC; ARMCD024, 2026)

JUAN BELDA & THE BIT BAND otra vez volando nuestras mentes con su mezcla de necro jazz circense, onírico y brutalmente fresco y cortado en su más pura forma como cocaína sonora con rock, toques electrónicos, progresivos, avantgarde y fusioneros. ¿Resumir biografía de forma rápida? pues una quimera... casi que os emplazo a los anteriores textos sobre Belda para que os gastéis unas dioptrías: Moscas en la Playa (Los 80 Pasan Factura / Altafonte; 2023), No Encuentro la Tónica (Los 80 Pasan Factura / Altafonte; 2019), I Love You !!!! (Discos Necesarios; 2008), La Rueda Infinita de Hans (Discos Necesarios; 2012) y Carretera Mágica (Los 80 Pasan Factura / Fol Música; 2016) son los discos de Belda que poseo y que he reseñado a lo largo de estos años en el Picadero Existencial de La Muerte Tenía un Blog. Os aconsejo por tanto parar aquí porque no voy a repetir cosas sobre un pionero de la música `avanzada´ en este país y partícipe de lo que yo llamo La Canarias Experimental que engloba a muchas figuras ya hoyadas por estos lares como Javier Colis, DUE, Quasar.... otro día si acaso os hago un resumen sublingual.

Memories of a Loser, flamante nuevo disco, está emplazado en mi discoteca a la sección de `lo mejor de 2026´ sin duda alguna. Edita en Digipack Cd, con adorno gráfico de Iago Méndez, el sello Astronomy Recording Music tras proceso de grabación / mezcla en los Fonoelastica de Madrid (salvo alguna excepción que indicaré en su momento) para luego masterizar Julio Rodríguez Sangrador. Definir el sonido es complejo pero hostias, la vida es dura: ecléctico y barroco, magistramente pergeñado en lo compositivo, abarca pasajes de puro y duro Jazz Rock con otros donde flotan efluvios electrónicos y progresivos (casi diría que a partes iguales) que entroncan con esa extrañísima extensión (bastante desconocida creo) del Canterbury que empezó justo cuando acabó el Canterbury... es decir, todos aquellos grupos y subgrupos de Gilli Smith con MotherGong, GongMaison y muchos más. 

A esa base sonora enteógena se le suman los complejos arcos argumentales del Miles Davis eléctrico, modo ultra sordina activado, y de ahí hasta la etapa Funkaidélica de On the Corner, cosa curiosa por el parecido de los samplers y la post producción que usa Belda. Se continúan los parecidos jazzísticos con la actual escena americana de Spiritual Jazz Militante de cosas como Angel Bat Dawid, Damon Locks, Jeff Parker, Carlos Niño y Big Bands (que no son realmente tales) como Irreversible Entanglements solo que esto que comento no es del todo cierto porque si me apuráis, Juan Belda & The Bit Band es eso y MUCHO MÁS; es el Cuarto Mundo Hasselliano en lo melódico y a la vez se vuelve hermético con algunos tramos donde los teclados obsesivos recuerdan al Zeuhl (el octavo corte por ejemplo); es espacial hasta el punto de que se abraza en ocasiones la Kosmische y es Fusión en tanto en cuanto que Hancock permanece ahí metido en salmuera en los frecuentes burbujeos, crujidos, subtramas sinusoidales y otras pesquisas que conforman estos 43 magistrales minutos. Como argamasa con la que pegar este inmenso y ciclópeo andamiaje tenemos la parte de Rock Contemporáneo, en Oposición o llamadlo como queráis pero que a mí sigue y seguirá recordándome a Cassiber.

