domingo, 16 de febrero de 2020

SATURNA - "ATLANTIS" (DISCOS MACARRAS / SPINDA RECORDS, 2020)


Tengo que ser coherente y no mentir. Desde que saliera The Kingdom of Spirit hace la friolera de 7 años estaba algo desconectado de los barceloneses Saturna y no sé verdaderamente la razón, máxime siendo una de las bandas que llevan el bastión de estos sonidos (más o menos Psych) como pudieran ser Pyramidal, Domo, The Wizards, Cabalgata Cósmica, The Soulbreaker Company y algunos más, no queriendo profundizar demasiado porque al final acabo metiendo grupos de corte Doom o Stoner y no es esa mi intención (menos el Stoner puro y duro, que ya me da repelús rozando el shock anafiláctico). Por lo tanto, la evolución a la que voy a eludir es desde ese primer disco a este último, saltándome Ignis y Lost in Time que (mea culpa) no he escuchado. 

Yo a Saturna siempre los he tenido como una poderosa rendición de Hard Rock setentero (sea de escena inglesa, sea de base americana) cargado de Fuzz, Wah Wah, riffs de guitarra retroalimentados con su puntito oscuro y base rítmica de toda la vida (Edgar Broughton Band, Led Zeppelin, Deep Purple, Black Sabbath, MC5, Blue Cheer, Black Widow... qué más da si realmente sabemos a lo que nos referimos). Lo que me tiene un poco liado es el tema de la formación porque en el digipack o yo estoy ya miope o no veo si siguen siendo un cuarteto o por el contrario han vuelto a la formación en power trío. 


Otra cosa que me despista es la edición en digipack. Si bien el vinilo tengo claro que es de Discos Macarras y Spinda Records, en el cd no se reflejan sellos (o es una Promo o una autoedición). Hay una cosa providencial en todo esto y que no podemos negar. Estos sonidos retro están de moda en la Península, pero un 80% de lo que llega a mis oídos (os puedo asegurar que me llega bastante) es morralloso, cargado de defectos, y ni por asomo tan exquisito, atemporal como lo es este su cuarto larga duración titulado Atlantis que, todo hay que decirlo, una cuarta parte de su acierto es la magnífica mezcla y masterización de Enric Verdaguer tras la grabación en Seaview Studios (Isaac Mordoh)

Muy acertado artwork (Jondix y layout por Branca Studio) siguiendo un poco la línea argumental plástica de sus anteriores discos. Los otros tres cuartos son obra y gracia de una banda en plena maduración, que sabe a dónde dirigirse y fundido su estilo con los genes hasta el punto de que no dejan traslucir a qué escena pertenecen (grupos del sur como Bourbon, Atavismo o Híbrido tienen la pátina sureña y se abren como fuegos artificiales hacia sonidos más Progresivos) para entrar de lleno en lo que yo llamo sonidos clásicos a secas.


Soltada esta paliza, me meto a describir Atlantis, disco que desde ya adelanto que es de obligada adquisición para los amantes de estos estilos. Ya lo que hagáis con vuestros dineros me suda el apéndice gonádico de mitad del cuerpo custodiado por dos crítters peludos y conocido como Polla. 

Abre el disco la declaración de intenciones "Black Purple"... a ver, con ese título, ¿qué diablos esperas encontrarte?. Un bastardo cruce entre dos clásicos del género como los Black Sabbath y Deep Purple en riffs cargados de ritmos cuasi Boogie. Destaca una potente base rítmica camaleónica (está sublime en los 45 minutos del disco) y la versatilidad de una voz como mandan los cánones. Y hablando de la voz, afortunadamente la pronunciación en inglés es excelente, porque otra cosa que suele estropear este tipo de discos son las entonaciones... nada que objetar en Saturna

Más que correctos los cortos insertos a modo de Jam del tema, donde se explayan las guitarras en barrocos riffs hendrixianos. Otro de los puntos fuertes del disco, los contrastes. "Standing Still" cambia un poco el tercio hacia un Hard Rock de regusto americano, algo desértico pero (gracias al Dios Cactus) sin entrar en terrenos Stoner.  Curiosamente va mutando hacia un arrastrado, correoso ritmo con reminiscencias a la etapa en solitario de Ozzy, estilo que se continúa en espíritu y sonido con "Get Over" y sus insistentes estribillos. En estos tres primeros cortes está el espíritu de Grand Funk planeando sobre los tramos instrumentales hacia el Proto-Heavy, y una de las razones es que el bajo no se limita a acompañar sino que tiene sus momentos protagonistas.

(versión vinilo)

"Way Too Long" es otro trallazo contenido (los temas no se van por la tangente y van al grano), construidos a la vieja usanza estribillo, puente y todas esas cosas. Fabulosa la bajada de tempo (oh, rendición fabulosa a "Planet Caravan") con un bajo excelente, y la meditabunda, bluesera voz que pone los vellos de punta. Si quieres grabar un disco que tenga repercusión, hazme caso.... divídelo por la mitad con un temazo como "Dusk and Down". La voz lejana, con cierto eco. La guitarra y bajo, bordeando lo acústico... entrando sin percusión al más puro estilo Swamp Blues Rock. Te entran ganas de irte al estanco más cercano y comprar nicotina masticable pero entra la batería y te paras en seco. El corte suena bizarro, extraño, recordándome (si no fuera por la voz de Bolan, que es inconfundible), a ciertos temas folk rock de T. Rex.

Cogido fuelle, vuelve la fiera "Ahead", cargadísima de retroalimentación eléctrica pero sin entrar en distorsiones. Los parones sincopados de la base rítmica son propios para el headbanging si tus vértebras están en buen estado (si vienes de esto de cosas como Slayer quizás ya no tengas cuello). Muy buen solo de guitarra burbujeante mientras la segunda guitarra se marca un fondo épico de esos que invitan a poner la cara contraída como si estuviéramos chupando un limón. Reitero lo acertado de la producción, con cada instrumento flotando en su nivel y sin tapar al otro, cosa no siempre se cumple.

(versión cd)

Pero oigan, que me amputen once dedos de las manos (¿es imposible?... ¿no crees en los defectos?) si el ritmazo Doom de "Last Forever" no es un himno como la copa de un pino. Tocar lento, triplicando el grosor de los riffs de las cuerdas para llenar los espacios, con coros acertadísimos y vocalista en modo Joe Cocker al borde de la muerte. Si tengo que poner una pega a Saturna (realmente no es tal) es que creo que hay calidad como para dedicar toda una Cara B a una de esas típicas rendiciones setenteras a extensos temas que ocupaban toda la cara. Me encantaría escuchar a la banda en una tesitura de esas (imagino que será así en los conciertos). 

El tramo final es de órdago. El disco va de menos a más y "Atlantis in Bloom" nos abrasa con el calor de una hoguera. ¿Una balada?... pues depende del concepto que tengas por tal, para mí cuando se toca lento y se espacian las notas es cuando una banda pone a prueba su maestría, y Saturna salen airosos con creces. Otro aporte personal... un insistente, simple Hammond, órgano o similar me hubiera terminado de evaporar el líquido cefalorraquídeo.

No me queda claro si escucho una harmónica en la final "Distant Shores", con potentísimo bajo, simple pero a la yugular y demostrando que Saturna, a pesar de tener nombre espacial, tienen puestos los pies en la jodida arena. Excelentes voces, estructura del tema en redondo (la melodía va y viene de forma circular). Esto en directo tiene que ser una auténtica gozada.

