martes, 21 de diciembre de 2021

JL MAIRE - "BOTANICAL MELANCHOLIA" (OV LABEL OV·15, 2021)

Relata Juan Perucho en su maravilloso libro: `Botánica Oculta o el Falso Paracelso´ este maravilloso texto especulativo o lo que sea sobre la planta llamada La Suplicante

"Llegada la noche, ocurrió lo imprevisible. Hallábase la marineria en la cubierta del Tonerre, celebrando la anexión de una nueva isla para Francia y bebiendo aguardiente de cerveza, cuando al bretón Saint-Séverin, cocinero del barco y hombre de voz aterciopelada y profunda, le vinieron ganas de cantar el Roi Dagobert, cosa que hizo muy inspirado mientras la tripulacion contestaba el estribillo. De pronto, se oyó un gran chapoteo en el agua, justo a estribor, emergiendo ato seguido un alto macizo de algas ondulantes, formando un solo cuerpo [...] ante la estupefacción de todos, aquel extraño vegetal marino se puso a cantar. [...]. El concierto duró varios días, y como la planta-orfeón no tenía raíces, era muy pacífica y sólo le importaba cantar, el capitán Duvillier la hizo arriar a bordo, donde la acomodó en una gran cuba llena de agua que se construyó febrilmente. Ahora, la Suplicante acaba de grabar un disco con los Beatles, y parece ser que hay posibilidades de que actúe en el próximo festival de la Eurovisión representando a Indonesia".

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¿Y qué diablos tiene esto que ver con Botanical Melancholia?. Posiblemente nada, pero si pudiera hacer una grabación de campo sobreamplificada del proceso de la Fotosíntesis, estoy casi seguro de que sonaría una suerte de Drone mantenido cercano a eso conocido como JUST INTONATION o para mí, que no tengo mucha idea de música, cabalgar dentro de un mismo intervalo, tono, vibración o pulso con escasos/breves cambios harmónicos (algo así como subir con Disnea Severa de Esfuerzo una ciclópea escalera). Aplicado todo esto al campo de la electrónica modular, me voy a permitir el lujo de bautizar este discazo de J.L. MAIRE como Pitagorian Noise. Y lentamente ya vamos entrando en contexto. A J.L. Maire lo había yo catado en el impresionante disco de sintetistas que os traje por estos lares hace un año. Synthomes, donde Carlos Suárez, Antonio Luís Guillén, Javier Piñango y José Guillén compartían proyecto con Jose Luís Maire. Su pieza, titulada "L'oiseau Est Chanté Par Son Chant" y tocada al Modular Eurorack / Korg Ps-3200 era una colonoscopia en toda regla a Riley en su celebérrima "In C"

Ahora, editado por la discográfica / comuna artística de culto OIGOVISIONES LABEL, Maire medita sobre un etérico musgo existencial que se desplaza con la lentitud vital de las Plantas en lo que podría ser el reverso oscuro y putrescente de Mort Garson en Mother Earth's Plantasia (1976). Dicho de otro modo, el artista alimenta nuestras neuronas con un firme oleaje sonoro luminiscentemente sináptico; evento que transcurre en un plano `real y tangible´ en tanto en cuanto esa Kundalínica Tercera Vía (que es sónica) consigue que el Sistema Límbico drene los líquidos restantes abocándolos a un mar de serotonina que se agita con la tempestad de un oleaje neuronal tras un ingesta masiva de Litio.

Sigo un poco sobre los datos técnicos y vuelvo a pajas mentales luego.

Preciosa edición limitada a 50 copias nuevamente pergeñada por GranBengala y masterización de Rubén Suárez. Las características organolépticas del producto, las siguientes:

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Overcover on 100gr white vegetal papyrus
Cover on 250gr Materica Limestone cardboard
Inlay on 215gr Nettuno Green Foresta paper
Black paper bag for Cd
PE protective sleeve with OV sticker
Hand-cutted & hand-assembled

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Dos largas piezas en formato Suite que completan entre las dos 60 minutos,  sumergen al oyente en una (vuelvo a citar) pitagórica música de cámara electrónica que vibra en la misma longitud de onda que una Shruti Box o las cuerdas vocales en el Throat Singing tibetano (o de las estepas Mogolas). Música sísmica que modifica insidiosamente los estados de conciencia gracias no a la repetición (aquí no se repite) sino a la elongación de un mismo TONO que se perpetúa con ligeros cambios difíciles de identificar. "Botanical Melancholia", de 35 minutos de duración, parece estar compuesto por dos de esos tonos antes citados. Uno impertérrito y solemne, el otro algo más sinusoidal y enterrado en la mezcla (ligeramente antropomórfico en el sentido de que se asemeja a lo vocal), ambos se bilocan y alternan a placer con un tercer elemento que aporta musicalidad. Ese tercer elemento en discordia son puntuales efectos cercanos a una guitarra eléctrica ultra procesada (imposible no acordarse de Sunn o)) y similares), además de diversas irrupciones de un sonido mucho más agudo y chirriante que zurce y vertebra toda la composición. 

El efecto es ultratriposo y ácido, antojándoseme cercano a una apócrifa banda sonora del Ritual de Recogida del Peyote entre los Huicholes, llegándose a un punto en el que los sentidos te engañan y es difícil saber si escuchas guitarras, instrumentos de viento o es todo cosa de la ingesta del cactus y las visiones simbólicas de La Caza del Venado Ctónico. Por tanto, es cuando vas entrando en el tramo final que te das cuenta que has estado asistiendo a una melodía a la que se la ha diseccionado en temporalidad y pasado por un (anti) alambique destilatorio, haciendo justo lo contrario a lo habitual de su funcionamiento: con la gota ultra compacta ha invertido el proceso peristáltico para crear un jodido océano. Dicho de otro modo, si mis pulmones fueran ciclópeos, "Botanical Melancholia" transcurriría durante la exhalación.


Y pasamos de lo anterior a "Weedy Intimacies"; como si de un Pipe Organ en la vieja Constantinopla Bizantina, estalla en nuestros tímpanos un Drone de Amor Cortés que te oprime el pecho con cada una de sus expulsiones de aire. Electrónica Ambiental tan resonante, hermética y bella que pudiera compararla con Fulcanelli y sus descripciones catedralicias. Imaginaos estar de campamento con vuestras tiendas puestas en la solería mayestática de Hagia Sophia en Estambul. De repente alguien coloca unos inmensos porros de hachís en las salidas de los tubos del órgano y le da a las teclas para regocijo de los acampados. Es la fiesta de la Hierba y en cada exhalación del órgano los destellos de oro son los toques de piano que J.L. Maire mete como andamiaje y segunda línea melódica.

No voy a añadir más a esta obra maestra. El minimalismo es tan grande como quieras que sea.

lunes, 20 de diciembre de 2021

CONSORTS - "DISTINCTIONS" (SPOONHUNT SHCD002, 2021)

Afrontar un trabajo de Dominic Lash siempre es apasionante como así lo atestiguan los previos textos que os he ido trayendo, discos de adquisición obligatoria como Extremophile o Limulus, este último primera referencia del sello Spoonhunt del propio Dominic a quien tuve la oportunidad de conocer en el maravilloso concierto que dio junto a Javier Carmona, Ricardo Tejero y Alex Ward (aquí). La segunda referencia del sello es el digipack Distinctions y recoge una grabación de directo (el contexto es su 40 cumpleaños) en el Café Oto de Londres (13 de Enero de 2020) que mezcla el propio Dominic y masteriza Phil Julian. Fantástico nuevamente el diseño siguiendo la línea visual de los dos discos citados más arriba (Matthew Grigg) y con un fabuloso texto explicativo de David Grundy que la verdad, hace palidecer cualquier cosa que pudiera yo contar por estas lides pero bueno, a ver si puedo aportar algo. 

