viernes, 30 de julio de 2021

VOTTOVAARA - "PALUU" (WROTH EMITTER WE036, 2021)

Si queréis algo completamente exótico, sujetaos al asiento que comienza el viaje. Coordenadas de partida en Yaroslav (Rusia) con VOTTOVAARA, formados en formato trío allá por 2015 por un tal Sergey Bredis (Сергей Бредис), encargado básicamente de las voces, percusión, letras y concepto, junto a  Alexey Kovalev (Exhumation) y Sergey Smerch Smirnov, no siendo hasta que se disuelven que Anton "Pickachy" Saharov (guitarras, percusión y baterías programadas) ayuda a completar este conglomerado debut llamado Paluu, editado por la recientemente resucitada mítica discográfica Wroth Emitter. Una auténtica tribulación la que a veces tienen que vivir algunos artistas para poder ver realizados sus sueños. 

Hasta aquí, uno más o menos hace pie... pero vamos a dar otro pasito. A priori y sin ahondar, se trata de un Black Melódico de tintes sinfónicos y Folkies muy adictivo, trabajado hasta los más nimios detalles, y que podría recordar a la época dorada del género y entes como los Gloomy Grim... pero esperad, estoy leyendo el libreto y la cosa tiene miga.

Veamos, voces femeninas de Olga Bredis, portada excelente de Andrey Barkov... y me caigo a los abismos. Todas las letras han sido traducidas al finlandés por (cito textualmente) `Superunknown Karelian Woman´... y es que si no fuese por los créditos, os puedo asegurar que esto es como en las exploitation hispano/italianas en los 70 y su sableo del cine americano. Si creéis que he terminado, esperad un momento...un disco de Black Folk con sonido finlandés dedicado ni más ni menos que al ignominioso A.C. Bhakvtivedanta Swami Srila Prabhupada, o dicho de otra manera, uno de los gurús que metió a los Hare Khrisna en Occidente y cuya historia no voy a contar aquí para no herir sensibilidades. Llegados hasta aquí la duda es evidente, ¿funciona o no funciona todo este lío?. SÍ, SÍ y SÍ. Paluu es un fantástico ejercicio de Black Folk melódico de los que se hacían antes y os puedo asegurar que les ha quedado de lujo, con detallitos que encima le dan una originalidad por encima de la media.

Percusiones e instrumentos de metal, arpas de boca y lo que parece un digeridoo conforman y dan abrigo oriental a "Om Asato Ma Sat Gamaya", mantra védico tradicional que sirve de introducción al disco y pone los vellos de punta. Se le ha dado cierto aroma vinkingo con esos toques de las arpas metálicas, la guitarra acústica y el fabuloso recitado de Olga Bredis que convierte una oración védica tradicional en una hipnótica intro que ojalá durara diez Kali Yugas. Para cuando entra la percusión uno está volando dentro de un tema de marcado cariz Pagan Folk y no sé en qué momento un canto religioso hindú se transforma en Black Melódico tocado a medio tiempo con guturales voces de Bredis rozando el Death Sueco merced a las guitarras y sus dobles juegos. La base rítmica aun siendo sintética (se nota) no molesta casi que nada en "Tie Karjalaisten Maalla", ya de lleno en un ascendente y cósmico Black sinfónico con muchísimo teclado (sobre todo pianos). Muy buen contraste entre el doble bombo y los pasajes de los teclados, que dejan espacio para el desarrollo de riffs muy melódicos de evidente calado finlandés y sueco. No sé lo que pensaría Prabhupada del Kalevala, por cierto...


Sigue "Vottovaara" subiendo el tempo y con la guitarra rozando el Metal épico de toda la vida. Ahora sí que estamos en terrenos netamente Death Metal Melódico suecos de siempre. Las melodías bien vertebradas con un regusto al Viking (no sé, quizás Vintersorg o Thyrfing pero mucho menos grandilocuentes). Insisto en lo muy trabajadas que están las melodías y no puedo por menos que agradecer que Vottovaara me han llevado de vuelta a un sonido y formas de desarrollar los temas que creía extintos. La instrumental "Paluu"  no estando mal, quizás es la más floja; se me hace larga (no sé la razón, quizás que suene a un pasito del Powermetal, género con el que ya no puedo coexistir).

Mejora el asunto en la final "Kiitollisuuden Kalma - Vaaran" de atmosférico inicio (arpas, acústicas...) y cánticos con voces limpias que le dan mucho empaque y fuerza épicas a un género que precisa de estos ingredientes para existir. La labor de la guitarra vuelve a resaltar haciendo un magnífico trabajo con escalas Folkies... para cuando nos metemos en el Black, ya han pasado tres minutos. Bredis juega con varios registros vocales, lo cual ayuda bastante a ir variando levemente los pasajes melódicos. Oficialmente, el disco terminaría aquí, dejándome con la sensación de que falta algo para redondearlo... el nivelazo de la apertura "Om Asato Ma Sat Gamaya" no vuelve a alcanzarse pero tratándose de temas que tienen un tiempo me gustaría saber qué podría salir de aquí en un futuro. 

Y decía oficialmente porque todavía quedan como bonus "Vottovaara" y "Tie Karjalaisten Maalla" de su Demo 2017 tocados en formato banda... más crudos y mucho, mucho más Black. Sinceramente, en ambos formatos me parecen buenos. Tendré que seguir la pista de tan extraño proyecto.




jueves, 29 de julio de 2021

LORENZO CROISSIER - "OJOS QUE OYE, CORAZÓN QUE SUENA" (LOS 80 PASAN FACTURA, 2021)

Meterme de lleno en la biografía del tinerfeño Lorenzo Croissier (Chencho) puede llevar a equívocos porque no va a reflejar el estilo que sigue en este extrañísimo Ep llamado Ojos Que Oyen, Corazón que Suena. Años 80 y la banda Imago marca su debut en la música, siendo luego parte integrante del movimiento Post Punk de Santa Cruz de Tenerife con Los Signos de la Lluvia (Junto a Edui Bercedo, luego en Familia Real, grabarían cosas que no saldrían a la luz) y La Sombra de los Caídos (junto a su hermano Paco Croissier, editaron dos maquetas). En el año 87 hay otra maqueta a su nombre y colaboraciones esporádicas con fanzines como Baile del Sol y Orín Desteñido (aquí). Su otra faceta como artista es la de poeta y en 1981 publica tres recopilaciones de poemas bajo los nombres de El Ático de los Mares, Delfín Triste de Almanaque y Diario de hasta Aquí, experiencia luego repetida en 1985 con La Soledad Dura algo más de Diez Horas. Nos metemos en el nuevo milenio con De Barrancos y Conjuros (2000) y el volumen compartido Narrativa Canaria Última (2001) y poquito después, vuelve la música...

