viernes, 10 de julio de 2020

V:XII - "ROM, RUNE AND RUIN: THE ODIUM DISCIPLINA" (AESTHETIC DEATH ADCD 068, 2020)


El sueco Daniel Jansson es conocido por sus proyectos CultedBlodulv y Deadwood (alguno más hay, como Keplers OddThe Ritual Inclusion of Code), llevando activo en el mundo de la música extrema más de una década y editado trabajos con sellos como Season of Mist, Cold Spring o Relapse. Con V:XII se sumerge de lleno en las ásperas entrañas del Death Industrial, el Noise y el Black Doom de corte electrónico más salvaje. La hoja promocional cuenta de que algunos de los cortes aquí incluídos iba a ser parte de un nuevo álbum de Deadwood pero tampoco tengo mucha más información.

Rom, Rune and Ruin, The Odium Disciplina se edita en un digipack de 6 paneles (artwork de Dr.Winter) por AESTHETIC DEATH, que desde sus inicios cuenta en su haber con múltiples proyectos más propios del Dark Ambient per se que del Doom/Death y similares. Quien guste de los pulsátiles ritmos desasosegantes de Lustmord o los lejanos ambientes lúgubres de Aghast van a disfrutar de lo lindo con 47 oscurísimos minutos donde resalta la impresionante masterización de Greg Chandler de Esoteric en los Priory Studios


Si tuviera que describir en un párrafo el disco, diría que suena como si te metieran dentro de un sudario fabricado con estropajo metálico para luego conectarlo a una pedalera multiefectos. Mientras pasas el umbral de lo sano a la putrefacción, de lo sólido a lo licuefacto, das lugar a capas, sábanas de sonidos y chasquidos que luego en disco son la partitura de una descomposición eléctrica minimalista más oscura que la noche de los tiempos. Daniel Jansson demuestra que el Doom puede casar a la perfección con el Drone Industrial (algún intento ya harían Zaraza, Woods of Belial (Deimos XIII), Torture Wheel o desconocidísimos proyectos como Uncertainty Principle, Voice Transmissions With the Deceased o cosas de ahora como Gnaw Their Tongues (el referente más directo).

Una de las principales virtudes de este Rom, Rune and Ruin: The Odium Disciplina es que huye del Harsh Noise como elemento principal y lo relega a un segundo plano estático, malsano y plagado de exabruptos. En primera línea lo que tenemos es una sensación de congoja musical dual, abstracta y melódica a la vez, que se te pega al paladar mediante unos graves que dudo sean salubres en la impresionante apertura "The New Black". Mientras las voces sueltan una letanía lejana apocalíptica, sentimos cómo el sonido se deforma en oleadas subsónicas y vibrátiles con cierto eco cósmico y espacial. Gente con osteoporosis ruego tengan cuidado porque el uso de los graves puede provocar francturas espontáneas en las vértebras. 


"Madr" rompe la sensación de estabilidad con la que empieza el disco con una alucinante muestra de Black Metal Industrial que quita el sentido... percusiones electrónicas sinusoidales y detalles de Dark Ambient dentro de lo que se me antoja una estructura marcial, simple pero jodidamente efectiva... algo así como si los olvidados ALASTIS se hubieran decantado hacia el Drone Noise. Si hay algo que me vuela la cabeza de este disco es su cadencia `latente´... es decir, todo discurre de forma flotante (me recuerda salvando las distancias angulares a No Festival of Ligh o a Deutsch Nepal )... al menos en la desalmada coda "Twining Rope".

"Djavulsogon-Deconstructing the Bloodwolf" vuelve a las texturas del inicio con una forma de abordar lo ambiental con regusto minimalista; las marañas de Noise se usan sin abusar y las voces rozan el Spoken Word. Con auriculares resaltan toquecitos de lo que parecen instrumentos de bronce (campanillas o algo así) y algún que otro detalle más. Mención aparte merece el épico "Ururz" que te saca la masa gris por las fosas nasales en un jugo embriagador de grasa, sinapsis y soma con sus bombásticas sístoles y diástoles (me parece incluso escuchar un cuenco tibetano pero podría equivocarme)... si Trepaneringsritualen son correosos aquí se aboga por un groove mucho más intenso. 