Vamos primero con la formación porque es de traca. CONSORTS (así se hacen llamar) son (agarraos):


Douglas Benford - harmonium and percussion
Steve Beresford - electronics
Marjolaine Charbin - piano
Chris Cundy - bass clarinet
Seth Cooke - steel sink and metal detector
Angharad Davies - viola
Phil Durrant - modular synth
Matthew Grigg - guitar/amplifier
Bruno Guastalla - cello
Martin Hackett - Korg MS10
Tim Hill - baritone saxophone
Tina Hitchens - flute
Sarah Hughes - zither
Mark Langford - bass clarinet
Dominic Lash - double bass
Yvonna Magda - violin
Hannah Marshall - cello
Helen Papaioannou - baritone saxophone
Yoni Silver - bass clarinet
Alex Ward - clarinet/amplifier

Visto el plantel, podéis imaginad el grado de zozobra que tengo ahora mismo y la dificultad de gestionar las palabras cuando uno se enfrenta a una Big Band de estas características. Dejadme que reproduzca unas palabras de Dominic: "Consorts is a flexible ensemble formed in 2013 to explore the possibilities of combining sustained-tone music, improvisation (both guided and free), and the relationship between acoustic and amplified sound". Pues bien, tras reiteradas escuchas hay una serie de similitudes que no puedo dejar de citar. La primera son los ejercicios inusuales de improvisación libre de John Stevens en su Spontaneous Music Ensemble (SME) de mediados / finales de los 60 donde todo el grupo (o por partes) improvisaba sobre una serie de reglas como podían ser "tocar todos notas bajas el mayor tiempo posible" o justo lo contrario, "moverse por expectros casi inaudibles o drónicos" o "ir creciendo" hasta momentos tensos. 

Dicho de otra forma, se improvisaba en base a una serie de ejercicios grupales que repetidos de forma hipnótica y como un mantra acababan con un `acompasamiento`/ `acople´ sutil e inconsciente de los músicos que de forma natural tendían a moverse por terrenos muy similares. La segunda similitud para mí son los trabajos de 2004 de la Transatlantic Music Ensemble de Roscoe Mitchell / Evan Parker que bordean la Clásica Contemporánea en  Composition / Improvisation 1,2 &3 (ECM 1872) y Boustrophedon (in Six Furrows) (ECM 1873). Esas tensas texturas de los primeros minutos de esta pieza llamada "Distortions" tiene mucho de aquello quizás con la salvedad de los juegos con la electrónica y electroacústica que juntos conforman una especie de Música de Cámara Abstracta con toques de Jazz e Improvisación Libre. 


Tras esos primeros 10 minutos iniciales que he tratado en los dos párrafos anteriores se pasa a un sutil crescendo con vientos asordinados, contrabajo tocado con arco y multitud de efectos electrónicos de diversa índole que alternan tanto partes compuestas como partes improvisadas (difícil separarlas, claro está). Lo que sí está claro es que dentro de las partes compuestas priman los `sostenidos´ y el uso de instrumentos capaces de crear largas notas (impresionante el clarinete bajo) por lo que oyentes con tendencia a ponerse nerviosos lo pasarán mal. Cuando aparecen pasajes de intensidad moderada recuerdan a las partes fúnebres de Escalator Over the Hill de Carla Bley aunque todavía más enrevesado. Genial Dominic Lash al contrabajo espaciando los pizzicatos como si de una marcha procesionaria se tratara.

Han pasado solo unos 5 minutos y hacia el 17 o así la psicorragia emocional de los vientos es alucinante. Dentro de un mismo pulso todos parecen estar soplados por una misma tráquea gigantesca que reparte el flujo vital aéreo necesario para que cada instrumento cobre vida. Sintetizadores modulares, guitarra procesada y atentos, un fregadero de cocina amplificado se alían con la mínima percusión en una suerte de bizarra base rítmica. Imposible no acordarse de agrupaciones que se mueven dentro del Doom Jazz como The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble, The Mountfuji Doomjazz Corporation, Ensemble Economique, Deveykus, Bohren and Der Club of Gore, Dale Cooper Quartet y cosas así, especialmente por el hincapié que se hace en los vientos de bajo espectro sonoro como el clarinete, clarinete bajo y demás, que para colmo se ven reforzadso por los contrastes con las flautas, viola y violín (minuto 25). 


Hacia el minuto 28 la música sube y priman los sostenidos de los intrumentos por la parte alta del espectro auditivo. Aquí brilla el harmonio en contraste con chirridos de toda índole, sordinas agudas hasta rozar los acúfenos y una disonancia muy particular que crea una sensación de movimiento que ya no se pierde hasta los instantes finales. Éxtasis, caos o cacofonía son palabras que David Grundy cita en su texto, al igual que una excelente comparación más que acertada entre la London Improviser´s Orchestra y Sunn O))). Si a Barry Guy en sus impresionantes trabajos conduciendo a la London Jazz Composer´s Orchestra (Harmos, Double Trouble, Theoria..) lo hubieras atiborrado de LSD, posiblemente estaríamos ante algo parecido. 

Descomunal. OBRA MAESTRA.

CHEMA PASTOR / GREGORIO KAZAROFF - "VISITORS" (LA TATUCERA LT018, 2021)

No sé si la base de este Visitors de la dupla Chema Pastor (batería, percusión y percusión electrónica) y Gregorio Kazaroff (samples, electronica, armónica y corneta) tendrá algo que ver con la magnífica agrupación Los 3! (os dejo reseña del homónimo y del alucinante Trépano) que además añade a J.G. Entonado y que actúan bajo ese colectivo de Raras Músicas. Rizando el rizo, La Tatucera edita este extravagante trabajo de difícil clasificación que abarca desde Free Jazz a elementos electrónicos experimentales y es que ese título de Visitors le viene como anillo al dedo a la música, capaz de mutar y revolverse entre los entresijos más extraños de la improvisación libre y cierto espíritu dadaísta.

Así, como el anuncio de una empresa teratogénica de viajes que anuncie llegada a un infecto planeta, "El Mejor Cazador de Gansos" cuenta con extrañas voces y una soberbia percusión de Pastor sobre la que irrumpe la corneta de Kazaroff dándole aires exóticos a esta pequeña pieza. Esos aires de extrañeza se perpetuarán a lo largo de todo el álbum en una suerte de lucha entre un ecosistema sonoro tribal  (no sé si me explico del todo). Así, "Biological Control" puede recordar a una reactualización de Mu de Cherry / Blackwell pero pasado por cierto filtro al `Cuarto Mundo´ de Hassell. Ráfagas apretadas de batería y vientos se trenzan con efectos electrónicos breves y loopeados... el resultado es abstracto pero a la vez pegadizo y con ciertas reminiscencias a las piezas de Zorn en los 80. 