No sé si existió la Atlántida, pero ayer soñé con ella. No era un lugar, sino una época. La gente llevaba pañuelos al cuello, pitilleras de plata y pantalones acampanados. El olor a patchoulí era tan intenso que no hacía falta ir a una farmacia a por cremas para las picaduras de mosquitos y de vez en cuando la gente incluso sonreía enseñándote su diente de oro. Parches antibelicistas en las telas vaqueras, pipas de agua, y amplificadores que consiguieron un sonido que a día de hoy las nuevas tecnologías no pueden imitar. Son los 70, pero en Saturno es una hora menos.

miércoles, 12 de febrero de 2020

LOE LOF LON - "BAD BEATS" (FERROR RECORDS / MUTEANT SOUNDS; 2019)


En Abril de 2017 hice un texto sobre Conventional Elements (reseña aquí) que inicialmente editara la netlabel de Florida MuteAnt Sounds. Os recomiendo leeros el texto para no repetir cosas que ya dije sobre la biografía de Gori Valárez y de dónde vienen esas tan extrañísimas palabras que son LOE LOF LON. Sin embargo, nunca está de más ahondar algo más en la vida personal de los artistas, así que he salido con la grabadora en mano y os traigo alguna que otra declaración de los implicados en esta fantástica edición.

Volvemos a Conventional Elements. Gori me mandó una copia fabricada de su trabajo y me quedé con la mandíbula colgando; aquello era bueno, difícil de clasificar y adictivo como una benzodiacepina paseándose por la barrera hemato/encefálica durante 4 años. Pero ya digo, mejor leéis el texto al que os he enlazado.

Una visión holística de su ser puede ayudarnos a comprender quién coño son y a dónde cojones van este tipo de herméticos artistas. Por ello, preguntado para la ocasión, esto es lo que dice Gori de sí mismo (o soliloquia, que resulta que existe la palabra y es preciosa): "¿Se nota que me gusta jugar con el misterio,... la magia del anonimato,...?. Está bien, mi nombre real es Igor Álvarez, Gori Valárez es un seudónimo que creé en origen buscando preservar mi anonimato en esta era de redes sociales que  tanto vértigo genera. Teniendo en cuenta el espíritu free y un tanto desordenado de mi proyecto musical simplemente jugué a cambiar el orden de las letras que componen mi nombre y apellido". 

Agradecer es de sabios, y yo a Gori lo conocí gracias a Axilleas Pó y su magnífica labor en el para mí disco de culto Vanguardias y Ruidos (If a Mys Records, 2008) que mi griego favorito pergeñó recogiendo el sustrato Avantgarde que se estaba gestando por Myspace (reseña aquí); el caso es que prácticamente por esa misma época en que  me regaló el recopilatorio, y hablando salió el nombre de Gori Valárez (que no sale en dicho recopilatorio pero sí J.G. Entonado al que también conocí por dicha edición).

Serendipias. La prueba de todo esto es que ambas reseñas las publiqué en el mismo mes. Nada coincide porque sí, todo se retroalimenta. Inicios, comienzos, puntos de partida: "respecto a los inicios, aunque soy nacido en Bilbao, me he criado en Barakaldo, Bizkaia. Con ocho años mis padres me apuntaron al conservatorio de Barakaldo, allí estudié saxo aunque no llegué a acabar. Con quince años me dedicaba a aporrear una guitarra española que había por casa, y posteriormente una guitarra eléctrica que me dejó un amigo. El piano lo empecé a aprender pasados unos años, también de forma autodidacta, cuando pude conseguir un piano eléctrico. 

De los proyectos más destacados en los que he participado está Atom Rhumba, saxofonista de la primera etapa de la banda y Paniks, icónica banda vasca de garaje primitivo, donde he tocado saxo y guitarra en diferentes etapas de la banda". 



Pasa el tiempo y con pentotal sódico, mucha verborrea y psicología (que la tengo), Aquilleas me comentó algo de LOE LOF LON y una supuesta colaboración que creo no se materializó; infrahistorias bonitas que guardo en mi corazoncito. Era Enero de 2018 y un maravilloso Split con el inglés Wayne Rex había visto la luz... Loe Lof Lon Meets Wayne Rex se coeditó en 2018 entre MuteAnt Sounds, Ferror RecordsSê-lo Netlabel (reseña aquí). El salto cualitativo fue demencial, y sin perder la esencia biliosa anterior pero con una base Noir misteriosa que quita el hipo. Vuelvo a recomendaros que os leáis la reseña.

¿Quiénes son Ferror o de dónde vienen estos sellos?; Ellos mismos nos lo cuentan mejor: "Ferror nace en el 2015, apostando ya de entrada por el formato físico. Hemos editado ya unas 20 referencias físicas tanto en CD, vinilo, cassette y tarjeta USB. Muteant sí funciona como net label. El caso es que Gori es muy activo por redes y mueve su música por todo el mundo. El primero participamos tres sellos, estaban también los brasileños Se-lo net label. Los dos últimos nosotros dos. Pero el funcionamiento de todos es independiente, loe lof los es el único vínculo que tenemos"

Ya ahondando en el tema, pues me interesaba conocer un poco cómo surgió el contacto y de qué diablos se conocían: "Conocemos a Gori desde hace ya unos cuántos años. Cuando empezó con este proyecto vivía en Lugo, y establecimos contactos que terminaron en una amistad. Ferror Records funcionamos como una pequeña familia y el trato con nuestros artistas es muy cercano.  Loe Lof Lon es una de las propuestas nacionales de electrónica experimental más frescas y atrevidas. Su último disco nos parece una auténtica maravilla y así ha quedado reflejado en numerosas críticas. Creemos que es un artista en continuo crecimiento y que va a más con cada entrega".

Todo esa insania de los álbumes anteriores queda destilada en lo que se me antoja uno de los trabajos más originales que he escuchado en mucho tiempo. Bad Beats, que así se titula, se edita en un precioso vinilo 10" (no hace falta decirlo, pero creo que el 10" es el formato más bonito jamás inventado). Se graba en Room Labs entre Octubre de 2018 y Mayo de 2019 y el aspecto gráfico es obra de PI & Carmen Ortiz.


Ahora bien, no dejo de preguntarme la razón de por qué un 10" y dejar 3 temas como Bonus Tracks?... "Efectivamente para la edición física hemos optado por hacer un formato reducido, publicado en vinilo de 10”, incluyendo únicamente siete de los diez temas grabados para el album. La decisión simplemente se basa en el amor hacia el formato de 10”, también me hacia gracia dejar los tres temas restantes únicamente disponible en formato digital, una especie de regalo, quedan ahí, escondidos como rarezas".

Que LOE LOF LON no se basa en estructuras convencionales o en etiquetas fijas es algo que salta a los oídos nada más ponerse Bad Beats; no hay en ningún momento espacio para lo acomodado: "mi forma de trabajar continua siendo la misma, no busco la perfección sino más bien la naturalidad de la inmediatez, la intuición, manteniendo siempre las emociones en su estado más crudo. Al final se trata de hacer música sin pretensiones, ni expectativas, hacer un poco lo que te da la gana, que te resulte estimulante, pero sin pensar en el resultado final, es la mejor forma de aceptar lo que venga. 

En el proceso de grabación no utilizo maquetas previas ni nada por el estilo, el proceso se desarrolla más en bruto, pongo el micro a grabar y empiezo a improvisar. Estas grabaciones las escucho a posteriori, hago una selección y a partir de ahí desarrollo otras capas, también normalmente improvisadas. En cuanto a influencias relevantes siempre miro hacia lo seminal, me quedo con las bandas o artistas importantes que realmente han trascendido. Generalmente no escucho demasiada música nueva. Tengo la sensación de que en los últimos años ir a un concierto se parece cada vez más a ir al cine, ahora todos los grupos nuevos de rock quieren ser divertidos. Es lo que toca. Es un giro muy conservador. Ya nada parece cultura underground. Me gusta la idea de estar escondido en la escena underground más recóndita".