Lo que hoy os traigo no son (ojalá) las maquetas / grabaciones de los grupos antes mencionados sino temas grabados en 2005 de manera bastante personal (quien sabe, conociendo a Jonathan Delgado puede que estén en barbecho esperando su oportunidad de ser exhumadas). Los temas que nos vamos a encontrar en Ojos que Oyen, Corazón que Suena, carecen de cualquier atisbo de comercialidad aunque suenen amables y en algunos puntos muy cercanos a la Fusión o el Progresivo. Unos 25 minutos que se acercan en muchos momentos a la electrónica o al Ambient, con toques a la Kosmische aunque siempre desde una perspectiva bastante suave, intimista y sin histrionismos. Eso es perfectamente audible en "Isla Invisible", donde uno parece estar metido de lleno en una apócrifa grabación del primer Mike Oldfield o similar... teclados y guitarras, y una sintética base rítmica van dibujando esa paleta tan cercana a los primeros esbozos de la New Age. 

(Edui, Chencho y Carlos Rufino, año 83)

Ni lo suficientemente abstracto para irnos a la Kosmische de los primeros Tangerine Dream, ni acaramelados para entrar en la Fusión... algo a medio camino que quizás pueda recordar a los tribales, selváticos devaneos ambientales de John Hassell o al Michel Huygen de allá por los 90. Los desenfadados riffs de guitarra arropados por los teclados invocan el Pseudocientificismo de Neuronium. en "Todos los Rumores Señalan a Orión" precisamente porque la guitarra suena más trasnochada y los efectos, teclados (lo que sea) se nutren de ese siempre interesante gusto por mirar el Cosmos. Las cajas de ritmos finiquitan el asunto y pasamos a "Miles de Vidas, Miles de Sueños", robótica coda con trazas neofuturistas. El único defecto (por decir algo) que capto es que me gustaría que Croissier se saliera de la zona de comfort; se le nota muy cómodo en estas meditabundas nanas y pienso que una vuelta de tuerca (no tiene por qué ser hacia lo oscuro) le sentarían de perlas. 

"Pasión por la Dama Eléctrica" resalta por una crepuscular melodía de la guitarra enterrada en un fondo de efectos repetitivos, arranques pseudo triposos y fin de fiesta con "Corazón de la Tribu". No siendo demasiado amante de este tipo de sonidos más cercanos a la Fusión y llevados por la eléctrica, Croissier ha grabado un notable Ep donde da rienda suelta a sus inquietudes. Para mis orejas está más cerca del Prog Fusión de finales de los 80 y principios de los 90 que de sus inicios musicales; hay un buen puñado de buenas ideas y la manera en que está manejada la electrónica (pueden ser probablemente pedaleras) le da su puntito bizarro. A los que gusten del Progresivo más amable que tiende a lo sinfónico (aunque aquí sea desde el plano DIY) creo que puede gustarles bastante.

Feliz vuelta, Mr Croissier!:

https://www.los80pasanfactura.com/store/p104/Lorenzo_Croissier_%22Ojos_que_oyen%2C_coraz%C3%B3n_que_suena...%22.html

lunes, 26 de julio de 2021

AVELINO SAAVEDRA - "FROZEN DRUMSCAPES" (AUDIOTALAIA ATP007, 2016)

Si tengo que tirar de memoria, así del tirón creo que la primera vez que escuché tocar a Avelino Saavedra en disco fue en el Transitions editado por Luscinia Records batiéndose en duelo por amor galante con Josep Lluís Galiana, álbum que por cierto recogía un directo de 2013,  y es en directo que precisamente hace unos años tuve el placer de conocerlo en persona (no charlé demasiado, soy tímido por naturaleza) tocando en una especie de All Stars alucinante (aqui) junto al propio Galiana, El Pricto, Guillén y Javier Carmona. Siempre que he tenido ocasión, lo he reseñado... desde su último y telúrico DRM al alucinante experimento multidisciplinar que resultó ser Traçsonology pasando por Bregues de Moixos o el excelso proyecto Chaosophy, sin olvidar al Saavedra versión destroyer de More Acid for Hegel o participaciones esporádicas con Antonio Murga en La Caja de Pandara ("Devonian Song"). Se me escaparán más cosas, pero a priori es lo que se me viene a la piedra pómez que tengo por cerebro.

El pasado de Saavedra dentro del acervo musical metálico, hardcoreta y punk soterrado en musgo y underground de Galicia en algún momento acaba mutando en la improvisación pura y dura (se me escapa ese dato); pasa luego (o a la vez) a tocar Free Jazz junto a otros músicos y lo que ya es el súmmun el consabido, arriesgado disco de percusión en solitario (no uno, sino dos). El último hasta la fecha orgánico y sin trampa ni cartón, el citado DRM, y el que hoy os presento, Frozen Drumscapes, absolutamente embebido de un cruce entre electroacústica y moldeado/procesamiento del sonido. 

Antes de pasar al meollo resaltar que se trata de una edición de Audiotalaia Records con temas recogidos entre 2015 / 2016 en una bellísima mini cajita de cartón que incluye postales, pliego de papel cebolla (Japanese Paper para gente inteligente) con datos explicativos en inglés (destaco la brutal frase "maybe he alredy knew, maybe he just needed a little push, after all, Galicians are well known for being very doubtful people...") y el CD metido en una de mis odiadas pezoneras, todo cogido por una gomita anudada al propio cartón; lo dicho, una preciosidad. Saavedra toca un Drum-Kit hecho a mano y adaptado para sus infinitas posibilidades, con pedales, Ooparts y vaya usted a saber qué griálicos artefactos, además de encargarse de todo el proceso de mezcla y acabado gráfico.