Sigue "Hipersomnia" que divaga entre armónica, corneta y percusiones muy selváticas (no sé, pero el Reese and the Smooth Ones de Art Ensemble of Chicago puede ser referente). Sosegado y misterioso, circense incluso, destaca la forma asordinada de tocar Kazaroff la corneta, muy comedida y cercano al silencio impuesto por grandes como la Spontaneous Music Ensemble en sus primerizos experimentos. No puede negársele a los músicos que combaten tras ese Colectivo / Asociación de Vecinos de Raras Músicas y La Tatucera capacidad de inventiva porque cada disco que ofrecen se mueve dentro de tesituras distintas; en esta ocasión, permutando a placer los fragmentos electrónicos y la manipulación de samplers es imposible que no me acuerde de Cassiber, a quienes me remiten directamente en la brutal "Blasphéme", todo un catálogo de deformidades sonoras frescas pero sin perder la estructura del Impro Jazz como muestra la excelente y salvaje "Invasion of the Micro-Robots" con un Chema Pastor soberbio a los tambores. 

Jazz mutante o mutado que no es lo mismo, se deslizan entre minimalismos muy apretados y diálogos batrácicos entre percusión y electrónica (en cuanto a electrónica, cuesta discernir si se trata de vientos procesados o vaya usted a saber, aunque lo más cercano en cuanto a definición sería decir que suena a las formas vocales de un extraterrestre en una serie de Sci Fi de los 50).

Ocho minutazos soberbios para "El Origen del Deseo" que comienza en terrenos de Dark Ambient y Noise oscurantista. Llegados a este punto, está claro que este Visitors está concebido como una especie de extraña banda sonora que igual se mete por terrenos cuasi futuristas que imita la flora / fauna de una civilización ajena a la Tierra. Fascinante igualmente la vuelta al Avant Jazz con la corta pieza "The Inner Fish" (muy buen duelo batería-corneta) y elcierre "Caos en el Sindicato de Músicos", teatral coda plagada de ruidismo, electroacústica, devaneos espaciales y deformaciones / procesado del sonido.

Lo dicho, otra obra alucinante que edita La Tatucera y que podéis adquirir por aquí en digital o contactar con ellos para copia física:

https://latatucera.bandcamp.com/album/visitors


jueves, 16 de diciembre de 2021

TODOMAL - "ULTRACREPIDARIAN" (THE VINYL DIVISION NIHIL037CD / LP, 2021)

sutor, ne ultra crepidam

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i. ANTES y ANTES de ANTES

Vale, seamos sinceros. Leo eso de `sutor, ne ultra crepidam´ que ya se recogiere en Historia Naturae de Plinio el Viejo, y no puedo saber si ese término es una invitación a todos los `reseñadores´ o como queramos llamarnos a que nos metamos las opiniones y etiquetas por los huecos poplíteos. Casi que aquí tenemos nuestro término propio no?... el puto Maestro Liendre. Pues bien, a tomar por culo, dadme la mano y Ultracrepidemos un poco. 

[flashback] ... Un joven Coronel Mortimer ejerce el Tape Trading en ambiente universitario cuando una vieja Grind Zone le cambia la vida; y digo le cambia la vida porque el grado de fascinación que ejerce es tal que aun escrita con el apéndice anal, a día de hoy puedo seguir considerando a aquellas revistas como La Biblia. Año 95 o 96, empiezo a coleccionar cartas y catálogos, mando sellos y me llegan cosas... por ahí guardo en un sobre amarillento algo de Black Dragon Records y de Iberian Moon, nombres importantes y que ejercen una telúrica fascinación en mí. Pillo el primer Ep de una banda llamada The Heretic y en un añejo programa de radio que no recuerdo grabo un tema de In Memory of the Tempest de AmaltheaAsgaroth y Symphonic Majestic Wrath irrumpen en escena, y yo aunque vibro con pasajes de ultra cosmicidad a lo Arcturus o Limbonic Art, tengo que reconocer que es el ralentí lo que me eriza los vellos. 

Siempre he sido de líquido cefalorraquídeo espeso así que estaba escrito en los pergaminos de Skelos que mis gustos tirarían lentamente hacia el Doom, y vaya jodida casualidad que Asgaroth acabara editando (o licenciando o como quiera que se diga ahora) su Red Shift con Peaceville, casa y cuna de la trinidad del Death Doom inglés (casi que póker si queremos meter a Cathedral) de My Dying Bride, Paradise Lost y Anathema. Cortábase aquí una relación imagino con Abstract Emotions, otro pilar fundamental que junto a la longeva (y añorada) Hell Awaits tanto harían por el Metal Extremo. 

Y dejadme que os diga una jodida cosa. Estamos en Albacete y en Castilla la Mancha, en pleno tórrido interior y no en la `hasta la sopa´ Finlandia. Y los ambientes robóticos que viven en los sintes de Nexus6 cortan (como la navaja devastadora que me traje de Plasencia) en ese debut de For Seconds to Die que nunca conseguí comprar porque Iberian Moon desapareció del mapa completamente. Eran otros tiempos y yo pequeño. Esa pequeña semilla que derivaría en el Avantgarde estaba más que plantada como así lo manifestaba la evolución de Amalthea en Kayros hacia algo muy parecido a lo que In the Woods estaban haciendo por la época (Strange in Stereo, Omnio...)... discazo a reivindicar con toques electrónicos magníficos que marcan el epitafio de Iberian Moon; este y el Chemistry for the Soul de The Heretic vienen a ser lo último que sacan allá por 2002 hace la friolera de 20 añazos. O al menos es como lo recuerdo. Después de todo esto vuelvo a conectar con estos músicos a través de momentos como algún disco de Nahemah o ya más recientemente colaboraciones en ese bestial Come the Tide de Eternal Storm que reseñé por aquí

Lo siguiente, el presente.

ii. AHORA y DESPUÉS de ANTES

TodoMal se forman en 2020 por Mille (Nexus6) y Wildman (Mythral, Mythral C., Cristopher...) que como molécula de dos enlaces se reparten todos los instrumentos aunque las voces son para este último. Antes de entrar en detalles, es menester situarnos un poco en qué diablos es el Doom metal en la Península Ibérica. Está claro que dicho género aquí remite inexorablemente a cosas digamos que más conectadas con el Sludge de unos Lords of Bukkake, Moho, Eight Hands for Kali y similares, la distorsión y avantgarde de los inclasificables Orthodox o elementos de Traditional Doom como los Warchetype, Great Coven, Grajo, Atman Acron y tal... pero, ¿qué hay de los viejos sonidos del Doom Metal que no se polaricen al 100% hacia esos dos estilos?. Dicho de otro modo, ¿hay vida después del Stoner y el Sludge en nuestras tierras o algún término medio?. Pues es complicado, quizás encontremos paralelismos en grupos de Madrid como los Aathma o viejísimas glorias como Glow, pequeñas gotas que se salen de la norma a lo HipoxiaFamishgod y Onirophagus, Leprophiliac... así que me atrevo a decir que el pelotazo de estos TodoMal radica en lo original de su propuesta, además del impresionante nivel compositivo alcanzado en su debut Ultracrepidarian. Al fin y al cabo, llevan más de 20 años en esto.