Dicho todo lo cual, lo que nos queda es meternos de lleno en los entresijos de Bad Beats. "Round Round" abriendo el guateque mecánico con beats malsanos provenientes de cajas de ritmo anómalas sobre bases percusivas infectas. Surge una melodía lejana de saxo (o melódica, no lo tengo claro) con un cariz introspectivo, asordinado, como si hubieran resucitado a Miles Davis un sólo día para tocar en un tema que suena callejero, funkarra, sinuoso como los volátiles efluvios de una alcantarilla atorada de detritus. Gana protagonismo los vientos poco a poco hasta que todo se funde en un fade out. La siguiente "Dirty Party" parece seguir el mismo patrón de sintes y loops (me recuerda mucho a los trabajos de Antonio Murga). Pasajes de Schratch, melodías surrealistas y machaconas... todo tiene cabida aquí.


Si crees que no puedes bailar, ponte "Hit It" y te darás cuenta que el Downtown Neoyorquino casa a la perfección con lo electrónico. Como los Lounge Lizards pero más insanos. Me encanta esa forma angular del saxo, agresivo y sin contemplaciones, metido dentro del espectro del Free pero con un barroquismo juguetón, divertido y apocalíptico gracias a la cacharrería de ferretería electro. "Las nuevas canciones están marcadas por la experimentación con los cacharros que tengo, caja de ritmos, sintetizadores, pedales, delays, etc... Son mis juguetes, se trata de jugar con ellos y grabar, de ahí ha salido la base, el esqueleto, la estructura de la canción. El título 'Bad Beats' viene de ahí, de jugar con la caja de ritmos. Luego lo visto con los instrumentos más “serios”, guitarra, piano, saxo, melódica. Es el propio proceso de creación y experimentación el que marca el desarrollo del album.", dice al respecto Gori.

Como un torbellino entra la ominosa "White Plastic Bag", que me recuerda a discos que tengo por ahí de Arrington de Dionyso pero sin voces. Ecos lánguidos, delays imposibles juegan a elongar, estirar y rodear de bruma todo lo que toca. Electro Noir Jazz con un saxo procesado por pedalera con estribillo de corte oriental. Impresionante el cambio de ritmo (parece una jodida Big Band de un sólo hombre) en el minuto 2 y pico.... con la mandíbula colgando me quedo. Hipnótico y teratogénico entra el Synth Pop de "City Beat", el tema más largo y con más groove. Disco Funk, Space age Jazz al servicio de escuadrones utópicos armados con cerbatas que son saxos; saxos que escupen saliva mezclada con curare para paralizarte. 


Paralizado el diafragma nos morimos por asfixia pero joder, mi cerebro sigue saltando dentro de la caja craneal al ritmo cromático de melodías de Street Funk. Una muzak que se sirve con bronce de saxofón conectado a la red eléctrica del hogar y que te deja los labios derretidos como melaza. "The Outside" me ayuda a sosegarme un poco (¿flota algo de Dub en el ambiente?). El 10" se cierra con la vertiginosa "She's Gonna Lose", insistente como un remix de una banda sonora de Carpenter. No sé si es el aerófono (melódica) lo que produce alguna de las bizarras melodías pero se te clavan en la masa gris como pensamientos con astillas (me estoy agobiando... ¿y si existen pensamientos con astillas... será peligroso pensar?).

Se incluyen 3 bonus tracks con la descarga, "Chinese Cheese Conversation", que podría servir como BSO de una peli de Kung Fu entre robots oxidados que luchan con Nunchakus de luz (sigue los patrones musicales de "White Plastic Bag" en cierto modo), y se comunica ventricularmente con "Raise Your Flag" (el más Lo-Fi del disco y con algo de Jad Fair), épico a su manera y con vientos cargados de un Swing que más quisieran otros. Baila, sopla, revienta!!!!, que todavía te queda "Some Eggs" para despegar.

Fresco, alegremente insalubre, siempre distinto, LOE LOF LON.

martes, 11 de febrero de 2020

MAMÍFERO - "EL SOL" (OIGOVISIONES LABEL; 0V6, 2020)


Estrictamente limitado a 60 copias fabricadas a mano, OV LABEL (Oigo Visiones para los que gusten de no abreviar) nos ofrece el retorno de MAMÍFERO (Nacho Jaula para los amigos, Jaula para los que se batan en duelo con él), uno de mis reverenciados músicos electrónicos, ruidistas, experimentales (los adjetivos que os vengan en gana) preferidos. Un acetato impreso con motivos geométricos que montado sobre el siempre seductor tacto del papel Fedrigoni (en color verdoso grisáceo) troquelado queda de lujo haciendo resaltar el sol rojo sangre incandescente del inlay (diseño de Granbengala); también muy buena la masterización de Rubén Suárez que le da un toque orgánico que se palpa en las encías. Precioso es poco. 

Del sello, colectivo o como queráis llamarlo OV Label os había presentado con anterioridad Esquizofonías (De una Ciudad Gentrificada) del proyecto Teslaradio (reseña aquí). Por otro lado de Jaula he escrito tanto que podría recopilarse todo en un pequeño librito, pero os dejo con las reseñas de los trabajos relacionados con Mamífero sólo y así resumimos. Por un lado, el homónimo Mamífero (que fuera quinta referencia de El Muelle Records), Incendia! y el excelentísimo Mapa, que el propio Nacho me regaló tomándonos un café y charlando sobre cositas de la vida... y es que bajo mi prisma soñador, cada trabajo del malagueño antecede, preludia o postludia (si no existe la palabra os jodéis, porque entenderla la habéis entendido) algún acontecimiento extremo en su vida.


Los límites del confort son la vida, el confort es el cese de ésta. Tras una larga tribulación ERA más que necesario un nuevo trabajo de Mamífero por diversas razones y la que se me antoja principal es porque música significa catarsis y sanación. Sol es más musical que anteriores trabajos suyos, pero a la vez más críptico en significado. Bajo cada título se esconden entresijos vitales, laberintos psicorrágicos y fecalomas mentales a los que yo sólo asisto como humilde oyente porque se me ha invitado (con honores o no) a asistir al teatro de la tragedia... a ese teatro que vuelvo a decir que es salir de la zona de confort porque... si, ya empecé así, los límites del confort son la vida, el confrot es el cese de ésta

Toda creación pasa por la previa destrucción así que "Destruyendo" abre el disco con notas de un Ambient introspectivo sobre el que se va abriendo paso una melodía de caja de música con aires marciales y, lo que más me ha sorprendido (se repite esto a lo largo de todo el disco) es la estructura de Suite que se conforma en 75 minutos que dura el disco. No me quito de la cabeza el estar escuchando algo épico y con una línea argumental grandilocuente cuasi sinfónica. Una suerte de luminosos detalles inauditos en otros destructivos/ruidistas trabajos de Jaula lo lleva casi al terreno del Kraut planeador. En "El Sol" resaltan timpánicos sonidos de instrumentos de bronce (cuencos), campanas Gamelan y una base percusiva bailable que lo entronca directamente con el Techno. Conforme avanza el tema, la percusión se va volviendo más compleja y abstracta, con sonidos graves de un bajo que flota sobre una avantgarde telaraña sonora cercana a John Hassell. Sorprendente, siempre sorprendente Nacho Jaula.