A lo largo de 47 minutos Saavedra dibuja a través de la percusión paisajes más cercanos a la estructura de las obras de la electroacústica que a esos añejos solos de batería que a cualquier ente pensante puede venírsele a la cabeza. Estamos ante un derroche de anti-virtuosismo; y pongo el ANTI delante porque en general el virtuosismo me lleva al sopor mientras que aquí lo que se ve y nota son horas y horas de práctica delante de un instrumento; un mayestático zumo de pulsiones biorrítmicas. Se trata de la música de un tipo (de índole Gallega, doubtful, you know....) que escuchado con detenimiento en Frozen Drumscapes da la sensación de que va por la vida golpeando, frotando y acariciando cosas como si en una especie de acto simbólico o sincrético tradujera la jodida realidad (Mundo Braille). Si esperáis que os sepa definir qué hay de manipulación o procesado y dónde suena orgánico y real, mejor os váis a otro sitio más académico porque yo no soy capaz de separar el Do del Re. 

Texturas tejidas en tapices que entran ominosamente (a veces emulan onomatopeyas) a través de lo que parece el roce de un tambor con un arco en "Down By The Rubber Side". Apertura grave, vibrante y con toques a la ampulosidad sobria de la Música de Cámara y lo cinematográfico (a través de esos contrapuntos maravillosos del bronce y platillos más agudos o los redobles que discurren por un segundo plano).


Llegados al minuto dos creo estar dentro de una de esas espirales Noir de Bernard Herrmann y que no hubiera desentonado lo más mínimo en esa obra maestra de la clásica contemporánea que es la BSO de El Resplandor (las partes de Ligeti o Penderecki por ejemplo). Lo curioso es que la vértebra del tema es tan grave que vibra en la misma longitud de onda del throat singing oriental aunque posteriormente en la corta "A Raw One" toquemos un poco tierra con lo más parecido a una batería tocada de forma convencional, desde un abordaje jazzístico y toque introspectivo alucinante sobre todo a través de lo que parece (no sé definirlo mejor) el roce de un tambor destensado o un muelle. Sigue "Alternate Path" sonando como la música exótica de Esquivel pero en clave teratogénica, amorfa y posiblemente ultraterrena. El minimalismo a través de un uso rítmico cercano a lo que hacían Art Ensemble of Chicago allá a finales de los 60 (Message to our FoksReese and the Smooth Ones) o la base rítmica de Sun Ra

Ignoro si hay uso de Loops pero si no me fallan las orejas capto efecto de pedaleras en la siguiente "Reflections I" que parece percusión tocada al revés o dragada hacia un anti-punto de fuga; cada golpe va de menos a más y lo que comienza como un leve toque sube de intensidad al final de la nota en un soberbio acto de elongación (temporal y sonora). Si este tema no va hacia atrás, soy yo que me he adelantado en la escucha.... "Next Bronze Age" es la banda sonora de un documental Mondo de ocho minutos; con auriculares toda una experiencia triposa por fases: la apertura monumental tipo película de King Kong (vuelta a la exótica de Esquivel o similares), pasajes cercanos al Noise Industrial (curioso pero cierto), subidas de intensidad tanto en lo grave como en lo agudo (ambos con el espectro sinusoidal que da el `posible´ roce de metales con arco) y joder, lúgubres ambientes que más quisieran para sí gente como Univers Zero


"Doom Walk" hace honor a su nombre y tras el comienzo abierto se enmarca dentro de un procesionario devenir alucinante (prometo que parece que de un momento a otro van a aparecer las guitarras de My Dying Bride) para luego duplicarse con los palillos sobrevolando un acople en sábana alucinante que se va abriendo hasta un fade out cargado de anti-clímax que se subraya y amplía en la larga "Territories Beyond", ya en pleno terreno de la experimentación / avantgarde pura y dura. Si esto no es electroacústico o sigue sus conceptos, que me salga un tercer huevo entre los ojos aunque me voy a permitir añadir que el corte va adquiriendo un cariz ritual, mediúmnico e hipnótico de altisimo nivel. 

Poco más puedo añadir que no haya dicho ya. "Reflections II" y su tempo letárgico con deformaciones alquímicas de las pedaleras y ebullición del bombo y pasada por la túrmix electrónica de todo lo anterior en "Vortex" que redondea una salvaje muestra de las infinitas posibilidades percusivo poliédricas uno de los grandes músicos de nuestro país. 

Da igual el género / estilo. Lo importante es que él está vivo y lo preocupante es que la mayoría de oyentes de este país están muertos.



sábado, 24 de julio de 2021

MAX WÜRDEN - "SCRIPT" (OV LABEL OV.10; 2021)


Hacía 3 años que no reseñaba nada del alemán MAX WÜRDEN, concretamente su disco Momentum (El Muelle Records EMR035) y es que ante tanta vorágine de publicaciones a veces es complicado seguir el ritmo. Al contrario que aquel, este Script es radicalmente la mitad de corto en duración, y condensa el estilo de Würden sin perder un ápice de su identidad.... música exquisita, trazas Kraut  a través del uso flotante de la guitarra, pedaleras y piano Schimmel que dicho sea de paso, es el instrumento base sobre el que se compuso todo el disco en 2020. Aunque puede consultarse algo de su biografía en el enlace que he puesto arriba, resumo comentando que Würden tiene un amplísimo bagaje (activo desde 1987) en cuanto a bandas sonoras, ambient y compositor de bandas sonoras (con algún que otro premio por ahí).


Y sigo con la envoltura. Todo, absolutamente todo lo que tenga que ver con OIGOVISIONES LABEL lleva detrás un trabajo artesanal de envergadura. Cada una de sus ediciones (la décima ya) es una pequeña obra de arte que suele abrirse como las muñecas matrioska, por capas, apartados y versículos. Como no soy bueno describiendo lo técnico, copio y pego la descripción del como siempre impresionante trabajo de (con mayúsculas) GRANBENGALA: "Die cut diptych on 250gr Keaykolour Particles Artico paper; Inlay on 240gr Purple Popset cardboard; Printed transparency film; Black paper bag for Cd; PE protective sleeve with OV sticker; Hand-cutted & hand-assembled". Además, esta décima referencia inaugura la Label Curation Edition Series, siendo en este caso Pepo Galán de El Muelle Records el encargado de abrir el asunto. 