Grabado en Montseny Studios & Trinitat Studios, el disco se mezcla por la propia banda y Mr Ax (Axtudio), pero lo que le da la esencia absolutamente demencial al sonido es la magia de Greg Chandler en sus Priory Recording Studios. La edición corre a cargo de THE VINYL DIVISION tanto en Vinilo (con remaster especial para dicho formato) como CD digipack. 

En cuanto a la propuesta musical en sí es complicado. Doom Atmosférico es un saco tan grande que podemos hacer trampa si queremos pero un elemento que está ahí vertebrando el asunto y es el mayestático, mediúmnico uso de los teclados. Con una brutal maestría se pasa de los catedralicios toques de un Pipe Organ (a lo Quercus o Skepticism), pasando a pasajes sinfónicos y efectos espaciales de los que encontrarías en los Krux o Esoteric. Voces limpias, de caráter homiliesco, se abrazan y pegan a tus pulmones como una infecta membrana hialina (es por aquí donde entra a raudales el Traditional Doom)... porque la música en TodoMal es opresiva y en cierto sentido Apocalíptica o mejor dicho, Redentora como esas drásticas soluciones que se dan en Sectas destructivas. Por tanto, TodoMal suenan atemporales, con voces en cierto sentido muy cercanas a esa maravilla a reivindicar de The Ghost of Orion de My Dying Bride, banda con la que quizás su música se acerque o por lo menos los solemnes riffs de guitarra me parecen de la misma escuela. Luego tenemos pianos que conectan con texturas psicodélicas oscurísimas y crescendos sinfónicos de intensidad psicorrágica. El resultado es eso que se llama Atmospheric Doom que bueno, con sus matices, puede valer para cosas bastante dispares.

Abre el disco "Prelude" en clave instrumental; pequeño puente acústico (Darío Garrido a la guitarra española) que estalla con la monumental "Wraith". Base rítmica aplastante en un tempo lento de voces cuasi litúrgicas de alta carga emotiva. Imposible no acordarse de la última etapa de los Candlemass más potentes de King of the Grey Islands o el posterior homónimo... si uno tapa la voz, la potencia de los riffs de guitarra remiten a My Dying Bride. Teclado y voz marcan las diferencias; el primero por sus intervenciones absolutamente descomunales y eclesiásticas pero de regusto psicodélico marcado. En cuanto a las voces se van aclimatando durante todo el disco a todo tipo de momentos; de la epicidad de Lord Vicar o Reverend Bizarre a momentos introspectivos. "The Growing Pain", con el bajo de Darío Garrido suena mucho más punzante; el alucinante riff de guitarra y la romántica decadencia en la voz recuerdan a los MDB aunque luego el corte se vaya abriendo hacia terrenos progresivos y la sensación siempre (creo que esto es cosa de la masterización de Chandler) de estar transcurriendo la música en terreno onírico (no sé expresarlo mejor). Minuto 4 e irrumpe un maravilloso solo de órgano de iglesia arropado por chirriantes efectos de fondo; cuando el tema vuelve a coger impulso, es para subir de intensidad repitiendo el motivo melódico inicial. 

Si mi osteoporosis fuera efervescente, me bañaría delante tuya para desaparecer en la nada. Al menos así de a gusto me siento cuando entran las etéreas voces de Teodora Gosheva en "Horror Vacui" que me retrotrae a los The Third and The Mortal o los The Gathering (Mandylion) por compararlo con algo, porque esto suena muy original y distinto hasta el punto de que podría encajar en ese complicado mundo del Post Rock. "Gods F***** In The Sky" refuerza todavía más los elementos experimentales del disco. Tras un lento y crepitante arranque con samplers radiados y algo de vocoder, el Doom se va tornando Psicodelia y por momentos se abraza a los Pink Floyd en sutiles detalles que también bucean dentro del sinfonismo y esto (vuelvo a decirlo) es la grandeza de los teclados de Nexus6 con inagotables recursos estilísticos. Y lo mejor, es que TodoMal saben desenvolverse a la perfección dentro de esa siempre necesaria lentitud en el tempo. 

Impresionante resulta "Ultracrepidarian". Imaginad un cruce entre el SpiritChaser de Dead Can Dance (solo los segundos iniciales) y los My Dying Bride del The Light at the End of the World (de hecho el riff central me recuerda a dicho tema) para poco a poco, con la percusión ciclópea y las agónicas voces se pase a un clímax que ya quisieran para sí Candlemass. Lento, arrastrado y cósmico (¿quién dijo que morir no es hippie?), apoyándose en los magníficos coros de Gosheva, la banda construye aquí un himno desacralizador que junto a ese epitafio magnífico y seco de "Born Of The Earth" redondean un debut al que no puede ponérsele ni una pega. Puedo seguir escribiendo pero dado que estás ante uno de los discos del año, mejor paro y pones algo de tu parte... eso sí, antes de despedirme, ojito a los teclados sesenteros tipo Hammond al más puro estilo The Blood Divine (recordáis?).

IMPRESCINDIBLE.

ne supra crepidam sutor iudicaret

https://thevinyldivision.bandcamp.com/album/ultracrepidarian



miércoles, 15 de diciembre de 2021

MIKEL VEGA - "POWNDAK IMPROV" (CRYSTAL MINE, 2021)

Remontarme a los inicios musicales de Mikel Vega daría para un largo artículo. En mis estanterías están desde hace mucho los discos de Loan por ejemplo, remontándose a 2007 o así, aunque lo que hoy os traigo se funde con la neblina telúrica del Avantgarde vascuence con el permiso de los Dioses AKAUZAZTE. La faceta más arriesgada y experimental llegaría con esta bestia tetánica de Killerkume, que así que recuerde os he traído opr aquí las reseñas de Industrial Sunbath (2016) y White Noise Session (2018). Siguiendo esa veta jazzística plagada de multidud de detalles, os conté largo y tendido sobre el impresionante Xerai (2021) de Orbain Unit, texto donde doy bastantes detalles biográficos, así que voy a ir al grano y presentaros un nuevo proyecto (y van unos cuantos), esta vez bajo su propio nombre. Así pues, Powndk Improv es su primera referencia en solitario (bueno, salvo un par de colaboraciones ilustres que reflejaré luego) y se edita en cassette de prístino sonido por Crystal Mine (aquí podéis ver todas sus referencias).

Graba y mezcla Urtzi Iza, masteriza el alquimista Joxean Rivas y el artwork que ilustra la cinta es de Asier G. Azkue. Más de 40 minutos que beben de esa primera onda de experimentación Neoyorquina de extraños entes como Bill Laswell, John Zorn, Ikue Morie y en general todo los acetábulos que vertebraron el Dowtown a través del Knitting Factory. Pero Mikel Vega se apoya en la guitarra eléctrica, así que posiblemente es a Frith y sus manipulaciones a quien más os pueda remitir en algunos fragmentos (también a Frissell), mientras que el resto pasa por densos drones catedralicios que beben del abigarrado magma de Boris o Sunno))). Como toda esa vorágine que se movía en plenos años 80 en el Lower East Side, la electrónica juega un papel fundamental así que los efectos (no sé si procesados por pedaleras) y el aporte de texturas de Noise del siempre afilado Miguel A. García juegan a construir vectoriales realidades apócrifas con conatos de Free Jazz (impresionante otra vez Fernando Ulzión al saxo). Vamos por partes.