Sigue la desasosegante "Madre", mitad Noise, mitad Ambient con texturas a caballo entre Schulze Brian Eno. Dibujos de detalles melódicos espaciales nos llevan directamente a la escuela Berlinesa (o al menos así lo capto); música radiada desde el centro del Cosmos. Sentimientos a flor de piel partiendo del centro del Cerebelo. Sentimientos a flor de piel emanando desde el Plexo Solar. Fabuloso el final al más puro estilo franchute de Jarre o el griego Vangelis (los clásicos son los clásicos, y al que le pique que se rasque con un punzón). Más vanguardista es "Océanos", con algo del minimalismo, la música concreta pero con bases percusivas extrañísimas y fundido a negro previa melodía de 8 bits. ¿Os he dicho ya que los límites del confort son la vida, el confort es el cese de ésta?...

Pequeño interludio de teclados pseudo New Age de "Hermana" que sirve de puente y aire hacia la monumental "Agua", recuperando ese estilo característico áspero como frotarte la membrana timpánica con bastoncillos de papel de lija. El Noise de Mamífero está medido a la perfección; lo que parece una onda de corte sinusoidal hace de elemento percusivo llevando un ritmo procesionario sutil al más puro estilo de los pioneros electrónicos patrios como Polonio


Contraste de vértigo con "Noviembre", un tema casi sinfónico de corte clasista que recuerda a compositores rusos o polacos a lo Penderecki (sé que para Jaula es una influencia), pero con las hechuras de lo electrónico. Un corte que invoca a los demonios personales y que está situado en ese lugar en el tracklist como recuerdo de algún evento funesto. La forma en que la música va y viene (como si estuviéramos frenando con la mano un vinilo reproduciéndose) o los detalles insistentes de Proto Techno finales son una delicia. 

"Origen" vuelve a los fueros melódicos, a los dibujos melódicos contemplativos bajo un abordaje a lo Badalamenti o incluso deformación de grabaciones de campo al más puro estilo industrial de Alan Splet (pionero y maestro en las ediciones del sonido) aunque el instrumento elegido suena a guitarra acústica muy procesada, mientras que "Búsqueda" es una nana para bebés cibernéticos. Quienes no tengáis bebés cibernéticos no sabéis lo que esto significa porque... ¿acaso no he dicho ya que los límites del confort son la vida, el confort es el cese de ésta?.


Poco más puedo añadir. Estamos ante un trabajo de Mamífero que muestra una versatilidad y eclecticismo asombrosos, además de mostrarme una faceta sinfónica que desconocía de Jaula... una forma enaltecedora de manejar los drones hasta hacerlos despegar en "Encuentro", con percusión de Techno obrero mediante cincel, escoplo y martillo (tienes que escucharlo para saber lo que digo) y una ominosa pátina oleosa. Finaliza el Ourobórico viaje "Construyendo", y quisiera dedicar esta reseña a Jaula... precisamente por eso, por situar "Construyendo" al final del disco y empezarlo con "Destruyendo"; él sabe lo que me alegra que el orden de las cosas sea este.

Para tí, Nacho, con cariño.

lunes, 10 de febrero de 2020

ARALLU - "EN OLAM" (SATANATH / EXHUMED RECORDS; SAT266 / ER-005, 2019)


Un honor para mí poder hablar algo de la banda de culto israelita ARALLU, formados en 1997 y que poco a poco han ido mejorando su propuesta de una forma considerable a tenor de lo escuchado en este pepinazo que es En Olam, séptimo larga duración después de haber pasado una auténtica tribulación con cambios de sello. Por otro lado, sus inicios sin batería (eran programadas) los sumió en una suerte de calvario del que no salían (bueno, eso y que editaban con Raven, sello israelita que no sé que distribución tendría), y creo que superado esa dificultad, estamos ante un discazo de primerísimo nivel.

En régimen de coalición, Satanath y Exhumed Records se marcan una impecable edición en todos los aspectos. Desde el alucinante artwork de Nir Doliner (con el clásico logo de Avi Harari), al apabullante, compacto sonido de los Bardo Studio (Dory Bar). Si me permitís el inciso (no, no voy a cortar a nadie con un cuchillo), en algunos aspectos la producción me recuerda a las remasterizaciones de Septic Flesh y como más adelante veremos, también un poco la forma de abordar el Black metal de este tipo de bandas digamos.... mesopotámicas. 

La formación queda establecida con Butchered (Genie King) al bajo/voces; Gal Pixel a las guitarras; Omri Yagen a las guitarras/coros, Assaf Kassimov a la batería y Eylon Bart al saz (baglama), darbuka y coros. Como dato curioso, en el corte "Spells" se usan textos del Necronomicón. En cuanto al sonido, pues un crudo y potente Black/death con incursiones aquí y allá en ambientos más Doom, con el exotismo propio de bandas como los primeros Orphaned Land o Melechesh, sobre todo estos últimos en la forma de tejer partes con retazos folkies aremeos y con imaginería asiria.

Temas cortos, directos pero intensos, con una base rítmica excelente y unos riffs de guitarra de los que a mí me gustan; calientes como el black de los griegos (Varathron o Rotting Christ) y toques de Death melódico (puntito sueco arriba, puntito sueco abajo).


El inicio de "The Center of the Unknown" es magnífico. Me recuerda a la etapa media de Rotting Christ cuando empezaron a acelerarse tras su periplo gótico... es decir, Theogonia y cosas así. Las voces guturales muy conseguidas y los cambios de ritmo fabulosos. Riffs de guitarra con regusto oriental pero gracias a los cielos asirios, sin entrar en el metal progresivo oriental que me pone de los nervios con sus inocuas melodías. Aquí estamos hablando de metal extremo, señoras y señores... bajada del tempo en un sinuoso interludio atmosférico fantástico donde empieza ya a resaltar ese magnífico instrumento que es el Saz y que me vuelve majara (el sonido es similar al Tamboura, así que podría equivocarme)... vuelve a entrar en la siguiente, homónima y corta en minutaje "En Olam" con regusto a Orphaned Land. Black Death en esencia pero melódico, con coros fantásticos para un disco que en los 90 habría reventado el género.

Sigue "Devil´s Child" con una base rítmica de órdago. Toques folk israelíes en el abordaje de la percusión mientras la voz de desgañita pero mostrando versatilidad, pero curiosamente cuando el tema se lanza a velocidades de crucero adquiere tintes suecos y cuando va al ralentí es Doom/Death... todo con una pasmosa facilidad. Es lo que tiene la globalización, no?. "Guard of She'ol" empieza gélida al estilo Satyricon, pero pronto hace acto de presencia un ritmo mesopotámico al más puro estilo Melechesh. Atentos al doble bombo que no deja títere con cabeza o a los detallitos de Pagan Metal aquí y allá.


El corte más largo es a la vez el más épico. Intro de teclados para "Vortex of Emotions" hasta que entra un acople de guitarra más sucio que una herida de guerra curada con agua de fosa séptica. La batería, un simple golpe marcial que se repite como un metrónomo... ARALLU desciende en un espiral ritmo Doom simple pero efectivo que sobre mitad de tema eclosiona hacia el Black atmosférico. "Achrit Ha'Yamim" empieza con recitado al más puro estilo Muazzin, toques de Tamboura y sonidos de tormenta, ejerciendo de pequeña pieza puente hacia Prophet's Path que si no suena a Mabool de Orphaned Land no me llamo John Smith. Me encanta esa forma bailable que adquiere la percusión mezclándose con maestría y sincronicidad con la guitarra.

