Durante incontables veces he invocado literariamente la libertad musical de Josep Lluís Galiana (saxo tenor y soprano), Jesús Gallardo (batería) y Matías Riquelme (cello); tanto es así que se me antojaría tedioso enumerar aquí cada una de las reseñas en las que han intervenido aunque no obstante, sí que me gustaría especialmente dejar enlace a Les Trahison des Mots (Schujaj!, 2020) de Riquelme, texto que he recordado por casualidad. He vuelto a ponerme el álbum y vaya, pero vaya joya (encima creo que está a precio irrisorio). Me limitaré a ir directamente al grano porque poniendo simplemente Líquen Records + Galiana en el buscador del blog me salen 33 textos, así que ruego entendáis que no presente a los músicos.
Antes de que sigáis, un inciso. Sé que significa TAR, acrónimo de TODO AL ROJO pero quería improvisar en el texto; meta ficción literaria en una reseña? no lo sé pero prometo que ningún concepto, idea, lugar, organismo vivo o similar ha sido dañado para la realización de este escrito. Si consideras que debiera haberme metido la lengua en el esfínter como un símbolo Ourobórico, llama al 112 y os darán instrucciones. Sigo...
TAR nace en un primer encuentro como cuarteto (junto a la baterista gallega Lucía Martínez) que recuerdo a la perfección porque pregunté precisamente a Josep si Todo al Rojo (así se llamaba la grabación) iba a salir en formato físico. Tan solo unos pocos meses más tarde, TAR queda establecido como trío y este álbum homónimo que hoy os presento se graba en directo en Isósteles Estudi, suerte de espacio autogestionado en Borriana (Castellón) y en el que Radomir Blazik y JJ Doc intervienen en determinados momentos en procesos de grabación, mezcla y luego esa transmutación alquímica del masterizado que es de Doc (Isósceles Estudi) y Jesús Gallardo (Mondo Ritmic).
El álbum se acaba de editar (tan de rabiosa actualidad que me acabo de quitar un trozo de colmillo de la pantorrilla y vengo de vacunarme)en digipack que se viste de gala con preciosa fotografía de Marc Dufour (dejo enlace a su portfolio) que, por alguna sincrética razón relaciono con las nubes en el ventoso camino a la antigua Lhasa (Tíbet). Y cosas de mi mente, recuerdo que TAR es el nombre con el que se conoce a la Tibet Autonomous Region que no es exactamente el espacio de la Gran Meseta Tibetana, sino uno de los espacios que quedaron divididos tras la invasión China (y posterior descuartizamiento territorial) sobre el 1950. Hagan sus apuestas.... lo que me queda, TODO AL ROJO. Y es que hay mucho de conexión espiritual y de meditativo en los 48 minutos del disco, y en el Tíbet eso se simboliza con el rojo; sagrado y auspicioso, representa una intensidad espiritual enfocada en la transformación y la conexión vital así que como digo, TODO AL ROJO.
Locuras aparte, TAR tocan un Free Impro Jazz agresivo (me vais a permitir evocar ese lugar del inframundo helénico llamado Tártaro, y por ende llamar a este estilo Tartarian Jazz que por cierto en todo inframundo que se precie pasa un río, al inframundo iremos tod@s... así que TAR o `TODOS AL RÍO´), con un nivel de abstracción bastante importante que funciona telepáticamente gracias a ese misterioso hilo conductor interactivo en el que los músicos fluyen / combinan a tal nivel que todo acaba desembocando en un momento en el que casi se atisba `lo compositivo´, ya bien sea por reflejo, sutileza sonora pareidólica, azar, o ese poder de la telecomunicación que define a la perfección la frase de Nietsche que viene en el libreto: `lo uno que se afirma en lo múltiple´. Sea como fuere, los cuatro minutos de "TAR I" son de una descomunal fuerza que entronca muchísimo con la fiereza de Charles Gayle a los vientos (diría que también algo de Paul Dunmall si mis tímpanos están hoy bien afinados) mientras que la batería percute con regusto Post Punk a lo Fred Maher de Masacre (no sé si es por la sequedad violenta de la pegada o por la entropía que genera) mientras que el cello de Matías Riquelme suena cálido en el pizzicato (a lo Ron Carter) pero en otras por alguna razón se me viene a la cabeza algunos viejos discos oscurísimos de Alan Silva (Luna Surface, 1969 por ejemplo) o el más radical y moderno Erik Friedlander, colaborador habitual de Zorn.