El tenebroso y ritual "Yawning Void" transcurre lento como una transmigración de almas con Rh incompatible; cargadísimo de reverb y ecos en la voz y segmentado por tenues golpes de campanillas procesionarias... y si te quedan fuerzas los siete minutos de "B.A.H.F" y la cantada (susurrada) en sueco "Vanagandr" (de largo mi tema favorito del disco) te dejarán los tímpanos pegados al cráneo como una calcamonía de esas hidrosolubles. Un clímax final apesadumbrado, rayano en el Drone y el Ambient para un discazo que se draga por un sumidero/vertedero ciclópeo a donde irán a parar los detritus psicológicos el último día del planeta Tierra.

jueves, 9 de julio de 2020

DOMO - "DOMONAUTAS VOL.1" (CLOSTRIDIUM RECORDS CR056, 2019)


El grado de evolución que ha sufrido DOMO a lo largo de estos años bien pudiera calcularse mediante la ecuación del cohete de Tsiolkovski que viene a decirnos que un aparato puede acelerarse a sí mismo expulsando parte de su masa a alta velocidad en el sentido opuesto a la aceleración obtenida debido a la conservación de la cantidad de movimiento. 

Dicho de otro modo, cuando salió el debut homónimo Domo hace la friolera de 9 años (reseña aquí) la banda de Alicante tenía todavía ese peso Stoner que lastra a muchas bandas. Luego, como cuando un cohete en el despegue se separa de los reactores principales y la cápsula sigue su curso a Orión, se sacan de la manga en 2015 un fantástico Split junto a PYRAMIDAL que dio en llamarse Jams From the Sun (aquí) donde su sonido iba limándose de asperezas y curtiéndose hacia un Space Heavy Psych tremebundo, con muchas concomitancias y paralelismos con la otra banda, pero siempre aireando un ligero sustrato/mantillo setentero muy a lo Grand Funk Railroad pero pasadísimos de rosca. Me cuesta bastante separar ambas bandas, máxime cuando comparten (o han compartido) 3 cuartas partes de integrantes (el grado de hermanamiento es ese que se produce en momentos trágicos, cuando te queda una sóla molécula de Oxígeno para 2 astronautas en Gravedad Cero). 


Para entender mejor esta historia, lo mejor es capitanearla desde el panel de mandos de los Oriental Desert Studio Audio del batería Lluís Mas... y es que de ahí han salido los prototipos voladores  sónicos Dawn In Space , Frozen GalaxiesLive Freaks - Pyramidal Live At Freak Valley FestivalFrom Other Spheres / Sabbra ArabiaLive From The 7th Psychedelic Network Festival o el ultimísimo y homónimo disco Pyramidal (2019), además de los dos discos de Rosy Finch (Witchboro y Scarlet). 

Es decir, en una apócrifa historia que me formo en mi cabeza, esta bestial resurrección de DOMO con Domonautas Vol.1 viene a ser una misma línea argumental encajando a la perfección como pieza  de orfebrería dentro de PYRAMIDAL... ambas bandas han recorrido una similar senda que vista desde el espacio coincide exactamente con Los Pájaros de las Líneas de Nazca. Dos amigos que vienen del mismo barrio musical, uno un poco más rudo que el otro, pero ambos igualmente colgados. Dicho lo cual, me meto de lleno en Domonautas Vol.1

Grabado por Marcos Carabante y Lluís Más (que también masteriza) en R. Track Estudio y Oriental Desert Studio (Alí-Canté), la formación queda establecida con:


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Pablo Criado: guitarra eléctrica, acústica, tambura, trompeta y fx
Samuel Riviere: guitarra eléctrica, sitar y fx
Óscar Soler: bajo, guitarra acústica, sintetizador y voz
Paco García: batería y percusión (también Lluís Más a la percusión)