Abre la Cara A la dupla "Ziztua / Galara" que además cuenta con psicotrópico apoyo visual que podeís ver por aquí. He comentado en más de una ocasión que el abordaje de la Improvisación, el Free Jazz o incluso en Noise es muy distinto dependiendo de la vertiente formativa (no necesariamente académica ni mucho menos) de la que provengas. Se nota en esos puntos críticos donde la música traspasa la zona de comfort y es capaz de mezclarse como capas tectónicas sin miedo ninguno a trasngredir rígidas formas estilísticas... y esto que puede ser baladí es lo que hizo a Naked City una banda de Hardcore Jazz que no viniendo del Hardcore, se conectaba con aquel y lo reinventaba, regurgitándolo en un bolo alimenticio musical propio del Enfant Terrible que resultaba ser Zorn

Notas limpias de guitarra pero cargadas de reverb, ecos y cierto procesado por pedaleras construyen una catedral de música improvisada con muchos toques técnicos. Conforme avanzan los minutos, las notas parece que empiezan a sobrecargarse de cierto Drone electroacústico y paradas espirituales propiciadas por acoples que sugieren todo un Cosmos. A partir del minuto 4 sábanas de lisergia electrónica y efectos varios son el compost sobre el que van retozando trémolos, pellizcos y ciertos toques que me recuerdan a Mikel Uraken (Después del Invierno o sobre todo Izaki Bizidun Berriak) para acabar en una sincopada cabalgada pseudometalera que entronca con un breve pero efectivo fade out Folk con aires pastorales que me pone los vellos como escarpias. 

Sigue la impresionante "High Lilith" y su efervescente riff central a lo Orthodox, aunque conforme avanza surgen detalles más propios del Noise o incluso el Dark Ambient gracias a una completa (y compleja) rotura del tiempo lineal que queda de manifiesto en ese clímax abotargado y claustrofóbico que te arrulla desde el minuto 5 en adelante. Esa potentísima distorsión a lo Earth, Sunno)) o los citados Orthodox acaban dándole al pebetero el aire necesario para que arda la mirra, y joder.... cuando la mirra arde y los ojos se me inyectan en sangre, solo pido a las alturas que dejen de dolerme las uñas que estoy clavándome en las jodidas palmas de las manos. Imposible no acordarme del reciente GÉNESIS NEGRO

Cuando crees que la cosa por estadística tiene que decaer, surge un mastodóntico tema de 13 minutos llamado "Methagaarborg" con Miguel A. García a la electrónica y Ulzión al saxo en lo que parece un aquelarre experimental realizado dentro de un puto acelerador de partículas. Es tan sugerente (y denso) que no puedo menos que sugerir que este trío tenga algún tipo de continuidad, y si es posible que Joxean Rivas le de a las percusiones todavía mejor. Cercano al Zorn ochentero, pero con una guitarra tan gruesa que suena como un bajo y que por tanto me remite a las partes más Dub de Painkiller, "Methagaarborg" es drogaína Necro Jazzera cargadísima de sibilancias donde saxo y efectos electrónicos se funden en una homilía de espirales inversas. Meditativo y cuasi Doom llevando la música a esos parajes letánicos / claustrofóbicos de The Mountfuji Doomjazz Corporation, Kilimanjaro Darkjazz Ensemble o Bohren & Der Club of Gore. Sublime.

Personalmente hubiera dejado este tema para el final porque es cierto que tras esta barrabasada me cuesta volver a meterme en el despliegue de la acústica en "Anai" y sus preciosistas arpegios (tipo Neurosis de la última etapa); "Methagaarborg" podría haber durado el disco entero o diez Kali Yugas que no me habría importado. "Bosgarren Geruza" vuelve a coger fuelle en un aluvión de inventiva a través de pequeñas piezas unidas en capas o niveles... juguetes a penas avistados, electronica permutada y guitarras introspectivas que se tornan versátiles y parlanchinas pero dentro de una sobriedad palpable; como esas conversaciones intrascendentes en el velatorio de un ser querido, con toda la carga dramática buscando salir a la superficie a las mínimas de cambio. 

Hablando de funerales, la última capa sonora del álbum suena como la música que se tocaría en el entierro de un Boy Scout teratogénico y tan grasienta como el pelo del chico de los recados de la tienda de comestibles de cualquier pueblo de Maine.

https://mvega.bandcamp.com/album/powndak-improv



viernes, 10 de diciembre de 2021

TOMMASO ROLANDO - "MUSIC FOR A DIFFERENT ROOM" (TORTO EDITIONS TRT010; 2021)

Hoy os traigo una intimista faceta de Tommaso Rolando, contrabajista en la banda de Avant Jazz de culto CALOMITO y alma máter detrás del interesantísimo sello TORTO EDITIONS de quien os he ido más o menos contando a través de textos que abarcan desde el Free Jazz de The Cepi Nomads + Hic, a los más meditabundos Colmorto, sin olvidar esa bellísima reedición en doble lp de SÏROM. Dentro de una onda todavía más ecléctica, recientemente os traje textos sobre el fabuloso Folk experimental de Iztok Koren o el inclasificable Electro Punk No Wave de S.T. Ride. Sin embargo, lo que hoy os traigo es de corte tan íntimo y especial que son de esas pequeñas obras de arte en las que me siento un `voyeur musical´ al que se le ha dado permiso para atisbar pequeñas performances sonoras en el cuarto oscuro neuronal que habita en la psique del artista. Así pues, dice Tommaso sobre este Music for a Different Room: "This album is dedicated to Rosetta Barabino: grandmother, art collector and sparkle of the fire that still burns in the family. This is a collection of material prepared for exhibitions, dance, visual art and theatre pieces; mostly home studio recorded .Intimate, dreamy and inspired by multiple inputs".

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(Tommaso Rolando)

Sobre Rosetta Barabino, espero sirvan como presentación estas palabras de Gian Enzo Sperone con motivo de la exposición Cultural Decentralisation realizada en 2015 en Génova. Las palabras son tan esclarecedoras de que me voy a permitir el lujo de cortar y pegar el texto: 

"Mrs Barabino belongs to those exclusive few, the visionary avant-garde collectors who granted us young dealers the attention that was, in all senses, the oxygen we needed to survive. In the early Seventies there was a gang impassioned crazies (seven of them, to be precise) scattered around the peninsula, who helped us make our dreams come true: Giuseppe Panza di Biumo, Annibale Berlingieri, the engineer Angelo Baldassarre from Bari, the architect-artist Corrado Levi, and next-to-last but not least, Rosetta Barbarino; then there was also the maverick outsider, extravagant baron Giorgio Franchetti. [...] Be that as it may, she knew more than she let on: it’s the famous instinct that guides certain people, and not most of the others, that makes the difference. All the people who swim in the sea of art without drowning have the instinct". 