Se da paso luego a una pieza central "TAR II" de 40 minutos que empieza con espaciadas notas de Riquelme, minimalismo tímbrico metálico en la percusión (cuasi monástico y ritual). Preciosismos del soprano en micro notas agudas que se van cargando de un esbozo o bosquejo de una melodía Coltraniana (abanicos espirituales) o especie de código morse espiritual / escalera al Nirvana (y digo Nirvana porque no me quito de encima lo de TAR y sus dejes tibetanos en el empleo de la T como TARA, AVALOKISTESVARA o mantras como `oṃ tāre tuttāre ture svāhā´) y ojito al rasgado del cello de Riquelme con connotaciones drónicas, hipnóticas y de una belleza descomunal que sirve de base para que saxo y batería dialoguen de forma íntima (sin estridencias) y muy, pero que muy líricamente. Me encanta la manera en la que Galiana invoca una nota y la sostiene el tiempo suficiente para que la percusión encaje (Gallardo es de vieja escuela y se nota), y la inexorable subida de tempo que va acompañada precisamente a cuando el cello es tocado con arco.
Al contrario que otras grabaciones de LÍQUEN RECORDS que suenan más europeístas, no sé la razón pero TAR me lleva una y otra vez a la escena de los Lofts, al oscurantismo de grabar en una sola toma de ESP DISK, a los inencontrables álbumes de BYG / ACTUEL.... pero no se me entienda mal, el grado de experimentación aquí es mayor y eso sí que es Europeo (no tengo ni la más remota idea de qué postura adopta la boca y manos de Galiana en el minuto diez para invocar esos sonidos). La clave disruptiva del disco es sin duda cuando Riquelme coge el arco porque lleva el sonido a un nivel drónico que está a un pasito del Folk, la Clásica Moderna y la Música de Cámara; algo así como mezclar UNIVERS ZERO con Evan Parker.
A continuación sigue un largo pasaje de mediumnismo improvisatorio pero reitero que para mi gusto, más cercano al Free Jazz, con toda una panoplia de cascabeles / recursos diversos a la percusión y Riquelme en estado de gracia a la pulsación (y rasgado) de las cuerdas. ¿Es el azar en la música improvisada una entelequia? ¿dónde empieza y acaba el plano de lo creativo improvisado? En cualquier caso, TAR no resulta `duro´ ni áspero en extremo y se disfruta casi que como una suite (atentos a los bombos explosivos de Gallardo en el minuto 25 en adelante), con sus paradas épicas y sus episodios narrativos. La parte final es un abigarrado, estilizado ruidismo a base de sordinas, rasgados, roces y puntuales notas inmoladas.
Eso sí, los tres últimos minutos sacan a la superficie una fabulosa textura ondulante que se va cargando de agresividad y vuelve a llevarme a los antros neoyorquinos del Downtown (el Knitting Factory) y estructuras a veces más cercanas al Art Rock que al Free (reitero, ayuda mucho a esto la manera de darle al violonchelo con el arco). Culmina esta maravilla "TAR III" en modo acharolado, nocturno, sombrío y modal... con gabardinas que huelen a nicotina añeja y pitilleras grabadas con iniciales que aparecen en escenas de violentos crímenes. Punzante Noir Jazz de cabinas de teléfono que cantan la muerte por anticipado, golpes de nudillos y huesos que estallan en fisuras.
No hay Nirvana. Os he desollado. TODOS AL ROJO.
https://liquenrecords.bandcamp.com/album/tar
https://liquenrecords.com/2026/02/07/tar-galiana-%c2%b7-gallardo-%c2%b7-riquelme/




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