Con un traje que usa elementos tanto del minimalismo como de la kosmische, el álbum funciona mejor a modo de Suite, escuchándose del tirón y con auriculares. Abre "Ordinary World" con clústeres lentos de notas del piano, superpuestas o enredándose con lánguidos soundscapes electrónicos de cadencias decimonónicas. Si hiciera la prueba del Carbono 14 a la música, la situaría justo en ese momento en el que el Kraut Berlinés se estaba tornando en un estilo que luego mutaría a la New Age (Deuter serían un ejemplo), y en una exploración urbana de una casa victoriana, esta sería mi banda sonora. Magnífico como sin perder tiempo, en a penas un minuto, entra una distorsión controlada de lo que parece una guitarra y ya estamos inmersos en pleno viaje. La forma en que el piano copula con lo electrónico me recuerda bastante a lo que hicieron ATTHIS en Sentimiento Oceánico (aquí)... y es que no sé por qué razón, este tipo de trabajos acaban sonando acuosos a pesar de lo (vale, parece contradictorio) desértico que suena el tema... si Yawning Man se lanzaran a la electrónica, creo que les saldría algo parecido a esto. 

Breve silencio y paso a la coda abstracta cercana a la experimentación pura y dura de la Toy Music con "Call to Adventure". Discurriendo bajo la superficie de la hipnótica melodía principal hay todo un submundo de glitches, ruidos, percusiones y roces de desconocida procedencia. Imposible no acordarse de Eno pero ojo, creo que esto está más cerca de las colaboraciones con John Hassell que corpus drónico en solitario. Si se siguen los títulos de los temas, claramente estamos ante eso... un Script (guión) / esquema en el que se pasa del Mundo Ordinario a la Aventura, se cruza el Límite, nos metemos en una Cueva y retornamos con un Elixir... pero cuando al contexto le sumas la música, está uno más cerca de una búsqueda de Tesoro espiritual tipo Werner Herzog que de Jumanji, por poner ejemplos claros y contrapuestos. 

Así, apasionante y épica resulta "Crossing the Threshold", todo un despliegue por parte de Würden que moviéndose por abotargados y oleosos tempos (se roza el onirismo), mezcla, alterna y funde el piano con la guitarra de forma magistral. Punzante y otra vez rozando el Dessert Rock la preciosa forma en la que aborda la guitarra haciendo hincapié en el silencio / espacio entre notas. Quizás "Approach to the Inmost Cave" sea la más `optimista´ de todas (flota siempre algo nostálgico, apesadumbrado en la música de Würden). Dentro de lo abstracta que resulta (compuesta a modo puzzle de pequeños bloques melódicos, clústers del piano, loops, lo que parecen diversas grabaciones de campo e irrupcines hipnóticas de un repetitivo riff de guitarra distorsionado) el todo es llevado a buen puerto por una especie de (no sé definirlo mejor) flanger / oscilación que funciona a modo de metrónomo psíquico. Muy, muy cercano a los primeros Popol Vuh sin duda, y a las colaboraciones de Florian Fricke con Herzog, al menos desde el plano espiritual... ese impresionante final con "Return to the Elixir" es digno de interpretarse en el interior de mi hueso frontal, en esa pantalla personal e intransferible, por el genio loco de Kinski, allá donde esté.

Un exquisito y muy recomendable disco. Por dentro, por fuera y por los lados.





viernes, 23 de julio de 2021

EL LABERINTO DEL LEPISMA (38, 39 y 40) - "El Carnaval" / "La Estación del Amor" / "El Estío Festivo (Julio Caro Baroja)


* El Carnaval / Julio Caro Baroja (TAURUS; La Otra Historia de España, 1965)
* La Estación del Amor / Julio Caro Baroja (TAURUS; La Otra Historia de España, 1979)
* El Estío Festivo / Julio Caro Baroja (TAURUS; La Otra Historia de España, 1984)

Esta maravillosa trilogía folklórica y etnográfica de Don Julio Caro Baroja es de una apabullante erudición. Un viaje a las raíces de temas como El Carnaval y los viejos cultos populares en recónditos lugares de la península. Con ahínco y una erudición fuera de toda duda, se mete de lleno en fiestas populares españolas muchas de las cuales a día de hoy están extintas. Aunque no estuvo planeado como trilogía, finalmente Caro Baroja sí que la consideró así (podéis leer el texto de más abajo), concluyendo esta con "El Estío Festivo" donde habla del Ciclo del Verano, la cosecha, los ritos nupciales, el Corpus/Ciclo de Cristo, las danzas de espadas, palos, bastones.... en definitiva, una JOYA en mayúsculas que editara TAURUS. Esquemas, fotografías o grabados van ilustrando y dando explicaciones someras y profundas de todo lo que se va contando, de lectura dura pero sin llegar a ser ilegible... digamos que hay que leerlo en el momento apropiado.

En cuanto a ediciones, puede encontrarse de El Carnaval una agotadísima de Alianza Editorial y otras de tapa dura de Círculo de Lectores pero realmente las más conocidas son de TAURUS, con una o dos reediciones (las últimas si no me equivoco de 1984).





ENJOY LEPISMA WEAPONS


jueves, 22 de julio de 2021

HIEMIS - "HYPERBOREA" (NOCTIVAGANT, 2019)

Recientemente reseñado por aquí, el fabuloso La Chose de HIEMIS me dejó tocado. Un exquisito Dark Ambient (así etiquetado de forma rápida sin muchas complicaciones) abordado desde un contexto muy particular pero bueno, creo que lo mejor es que para los interesados os paseis por el enlace y lo leáis antes de esta reseña que se va a ir a los inicios del proyecto. Noctivagant de Albuquerque (New Mexico) se encarga de editar tras el standby existencial de la banda Silent Love of Death este maravilloso Hyperborea en edición limitada a 99 copias en Foldout Carboard Sleeve (vaya, un panel doble sobredimensionado impreso por las dos caras).