La formación una vez más, pues da miedo: Madoka Belda (voz); Juanjo Ortí (batería); Juan Belda (teclados / órgano / sintes, piano, marimba, bajo, guitarra, percusión electrónica, tapes / collages sonoros, voz, radio); Pelayo Arrizabalaga (saxo); Javier Colis (guitarra); Marcus Breuss (trompeta); Enrico Bárbaro (bajo); Jorge Pardo (saxo); Mandi Capote (percusión). Evidentemente, no voy a desgranar quien toca qué en cada uno de los 13 cortes de esta Suite (para mí realmente Memories of a Loser es un bloque) así que empezamos. "I Had a Dream", título Lynchiano donde los haya y versión libre de la sonata de Denisov, son dos minutos juguetones que dan la sensación de estar recorriendo una espiral en el sentido contrario al sentido contrario... me entendéis, ¿no? Cascadas de marimbas dando sensación de Lounge / Space Age, voces imperiosas y una base rítmica apretada sobre la que sobrevuela guitarra y saxo que se funden en uno sólo en lo crepuscular de su propuesta. ¿Que cómo de crepuscular? Pues diría que justo como si estuviéramos escuchando a los gigantes de la música surf puestos de benzodiacepinas hasta las cejas, resacosos y acabados moralmente en la última playa helada en el mismísimo Plutón. 

El paso hacia la homónima "Memories of a Loser" parece ir `hacia atrás´, para luego normalizarse y desnormalizarse (en cuestión de tiempo y dirección) en un Jazz Modal donde brilla una trompeta a lo Don Cherry caminandos sobre las teclas de un piano exquisito, y dialogando con flamígeros (aunque contenidos) soplos del saxo. Se acerca el asunto ineludiblemente al Jazz Rock fusión e incluso al P-Funk (enorme la base rítmica) de George Clinton pero con cierto tapizado de New Wave que nunca se pierde. Quizás es por todo eso que el contraste con la más latina (o algo así) de "I Want You (She´s so Heavy)" resalte tantísimo con su olor a barrica emponzoñada y duelo de navajas toledanas que qué queréis que os diga, pero es una versión de The Beatles que me ha dejado absolutamente flipado. Órgano caracoleante a mitad de camino entre el pastoral Canterbury y el Tango con terroríficos vientos que se van derramando como alquitrán derretido en Puerto Urraco. Nadie dijo que el Espacio Exterior estuviese lejos... la periferia de las ciudades está plagada de espacios liminares donde manda, por obra y gracia, la mayestática guitarra de Colís.

Sigue la electrónica malversa de "El Lado Oscuro de la Calle"; sutil, minimalista y pseudo Noir trayéndome a la mente como decía arriba, los proyectos más `bailables´ de Gilli Smyth / Daevid Allen o lo que es lo mismo, el punto que divide justo a la mitad una línea donde el punto A son los GONG y el punto B los ASTRALASIA. Me encanta el tono ochentero que da la percusión electrónica que tangencialmente roza el House (abrid la mente, melómanos). Juan Belda se lo guisa y se lo come todo en "The Narrow Way" (sí, versión de Gilmour) bastante abstracta, distorsionada y atonal en inicio pero que se transforma en muralla sinfónica durante un ratito... y digo ratito porque ladrillo a ladrillo se va descomponiendo a través de la experimentación de Belda que deconstruye alquímicamente a Pink Floyd en Fink Ployd, hermanos bastardos y falsamente sobrios de los británicos que como si de un infeccioso Peplum en VHS se tratara, tocan en directo en Porompompeia, la versión barata de Pompeii. 

"La Máquina de los Sueños" se va abriendo en abanico desde un caleidoscopio psicodélico a un electrificado Jazz Fusión que nunca pierde el norte lisérgico, contrastando luego con la amenazante "Ostinato en Em" en dueto (Belda y Breuss) en una extrañísima mezcla entre John Hassell, Miles Davis y el Bill Laxwell de Panthalassa por los detritus Dub que se van dejando en el camino. Si hay un tema que resume a la perfección la sonoridad alienígena de Belda es "El Trapecio", a ratos cercano (quizás por el bajo) tanto a Poliedro Kobold y J. G. Entonado (en lo teatral) como a la escena experimental catalana pre (y post) Olímpica aunque por alguna razón, entre los vientos, el extrañísimo clímax robótico con ese sinte pseudo Zeuhl y los escasos cinco segundos finales a lo Tangerine Dream tengo la sensación de que estos escasos tres minutos pueden ser treinta en directo de lo que dan de sí. Por supuesto, nunca olvidéis bailar y sintonizar "Onda Media", tren Electro Funk de 8 bits y alto voltaje perfecto para médulas con líquido cefalorraquídeo evaporado tras deshidratación extrema en la pista de baile.