Tramo final con el Black clásico noventero de "Unholy Stone" (con detalles acústicos incluídos y final oriental) y "Trial by Slaves" con uno de los mejores medios tiempos del álbum que a estas alturas y tras muchas escuchas me atrevo a decir que es Pagan a su manera.

El disco termina por todo lo alto con "Spells", temazo que casi me hace soltar una lágrima porque este tipo de discos que grababan bandas como Rotting Christ, Septic Flesh o los propios Orphaned Land (quizás Amorphis en otra onda), ya no se hacen... o se hacen y no interesan. No sé o no me acuerdo de cómo sonaban antes ARALLU pero "En Olam" es una obra de arte.

TOME OF THE UNREPLENISHED / STARLESS DOMAIN - "EPISTOLARY OF THE FALL" (AESTHETIC DEATH; ADCD 062, 2019)


Hace un mes os hablaba del tremebundo disco de los americanos Starless Domain (reseña aquí) que hacían todo un muestrario de Black atmosférico en EOS. Su último trabajo hasta la fecha es un compartido con la banda Tome of the Unreplenished y también editado por Aesthetic Death en un precioso digipack sobredimensionado (A5) al estilo del que sacaron con Light Rotting Out de Wreck of the Hesperus (eso sí, sin las maravillosas postales que incluía aquel pero sí una pequeña tarjeta), con alucinante portada de Meriel Longmore.

Antes de meterme de lleno en Epistolary of the Fall me gustaría recalcar el gran salto cualitativo y arriesgado que ha dado Aesthetic Death en cuanto a su escudería. Lejos de quedarse anclados en el Funeral doom, sus últimos fichajes se adentran en sonidos mucho más abstractos de tal modo que intercalan el orientalismo Noise de P a n d o (reseña aquí) con el estilo clásico de Epitaphe (aquí) o el Drone ambiental de Sjin Van Cauter en Arcane Voidsplitter. Es decir, siempre he visto a Aesthetic Death como ejemplo claro a seguir de sello que se vuelca con estilos extremos dentro de lo ya de por sí extremo. Cuando otros están llegando, ellos ya estaban ahí. Dicho lo cual, sigo con el Split.


Tome of the Unreplenished es un dúo de difícil localización. Si bien parece que empiezan en Chipre a lo one man band, la adición de otro músico emplaza la banda al Reino Unido pero vaya, que tampoco lo tengo claro del todo. Sus orígenes se remontan a 2012 habiendo sacado trabajos con sellos de renombre como I, Voidhanger Records (el desolador Innerstanding). El caso es que tras diversos cambios de formación, llegan incluso a ser un cuarteto con Hermes (miembro fundador), Aort, Dictator y Ayloss pero para más confusión, "Proskynesis", que así se llama su corte en el disco, lo graban: Hermes (Theremin, thunder drum, electric flute, vocals) y Dictator (Synthesizer, bouzouki, percussion, pedals).

"Proskynesis" (no lo he comentado, pero sus trabajos llevan como contexto el Neo Platonismo y la Filosofía) son 18 minutos de un Noise ambiental mezclado con Power Electronics y abigarradas estructuras muy orgánicas que se van tiñendo de una considerable epicidad cuando entran los instrumentos como el Bouzouki que copula a la perfección con el Theremin y la flauta eléctrica (ojo, todo bastante procesado y difícil de separar en cuanto a sonidos). La desesperación de la existencia llevada al extremismo sonoro, alegatos de banda sonora como si mezcláramos a Merzbow con Basil Poledouris

Las voces, cuando las hay, son gritos de guerra en un contexto cósmico; una representación acústica del Gilgamesh, el Mahabharata y el Antiguo Testamento juntos. Sólo para oídos arriesgados y con un clímax final alucinante de pedaleras y theremines en proceso de putrefacción estelar.


Starless Domain por su parte ofrecen lo que bien pudiera haber sido un álbum completo. "CERES" dura la friolera de 38 minutos y la formación es: AEF (synthesis, que imagino que serán sintes); AW (guitarra, programaciones); JR (voz y coros, bajo) y nada más y nada menos que Mories de Gnaw Their Tongues, Seirom y mil proyectos más a las Guest Vocal Transmissions.... alucinante. Lo curioso es que la banda me escribió justo después de la reseña que hice de EOS a propósito de la comparación que hice de ellos con respecto a Seirom y la jodida casualidad de que el holandés estaba colaborando con ellos para este Epistolary of the Fall.... no me digáis que este tipo de casualidades no son para pararse a pensar un rato. Lo que en mi tierra dicen ir a mear y no echar gota.

Una corta intro da paso a la espectacular cabalgada que es CERES. Inhumanas y agudas voces (si no son voces, son los jodidos planetas derrapando en una carrera Universal). Milimétrica batería programada a una velocidad de vértigo que contrasta con unos sonidos de teclados taimados. La unión de ambas sensaciones es lo que crea la atmósfera y si uno fija su atención en los sonidos lentos, la vorágine de fondo ejerce un poderoso influjo hipnótico que induce al trance. 


Las guitarras están tan enterradas que rozan lo industrial, por cierto y es curioso, pero los tratamientos de la voz y los insistentes arrebatos de la base rítmica me traen una y otra vez a la cabeza a The Nulll CollectiveTorture Wheel (vale, estos eran Funeral Doom) o Wraith of the Ropes. El espacio profundo como símil del espacio interior entre célula y célula desde la óptica sonora de un furioso Black metal que aunque tenga de base lo nórdico, se permite bajadas de tempo extrañísimas en las que se dilucidan bosques de, más que árboles naturales son esbozos mentales con forma de árbol.

Pensamientos a medio construir; una colección de maleza serotoninérgica, pasajes introspectivos cargados de electricidad estática y helados ambientes espaciales ayudan a coger aire (la batería en estos momentos suena más orgánica y menos programada). Otra edición de culto para oídos en descomposición.

sábado, 8 de febrero de 2020

MICHEL DES AIRLINES - "DOSSIERS DE CABINE 2011-2014" (EDICIONES TORACIC; TD81, 2019)


Quizás creáis que es viento cósmico lo que peina hacia atrás vuestros flequillos pero no; son mis orejas batiendo de forma sincopada con la alegría que siempre me invade cada vez que recibo una entrega nueva de las Ediciones Toracic. Sí, sé que a día de hoy hay sellos como Verlag System, Geometrik, Rotor, Munster Records y otros haciendo una grandiosa labor de rescate de uno de los músicos de electrónica más versátiles y auténticos de este país.

He escrito mucho sobre mi obsesión (sana o no, no lo sé) de Miguel A. Ruíz, y no voy a repetirme). A lo que me refiero es a que tengo una predilección difícil de explicar con esos CDR marca de la casa que fabrica Miguel con un inusitado cariño, de forma artesanal, siguiendo una misma línea argumental en cuanto a colores (en los últimos destaca una rugosidad hipnótica del papel), formas de impresión y demás que me tienen encandilado. Michel Des Airlines (Michel Delacroix para los íntimos) me voló la cabeza en 2018 con Orbiteur (reseña aquí) y el previo Le Voyage Cranien de 2016.