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El alucinante artwork es obra del reputadísimo holandés Maarten Doders en una edición en vinilo que quita el hipo (la especial a color limitada a 150 copias) a cargo del sello CLOSTRIDIUM RECORDS, que ya editaran a mis queridísimos ETHIVA (aquí os dejo una entrevista y reseña de su debut y de su último hasta la fecha Sublime Island) y bueno, quien quiera debatir si los vinilos de hoy día merecen o no la pena lo primero que debe de hacer es pillar cosas de este sello; impresionante el sonido potente y analógico que obtienen en cada una de sus ediciones (junto a Krauted Mind, Lay Bare Recordings y Sunhair se han ido repartiendo cada una de las ediciones tanto de Pyramidal como de Domo). Eso sí, son ediciones caras que hay que pagar... nada de las coediciones a 15 pavos que se ven por ahí. Incluye la especial pegatina, parche y un splatter digno de un vómito estelar.

Hay que tener en cuenta que se trata de un álbum en dos partes y mientras escribo esta reseña ya se está anunciando Domonautas Vol.2. así que para evaluar el resultado final tendréis que esperar todavía un poco. El crecimiento y madurez como músicos sigue una línea tan ascendente que a efectos prácticos cabalgan un Punto de Fuga... Qué diablos, son como montarte en un gigantesco Péndulo de Foucault tras ponerte una seta corrupta de supositorio. Que el disco se abra con un tema llamado "Oxímoron" ya puede hacernos intuir que la segunda parte del disco usará este tema como vértebra o bisagra (puedo equivocarme). Ambientes pseudo sinfónicos épicos de teclados bombásticos bajo guitarras tanto acústicas como distorsionadas; sigue un ritmo de bajo sincopado y en el minuto 2 estamos flotando ya sobre la superficie de la Tierra.... (ecos orientales con olor a almizcle porque las estrellas están en celo y van a copular entre ellas saltándose el espacio de intimidad que dan sus atmósferas y puntos de Masa Gravitacional). Alucinante cómo las guitarras te van dibujando un tatuaje hidrosoluble dentro del tuétano de tu jodida columna vertebral. 


Entra "Astródomo" con una potentísima base rítmica al más puro estilo dioses Viaje a 800. Un corte que eyecta combustible ecológico de un Prog Rock exquisito y espacial pero sin perder esa fuerza del Stoner Doom más lisérgico (Farflung, Oresund Space Collective, Mars Red Sky, Vibravoid...); riffs de guitarra que parecen sacados de la mente de Gaudí conforman un abrigo mucho más ponible que cualquier traje de astronauta (qué hostias, será La Galaxia pero hay que ir bien vestido). Las explosivas voces en castellano (no puedo dejar de acordarme de Atavismo, Híbrido o Melange y Mohama Saz) gritan con una rabia inusitada una homilía infecta, cósmicamente nihilista que se va fundiendo con unos contrapuntos Doom (minuto 6) a lo Reverend Bizarre, Naam, Yob o Electric Wizard aunque escasos segundos después se lancen a una Jam de efectos y acoples Pink Floydianos introspectivos. Atentos al mellotron o lo que sea que revienta el tema al final porque te va a poner los vellos como escarpias.

Habría que escribir un libro sobre la influencia de "Planet Caravan" en el mundo de la música, y "Ritual del Sol" no va a ser menos. Como los buenos stándares jazzísticos, el Space Rock tiene sus bases y melodías a partir de las que puedes construir planetas, mundos y galaxias. Brillante la percusión y los maravillosos teclados (¿alguien recuerda los últimos discos de Rip K.C.?) coqueteando con unas guitarras que se van creciendo, letras que saben a himno y mucho, mucho Fuzz para acabar los minutos finales en una ordalía de salvaje Psych Rock a lo Blue Cheer y Mc5 mezclados con Yawning Man


"Planisferio" redondea Domonautas Vol.1 dejando la sensación de que estamos a mitad de camino. Nosotros, los eternautas incansables, gustamos de implosionar una y otra vez y gastamos medio Kali Yuga en recoger nuestras células dispersadas por la Galaxia. Así, estallando y recomponiéndonos, acabamos siendo pálidos reflejos de aquello que fuimos pero joder, que nos quiten lo bailao... Viajeros mentales, hijos e hijas de la electricidad estática, follad música hasta que se os caigan las orejas a pedazos... lubricad la galaxia con vuestras calenturientas gónadas y resucitemos el Verano del Amor. Drogonautas, Dronenautas, Domodrogos... afilad vuestras sinapsis porque de vosotros... de VOSOTROS ES EL REINO DE LOS CIELOS.