Music for a Different Room se compone de 12 cortes distribuidos a lo largo de las dos caras de una fabulosa cinta de cassette que suena a gloria gracias a la masterización exclusiva para dicho formato realizada por Udi Koomran (ya os he hablado también de él). A las voces etéreas de Deniz Ozdogan se le une Tommaso Rolando (contrabajo, sintetizador, glockenspiel, piano, voice, farfisa organ, percussions, saz y guitarra eléctrica) mas alguna que otra colaboración (spoken word y letras) de Pavlica Baijsic Brazzoduro

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(Rosetta Barabino, contraportada del libro "Andy Warhol sul comò. Opere dalla collezione Rosetta Barabino")

Los primeros siete cortes abarcan 16 minutos y constituyen una especie de suite cuyo contexto es la residencia de arte que realizan Tommaso y Pavlica en Nantes y que se materializaría en el evento Trempolino / Slash (2018). Un fondo ambiental cargado de texturas sobrias que pronto son subrayadas por el abordaje abstracto del contrabajo tocado con arco en "At no Time Defeat Sunrise". Electrónica y Música de Cámara se unen de forma suntuosa en un magnificente tempo flotante que recuerda a un añejo, decrépito y apolillado Vals que luchara agónicamente por subsistir ante la vorágine de los nuevos tiempos. El fantástico clímax de dialogo entre electrónica y contrabajo continúa en "Aftermath of Abitual Argument" con reminiscencias a Bach pero pasado todo por un filtro electroacústico. Campestre, cuasi cortesanas melodías que parecen llegar de otro tiempo. Durante todos estos cortes suenan detalles del glockenspiel y piano ("A 15 min Title") imprimiendo cierto carácter de `caja de música opresiva´. La exquisitez con la que entran samplers de grabaciones y el equilibrio de los elementos electrónicos (muy sutiles) hacen brillar mucho más al fúnebre contrabajo que se sublima (y de qué manera) en "The Heirs Notivational Speech" que podría pasar incluso a batallar dentro del espectro del NeoFolk o el Martial en su bella e hipnótica cadencia. 

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(Pavlica Bajsić Brazzoduro)

Impresionante la entrada lúgubre del órgano farfisa en los compases iniciales de "Science of Planting Forests", que junto a los cortantes y abruptos rasgueos del contrabajo (y las broncíneas percusiones) alcanzan un desasosegante punto en el que casi `duele´ la música. Excelso y sublime. Sigue la postal sonora "Circle of Reception" que en algunos pasajes me ha recordado bastante a la forma de componer del malagueño Pepo Galán. Piano y sutiles interferencias Ambient como elementos vertebrales. Sin embargo, el cambio brutal llega con "Salvaged by Traces of Affection" donde Spoken Word y el procesado Farfisa subyugan al oyente en un tema que vuelve a sonar muy cercano a la escena industrial de unos primeros Rome, quizás algo de Spiritual Front (sin el tango) o los iniciales Current 93

"Hobobobo", compuesta como acompañamiento al trabajo visual de Carlos Lalvay Estrada empieza con reminiscencias a la Concrete Music y al minimalismo (Glass, Cage o Riley), elementos que se mantienen incluso con la entrada de los compases taimados del contrabajo. Obsesivos y repetitivos `Ad Nauseam´, acaban ejerciendo un poderoso e hipnótico influjo de tintes cinematográficos. Alucinante el clímax psicorrágico que alcanza la melodía, mecida en vaivenes como en un columpio estelar. Curioso es el cambio de registro de "Attar" que posee ciertos aspectos sureños y religiosos al más puro estilo Wovenhand (la guitarra o bağlama tienen mucho que ver en esto) y hasta cierto punto se pueden captar influencias del antes citado Iztok Koren.

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(Deniz Özdoğan)

Los tres últimos cortes rozan lo sublime. La voz de Deniz Ozdogan es de una belleza casi insoportable, y su pieza "Istanbulbeat" forma parte de la obra de teatro del mismo nombre. Imposible no acordarse de Lisa Gerrard y Dead Can Dance, Deleyaman o soterrados proyectos a lo Rajna o Elend. Timbres vocales sufíes flotando sobre una magnética superficie. El resto son 11 maravillosos minutos que se dividen en "Quadro Uno" y "Quadro Voci", compuestas para las coreografías de la obra Esclamazioni Mute de Giovanni Di Cicco. Difícil describir con palabras la intensidad de Tommaso Rolando en estos minutos de Folk etérico y soñador... lo que sí tengo claro es que es una de las grandes sorpresas que me he llevado en este ya casi extinto año. "Quadro Voci" totalmente a capella por Deniz Ozdogan pone los vellos como escarpias; las voces se doblan en uno de los ejercicios vocales más bellos que he escuchado en muchísimo tiempo.

Recomendadísima y para paladares exquisitos. 

https://tommasorolando.bandcamp.com/album/music-for-a-different-room

domingo, 5 de diciembre de 2021

PLASTIC WOODS - "DRAGONFRUIT" (VARIOS SELLOS, 2021)

"En el inicio fue la Piedra, y como Dios vió que estaba dura, le dió con un mechero. Cuando notó que estaba lo suficientemente roja, eyaculó su ambivalente célula, el Óvulostorzoide, y de una patada lo lanzó al Cosmos para provocar la Panspermia. Y aquí llegó, y el Óvulostorzoide era tan gordo que se cargó a los Dinosaurios, rebotó, provocó un Diluvio Universal que por lo visto todas las culturas y religiones se hacen eco de ello, y como último movimiento estalló como lúbrico fuego artificial repartiéndose por toda la Tierra. 

Y como Dios viera que aquello era bueno, pues ahí lo dejó, maduró, creció y ya abandonó la manía del Onanismo Divino". 

Anónimo

Mismas tres moléculas para componer el segundo largo de Plastic Woods, épicamente titulado Dragonfruit como si de las letras de un disco de Tyranosaurus Rex se tratase, y donde créanlo o no, no sobra ni falta un segundo de los 33 minutazos que se han marcado estos hijos del Karstic Psych Rock. Para no repetir demasiado, os recomiendo visitar el enlace de la reseña de su primerísimo y fastuoso Icarus, y hechos los deberes literarios, dadme la mano que os voy a llevar a un sitio.

Como decía, siguen siendo Javier Rubio Arrabal (toqueteo de cálculos biliares); Antonio Pérez Muriel (instrumento que produce los sonidos más graves de la escala general, provocando una vibración mecánica gruesa transmitida por un medio elástico, produciendo la sensación de gusto en las partes bajas) y Jesús de la Torre Sánchez (lo mismo que la anterior pero más estilizada y para salir los Domingos y tocarse la flauta travesera). Como insignes acompañantes: 

Antonio Campos del Pino (Red Eye) - Flamenco guitar, palmas, jaleos // Irene Veredas - Violin // Miguel Ángel Robles Urquiza - Trompeta // Carlos Mesa García - Saxo // Isaac Pascual Godoy - Piano y sintetizador.

(Foto: Noelia Montes)

En cuanto al apartado técnico, se graba / mezcla en Green Cross STudio (Málaga) por Jesús Gómez Moreno y Guillermo Ruiz Ravira, para luego masterizarse en (`Tu Casa del Espacio desde Siempre´) los Kadifornia Mastering. El artwork esta vez recae (madre mía lo que me recuerda esa bola a los Purple del Fireball o ya en dibujo a Mars Red Sky) en Fernando Luque Cuesta. ¿Y quién edita esto?... pues entre Cd y Vinilo, por ahí andan The Braves Records, Spinda Records, Discos Macarras, Quebranta Records, Gato Encerrado Records y Violence In The Veins.