Cuidado con la extrema "El Final del Camino" porque te deja sin aliento. Flota algo oriental difícil de expresar con palabras bajo la percusión fabulosa de Ortí y la muralla sonora que erige Belda desde su centro de control, tan solo violado en su espacio vital por líneas afiladas de Jorge Pardo al saxo que corta carne, tendón y acero con la facilidad de un bisturí. Se sigue con la policíaca / Noir "Los Platos Rotos" que a ritmo de Mancini y sutiles toques cuasi drone de guitarra acaba siendo todo un tributo a Badalamenti. Doom Jazz en estado como si se acelerara a nivel Free a los Bohren & Der Club of Gore. El tema más extenso y minimalista acaba dejando en pañales a la mitad de las bandas que van hoy día de `avanzadas´. Magistral, Maravilloso, Magnífico, Magnético, Mediúmnico, Metempsicótico, Místico, Mutante y Metafórico anticipo de la atmósfera propicia para "Ambient Loser" que epiloga el disco y que aporta cierto cariz hindú con esas cadencias pulsátiles de los teclados que vibran en la misma longitud de onda que las Tablas al igual que un saxo que medita como una Shruti Box en una suerte de smilitud con el `casi muerto pero invocado´ Coltrane, que recompondría en estudio su esposa en álbumes como Infinity de 1972. 

Espiritual sin duda y curioso, pero cierra esta obra maestra "Carnaval", que se graba en Estudios Manzana (Tenerife) en 1985 y que se compagina casi como un espejo con la anterior, aunque en esta ocasión recuerde más a la música carnática percusiva del Sur de India. Puedes coincidir o no con mis etiquetas, descripciones y comparaciones. Cada uno tiene su acervo, pero en lo que seguro que sí vamos a coincidir es que estamos y de largo en el mejor disco que he escuchado en lo que llevo de año.

RECOMENDADÍSIMO.

https://astronomyrecordingmusic.bandcamp.com/album/memories-of-a-loser

https://juanbelda.bandcamp.com/

https://juanbelda.com/?playlist=bf95409&video=c87a935



sábado, 11 de julio de 2026

ZHAO CONG - "BLOW, BLOW, BLOW, BLOW, BLOW" (OIGOVISIONES LABEL; OV-29; 2025)

La edición número 29 de OIGOVISIONES LABEL viene a cerrar una trilogía de Label Curated Editions que se precedía de Script de Max Wurden (por Pepo Galán) y El Tripulante de Enric Teruel (Edu Comelles); por tanto tercera entrega y última, donde David Area // Tomás Gris (Ex Nihilo Records) nos traen (soplando viene) a ZHAO CONG, artista experimental que tras tocar el bajo en diversas bandas de rock (不在话下Kaoru Abe No Future) se lanza en solitario al campo de lo electroacústico, el minimalismo y la improvisación libre con objetos cotidianos en un dilatado currículum de ediciones que abarca la última década. En este Blow, Blow, Blow, Blow, Blow la artista china de Beijing nos sumerge en casi 50 minutos de ultra Harsh Noise Blow, etiqueta que me he inventado y que podéis permutar por Harsh Noise Baloon. Antes de seguir con mis propias palabras, dejo que sea ella quien defina su trabajo:

`blow,blow,blow,blow,blow es un álbum que utiliza principalmente globos como material de grabación. Durante los dos últimos años he utilizado globos en mis actuaciones en directo, desarrollando mis propias técnicas para tocarlos. Las características de los globos -su material elástico y su volumen variable- les permiten producir una rica gama de sonidos durante los procesos de inflado y desinflado. Algunos de esos sonidos son muy débiles y sólo pueden oírse en un entorno muy silencioso o con el uso de un micrófono para amplificarlos.

En mis anteriores trabajos grabados, a menudo he usado diversos objetos cotidianos; mientras que en esta ocasión he querido emplear menos materiales, trabajar con más limitaciones y también con mayor concentración.