Si el primer disco de Silent Love of Death (The Poet's Senses) estaba marcado por autores tales como Poe, Blake, Baudelaire, Espronceda o Bécquer (el segundo disco y último Donde Habite el Olvido, parece tirar por otros derroteros más bohemios), en Hyperborea de Hiemis nos lanzamos a saco a una recreación fabulosa del terror cósmico de Lovecraft o Ashton Smith. Hyberborea, las Tierras desconocidas al Norte de Tracia en la Mitología Griega, y que primeramente se mencionaran por Herodoto, posiblemente servirían de inspiración para la Hyperborea de Clark Ashton Smith... ese continente de leyenda cuya cultura viene de El Libro de Eibon, creado también de la imaginación de Ashton pero que luego pasaría a formar parte del acervo de Los Mitos de Cthulhu... por tanto uno se plantea si no estamos realmente ante un disco de Dungeon Synth de finales de los 90 pero una vez pulsado Play, todas las dudas quedan barridas de un soplido.

Abre el disco los siete gélidos minutos de "Yikilth" (Primigenio conocido por El Gusano Blanco). Cósmicos soundscapes plagados de sinusoidales melodías que discurren de forma paralela coquetean con lo que pareces atisbos de voces procesadas (humanas o no) y cánticos de corte operístico. La suma de todos estos elementos inducen a un trance de índole apocalíptica, en general bastante lineal pero con algunos exabruptos e irrupciones de elementos que hacen que se me vengan a la cabeza a los geniales fineses Jääportit, sobre todo en ese extrañísimo / gélido tramo central más abstracto en cuanto a electrónica (diríase que nos encotramos haciendo una grabación de campo dentro de los intestinos de un Primigenio) que reinterpreta en Dark Ambient en clave cuasi fúnebre. 

Parada de varios segundos y sigue "Urbo​-​Sathla" que me despista un poco... conozco a UBBO-SATHLA pero el uso de la R me ha dejado descolocado... así a bote pronto, mis venerados histriónicos AARNI titularon un tema de la misma forma. Sobre el significado del término no voy a contar mucho, que ya tenéis internet desde hace tiempo y los ojos para leer. Oceánicos devaneos arropan unos mistéricos cantos femeninos que ponen la piel de gallina; ampanas tubulares o algo parecido dan empaque ritual a un tema absolutamente terrorífico que se desliza como el légamo. Sónicamente dentro de tonalidades subsónicas y graves, casi que da la sensación de estar dentro de una Catedral Fulcanéllica que englobara dentro al Cosmos (no al revés). Cada vez que irrumpen los cánticos femeninos se me escapa un centímetro cúbico de líquido cefalorraquídeo por las fosas nasales... devastador.


Minuto siete y se rozan cotas sublimes. Escucho muchísimo Dark Ambient habitual no es encontrarse melodías tan bien trabajadas, pegadizas y que estimulen al oyente, sintiéndose en la piel cada uno de los empujes legamosos, sincopados y sinusoidales que te llegan como olas; regurgitaciones Primigenias, Atávicas o reflujos nauseabundos de una música pútrida en esencia pero enaltecedora para el espíritu. Una tormental estelar pseudo-eléctrica fulmina y da paso a "Tsathoggua", pequeño puente menos trascendente que da paso a la mucho más interesante "Voormithadreth", extinto volcán de cuatro conos (con forma de rama y donde se dice que habitan Tsathoggua and Atlach-Nacha). Curiosamente, citaba el Dungeon Synth al inicio... y algo de eso campa en los atmosféricos devaneos (Como Brian Eno en Music for Airports, pero en aeropuertos de Hyperborea). Destacar los picos de solemnidad que se alcanzan que escuchados con auriculares dan sensación de desbrozar una cebolla y encontrar capas y capas dispuestas en una extraña forma espiraloide. En el clímax final, hipnótico y con un reverberante eco pulsátil, vuelve a hacer acto de presencia la voz femenina destrozando cualquier atisbo de cordura que te quede a estas alturas.


"Polarion" epiloga el álbum, con toques a Mortiis; algo de ruidismo, esquirlas de música más campestre (sin entrar en el Pagan Folk ni nada de eso...) y  elongadas notas de piano en segundo o tercer plano. Se nota el aire redentor a través del minimalista discurrir que ya por el minuto 5 adquiere tintes cinematográficos y algo más grandilocuentes. La creación del Mito a través del Rito o la consecución de la sagrada misión del Héroe. "Yhoundeh", la Diosa Cierva, redondea un excelente trabajo de Dark Ambient que no aburre ni un instante, con tempos perfectamente medidos y picos de intensidad (sobre todo cuando entran los coros) por los que pagarían por tener más de una banda renombrada del género.

Muy recomendado


lunes, 19 de julio de 2021

AMOR DE MADRE - "THE MOTHER´S VOICE" (HUMANICIDE / DISCO BRAVO, 2018)


Soy una Dama Del Trueno
Soy amazonas en estampida
Soy la saeta de Diana
Soy el martillo de Thor
Soy Roble
Soy Marea
Soy Muro
Soy Montaña
Hasta que caiga la última roca.

Y si he de caer
caeré junto a mis hermanas
Hasta la próxima batalla.

Hace un par de años reseñaba (aquí) un Split con las bandas LAZHARUS y los para mí entonces desconocidos AMOR DE MADRE, adalides de un Dark Folk con tintes ritualísticos que me dejó muy buen sabor de boca (algo así como masticar una raíz con musgo... ya sabéis a qué me refiero) y que por razones más que evidentes conecto con los también madrileños Keltika Hispanna, habitantes etéricos de la Sierra de Guadarrama y otros entes que se dieran a conocer en esa joya imprescindible que viniera a llamarse Raíz Ibérica (Urze de Lume, Caelia, Stillme, Sangre de Muérdago, Árnica, The Wyrm y toda una panoplia de entes circadianos amantes de las piedras) aunque bien es cierto que Amor de Madre tira por derroteros no ibéricos. Esta reseña que leéis ahora llega tarde; texto no póstumo pero sí latente porque Rebeca (voces) por razones de tiempo abandona el proyecto quedando al frente F17, también en RENÄCER y de los que os hablaré largo y tendido en un futuro muy cercano), pero sí que podéis todavía adquirir las referencias citadas.