Curioso que cada trabajo de Ruíz sea distinto del anterior, bien sea bajo el contexto Orfeón Gagarin o cualquiera de las decenas de colaboraciones que pueden provocar un dolor de cabeza entre los coleccionistas mas acérrimos (sudé sangre para conseguir el magnífico vinilo de 1991 Encuentros en la Tercera Edad). En lo plástico se nota a leguas que es un pionero y que viene de fabricar ediciones en cassette en plenos años 80. Las portadas son minimalistas y si no supiera quién es mi mente se iría a la Música Concreta, al Fluxus o quizás a la industria propagandísta soviética. Pero no, esto es cañí como una jodida Sota de Bastos

A pesar de ser un pionero, sus colaboraciones con jóvenes promesas denostan un espíritu inquieto como pocos y os recomendaría especialmente Wüste Land de Zytoscape con Giron (aquí), los discos de Dekatron II colaborando con Sentionaut y, ya que hablamos de este último, vamos a ir adentrándonos en los entresijos de Dossiers de Cabine y es que incluye tres temas que se editaron en el Split de Michel Des Airlines junto a We Are the Hunters ("Devil´s Tower", "Return of the Space Gods" y "Globular Clusters").


Pasamos a la música. Escuela Berlinesa pura y dura con efluvios de esas paraciencias que entraron por las fronteras españolas desde Francia con las Pseudociencias y el estudio arqueológico paracientífico de lo ProtoHispánico, de las Líneas de Nazca (o El Lugar Donde Viven los Videntes) y en definitiva, lo que me gusta llamar "las otras pirámides" en referencia a esas moles peruanas en comunión con complejas urbes enterradas en la selva y que muchas de las cuales siguen viviendo el sueño de los justos en espera del machete que las descubra. 

Michel Huygen (sí, otro Michel) lo captó a la perfección en su música de Neuronium (no hablo de lo que hace ahora porque no me interesa la música homeopática. Carlos Guirao o Santi Picó posiblemente tuvieron pesadillas febriles con todo esto y una atenta observación de las hipnopómpicas pinturas de Tomás C. Gilsanz podrían acarrear perderse en un laberinto existencial de puro vértigo. Los que confunden electrónica planeadora con la New Age deberían flagelarse con la lista de la Nurse With Wound de Stapleton y leer con atención nombres como Patrick Vian (si pudiera tirarle de las orejas a Stapleton le diría que pusiera a Michel (otro Michel) Magne... y ojo que todo esto no es para quitarle méritos a Jarre, Vangelis y nombres más conocidos en cuanto a lo franchute o griego, o Schulze y Tangerine Dream en cuanto a lo alemán.


Dossiers de Cabine (2011-2014) está compuesto con Doepfer eurorack modular & sequencer, Kawai 110F synthesizer, Roland JX3P, Waldorf Microwave, Roland Strings RS202, EMU Vintage Keys, Arturia Minibrute, Roland TR606. Posteriormente se masteriza en Estudio Syncoxis y se abre con la maravillosa "Devil´s Tower"

Vientos espaciales sobre los que empiezan a burbujear las sinusoidales ondas en espiral características del estilo. La versatilidad de Ruíz hace que sus temas no paren quietos nunca y salga de su zona de confort por lo que siempre hay un pie en la experimentación; al menos tres capas que se van trenzando en una textura post apocalíptica que habría hecho masturbarse a más de un escritor de Sci Fi de los 60. Me encanta como rompe el tema en el minuto 3 con una opalescente melodía al más puro estilo John Hassell y el Cuarto Mundo... perdonadme pero esto está a la altura de cosas del susodicho y de Brian Eno, pero volvemos a aquello de la Sota de Bastos.


Sigue "Return of the Space Gods" en una tesitura parecida (fueron compuestos para el split con We Are The Hunters) pero es más insistente. Los sonidos suenan vintage como una postal comida por lepismas y el título del tema es puro Von Daniken. No tengo el número de teléfono de J.J. Benítez pero con esto se inspira el tío para 20 partes más de Caballo de Troya. Alucinantes los efectos que emulan voces y la sensación siempre de estar cayendo en "Lenticular Forms"; melodías convexas de pátinas épicas (no sé si me explico) mientras una insistente y mínima forma melódica irrumpe como un metrónomo. Al minuto 5 he trasformado ese soniquete en una voz robótica recitando en cuneiforme. Sublime.

"Critical Mass" es quizás el corte más asequible y simple en estructura. Por momentos parece que estuviera destinado a bailarse en una discoteca estelar porque tiene incrustaciones de Música Disco al modo de vetas en un meteorito... pero ojo, que otra de las virtudes de Michel Des Airlines es meterte en cada tema atisbos oscurísimos que se asemejan al Dark Ambient (unas veces en primera línea, otras veces al fondo de forma sutil). Planeadora como pocas es "Solstice Mission"... luminosa, evanescente y con recitado en francés que pone los vellos como escarpias. Música y voz se alían para conformar una de las sensaciones más álgidas del disco (para mí la sensación es como el jodido solo ese de saxo que se marca Pierre Gossez en Rendez-Vous y su funesto significado).


"Uranus Frequen Flyer" me recuerda a Orfeón Gagarin y aunque es electrónica al ciento por ciento hay pasajes que parecen de Rock Progresivo. Fantástica los sonidos aflautados sudamericanos de la intro de "Tiwanaku" (seguro que Don Jiménez del Oso usa la melodía para hacer programas allá donde esté). Quien haya llegado hasta aquí debería parar y reflexionar sobre la cantidad enorme de melodías trascendentes que Ruíz despliega... con lo que hay aquí otros graban diez discos.

El tramo final de órdago. Homenaje a Albedo 0.39 imagino que inconsciente en "Ferrite Starseeds" y "Globular Clusters" (también del Split citado), que sigue la senda de todo lo escrito. La palabra Pionero es preciosa y me voy a quedar con su segunda acepción de la RAE: "Grupo de organismos animales o vegetales que inicia la colonización de un nuevo territorio".... ¿Quiénes somos y de dónde venimos?... ¿Somos el producto de una Panspermia inimaginable?... al caso me da lo mismo, porque nunca, nunca se recreará mejor el sonido del Cosmos que con las notas que estos músicos (Michel Des Airlines incluído) sacaron de sus potenciómetros.



viernes, 7 de febrero de 2020

LIKE DRONE RAZORS THROUGH FLESH SPHERE - "SACRED QUIETUS + MAGISTRA QUINTESSENCE" (ZAZEN SOUNDS; ZZS028/ZZS041, 2019)


El hermético Corpus Musical de LIKE DRONE RAZORS THROUGH FLESH SPHERE es leyenda del underground patrio, o al menos lo es entre los que salen del 4 por 4 de los grupos de siempre. Podría hablar de Drone, de Doom o Ambient, además de que el proyecto lleva activo desde 1999, pero si yo he sido capaz de llegar hasta LDRTFS, vosotros también; los caminos iniciáticos son personales tan intransferibles como la masturbación. Para el coleccionista como yo, siempre ha sido una pesadilla poder acceder a las ediciones limitadísimas de este proyecto y se cuentan con los dedos de una mano (de dedos amputados) las entrevistas que ha concedido CG SANTOS (me tendría que remontar a la excelente y añorada publicación Reacciones Negativas).

Pues bien, el sello independiente Zazen Sounds de Grecia (en su plantel tenéis nada más y nada menos que discos de Puissance, Equimanthorn o Arditi) ha editado Sacred Quietus que cuenta con la particularidad de haber sido grabado sin instrumentación eléctrica. Grabado en 2010, y con dentro de un contexto acústico y espiritual bastante religioso, inspirado en el Wu Wei (la filosofía Taoísta de la No Acción), y donde suenan diversos objetos percusivos fabricados con huesos, cuencos tibetanos, cello, violín y piano. 