miércoles, 8 de julio de 2020

GOLGATA - "SKAM" (SATANATH RECORDS SAT250, 2019)


Si tiro de mis recuerdos musicales en cuanto a Pagan Black Metal a medio tiempo mi cabeza se va ineludiblemente a For All Tid de Dimmu Borgir. Ni peor ni mejor que otros discos de Kampfar o cualquier agrupación de esas que pululaban por Napalm Records, es el disco que recuerdo con más cariño... ambientes crepusculares de luces cerúleas al amparo de viejas piedras monolíticas consumidas por musgo ancestral. Un estilo donde la atmósfera debe ser la que marque el paso; no importa lo técnico y bueno que seas, si la cagas en el medio tiempo, el Pagan Black Folk generalmente no funciona. 

Dicho todo lo anterior, GOLGATA desde Suecia en formato duo (sin nombres ni identificación de sus músicos), baterías creo que programadas pero aceptables y un groove intenso de un grado de humedad del 80% que viene a ser lo que el granito rezuma en tierras nórdicas. Grabado y masterizado en Natas Sinep Studios, edita en jewel case Satanath Records y el artwork (con su Pit Art y todo) aun huyendo de bosques helados recoge a la perfección lo que quiere transmitir la música.... una doble imagen en espejo de una mandíbula o similar formando un casco. Aunque Skam es su debut oficial,  De Dömdas Gryning es un EP previo que no está demasiado visible en las redes y bio de la banda y que por cierto tiene una portada excelente y bastante original.


GOLGATA suenan a vieja escuela por los cuatro costados; la forma de desarrollar ese Black Metal melódico tan intenso, las cabalgadas épicas horadadas por teclados espectrales y su doble juego de guitarras son parte de la historia de un sonido que se explotó en los 90 por tierras suecas y noruegas. En los 36 bombásticos minutos te subes a un carrrousel de sensaciones propio del buen Pagan Black. Nos mecemos con los subrayados e insistentes  riffs de guitarra afinados en la parte aguda del mástil y tocados con rápidísimos arpegios mientras las voces llegan (no puede ser de otra manera) de forma indirecta... cánticos que hubieran quedado impresos de forma natural en el manto herbáceo de un ignoto bosque o regurgitaciones de arena en la digestión de antiguas piedras que nunca hubieran visto la luz del sol. 

Así suena el potente inicio "Förrädiskt Vaggas Vi Till Sömns". Arrastrado, ambiental y plagado de cantos al más puro estilo del citado For All Tid.  La producción es fantástica para un disco de estas características... mohoso pero nítido haciendo resaltar sobre todo los dos juegos de voces a lo Vintersorg. Afortunadamente, tampoco se hace excesivo uso de `lo vikingo´ y sí de esa telaraña pagana que alcanza sus puntos álgidos con la guitarra acústica. El punto flaco de la grabación sin duda es la batería que al ser programada le falta fuerza (se nota sobre todo en las partes donde el doble bombo se queda solo).. Sigue la fastuosa "Vinterbarn", tonada mediúmnica de otra era con un puntito de doom a la inglesa en los riffs de guitarra que puede recordar (a los más viejunos) a Poccolus o (salvando las diferencias) Zpoan Vtenz


Muy buen interludio con la gregoriana "Askes", corta pero intensa con un buen despliegue de técnica a velocidad de vértigo y contrastando con la taimada/homónima "Skam", sin duda el corte que mejor representa la propuesta de GOLGATA... muy melódica y (curioso) recordando en los medios tiempos a los Rotting Christ del Triarchy of the Lost Lovers. Desde aquí hasta el final un poco de todo. Black metal sin concesiones en "Job", armas en alto en la épica y ultrapegadiza (vikinga) "Skuld" o ese riff lentísimo, doom noventero mediante que abre "Opus IX (Lidandets Moder)". Cierra "Janus Spegel" dejándome la sensación de haber viajado en el tiempo dos décadas hacia atrás.