La cronología exacta no la sé, pero allá por 2018 surgen un par de temas, "Urd" y "Nerthus", entrando el primero de ellos en la cassette compartida con Lazharus. Entre medias surge este Ep titulado The Mother´s Voice editado en digipack por Humanicide Records / Disco Bravo, y como contexto la figura amazónica de Lo Femenino como Arquetipo directo de la Diosa Madre, encarnada tanto en la fiereza brava de las Amazonas (por ahí en bandcamp tienen "Guerreras del Trueno" de 2018 dedicado al Black Thunder Derby Dames de Madrid que os invito a investigar) como en el espíritu de lucha ancestral de nuestras abuelas. Se graba, mezcla y masteriza en Meles Studio.

Abre "Krummí" con algunos efectos ambientales y percusión deudora de Dead Can Dance. La voz de Rebeca discurre sinusoidal como en los meandros de un río ignoto, recordándome en ocasiones a Sangre de Muérdago. Cascabeles contínuos y la excelente labor de la batería dan empaque ritualístico al corte (minuto 3, la voz perfectamente acompasada al bombo). La interpretación vocal de Rebeca es excelente y ecléctica, en este caso con letras del poeta islandés Jón Thoroddsen y versionando a los daneses Valravn (de su disco homónimo de 2008 y a su vez con melodía tradicional si no me equivoco). La última parte se lanza hacia un drone ambiental con ligeros toques al primerizo NeoFolk noventero. Sutilmente acaba fundiéndose en el épico inicio percusivo de Trøllabundin (versión de Eivør Pálsdóttir, cantautora de las Islas Feroe). Voces celtíberas, onomatopeyas, glosolalias y guturalidades que rozan unas Heavenly Voices en versión teratogénica bastarda (indáguense sellos como Prikosnovenie, o bandas de corte más oriental como los dioses franceses Rajna). Un tema que te va meciendo y transportando a donde quiera que se amortajen a los Dioses al ritmo de un arpa de boca que finiquita el asunto por todo lo alto.

Cierra  el Ep el ya citado instrumental "Nerthus" con la abotargada languidez de un viejo culto mistérico. Fantástica instrumentación y desarrollo aunando lo percusivo con un instrumento de cuerda parecido en sonido a una Zanfona pero tocado como un Santoor (vale, no sé que estoy diciendo, pero suena así). Musicalmente es el más elaborado de los tres y en cuanto a contexto, Nerthus es una diosa de la Mitología Nórdica representativa de la fecundidad y la Tierra Madre cuyo nombre más latino pertenece a la traducción que haría Tácito del original Njörðr. En algunas representaciones se la ve en un carro tirado por dos vacas que en un acto de sincretismo podría entroncarse con Auðumbla o la Vaca Primigenia / Cósmica creada en el inicio de los tiempos en el Vasto Abismo (Ginnungagap) del caos existente entre Niflheim (Reino de la Oscuridad) y Muspelheim (Reino del Fuego). De poderoso desarrollo ritual, muy melódico, puede recordar a los pasajes más oscuros de Sangre de Muérdago aunque Amor de Madre tienen la suficiente originalidad para separse totalmente de aquellos.

Un precioso Ep que me deja con ganas de muchísimo más.

https://amordemadre.bandcamp.com/

sábado, 17 de julio de 2021

IYARI ATMA - "AYNI" (SUBMARINE BROADCASTING COMPANY SBCA062, 2021)

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Hace menos de un año quedé encandilado con Hozro de IYARI ATMA, disco profundo, cautivador y extremadamente difícil de clasificar. Aun abordándose desde un plano Folk, sus oscilaciones hacia otros géneros eran tantas y tan sutiles que precisé de una entrevista con el músico. Antes de pasar a analizar su nuevo (y para mí superior) Ayni, os aconsejo que os paséis por aquí y hagáis ejercicios del nervio óptico. Siguiendo línea vital con Submarine Broadcasting Company, pero esta vez con un proceso de acabado más trabajado en lo físico, el nuevo álbum, con alucinante fotografía de Duong Tran Quoc gana en la sensación táctil del papel que es de las que me gustan y voy a inventarme una palabra que es la POROSÍA, mezcla de Porosidad con Parusía, que vendría a ser un segundo advenimiento a través de la porosidad/huecos de la realidad (ala, ya tenéis para investigar un rato y así espanto a lectores no iniciados o porculeros varios).

Sigamos. Así por encima, y aunque luego desgranemos, voy a soltar como un papagayo las colaboraciones porque no tienen desperdicio. A las guitarras de Iyari se unen (perdón si me dejo a alguien atrás, pero sois LEGION):

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"SENYA" Lluís Paloma Sánchez: Bass with delay, piano, electric piano, harps, Hammond organ, vibes, strings, synthesizers //  "NOVEMBER MIST"Jaime L. Pantaleón (12Twelve, Atleta, Bélmez, Cuzo, Lords of Bukkake....): Guitars, synth // "MOONTALKERS"Sula Bassana: Guitar, ebow, organ, fretless bass // "SILENT REVOLUTION"Mark Cunningham: Trumpet // "THUNDER PRAYER"Jad Fair: Vocals //  "BOTH"Chris Eckman: Drone, synth // "POWDER BREEZE"Broke Lord (Luis Boullosa): Lyrics, vocals //  "DATURAH"Colin Powell: Lead Guitars and Flute // "STORM AND FATE" Martin Neuhold: Lead guitars // "YUMA´S DREAM"Cotton Casino & Bill Turney: Lyrics, vocals and Electric Guitar.

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Curioso término para titular un disco el de AYNI, que en quechua viene a ser algo relativamente abstracto que representa la multiplicidad a través de lo recíproco / mutuo. Viendo el enorme calado de las colaboraciones, se me antoja un término acertadísimo para usar pero no queda ahí el asunto. Según la Ley del Ayni hay una conexión o hilo umbilical que une la realidad y concretamente en comunidades como la Q´ero andina, sería uno de sus 5 pilares básicos. Ese Ayni (podríamos ahondar también en MITA o MINCA) como intercambio o reciprocidad puede ser unido si fuerzo un poco el tema desde un punto de vista sincrético a la Rueda Kármica de doctrinas hinduístas o budistas. A su vez, Ayni se multiplica en otras cinco propiedades que van desde lo tangible a lo intangible, y  que imbrica de forma plena la vida de las tribus andinas. No suele ser mi estilo mezclar cosas pero quizás os resulte interesante leer este texto que habla de Ayni y Covid 19 (aquí).