Las cuatro grabaciones de este álbum utilizan un solo globo, dos globos y varios globos, y se centran en el proceso de inflado y/o desinflado. Esencialmente, presentan los sonidos tal y como se produjeron durante el proceso de grabación, con sólo algunas pequeñas ediciones y sin overdubs.´

Tampoco está de más citar las palabras de la curaduría:

”Cuando se nos propuso la curaduría, teníamos bien clara una razón que fuera necesaria y suficiente al elegir al artista: solo elegiríamos algo que, sin dudar, publicaríamos en nuestro propio sello. Esto implicaba un tipo de arte sonoro comprometido con una estética minimalista, reduccionista, centrada en el pequeño detalle y el acontecimiento cuyo desarrollo sonoro se produce de manera pausada, relajada, contemplativa. Todas estas características las encontramos en el trabajo de Zhao Cong, añadiendo, además, el hecho de ser una improvisadora mujer, lo cual amplia el espectro, aun demasiado estrecho, del discurso inclusivo en la libre improvisación. Igualmente, su lugar de proveniencia resultaba relevante para el conocimiento en Europa del panorama improvisatorio de tradición u origen chino.

En definitiva, Zhao Cong representaba para nosotros el buen gusto por lo pequeño, lo accidental y la quietud, es decir, la libre improvisación que más disfrutamos y que queríamos compartir, indudablemente, con un sello de tan buen gusto artístico como Oigovisiones.” 

(David Área y Tomás Gris, sobre fondo Gris)


La edición física de OIGOVISIONES LABEL, como siempre, es una pequeña obra de arte diseñada por Kitty Soul  junto a NUDO (The Lacemaker) y realizada con: Custom cover on 350gr black paper // White ink printing // Inlay on 100gr vellum paper // Black paper innersleeve y PVC protective sleeve. Grabación y mezcla es de Zhu Wenbo, artista que también cuenta con una larga trayectoria además de ser la mente pensante del sello de cassettes Zoomin´ Night. La masterización final es del ya clásico en estas lides Rubén Suárez.

Si el hipnótico sonido del álbum es complejo de escuchar, imaginad lo que va a ser poner esto en palabras. Cortad los hilos que unen vuestra masa encefálica al canal Kundalínico de vuestra columna vertebral para un pequeño viaje que comienza con la homónima "Blow" que parte de un impulso de nuestro Bulbo Raquídeo en el tronco encefálico que controla la respiración. Timpánicas inhalaciones compiten con asordinadas exhalaciones en motivos rizomáticos. Una auténtica vivisección de un alveolo sonoro brutalmente amplificado, seco en tonalidades (como si estuviéramos en un ambiente sin agua ni humedad) y cuasi inhumano a pesar de lo que implica el fenómeno respiratorio. Se da paso a "Expel", tapizado sonoro minimalista que roza la Concrete Music y cuyos chasquidos parecen evocar una pequeña hoguera (al fin y al cabo el fuego necesita oxígeno). 


Es curioso cómo los cambios de tono parecen coincidir con la improvisación libre extrema del saxofón cuando se usa la sordina y que copula con la lengüeta del instrumento. Zhao Cong modula el tiempo a la perfección y sabe cómo activar o desactivar su Necro Gaita Procesada para meternos de lleno el terrenos muy cercanos (en cuanto a sensación corporal) al Harsh Noise menos agresivo (algo así como bucear con Neopreno para calor en una Ciclópea Olla Exprés) y el Drone más extremo. Los efectos percusivos magnificados en este largo ejercicio de Pranayama Sonoro llevan al oyente a segregar ondas Alfa por mitosis así que donantes universales, id preparando vuestros tímpanos que llego con mi aguja a rellenar bolsas de Transfusiones que llevaré a los Hospitales del Infrasonido, allí donde yacen agonizantes y protésicos huesecillos timpánicos de la Humanidad, especie de Cementerio de Elefantes de todo lo que alguna vez se escuchó en el mundo y que se escuchará.