Si te gustan estos sonidos, ya tienes tu nueva dosis.



martes, 7 de julio de 2020

JET - "JET" (LA TATUCERA, 2019)


El Trío compuesto por Javier Entonado (piano), Elsa Mateu (cello) y Tomás Lucas (trompeta) son JET, a la sazón improvisadores en una maravillosa sesión de Julio de 2019 que edita Jose María Pastor en La Tatucera, fantástico sello/colectivo/secta/agrupación/ong de sonidos de destrucción masiva que en los últimos meses me ha traído un montón de alegrías. Desde aquella maravillosa Untitled (2017, con María Piñeiro, Jose María Pastor y J.G. Entonado) hasta los dos discos de Los 3! (el homónimo y Trépano). 

Así de sopetón, os diré que ninguna (o casi ninguna) grabación que venga de este colectivo (y entes circundantes) de músicos es `comercial´ sea cual sea el sentido que le déis a la palabra. JET se mueven en una telaraña áspera de más de 60 minutos de duración con poca o ninguna postproducción (si mis orejas no se equivocan). Si hay masterización, ha quedado con un toque de Jazz años 60 y de Club nocturno alucinante, cosa bastante común en el abordaje de Free Jazz e Improvisación con tintes cinematográficos que rodea habitualmente a J.G. Entonado y a Pastor. Las sábanas asordinadas de la trompeta de Tomás Lucas son una salvajada, llegándonos de ambientes tribales que pueden conectarse tanto a esa forma de tocar la corneta tan atávica de Don Cherry como esos sostenidos eternos de la etapa eléctrica de Miles Davis (el ambiente tribal ahora se transforma en jungla urbana).

(TOMÁS LUCAS)

¿Os acordáis de esas películas de romanos (Peplum) de sobremesa italianas?. No sé si me seguís pero el diseño de sonido final de esas cintas, épicas y profundamente mediterráneas tenían un espíritu similar. Pero claro, hablo de las partes más melódicas y no de las abstracciones impresionantes al piano de Entonado, aquí muy en modo Cecil Taylor y arropado por el cello tocado con arco de Elsa Mateu (por ejemplo el corte "3A"). Golpes percusivos de dudosa procedencia irrumpen de forma abrupta en lo que me parece un acercamiento más que acertado con la Sun Ra Arkestra de los "Helliocentric Worlds". Cuando parece que haces pie el sonido muta hacia una especie de ambientes de Cámara con el piano soltando partes que son puñaladas acústicas (serían la banda sonora perfecta para muchas películas expresionistas alemanas).

Viendo la portada del disco con un viejo mapa urbano, y escuchando a la vez los intrincados compases del piano en "4A" no puedo estar más de acuerdo en que la sensación en el oyente es la de estar constantemente cambiando de paisajes (sonoros) que emulan un callejeo persecutorio, frenético a veces y taimado en otras lo que unido a la sensación de estar escuchando una grabación antigua (joder, como el No Do pero en Avantgarde Jazz) se confabula para despistar cronológicamente (diablos, si es que tiene mucho Swing!) a quien acceda al siempre particular y único mundo de este grandísimo colectivo de improvisadores. 

(ELSA MATEU)

Jet es de obligada adquisición para los que callejeéis por el Underground de la música improvisada y el Free Jazz cañí, de un nivel altísimo pero sin la rigidez de lo académico, y que grabación tras grabación (ya sea con Arín Dodó, ya sea cualquier molécula enlazada hacia Jose María Pastor Sánchez...) mutan dentro de una matriz fértil capaz de sorprenderte a cada escucha. Técnicamente separado por un "Interludio" de silencio que divide dos pases diferentes pero de parecida estructura, temas como "1B" hacen hincapié en un cello ominoso cercano al Rock en Oposición de Univers Zero o esa forma de manejar los instrumentos de cuerda tan claustrofóbica de Bernard Herrmann en sus bandas sonoras. La clásica contemporánea y el minimalismo van de la mano en un crescendo tremebundo que se corta de forma abrupta para que ruidos, golpes e irrupciones acústicas provoquen ese desasosiego tan característico de compositores como Penderecki.