Abre el disco "Senya" con una preciosa melodía desértica que suena a Yawning Man pasados por filtro crepuscular. La guitarra dialoga con el piano en pausada liviandad; colores que pierden brillo y se tornan vidriosos; bajan los pesos moleculares y despegamos cuando entra la distorsión nunca excesiva, pero perfectamente ejecutada para darle ese toque onírico preciso del (no me gusta la etiqueta) Post Rock. Vibráfono, arpas y diversos instrumentos de cuerda dan la sensación de mezclar a Popol Vuh con Mogwai, el Kraut Pastoril con el primigenio Dessert Rock. Introspectiva, aletargada, magistral apertura que roza lo sublime con  solo de guitarra ascendente de Iyari más o menos en el minuto 4 deudor de los discos más terrenales de los Acid Mothers Temple. Curiosa la manera en que "Dreamcatcher" se conecta via percusiva con los Dead Can Dance selváticos / tribales de Spiritchaser (1996) o con John Hassell en  Aka / Darbari / Java - Magic Realism (1983)... es decir, una forma de trabajar el Ambient desde la organicidad de la guitarra y sin excesivo uso de electrónica, que además de en las bases rítmicas campea en un segundo y espectral segundo plano que precisa de auriculares para captarse en su máximo esplendor.

"November Mist" sigue un pulsátil y sincopado ritmo vertebrado a través de percusión simple y seca, minimalistas arabescos de guitarra con notas que en ocasiones salen prístinas y en otras erosionadas. Zurciendo todo, la maestría de Jaime L. Pantaleón recuerda a sus Cuzo. No sobra ni falta nada... electrónica analógica sacada de lo que a veces parece un Korg MS20, otras un Casio modificado o incluso un perturbado Theremin. Este minimalismo contrasta con la fortaleza expresiva de "Moontalkers", Space Rock de base (progresivo para los que les guste resumir mucho) donde destaca sin duda el siempre hipnótico Ebow y unos magistrales despliegues de las guitarras, mínimos acercamientos jazzeros fretlessbass mediante, y que casi como todo en Ayni se desarrolla en espiral. 


Punto de inflexión con "Silent Revolution" y su asordinada trompeta Noir, deudora de Eddie Gale en sus últimos días y colaboraciones con grupos de rock como Mushroom. Muy introspectiva y con cierto empaque a eso que llaman hoy día Doom Jazz y que pasa por cosas como The Mount Fuji DoomJazz Ensemble (sin el formato amplio de estos), tras la que sigue un patrón melódico ya usado al inicio del disco pero que brilla con luz propia gracias a la impresionante voz de Jad Fair. Se trata de "Thunder Prayer" y por alguna razón que no alcanzo a comprender, se me viene a la cabeza los experimentos caseros de Magical Power Mako recogidos en Hapmoniym. La voz procesada (o no, vaya usted a saber) me pone los vellos como escarpias, se salen de los folículos y se me clavan en la cara como el jodido Pinhead de Hellraiser. Si la guitarra (y algunos efectos de sinte me parece oír) ya de por sí abarca los espacios como el poliuretano, la voz tiene la capacidad de expansión de un Big Bang vocal..... no sé definirlo mejor, lo siento: Ulula, se revuelve, susurra, baja cotas gravísimas cercanas al Throat Singing.... se pasa forma orgánica a "Both" que completa la anterior en cuanto a patrón melódico destacando el fabuloso arreglo drónico de Chris Eckman

Hasta aquí, el álbum se ha movido por una línea sinusoidal completando lo que podría parecer un Score Cinematográfico en tanto en cuanto en cada uno de los cortes hay algo que recuerda a otros pero sin ser lo mismo.... es decir, forman un todo muy coherente y con la abrupta entrada de "Powder Breeze" notas que Ayni va a seguir por otros derroteros hasta el final. Así, Broke Lord abrazan ese marcial Country tan característico suyo pero llevado a un balancín que se moviera justo al filo del abismo donde acaba el mundo. No me atrevo a aventurar demasiado pero creo que el formado de BL aquí es mínimo y las sintéticas percusiones son de Iyari; partes de Spoken Word y un Badalamentiano trémolo en la guitarra, es el Bis perfecto que te pediría una audiencia de gente muerta. Porque hay algo muerto en el tema y no sé explicarlo bien; algo así como si se descubriera mañana el cadáver abotargado de Elvis Presley en Permafrost y al descongelarlo (como el Capitán América, "Tell me About the Ocean"...) cogiera la guitarra lanzándose a por una coplilla compuesta el 17 de Agosto del 77, un día después de morir (dicen que la muerte no es abrupta, no?).


Dije que el disco cambiaba y así es. "Daturah" aunque ambiental, sube algo el tempo mezclando a los Pink Floyd de los inicios con el Neón de los años 80, resultando en una especie de Post Punk o eso que llamaban Art Rock con ecos a Eyeless In Gaza, aspectos que se continúan en "Storm and Fate" preparándonos para ese orgiástico fin de ciclo (cosecha) hímnica de "Yuma´s Dream" donde colabora mi reverenciada Cotton Casino. Inicio lento, con angulosidad oriental y la siempre histriónica voz de Casino vomitando sus mantras como si se tratara de una Carmen Maki (Blues Creation) en pleno proceso de rehabilitación aunque bien pensado, parece el lado oscuro de la ya de por sí oscura Julee Cruise. La música, lisérgica, malsana (recuerda al Mahakali de Jarboe), con estallido explosivo de unas guitarras en perpetuo duelo, se va disolviendo en una nada que a la postre te deja exangüe........... de la positividad inicial en "Senya" se ha ido desembocado a esta nana fúnebre de "Yuma´s Dream".