Misma línea pero más subsónica es "Expel and Expel" que se nos va a los 18 minutos. Una exhalación eterna, dedos que frotan la estirada superficie de la membrana del globo produciendo sonidos de descomposición; algo así como un ecosistema minimalista que se derrumba como Jericó al sonar las trompetas pero que solo es audible para elegidos. Cuidadito a partir del minuto 11. Proto Techno bailable hipnótico a través de percusiones que podrían ser errores (glitches) en una de las escasas subidas de tempo del disco aunque pronto volvemos a los momentos iniciales en el paso peristáltico a través de un esfínter a baja presión. Recomiendo auriculares.

Cierra el disco "Blow and Expel", enjambre poliédrico de electrónica y viento. Colmena electroacústica de salvaje miel amplificada. Coro de cigarras, cicadiaes, coyuyos, tococos, cocoras.... Gospel de Campañeros, ñes, chiquilichis, chicharras.... maquina que se pliega. Viejos ventiladores mecánicos de Pulmón que oxigenan a viejas personas famosas momificadas en un búnker bajo tierra, olvidadas desde hace eones pero que siguen funcionando con energía autorenovable perpetua. Noise soplado al extremo creando cámaras alveoladas que funcionan como sonajeros alquímicos. Nadie sabe quienes son, ni qué fueron pero el ventilador sigue soplando, y ellos exhalan en eterno ciclo. No se muta... todo permanece aquietado en onírico recuerdo de niños muertos jugando en una fiesta de cumpleaños con globos llenos de infecto hálito; gomas resquebrajadas por el sol de agosto al límite del estallido. No acaba, no muere.

Blow and Expel.

Continúa y no Para.

blowblowblowblowblowblowblowblowblowblowblowblowblow

blowblowblowblowblowblowblowblow

blowblowblowblow

expel

OIGOVISIONES




lunes, 6 de julio de 2026

GOATPSALM - "BENEATH" (AESTHETIC DEATH; ADCD 119, 2026)

Una década después del impresionante Downstream (Aesthetic Death, 2016) y tras el paso por Ash, Split con el Drone Noise de HORTHODOX, vuelvo a traeros tras larguísima espera lo nuevo de los herméticos rusos GOATPSALM y su particular manera de conjugar el Funeral Doom con toques étnicos, Dark Ambient e incluso Industrial que quitan el hipo; eso sí, no estamos ante una banda fácil ni por asomo así que lo que buscas es algo convencional, mejor miras para otro sitio. Si no me equivoco, siguen siendo Vaarwel (guitarras, bajo, voces e instrumentos étnicos), Horth (sintes y samplers) y WS (batería) y datan ya de 2009, siendo este Beneath su cuarto larga duración editado en un Digipack ultra cuidado de esos que cada vez cuestan más de ver. Mezcla y masterización (At The Factory Studio, 2025), además de artwork de Horth sobre fotografías tanto suyas como de Julia Bastet.

Dado lo críptico de la propuesta os recomiendo leeros las reseñas anteriores y abordar este nuevo disco con la apertura mental suficiente para empaparse de los 35 minutos que dura. Creo que al igual que ese denso sustrato de bandas rusas del género, de las mejores se entiende, aportan un hálito distinto y radical en cuanto a frescura que pocas veces se les reconoce... si generalmente el Funeral Doom es un estilo soterrado, en estos casos la palabra underground se queda corta. Ya no solo por la mezcla cuasi ritual y chamánica de algunos pasajes, que no se cortan en usar percusiones sampleadas para a posteriori pasar a largos intervalos cercanos a Evoken... es que en su conjunto son muy, pero que muy difíciles de encasillar y es por eso que siempre me acuerdo (puedo parecer pesado) de bandas como ZARAZA