Sacred Quietus dura más de 70 minutos y una editadísima parte fue Outro dentro del disco Death de TEITANBLOOD, y es ahora cuando ve la luz la grabación completa (con matices como luego añadiré). El layout es un extracto de la portada del citado Death de Teitanblood con autorización previa del mítico Timo Ketola (investigad vosotros que os llevaréis un patatús con su currículum). 


Al más puro estilo de compositores clásicos rusos o polacos en cuanto a sonido anguloso, nueve partes engloban un todo a modo de suite que se abre con "Abscission", descenso a los infiernos a caballo entre Penderecki y la música de Cámara más abyecta... picos de tensión del violín con contrapuntos salvajes y graves de un piano que suena a estertor cadavérico. A partir de aquí siguen "Dream Daemon Illumination", "Into the Golden Mist", "Celestial Arc Contagion", "Gateless Gate", "Welkin Lamentation", "Consecration Stellar Form", "Black Stars" y "Miserere". El Cello tocado con arco de forma insistente, lenta y lúgubre emula la meditabunda cadencia de un harmonium o una shruti box; los minutos se suceden y no te das cuenta del enorme trance sublime en el que estás inmerso. 

Hablaba de música oriental antes, pero ojo; la raíz aquí es europeísta en el sentido de que no se pierde la tonalidad y las escalas se asemejan más a la clásica contemporánea que a una Raga Hindú, el Gamelan o el Gagaku, por poner tres ejemplos que dinamiten vuestras seseras, pero sí que es verdad que flota en el ambiente una abstracta maraña que es más evidente cuando los instrumentos se juntan todos en una algarabía teratogénica.. ahí es cuando pierdes pie y aunque no haya electrificación, lo drónico te atrapa y subyuga, máxime teniendo en cuenta que Sacred Quietus es capaz de pasar en segundos de la complejidad al minimalismo de Cage o Riley. "Into the Golden Mist" si no me equivoco en minutaje es el ejemplo más claro de las partes más mínimas.


Precisamente la entrada y paso a "Celestial Arc Contagion" rompe con lo anterior y creo que la razón se basa en las espaciadas notas de piano y tratamiento lejano que se le da al sonido. Si fuese un evento bíblico estaríamos en la Parusía, y si fuese un sueño estaríamos en la fase REM. A estas alturas la inmersión es total y la mortaja hermética. La melodía la lleva el piano pero a un ritmo tan lento que requiere de la atención extrema del oyente. Esta parte central ("Gateless Gate" también) no sé si está procesada de alguna forma y me explico; el sonido no es eléctrico en ningún caso ni hay pedaleras, pero la sábana casi Ambient a la que se llega está tan deformada en esencia que, o bien se han usado procesamientos, se han mezclado decenas de capas, o por contra se roza directamente la electroacústica experimental (John Cage versión Tanatorio).

"Welkin Lamentation" vuelve a estar separado de la parte anterior mediante un golpe acampanado abrupto. Procesionario y litúrgico, rural en cierto sentido (campanas a muerto) y con extraños sonidos que emulan a algo salido de una cuerda vocal antropomórfica pero de otro mundo, y como de otro mundo son las texturas cósmicas de "Consecrated Stellar Form". Si alguien transpolara la partitura de una composición de Sunno)) o Earth y la pasara por el tapiz de lo clásico obtendríamos algo similar; un ir más allá del minimalismo sacro de Gorecki que aunque oscuro y lóbrego en formas, tiene resquicios de esperanza, luminosidad y enaltecimento pero en "Sacred Quietus", creedme cuando os digo que lo negro roza la ceguera ("Black Stars").

Podría finalizar la reseña con la descripción de "Miserere", el último movimiento de la obra; me niego a describir su ritual y despiadada belleza. Y que me quiten un diente ahora si no he escuchado durante milésimas de segundo unos cánticos femeninos o infantiles.


Al principio del texto os decía que había un matiz, y es que justo un año antes de "Sacred Quietus", Zazen Sounds sacaba el Split a cuatro bandas Magistra Quintessence donde LDRTFS se unía al NecroFolk experimental del alemán Satanael, el Black Metal de Black Moon y el recomendadísimo proyecto griego Shibalba. Para no romper la continuidad del texto, no os hablaré de los otros artistas, pero sí de los 20 minutos de LDRTFS en forma de "Solibus Orba", una pieza descartada de la misma sesión de grabación de "Sacred Quietus".

El digipack cuenta con artwork de Bertrand Jean Redon, siguiendo un poco la línea argumental oscurantista de Zazen Sounds del blanco y negro. "Solibus Orba" reúne las características de todo lo anterior comentado pero (puede que me equivoque) menos pulido; el sonido es áspero, con un pie el el ruidismo acústico, y con lo que me parece un bodhrán o similar al más puro estilo Martial y Neofolk (y chamánico). Sinceramente, no sé la razón del descarte pero puedo intuir que el estilo es más "musicalizado" y se sale de la onda más clásica de "Sacred Quietus"... o bien se pensó en la duración de un CD, que no hay que complicarse a veces tanto.

Termino aqui, recomendando que os metáis en LIKE DRONE RAZORS THROUGH FLESH SPHERE



miércoles, 5 de febrero de 2020

ELI GRAS - "TASMANIAN ROBINET" (LA OLLA EXPRÉSS; LOECD028, 2018)


La epidermis profunda del Underground Experimental Catalán parece inagotable, y hay personas que no sólo están implicadas en su exhumación sino que pertenecen en sí mismas (son células vivientes) a ese grosor sonoro en el que cuando te metes, ya no sales. Conocí a ELI GRAS de forma casual con su excelente y necesario habitáculo La Olla Expréss (o como organizadora del Festival NoNoLogic)  hace ya unos años con el primer volumen de la Barcelona Documents Musicals (y que ya va por el quinto volumen), pero tenía pendiente meterme de lleno en su música. 

Presentar a alguien como Eli Gras puede abarcar un libro completo y provocar más de un dolor de cabeza al escribiente, o al menos un artículo extenso y un par de píldoras de analgésicos para sobrellevar la cantidad exorbitante de información. Compositora, multiinstrumentista, ilustradora, diseñadora gráfica... a lo que yo añadiría inventora de artefactos electroacústicos, armas de destrucción sónica masiva y agente tutorial de bricolaje timpánico psicorrágico.


Enmarcada dentro de lo experimental, el dadaísmo, el electro pop y vaya usted a saber qué etiquetas más, sus orígenes se remontan a esa década de los 80 a la que me vais a permitir que defina como la Década de los PIONEROS. Para que os hagáis una idea, me da miedo lo que estoy escribiendo porque creo que no puedo hacer justicia con palabras a una artista conceptual y holística (Holi Gras me gusta llamarla) tan completa, así que os dejo dos enlaces imprescindibles antes de pasar a analizar el Ep Tasmanian Robinet:

Lo primero que me vino a la cabeza cuando abrí el sobre que contenía el precioso disco en formato Single fue la fotografía de Clara Garcés Serrahima. Tenía una sensación de Deja Vú intensa que resolví mediante psicotrópica alquimia.... lo que me estaba atormentando era la semejanza con ese artefacto extraño que representaba a un sol que SUN RA solía ponerse en sus fotografías (lo reproduzco por aquí abajo) y que si mal no recuerdo (coged esto como anécdota apócrifa porque tendría que comprobarlo), John Sinclair en el libro Sun Ra: Entrevistas y Ensayos (Editorial Libertos, 2011) comentaba algo de que era un objeto construido representativo del Dios Sol que tenían en la casa/comuna de Chicago... pero ya digo que no sé si me lo estoy inventando. Por cierto, dentro vienen dos láminas de papel metálico preciosas (una gris y otra azul) que os invito a poner bajo la luz de una lámpara.