No me salen más palabras. Cotton Casino me ha sacado el alma del cuerpo y no me la ha devuelto. No ha cumplido su palabra, su AYNI. Me ha poseído y me vuelto del revés, quedándose con mi cuerpo etérico y usándolo como disfraz de carnaval en la fiesta sacrificial de Doppelgangers en ese Templo Psíquico fuera del Tiempo cuyos cimientos no físicos están por encima de todo lo creado. 

Dejadme que use algo terrenal para descargar.... me cago en mi puta madre.




jueves, 15 de julio de 2021

JAVIER MIRANDA - "STRANGE IMPERFECTION" (ASTRONOMY RECORDING MUSIC; ARMCD023, 2021)

Hace prácticamente un año os presentaba por estos lares Mirror Games, notable debut de Javier Miranda y en el que artista daba rienda suelta a una gran profusión de influencias. De todo eso y más podéis visitar el siguiente enlace donde además de la reseña tenia un careo con el artista para desgranar un poco sus influencias y pasados musicales. No voy a decir que diametralmente distinto pero sí siguiendo  caminos más Ambient y Electrónicos, Strange Imperfection (2021) nos muestra lo que a mi parecer es un artista más maduro que destila el sonido y la amplia panoplia/paleta expresiva de su debut. Dicha línea argumental ya estaba trazada pero es ahora cuando se le dota de un mayor empaque, difuminando esas esquirlas que a veces traban las grabaciones datándolas en fechas/estilos/etiquetas concretas... Strange Imperfection consigue precisamente eso, atemporalizar su sonido llevándonos a ese Retro Futuro Electrónico que grandes de la Kosmische supieron reflejar a la perfección y es que no hay  mayor paradoja que reflejar ese Gran Cosmos mediante Ondas Sinusoidales... dicho de otro modo, es como ver una Catedral del Barroco construida por minimalistas.

Para que un disco de este calado funcione tienen que cumplirse sí o sí una serie de máximas. La primera ya la he dicho, LO ATEMPORAL. La otra sería EL ESPACIO físico y Miranda sabe perfectamente cómo gestionar el asunto para no remitir a ningún lugar y a todos a la vez. Esto no es nuevo, ojo... Brian Eno, John Hassell, Patrick Vian, Vangelis, Jarre en sus inicios.... y todo ello para conseguir despegar del Planeta Tierra soltando un importante lastre que estaba en el debut. Si deseas subir alto, has de soltar y sacrificar y dejando de lado el aspecto metálico se le ha dado al sonido justo el punto que precisaba. Las medias tintas o los híbridos son difíciles de manejar (a veces se escapan de laboratorios de Wuhan por lo visto) y el carácter contemplativo cercano al Score cinematográfico sienta mejor a las melodías propuestas por Javier. Atrás quedan por tanto las angulosidades y exabruptos de Mirror Games, especie de catálogo (bueno, no me entendáis mal) de las posibilidades que el músico manejaba en ese momento, y sublimando/destilando todo el asunto hacia algo mucho más maduro con Strage Imperfection.

La edición es similar a la primera, acertado en los tiempos que corren. 100 copias físicas en un Digifile de tres paneles. Manejable, rápido de editar y de mover... nada de listas ignominiosas de fábricas de vinilo que eternizan y hacen eterno el cotarro para los que no tienen `padrinos musicales´. La edición física se dirige hacia un nuevo Paradigma, y veremos a ver en qué acaba todo este asunto del pico de fabricación del plástico. 

Siete cortes en 42 minutos proponen un viaje, desconozco si conceptual, que se abre (valga la redundancia) con "Opening". Campanas espaciadas en gravedad cero dan paso a un soundscape minimalista con el aroma del retro futurismo y la Synth Wave de nuevo cuño abierta por ese filón inacabable del NeoGiallo y discípulos de Carpenter, figura que se dilucida en esas notas amplias del piano que finiquitan el dema y dan paso a "The Day of Our Lives". A lo primerísimos Neuronium o Alpha Centauri de Tangerine Dream, una robótica melodía que emula el columpio de una estrella muerta discurre en paralelo a una base rítmica al más puro estilo escuela franchute de electrónica. El tema se rompe allá por el minuto 3 con flangers e idas y venidas de RetroWave (escúchense Zoltan, Intersigno, Buio Mondo y cosas así). Muy buenos coros, cambios de ritmo y patrones melódicos hacen que los casi 10 minutos duren un suspiro.

Vuelve el seco piano en "Swarm Days", que es replicado por la repetición del motivo melódico con lo que parece un Grand Piano al estilo Jarre. No soy muy dado a usar la palabra Progresivo Electrónico pero en este caso me parece acertadísima. Me encantan las melodías en circular que van añadiendo elementos conforme van avanzando (campanillas, cencerros o vaya usted a saber) creando un estado de consciencia muy particular. Si sacas el ganado de Pastoreo el la Suerficie de Marte, asegúrate de llevarte una regadera a ver si sale algo de pasto. Sin cambiar el patrón rítmico, solo con leves cambios a mitad, se abraza la Kosmische alemana que da gusto con un abstracto clímax final. "Interlude" es el puente de paso hacia "Keyholer" y curiosamente, es de los temas que más me gustan. Irreal, onírico como la Caja de Música de un Dios Perdido, rezuma de los toques sinfónico-sintéticos de la banda sonora apócrifa Drokk: Music Inspired by Mega-City One (clasicazo de Ben Salisbury y Geoff Barrow), acentuando más si cabe el añejo futuro de la citada "Keyholder", casi centrado en las BSO de 8 y 16 bits (¿no te suena esto?.... entonces no peinas canas).


El final del disco pasa por "State of Mind", (otra vez 9 minutos) con obsesivo piano tratado al más puro estilo percusivo, elevándose sobre este angelicales coros y cierta epicidad mascada a fuego lento con baterías, platillos y demás efectos que me remiten a los Pink Floyd de Meddle. Chapuzón en aguas pseudo-sinfónicas estelares con alucinantes redobles de tambor y un giro abrupto (minuto 4) a ese adorado por mí Cuarto Mundo de Hassell  pero mezclados con cositas a lo The Orb. "Ending" vuelve al inicio (Mito del Eterno Retorno) en un disco muy superior al debut.

Muy recomendable.

https://javiermiranda.bandcamp.com/album/strange-imperfection