Josep Lluís Galiana (saxo soprano y saxo tenor) y Joan Gómez Alemany (composición electrónica) consiguen llevarme hasta el límite de mis facultades mentales en esta intensa, apabullante y oscurísima obra en tres partes (son independientes, pero en mi cabeza forman un corpus) titulada HOMENATGE A MANOLO MILLARES I PABLO PALAZUELO. Y digo oscura por hermética que no `oscurantista´ por pesadumbre. Es fácil desviar la atención cuando tratamos la electroacústica y confundirla con otras cosas que nada tienen a priori nada que ver (¿o sí?). Concretamente aquí, asistimos a una radiografía biográfica musical sobre las figuras del pintor Manolo Millares (Las Palmas de Gran Canaria, 17 de febrero de 1926 - Madrid, 14 de agosto de 1972) y el pintor y escultor Pablo Palazuelo (Madrid, 8 de octubre de 1915 - Galapagar, Madrid; 3 de octubre de 2007) que son descompuestos y despedazados en sonido, textura y sincretismo.
Por cierto, antes de seguir comentar que las tres piezas son audiovisuales y en cada comentario dejaré enlace para que la podáis disfrutar con toda su potencia sensorial (en el libreto del disco hay QR que enlazan igualmente con los vídeos).
Tanto Millares como Palazuelo se mueven dentro del Movimiento Abstracto y son aquí tapizados en sonido por la excelsa experiencia (me niego a volver a presentarlos en sociedad) de Galiana y Alemany, haciendo que me haga antes de meterme de lleno en la disección del disco una pregunta quizás extraña. ¿Es real la Abstracción? ¿Es lo abstracto una falla en las herramientas de decodificado? ¿Existe la Improvisación? ¿Hay algún lugar recóndito, quizás Freudiano, donde el artista plástico (o musical) bucee cual líquido amniótico para mediumnizar una obra a este lado de la realidad? Y digo esto porque precisamente la realidad cuando la analizas parece al mismo tiempo caótica que ordenada. En los animales (también en humanos pero de otra manera) existe eso que Campbell en Las Máscaras de Dios (1959) llamaba el MIL o `Mecanismo Innato de Liberación´, un circuito neuronal genéticamente grabado en los animales que funciona a través de estímulos (`triggers´) ambientales, provocando una actuación fija y muy estereotipada.
El ser humano, que tiene la bendición / maldición de tener Conciencia, en un alarde de pobreza intelectual no se le ocurre otra cosa que inventar el término `Deux Ex Machina´ como bisagra argumental / comodín del público de todo lo que no entiende y así podríamos debatir hasta que la tierra caduque si Pierre Schaeffer, Pierre Henry, Dubuffet, Alemany o Galiana CREAN (por cosas menos graves han quemado a gente en la historia por usar este proceso de deificación) o INVOCAN directamente del caldo miásmico que subyace en los `Mecanismos Innatos de Liberación´ que más se ajustan al arte. Sea como sea, Alfonso de la Torre (crítico, teórico e historiador del arte) trae un maravilloso texto que da en titular `Música Como Huella´ que sirve de notas al álbum que hoy os presento, prácticamente una hora que masteriza Juan Carlos Tomás (La Seta Azul) y edita LÍQUEN RECORDS en precioso digipack con portada del propio Palazuelo, concretamente su obra "El número y las aguas IV" (1978), curiosamente muy entroncada serie con la composición musical / caligrafías musicales y que está muy marcada por intereses diversos del artista en aquellos años como matemática la física, la psicología, la numerología, la cultura islámica o el arte chino.