Pasemos ahora a la música de Tasmanian Robinet. El grandísimo JAIME GONZALO pone el dedo en la tecla en esta reseña de Rock de Lux de 2018 en la que acierta de pleno al comparar algunos efluvios del Ep con Gilli Smith de GONG, que fuera pareja de (dios lo acoja en su Glissanda Gloria) Daevid Allen y cuya poesía cósmica impregnaba de surrealismo y onirismo al submundo hippiesco en el que habitaban. Sin embargo, más que compararla con GONG yo me iría a MOTHERGONG, su otro proyecto algo más desvinculado de Allen, o incluso PLANET GONG, que aunque más o menos tenían los mismos músicos, Gilli Smith ahondaba en una faceta menos Canterburiana y sí más popera (hasta el punto de que tocarían la electrónica y de ahí derivarían a idas de olla tan alucinantes como ASTRALASIA, pero eso eso otra historia).

Voy a ir más lejos... "Run Run", que abre el asunto, con su cadencia de harmonio y germano ambiente folk, me recuerda muchísimo más a NICO o cosas electrónicas del mítico sello alemán Monika Enterprise. Un sinuoso cruce entre el espíritu de los primeros SOFT MACHINE (antes del Jazz Rock) y GUDRUN GUT (toma ya, ya podéis venir a arrestarme). La música es letárgica, parece venir cargada de benzodiacepinas o de un sueño febril de David Lynch.


Tal como se dice en la contraportada, se trata de grabaciones Lo-Fi (masterizadas para la ocasión por Gavin Weiss) enmarcadas dentro de la música pre-computadoras de los 80/90. "Flores" es estructuralmente una nana con una insistente línea de bajo y algo que se asemeja a una flauta; a pesar de que se dice que es un instrumental, un cántico sincopado atraviesa el tema como un instrumento más.

Más cibernética resulta "Automatic Automat" que podría haberse encontrado en una baliza enterrada de apócrifos cortes de KRAFTWERK pero que no ceja en su empeño por reactualizar el sonido Canterburiano desde otro punto de vista. Una delicia minimalista tras la que viene la destilada "Monsters" encuadrada en el Minimalismo, la Música Concreta o la Toy Music. Los que tengáis cierta edad podréis relacionarla con las melodías de 8 bits que se hacían con el Commodore 64 y cosas así.

Vuelve la voz aterciopelada en "Leg´s Hairdresser", con un título que me tiene fascinado. Si me dicen que es una grabación perdida de The Wilde Flowers me lo creo... Folk en cierta medida pero urbanita, con guitarra y bajo autodidacta y cachivaches en un fondo musical que parece reproducido a la inversa. Sigue la bailable "Taxi", con unas letras que se te meten en el cerebelo y no te las arrancas ni con una lobotomía (I need a Taxi now....... it´s raining); samplers de tormenta, base rítmica electrónica y cierto humor Zappiano.

"Cops" es una cortísima outro que cierra un fascinante trabajo de una artista a la que tengo que seguir más la pista y de la que espero seguiros contando cosas muy pronto.



viernes, 31 de enero de 2020

P A N D O - "HIRAETH" (AESTHETIC DEATH; ADCD 052, 2018)


Desde Massachusetts os presento a una banda que me ha dejado con la mandíbula colgando. P A N D O, que así se llaman, son un dúo que sacaron en 2018 (bajo el auspicio de la discográfica de culto AESTHETIC DEATH) el álbum Hiraeth, encuadrado dentro del Ambient (uso de grabaciones de campo), el Noise y el Doom más abstracto (no porque no sea asequible, sino porque las estructuras no son las convencionales). 

El artwork del digipack de seis paneles se basa en esculturas y obras de Matt Gagne, integrante del grupo junto a Adam Bryant. El disco se graba y mezcla en Uncle D´s Artificial Rock Romance para luego masterizarse en Dead Air Studio por Will Killingsworth y a tenor del sonido (que se disfruta más con auriculares), el resultado es excelente.

Crípticos, herméticos y rituales, se mueven dentro de conceptos orientales budistas usando citas de obras como Buddhism Without Beliefs (Stephen Batchelor), The Practice of Dzogchen (Longchen Rabjam), el Tao Te Ching (Lao Tau), Zen and The Art of Motorcycle Maintenance: an Inquiry into Values de Robert M. Pirsig y algunos más.... a ello unid samplers de cantos monásticos tibetanos, algún tema de Joan Baez y grabaciones de cambo en Wat Phra St Ratana Mahathat en Tailandia. O sea, diversión exótica asegurada. Los títulos de los temas los he encontrado dobles. En unos sitios se nombran de una forma (discogs) y en otros de otra (bandcamp), así que me he atenido al digipack que tengo que coincide con discogs.


Los 16 minutos de "House Poem" se abren con motivos acuosos sobre los que empieza a hacerse paso lo que parece un harmonio o shruti box. Flotan aromas de pebeteros ardientes en una neblina de espiritualidad que roza lo psicodélico. A ratos parecidos a los dioses BONG, voces guturales de fondo cosiendo un telar catedralicio con un pie en el Funeral Doom. Curiosamente, cuando entra la percusión entra un riff de guitarra desértico con algo de Country, creeando un contraste muy genuino que me tiene tan liado que no sé si ponerme corpse paint o un gorro de vaquero.

Como si Yawning Man se mezclaran con Sunno))), como si Bong copularan con Jucifer, como si Oresund Space Collective grabaran con Monarch.... es complicadísimo de etiquetar esto. Irrupciones constantes de voces que parecen haberse grabado con un walkie talkie compiten en extrañeza con las guturalizaciones tirando del palo casi Black.... y todo mientras el Country se transforma en un Blues ponzoñoso con ecos ambientales que ya se mantienen hasta el difuminado Industrial Noise que finiquita el asunto. 


Sigue otro monolítico himno como lo es "Christmas Eve" que coquetea con el Trip Hop y la electrónica gélida que se estila en grupos noruegos de metal que se pasan al ambient (no pongo ejemplos porque esto sería interminable). ¿Hermetic Rap Doom?... podría ser, aunque es más fácil decir que tiene algo del Witch house. 

La canción se va volviendo épica en un crescendo que usa "Silver Daggers" de Joan Baez (1960) en versión procesada. Otros 16 minutos de "Horror Vacui" que recuperan las melodías agrestes de secano pero dándoles un toque espacial alucinante pero no quedando ahí la cosa, y para complicar el asunto, se mezcla con una base rítmica y repetición Lo Fi a las guitarras muy propias del Shoegazing. Precioso el interludio de flautas y ritmos orientales que nuevamente hacia el final se disuelve en un vibrátil fade out electroacústico con repuntes de una magnificencia excelsa. 


La más ligera  "Perambulation", pedazo de corte correoso de Blues Industrial que me trae a la cabeza aquel experimento de Bluebop de David Lynch con John Neff pero con un originalísimo abordaje de las voces al más puro estilo Gothic Doom de los 90; entre los samplers de conversaciones y las voces limpias contrastan con otras más rasgadas en una sublime cacofonía que me ha conseguido ponerme los vellos de punta.

"Submerged" cierra esta obra maestra que me tiene encandilado; un collage soberbio en el que con sutilidad y de forma orgánica se mezclan cantos tibetanos con una homilía (creo que en francés) y sonidos diversos. Soberbio.

Sé que tienen otro disco más reciente titulado Negligible Senescence que intentaré pillar cuando pueda. Si eres de orejas abiertas, esto tienes que escucharlo.