Adentrarse en Beneath es un viaje trascendente, distinto musicalmente y con momentos que rozan la experimentación pura y dura. Cánticos monásticos, sonidos de difícil identificación, lamentos, bases rítmicas marciales y samplers de sonidos de naturaleza. Quizás ayuda el hecho de que su contexto / hilo umbilical es el Vudú Afro Haitiano que se usa como constructo de un ultra onírico Trance Doom que, cosa curiosa, me recuerda al proyecto de YELE SOLMA (Ouagadougou, Burkina Faso) y su impresionante discazo Bokor (Antiq, 2011). "Veve Of Smoke And Rum" abre con sonidos ambientales, campanillas, lo que parecen harpas de mano e hipnóticos instrumentos de viento sobre una sutil base de Drone Noise. Selváticos motivos en una intro exquisita que desemboca en una nota sostenida de Digeridoo y la eclosión Doom de "Heart Of Damballah Wedo"

Por cierto, Damballah Wedo es una de las deidades principales del panteón Haitiano y Veve, término que se usa en el primer corte, símbolo religioso de origen cosmogónico, originado en la diáspora Africana y que se usa en el artwork del propio disco. Teclados que le meten una impronta alucinante, riffs de guitarra que rozan el Occult Doom y una percusión extrañísima que se une a la batería. La voz, infrahumana como mandan los cánones, comanda un temazo muy atonal y difícil de comparar con otras bandas del género. No tengo claro si suenan flautas o algo sampleado pero es realmente difícil distinguir todas las capas que en conjunto tienen ese tono abigarradamente malsano del Funeral Doom a lo The Nulll Collective, otra vez Zaraza, Wraith of the Ropes y los olvidadísimos Torture Wheel. Sigue "Spit Soil", esta vez con ese vaivén característico de Evoken en Quietus en la guitarra estallando todo luego en un temazo de estructura Funeral Doom pero nuevamente disonante, con insanos agudos en la afinación de la guitarra y un punzante bajo que acompaña a unas ponzoñosas vocales. 

Llega "Kalbas Whispers Of Death" y la realidad se mezcla como si hubiéramos tomado enteógenos. Percusiones tribales, una nota simple de teclado sostenido de fondo dejando prácticamente el metal de lado hacia algo más acústico, voz susurrada sobre cascabeles recitando invocaciones o algo similar y cosas que se arrastran. Eso hasta que entra en bajo en el tramo final, las percusiones van mutando y sube un pelín el tempo.... brutal los matices Ambient que van preparando el cuerpo para lo que se nos avecina... la monolítica "Exequies" de 17 minutazos. Aplastante Funeral Doom de corte clásico para iniciar (Mournful Congregation por ejemplo), con impresionantes letras describiendo la angustia vital de un enterrado en vida a la espera de la llamada del Bokor. Momentos más acelerados de la batería, mistéricos tonos aflautados en la mezcla y un silencio sobre el minuto 4 que sirve para tomar aire y coger protagonismo los sintes que crean abigarrada trama con riffs de guitarra entrecortados, tonos cuasi psych / jazz del bajo y batería ultra machacona siguiéndole el ritmo.

Samples de pasos, aves y tono lúgubre para dar paso (el tema en sí se va dividiendo en `movimientos´) a lo mejor del disco... una pasada litúrgica de voces procesadas necro Gregorianas (pero con toque africano) que se despliegan sobre una sábana de minimalismo electrónico y percusiones chamánicas (vuelvo a recordar a Yele Solma). Da la sensación de que hemos trascendido la línea entre la vida y la muerte y estamos en medio del reino del Bokor rodeado de Loas, zombies y ougangas. Puestos hasta las cejas de Tetrodoxina, GOATPSALM ejercen de controladores de mentes en uno de los discos más acojonantes que llevo de año.

https://www.aestheticdeath.com/releases.php?mode=singleitem&albumid=7002

https://goatpsalm.bandcamp.com/album/beneath



miércoles, 1 de julio de 2026

FLOATING NEST - "BLOW OFF STEAM" (ASTRONOMY RECORDING MUSIC; ARMCD022, 2026)

Curiosísima banda FLOATING NEST que tengo hoy el placer de traeros por aquí. Con miembros españoles y alemanes, afincados en Suecia, en este Blow Off Steam practican un Prog Psych experimental bastante técnico y complejo de definir, con momentos que pueden pasar en un suspiro de lo abigarrado del Zeuhl y operísticos retablos de Rock en Oposición a Hard Rock de corte americano; lo cierto es que en primeras escuchas dejan la semilla que posteriormente germina en una flor de 44 minutos bastante complejos en los que acertadamente alejan (no siempre) el fantasma del metal progresivo a lo Tool que ya lo tengo bastante trillado. La formación está compuesta por Sara Gaspar (voces y teclados), Víctor Conde (batería y percusión), Matthias Rauch (bajo) y Quique Villalba (guitarras). El disco lo mezcla y masteriza Raúl Nácher (SoniArt Studio) y edita en digipack ASTRONOMY RECORDING MUSIC.