Y vamos con la música. Si Icarus ya mostraba unos impresionantes rasgos de madurez, Dragonfruit es un bestiario de las cotas de calidad por las que campea el Psych o el Prog en la Península. Con la versatilidad y eclecticismo propios de una banda que llevara una trayectoria más dilatada (lo mismo que a priori ocurre con los paisanos Red Eye y su Tales from the Days of Yore), se pasa con pasmosa facilidad del más abigarrado Heavy Psych a momentos de Prog sinfónicos setenteros (tintes Canterburianos), para a continuación mostrar su cara más Jazzística o rematar la faena en clave Triana. Claro, esto funciona solo si la máquina está bien engrasada y creedme cuando os digo que Dragonfruit dura 33 minutos pero bien pudiera haber durado 33 Kali Yugas que la calidad no hubiera decaído un solo instante. Y yo, que me pongo tierno si me hablan cositas del espacio al oído y ya prácticamente la simiente se me cae sola (la Tierra reclama lo suyo), si me meten una sección de viento no puedo por menos que decir que la curva hacia la derecha para Plastic Woods todavía no da señales de doblarse. 

Amigos y amigas, vuestras Cosmovisiones entran por mi Ano, y salen en forma de letras purpurina... 

(Foto: Raúl Pérez)

Abre el disco el homónimo "Dragonfruit" con enrevesada base rítmica y fuerza suficiente para acordarse del metal de Crowbar pasados de rosca Math, aunque sutilmente la voz se lleva la música a un ácido terreno con linea de flotabilidad inestable. Muta el asunto y los coros atmosféricos junto a fabulosos riffs de guitarra pasan al reino del Prog y ni te has dado cuenta (de fondo, sutiles pero ahí machacones, aparecen y desaparecen texturas de sintes). Vuelta a la fuerza inicial y abrupto fade out, perfecto para contrastar con las acústicas a medio tiempo en "The Calling", con voces perfectamente ejecutadas (The Soulbreaker Company podrían ser un referente). Cociéndose a fuego lento, con meditabundos arabescos del bajo, se pilla impulso hasta que te meten la puñalada bestial con la flauta.... impresionante. Tres veces aparece y va seguida de un silencio magnético (o cuatro) antes de que el corte mute a una caleidoscópica Jam motórica apabullante donde pasa casi que de todo; desde los fantásticos arreglos pseudo Ska sudamericanos de los vientos a una lanzadísima parte final a lo Hawkind.

Casi sin solución de continuidad, la frágil y bella "Dreamland" revisita los 70, con cambio de ritmo alucinante comandado por la trompeta. Ska Surf Crooner Psych o lo que te parezca, base rítmica que se adapta a todo como si del pellejo de unas tripas se tratara, la calidad instrumental es tan alta que a uno se le va la cabeza al Art Rock de cabeza y es que en apenas 4 minutos pasan tantas cosas que resulta casi inverosímil. "Storm", con su puntito Folkie, es una bella perla con toquecitos agrestes a lo Marc Bolan, Pentangle y cosas así (fantástico el violín).


Llegados a este punto, y firmememente posicionados, el final es de traca. Garajero, potente rock and roll con toda la pegada propia de los dioses Hawkwind, "Close to the Void" tiene además unos dejes doomianos en los riffs de guitarra que podrían recordarte a unos Reverend Bizarre reacondicionados para tocar en gravedad cero y tetanizados en un acelerador de partículas. Junta a MC5 con Blue Cheer y llévatelos un día a casa de Lee Dorrian a ver qué pasa. Sucio, violento, lisérgico Doom Psych en un comprimido de colorines sublingual de 3:33 minutos. A continuación, cambio radical y entra la flauta y el bajo para ir desbrozando hierbajos en "Sulayr", y atentos a la imponente percusión. Los ecos moriscos ya se dejan caer tanto en los riffs en espiral como en los Jethro Tullianos soplidos de la cerbatana con agujeros, y ya la entrada triunfal de la voz ya te barre de cualquier duda... Sulayr, antigua Sierra Nevada para los árabes (Montaña del Sol) como contexto letrístico en el que situar un temazo de 10 minutos de rock andaluz atemporal. 

Se suceden espacios para las Jams instrumentales, los adornos de Farfisa y los salvajes punteos de un bajo que remacha lonchas de piedra con la suavidad del Jamón de York... y ojo a la entrada de la sección de viento que aunque breve, campea por esos extraños mundos del Jazz Fusión setentero. Amo y señor del final del disco es  si no me equivoco Antonio Campos de Red Eye con una desintegración molecular aflamencada que pronto es rodeada por el resto de instrumentos (flauta incluída) como si de un tablao se tratara. Segundo disco y altísimo el listón que dejan. 

Me voy a aliviarme.


miércoles, 1 de diciembre de 2021

ST 37 - "I´M NOT GOOD" (PARIAH CHILD DLP009/ YOSHIWARA COLLECTIVE 304; 2017)




"Too many protest singers
Not enough protest songs"
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La banda de culto ST37 inaugura hálito de vida en 1987 en Austin, Texas. Antes de meterme con su última edición Over and Over and Over Again prefiero hacer las presentaciones con su anterior I Am not Good que editara en primera instancia Cleopatra Records allá por 2014 y que PARIAH CHILD, junto a YOSHIWARA COLLECTIVE tuvieran a bien en 2017 de remasterizar expresamente para un doble vinilo que suena a gloria cósmica, pero no nos adelantemos. Si juntas a Hawkwind con la agreste paleta musical de Chrome obtienes una especie de Space Punk de base maleable con el que jugar hasta la eternidad en ese fértil campo de la experimentación psiconáutica. A esto y a muchas cosas más suenan una banda con un estilo que llevan tres décadas destilando. Las partes electrónicas, por alguna extraña razón (puede ser su insistencia minimalista) me trae a la cabeza a los Silver Apples aunque bien es cierto que a lo primero que me remito es a ese caldo de cultivo que suele habitar en el Austin Psych Festival (Levitation) en cuanto a bandas americanas se refiere (me da igual si son Costa Oeste o Este). 

Imposible también no acordarse de soterradísimos entes como los injustamente siempre olvidados Magic Mushroom Band.  El resto es más o menos fácil de encasillar porque aquí hay Psych, Kraut y Punk trenzados en un grueso hilo eléctrico sobre el que siempre cabalga una base rítmica muy motórica (el bajo tiene una importancia descomunal en el buen Space Rock), simple pero jodidamente pétrea. Dada su larguísima trayectoria y su estatus de banda pionera y de culto, bajo mi punto de vista toda esa caterva de Neo Psicodelia de bandas suecas a lo Dungen beben muchísimo del sonido de ST 37 aunque puestos a pensar, esas lánguidas bases eternas (mini Jams) también las han copiado los Wooden Shjips, Vibravoid o prácticamente todos los entes que habitan en sellos como El Paraíso, Thrill Jockey, Nasoni, Transubstans o Sulatron... ya se sabe, algunos llegaron antes pero nos enteramos después.