A partir de aquí me voy a salir de la zona de comfort (hecho ya realmente desde que he decidido reseñar algo de tal calibre), intentando olvidar las influencias que puedan permearse de la lectura del excelso texto de Alfonso de la Torre y escribir lo más independientemente posible mi reseña; evitar por tanto eso que llamo Contaminación Osmótica (es decir, pasar de un grandísimo grado de conocimiento en su texto a mi humilde interpretación a través de un fisiológico paso de letras que ocurre a través de una membrana, digamos hematoencefálica, y por gradiente de presión intelectual). Desnúdate y dame la mano:
"Para Pablo Palazuelo, variaciones sobre un imposible paisaje", rodado por Alemany y que se estrena el 18 de Mayo de 2023 en el Día Internacional de los museos (MARCO, Vigo). Ocho minutos vitalmente caleidoscópicos que equivalen a dibujar lo cotidiano en la parte interna del hueso frontal del cráneo (entrecejo), ejercicio bastante habitual en los procesos meditativos orientales y que producen el curioso efecto de producir `de la nada´ imágenes y sonidos que no debieran estar ahí; al fin y al cabo, si nos tapamos ojos y oídos, ¿cómo es posible sentir realmente un paisaje y oírlo? No queda ahí la cosa porque es posible hacer lo mismo con los cinco sentidos. Para entender algo así os recomendaría meteros de lleno en la Teoría de los Colores de Kandinsky y su afectación a nivel emocional.
El oyente aporta su propio paisaje y las texturas que le pertenecen porque lo que suena es lo suficientemente abstracto (rural, pétreo, vegetal, arenoso, rocoso, acuoso...) para que se adapte y amolde a cada cual en una pareidolia sensorial. Es una brutal fusión / confrontación versus emancipación / cópula entre lo que se escucha y lo que se ve (o evoca). Una pieza comunal en la que cada persona es arquitecto, constructor y destructor de su propia experiencia auditiva (`todos somos Fulcanelli´ sería mi lema). En cuanto a recursos musicales, la amplificación y procesamiento de los sonidos en collages narrativos eluden la melodía pero no el ritmo narrativo. `La Naturaleza no se puede copiar´ dice la propia voz de campo de una entrevista de Palazuelo.
Sigue la enorme "Millares 1972-2022 (obra para saxofones y electrónica)", rodada también por Alemany, se estrena cinematográficamente el 21 de septiembre de 2022 (Institut Valencià d´Art Modern) y el 11 de Noviembre el su versión con música en directo (Fundación Antonio Pérez, Centro de Arte Contemporáneo de Cuenca). Claroscuros sostenidos lentos y agudos en los que el saxofón casi se transforma en un instrumento de cuerda que podría recordarnos a la claustrofóbica opresión contrapicada de Bernard Herrmann. El procesado electrónico duplica y triplica las líneas narrativas trenzando el resultado en una suerte de sinfonía sugerida en la que las sordinas adquieren tintes vocales y todo vibra en amenazadoras longitudes de onda. Por alguna razón no me quito de la cabeza tanto las composiciones post Holocausto de Penderecki o Gorecki como las últimas grabaciones complejísimas en orquesta de Roscoe Mitchell para ECM. Pasajes con cierto cariz tribal de Galiana al saxo se mezclan con una base fantasmal, flotante y que roza el Drone.
Es imposible no acordarse de la Clásica Contemporánea de Luigi Nono, del uso oriental / selvático a lo Lou Harrison (pero sin percusiones) o Pierre Henry. La sensación no es caótica sino estructurada y es curioso como a pesar de que lo primero que hubiera pensado reflejar aquí es el uso del `error´ o `glitch´ como recurso, sucesivas escuchas me llevan a irme por caminos diametralmente opuestos.
Si somos lo suficientemente eclécticos y borramos los prejuicios, el Dark Ambient de primeros de los 90 se asemejaba bastante a esto, inclusive con la aparición de breves coros vocales monásticos. Otros tramos llevan a la improvisación libre de ISKRA1903 y si no fuera porque Galiana aporta cierta armonía, Group Ongaku sería también algo referencial. El fondo electrónico a partir del minuto 14 es lo suficientemente oscuro para apoyar mi teoría de que fenómenos como la electroacústica y el Industrial Noise persiguen el mismo estado meditativo en el oyente. Otra cosa evidentemente es el discurso contextual sobre los que se mueven. Si seguimos con Campbell, diría que Galiana atraviesa con el saxo el laberinto que le construye Alemany en la Búsqueda Griálica del Héroe. Fabulosos los contrapicados del clímax final del tema que vuelven a llevarme a Penderecki.







