(J.G. ENTONADO)

Podría añadir más, pero creo que lo mejor es que te lances de cabeza a por alguna de las copias físicas que se han editado.

viernes, 3 de julio de 2020

BOCC - "A LA FORCA" (VARIOS SELLOS, 2020)


El más pútrido Death Doom que puedas echarte a la cara en estos momentos en las fronteras íberas es el que se refleja en discos con portadas en blanco y negro o monocolor. Es el caso de esa bastardada de Derelict of Hope que marcara el debut de Onirophagus, el Devotion to The Sea de los sevillanos Womb, cualquier disco de Teitanblood que queráis coger (aunque se tienda más al Black Death) o el pepinazo que se marcaron Osserp. Entre medias meted a No Sanctuary (Weird Slow Pvnk of Mystery and Imagination) y alguna cosa más y ya podéis ir entreviendo por donde tiran BOCC, banda de Barcelona que recoge miembros de Lords of Bukkake, los grindcore Crani Sèptic o el Doom más tradicional de Treitum... vaya, que los músicos están más curtidos que un pellejo de salchichón abandonado a la intemperie en Agosto.

A la Forca es el debut en Mini lp que han editado en CD y LP (el cd sólo los dos primeros) Violence in the Veins, Hecatombe Records, Godbox, Odio Sonoro, Catábasis Records y edición limitadísima en casete a cargo de Pesta Negre Records. 23 minutos de un Crust Death Doom de vieja escuela que te lleva de la mano a esos inicios de Paradise Lost, Winter, algo de Coffins, Corrupted y las sempiternas comparaciones con el Sludge de Eye Hate God que son prácticamente marca de la casa de todo el metal extremo que viene de Barcelona (y en cuanto a estos estilos se refiere).


En cuanto al apartado técnico, se graba/mezcla en Nautilus Studios (Jordi Mas) y se masteriza por Aleix Archs. El clásico artwork de vieja escuela es de Narcís Boter con layout de Ariadna Sardá. Sobre el sonido lo primero que salta a los oídos es la impresionante calidad de la grabación, muy equilibrada y donde es dueña y señora la guturalísima voz (con algún coro agudo en segundo plano) de Xavier (Ósserp, Kamorräh, o los para mí míticos Crani Sèptic). Los riffs de guitarra aunque vienen del plano existencial inglés (viejos Paradise Lost o esa maravillosa pero extinguida reencarnación Crust de los Vallenfyre) tienen la brillantez nauseabunda que dan los riffs putrefactos de bandas como Crowbar, viejos Bongzilla y cosas así, pero son sólo detalles porque lo que prima son incursiones en ese Death/doom espeso que lo mismo suena a Asphyx que a Incantation que al segundo pasan a los grooves pesadísimos pero siempre olvidados Runemagick. La apretada base rítmica suele mantenerse en el medio tiempo, con despliegues y erupciones hacia cabalgadas Death que te dejan exangüe (Autopsy y Coffins sobre todo).

Abre en modo clásico "La Nit Més Negra". Bajo y batería al más puro estilo Bolt Thrower. Guitarra bajando a los abismos de una colonoscopia al jodido Belcebú y una voz escalofriante como pocas. Yo nunca me he subido a un patíbulo pero la sensación de tener algo trabando la nuez no se me quita en los veintipocos minutos que dura el asunto. Una cabalgada impresionante cambia el ritmo tirando por derroteros que rozan el Brutal Death americano, y es aquí donde brilla especialmente una masterización perfecta en los tiempos que corren. Cuando las voces son capaces de dejarse, ser sostenidas o como diablos se diga durante tanto tiempo sin perder el sentido es cuando más disfruto.