Lo primero a destacar es la camaleónica voz de Sara Gaspar, capaz de pasar con facilidad por varios registros, ya bien sea teatrales o más sobrios recordando a una especie de mezcla en femenino entre Warrel Dane (R.I.P.) de Nevermore y Keenan de Tool. Eso sí, todo con matices. La música en general transmite una atmósfera tensa amenazante de cariz lúgubre que podría recordar a olvidadas bandas que sacaron disco en Cuneiform (salvando las distancias) como los DjentNeBelNest (cito esta banda por lo de NEST, que me ha venido de perlas). "Re-Connection" abre el álbum con toques sinfónicos y algo de Space Rock sinusoidal al estilo de bandas como los escandinavos Oresund Space Collective; ritmos poliédricos, espaciales y con una base rítmica muy trabajada sobre la que se erige la voz de Sara que resalta sobre todo en mini pasajes que (posiblemente de forma inconsciente) retrotraen al Occult Doom de Jex Thoth y similares con riffs de guitarra bastante metaleros. Pegadizo y atmosférico, no perfecto pero sí muy prometedor.

Sigue "Circus" un poco en la misma tónica pero virando hacia parámetros algo más Hard Rock; coros operísticos, teatrales y con una frescura extraña... no sé si estoy escuchando a (el toquecito Alternative lo vamos a tener siempre) Faith No More mezclados con Slapp Happy, o me he tomado algo en mal estado. Muy trabajado el ritmo del bajo, con bases que se acercan a King Crimson y que además tienen la particularidad de no perder el formato canción en ningún momento. 

"Stasis", uno de los momentos estelares del álbum, abre con batería y guitarra caracoleante durante todo el tema (le falta un pelín de volumen en la mezcla para mi gusto), con Sara Gaspar en estado de gracia y unos teclados fabulosos (quizás nadie recuerde a una banda llamada ALLISON malagueña que se me viene constantemente a la cabeza con su único disco Symetry). Se escucha de fondo lo que parecen voces guturales que, ojito pero habría sido un puntazo llevarlo como recurso a otros cortes del disco. "Cosmos" es una lanzadera de cohetes; un pepino de Space Rock que va mutando hacia espectros incluso góticos (pegadme un pellizco del pezón, pero cuando Theatre of Tragedy se metieron a la electrónica sonaban parecidos), para luego tornar a pastos puramente Prog. 

Como soy de neurona pausada, me encantan los devaneos desérticos de "The Clock" y su posterior eclosión de caos controlado de puro Hard Rock Psych con intrincados ritmos de guitarra, una interpretación vocal estelar acertadamente teatral no demasiado común en estos estilos y un marcado contraste con los arreglos de cuerdas (Ricardo Boya si no me equivoco) en la camaretística "SelfDeception", que es imposible no relacionarla con los claroscuros, crescendos y subidas de intensidad de Tool pero que ojito, no suenan a copia para nada. Punto final con "Absolute Zero", mediúmnica, tribal y apabullantemente ecléctica (arabescos inclusive) hasta el punto de que los momentos más lisérgicos pueden recordar a los mil y un proyectos de Gilli Smith al margen de GONG ya pasados los 90 donde no se tenía reparos en meter ritmos incluso trip hoperos.

Todo un descubrimiento FLOATING NEST que con tan solo un debut han puesto el listón bastante alto. Blow Off Steam tiene más ideas y frescuras que la mitad de proyectos que deambulan por el circuito comercial.

https://astronomyrecordingmusic.bandcamp.com/album/blow-off-steam