"And she was running down the hall
with the third eye in her hands"
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Buceando en la noche de los tiempos, su primera formación se establece con S.L. Telles (bajo, miembro de los punks politizados Vast Majority que se fundan en el 77 y en el periplo 82-86 parte de Elegant Doormats), Carlton Crutcher (voces), Joel Crutcher (guitarras) y John Foxworth (batería) a los que pronto se une el teclista Thanatopsis Throne (Jon Torn); resumiendo, el caldo de cultivo viene de tres bandas como son Vast Majority, Elegant Doormats y Tulum que abarcan existencia desde el lejano 1977 hasta básicamente la aparición de los ST37. El nombre lo toman de un tema del Alien Sountracks (1977) de los CHROME. El resto es historia que puede consultarse fácilmente por la red; cambios de formación y muchas ediciones hasta acabar en este I'm Not Good que hoy os traigo en el que son: Lisa Cameron (percusión), Bobby Baker (guitarras, voces y artilugios), Joel Crutcher (guitarras y cintas), Scott Telles (bajo, voz y cintas) y Chris Cones (electrónica) mas alguna colaboración al banjo y viola de Chris  Hackstie, James Alexander respectivamente (de los insignes My Education). La grabación original de Bobby Baker en los Catland Rekkids Mobile Studio se masteriza expresamente para esta edición en vinilo por Sean Seagler (811 Studios). El artwork se reparte entre la portada de Jaq Chartier (`Summer Chart with 13 Whites´) y el interior con psicotrónica ilustración de Christian Mumford. Resto de créditos, te pillas el vinilo y te los lees.


"It was more than an ordinary house centipede
the light went on and it took asian form
i couldn´t stop it, so i turned on the news
only to find that these were body snatchers.

My personal pod was quite out of sight
velvet trousers, you know the rest.
Minus the vest
I´ve grown to love my doppelganger
I´ve grown to love my doppelganger."
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Vamos a centrarnos ya en I´m Not Good. Como digo, vinilo doble (uno en negro, otro en blanco) de prístino sonido (cómo se nota la masterización expresa para plástico!!). La diferencia fundamental con respecto al antiguo cd de Cleopatra es que se añaden y retocan un par de temas como iré comentando. El disco se abre con los siete minutos de "Down on Us"; un loop de grillos, serpientes y ambiente desértico nocturno que se corta abruptamente. Guitarras lánguidas flotantes al más puro estilo Yawning Man y una insidiosa base rítmica te meten en un narcoléptico ritmo en espiral que se ve reforzado por unas voces triposas que van ganando en intensidad en el estribillo. Sobre esa base repetitiva van creciendo unas guitarras cargadísimas de lisergia burbujeante en lo que por textura es una Jam crepuscular que alcanza su punto álgido con las susurrantes voces desgranando el mantra `Jimi, Janis and Jim´ que se te pega en el coco de la manera con su repetición `ad nauseam´ rodeada de efectos espaciales y ruiditos varios a lo Chrome. Brutal. 

(Old Photo Stuff)

Sigue "Doppelganger" con un brutal inicio en el que no puedo por menos que acordarme de los Acid Mothers Temple, aunque luego vaya tirando hacia otros derroteros. El bajo adquiere tintes épicos en su monótono y machacón riff, punto perfecto sobre el que desarrollar esos particulares arranques propios del Space Punk a lo Hawkwind. Taimada y de desarrollo lento, va ganando en intensidad conforme avanzan los minutos (otros siete) y con auriculares es absolutamente devastadora su capacidad de cambiarte el estado de ánimo. Llegados a la mitad del corte, se van sucediento pasajes instrumentales cósmicos, con el bajo siempre alto en la mezcla y el ulular característico de los sintes muy puestos en LSD. Especial mención para "Dirty Little Homewrecker" que coge el antiguo corte "Red-Headed Woman" y lo loopea; guitarras y teclados en un embarullado y ciclópeo transitar por las ondas radiadas y el éter para dar como resultado una sucia  y perturbadora Jam que te va deshaciendo como si tuvieras los huesos efervescentes y la música fuera agua. Creo que la etiqueta Texas Space Rock habla por sí sola.

(1987)

Darle la vuelta al plástico y hostia en toda la cara con "In Crowd", especie de Psychobilly con Chrome y Hawkwind por bandera y es que en sí es una versión del tema del 64 de Billy Page. Un escenario plagado de cortinajes de colores que van cambiando como un caleidoscopio burbujeante (seguro que han usado Orgón); curioso pero hay momentos que me parece estar escuchando a los Motorhead. "Odd Ass Silence" es un puente de corte experimental que sirve de preludio a la monolítica, desértica y alucinante "Girl Like You"... diez minutos lanzados a lo más profundo del cosmos con mucho desparrame fuzzero a lo Gary Arce (Yawning Man). Las voces, lejanas y pasadas por un filtro sixties remiten a los Wooden Shjips y a la escena Californiana... a las pitas del desierto, a los alacranes y a destilerías ilegales. Mantiene un tempo medio en los primeros minutos aunque surgen acelerones motorik pseudo Krautianos, impulsos cargados de gravedad cero en los minimalistas toques de los sintes analógicos y en esa manera abotargada de ir soltando unas letras que se funden con la música. Cuando parece que el tema ha terminado, empieza una orgía Pink Floydiana de efectos y voces que flotan como si estuviesen suspendidas en el último telón allá donde estalló el jodido Big Bang... parece que va a quedar ahí el asunto y se empieza a dibujar otra vez el bajo, la batería y joder, vuelta al motivo melódico inicial y me cambio los calzoncillos. Pedazo de tema y voy a por el segundo vinilo.


"Molting insectoid larvae
or whatever stage it preys (prays?)
arms-lenght for wich it has few
digestive fluids dare stew"
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Empieza el asunto con "Baxty" y su sexual crescendo. Desde las mistéricas, sobrias voces del inicio a la viola y sus toques a Cámara, parece por momentos que estemos dentro de un álbum de Rock en Oposición... o al menos hasta que aparecen los lamentos de los sintetizadores y ya todo vuela por los aires. Siguen los samplers de Marina Oswald (viuda de Lee Harvey) en la deconstrucción ruidista en reverse "Marina", versión alternativa del corte que se publicaría en Conspiracy a Go-Go Compilation (2013) con 26 cortes/bandas inspiradas en el asesinato de JFK. Pero ojo que la cosa se pone todavía más rara con "Magnetic Amphibian Hydrated Gills"... plagada de oscurísimos toques pseudo Thrash que recuerdan a primeros Bathory / Celtic Frost (la voz, esa voz!), el summum llega con la sección de vientos (saxo y trompeta) añadiendo un sabor Morriconiano ultra triposo alucinante al resultado. Así a bote pronto, podría uno acordarse de los Alien Sex Fiend pero esto es realmente inclasificable. No sé si el vinilo está plagado de esporas o algo pero el colocón cerebral que llevo no es baladí.

Si todavía te quedan arrestos, "Feeding Friendzy" es una preciosa balada con mucha acústica al que pronto se suman esos efectos maravillosos de los teclados en modo fuegos artificiales (como seguir el humo de un pebetero espeso). Aroma folkie/Glam al inicio (no me atrevo a citar a Marc Bolan así por la cara) y tabernero, las letras supuran alto contenido drogaínico (`powders and tablets, nothing for free / you´ll have to pay to find ecstasy / my friends are feeding on me / humanoid plankton - It´s bettersweet´) y el riff de guitarra apuntando a Orión, crece y crece hasta acompañarte muy lejos (de mente y cuerpo). Vaya, vaya nivel y cómo entra como un cañón "The Pit Out Back", petardazo de Acid Punk directo a la yugular con guitarrazos punzantes sesenteros, voz que parece perdida en el limbo macarra del punk y larga Jam enchufadísima de Heavy Psych para remachar las neuronas.

Ah!, todavía queda el banjo en "Doppelganger, Doppelganger".

Obra maestra.