Sigue "Ala de Corb", impresionante homenaje en la apertura al viejo Death metal como se tocaba antaño... al ralentí y con muchísimos recursos a la percusión (en estos estilos cuando tocas lento es cuando se ve si sabes rellenar los espacios). El uso de voces más agudas puede ser algo traído de los Crani Sèptic pero aquí se usan en muy segundo plano alejando bastante los paralelismos (aunque por la forma de tocar el bajo los haya) con el Sludge pantanoso de toda la vida. Impresionante el clímax al que se va dirigiendo el tema con un doble bombo que no termina de estallar aumentando la tensión en mi mandíbula y el polvo de esmalte. Sigue el corto pero intenso "A la Forca", musicalmente un híbrido entre Death, Doom y detallitos Crust y Grindcore conformando una maraña tan impenetrable como un laberinto de trabéculas de hueso en un esqueleto osteoporótico. Un seco parón refuerza todavía más el tema y si uno pone las orejas apuntando a Orión captará voces semi susurradas al fondo compitiendo con  riffs de guitarra psicodélicos (Electric Wizard). Impresionante.

La única pega que le pongo a esto es que me resulta cortísimo y para cuando entra "Dansa de la Mort" (Mort certa, temps incert / Cementiri, fossar o cripta / Òbit o cenotafi / Llur Despulles / Aliment per a el temps / Mort certa, temps incert / Memento homo quia pulvis es et in pulverem reverteris...) tengo el alma teñida de negro. Siguiendo la estela del anterior pero en primer plano discurren más toques lisérgicos en la guitarra, aunque pronto se cortan por secos exabruptos de Brutal Death que harán las delicias de los amantes de Mortician por ejemplo. 

El final del tema indescriptible. Campan a sus anchas los mejores y añorados Lords of Bukkake mientras se repite una y otra vez el estribillo (Dansa de la Mort....). Si han grabado esto en un EP, no quiero imaginarme cuando saquen un largo.

jueves, 2 de julio de 2020

EINE STUNDE MERZBAUTEN - "nESMysl" (NAPALMED, 2017)


Hace unos meses os presentaba a la banda de culto de Noise, Industrial, Improvisación y Avantgarde Eine Stunde Merzbauten desde República Checa. Para no repetir conceptos y si queréis podéis indagar en la reseña de su cuarto disco E.S.M. para consultar la historia de la banda y demás datos biográficos. Sin más, me lanzo de lleno a comentaros nESMysl (nonsense), sexto disco (2017) y que definido por ellos mismos viene a sonar como "free form improvisation in avantgarESM"

En el destacable aspecto visual, una tirada de 540 unidades distribuidas en más de 14 diseños diferentes obra de la mente inquieta de Radek K, uno de los fundadores de la nueva ola de música Industrial, Noise y demás lindeces en Checoslovaquia. La formación ya más que curtida (podéis visitar este enlace para profundizar) se integra por:



Bass Guitar, Effects, VoiceHonzA.P.
Acoustic Guitar, Voice ZdeneK.S.
Drums, Percussion  – PaveL.H.
Electronics, Effects, Voice, PercussionRadeK.K.

(Nota: cada miebro o persona participante de este proyecto puede llegar a tener más de 40 avatares, o seudónimos, así que tmapoco os fiéis de los nombres).



70 minutos de una densidad impenetrable a base de una maraña salvaje de sonidos pulsátiles analógicos en su mayoría que te destruyen física, mental y socialmente (por lo que implica). Abre el disco "HlaSlova (Slabý Text)", cacofonía de voces recitando textos de Petr Slabý (director de cine, periodista musical...) y Zdenek K. Slabý, escritor nacido en 1930 y fallecido el 11 de Marzo de 2020... JUSTO 9 días después de publicar yo por aquí la reseña de su otro disco ya mentado. A nivel musical carece de interés pero entronca con ese potente pasado underground Checo de bandas como Pulnoc, Plastic People of the Universe y sus coqueteos con la poesía de Egon Bondy. Neo dadaísmo en estado puro.

Es en "Svět L.O.M (Volná Improvizace Na Blikající Světlo)" donde estalla toda la violencia de la banda. Bajo, batería, guitarra acústica y procesamiento de efectos en una violentísima pieza de 30 minutos que une la bilis del Free Jazz con el angular despiece sonoro del Downtown Neoyorquino... todo ello arropado con la excelsa batería de Pavel Hendrych, una bestia parda que crece y crece conforme avanzan los minutos. Los efectos son tan ásperos que no son aptos para gente con acúfenos... Radek Kopel destila el sonido en una máquina de calentar Shawarmas Metálicos y lo reamplifica todo al límite de la insania (ajustes de sonido en Ponte Records por Roman Dobrev).


Jazz Rock aleado con la industrialidad de ZGA, primerísimos Die Krupps (Stahlwerksynfonie, 1981), DG307 o los Einsturzende Neubauten. La definición/producción y acabados del sonido transitan por umbrales insanos, volumétricos y taladrandes hasta el punto de trepanar al oyente `in vivo´ y sin anestesia. Los más versados pueden acordarse de cosas de Merzbow, Ikue Mori o Keiji Haino (en las colaboraciones con  Zeitkratzer o con los turcos Konstrukt). Es fascinante como fusionan la Electrónica pura y dura con el Jazz e Improvisación libre. Asiduos de sellos como Cuneiform o Recommended Records se sentirán como en casa.

Cuando crees estar pisando terreno cómodo empiezan los otros 30 minutos de "Žlivě/Mrdvě V Štúdiu Pon Terex (Neomezující Výrony Bez Nápadu)", dividida en dos movimientos ("Žlivě" y "Mrdvě") y que en resumidas cuentas es como amortajar con estropajo metálico. Electroacústica séptica, ritmos de 8 bits en Arcades Apócrifos de siniestro origen dando un repaso brutal al Industrial Noise `anti laptop´. Acoples, glitches y retroalimentaciones con el filo romo de una batuta orquestal mitad punzón, mitad estilete, E.S.M. te dirigen a una vorágine cósmica donde no existe el oxígeno y si quieres hacer palpitar tus mitocondrias tendrá que ser con el plúmbeo y corrosivo exudado verdoso del metal corroído. Ojito a cómo se van abriendo paso bases rítmicas de un reptiliano Techno tribal (muy escondido) y se dilucidan sábanas de un drone inhumano en el mismísmo epílogo.

Recomendadísimo.

miércoles, 1 de julio de 2020

MOURA - "MOURA" (SPINDA RECORDS SDR18034 LP / SDR18036 CD; 2020)


Reconozco que el impresionante debut de MOURA me ha descolocado bastante. Un paquete promocional sin instrucciones de uso (letras en cuneiforme) en un momento en el que no estaba siguiendo las redes sociales hizo que mis pensamientos se fueran inexorablemente a "otra banda que toca Desert Rock co tintes Psicodélicos". Pues bien, ahora que justo son las 13:01 del 1 de Julio de 2020 estoy ante la ardua labor de invertir el proceso psicológico de las ideas, resetear mi cabeza a punto de fábrica, invertir el peristaltismo del pensamiento y volver a meterme por el Svadhishthana Chakra cualquier atisbo de prejuicio que haya tenido lugar en mi psique. Y digo todo esto porque el alucinante bastión sonoro de Folk Lisérgico (por resumir) Gallego merece que me ponga los purgativos que tenga que ponerme para volver al inicio. 

Veamos, voy a soltar una reflexión que quizás no sea alquímicamente perfecta pero: tocar Desert Rock es muy fácil (copiar motivos melódicos equiláteros o con forma de triángulo equilátero), meterle tintes Psicodélicos sube a la banda de nivel si está bien conjuntada (melodías triangulares isoscélicas o con forma de triángulo isósceles) , y hoyar por los terrenos del Acid Folk y Progresivo es como comer piedras con musgo, duro y suave (melodías con forma de triángulos escalenos). ¿Qué hacen MOURA en este discazo?... Papiroflexia geométrica sonora para Tímpanos No Euclidianos. 


No temo que la Santa Compaña (misteriosa agrupación norteña de periodistas musicales rancios) me lleve, pero sí que me da cosilla que me den de hostias y me dejen al borde de la incosciencia. Voy a intentar ir poco a poco porque hay tanta miga en este disco que no quiero dejar nada atrás. La formación (con músicos que han militado en Lüger (reedición del primero YA), Jet Lag, Elephant Band o Holywater) son:

Diego Veiga: guitarra eléctrica, guitarra acústica, harmónica y voz
Hugo Santeiro: guitarra eléctrica, guitarra acústica de 12 cuerdas y guitarra clásica
Fernando Vilaboi: hammond e sintetizadores
Pedro Alberte: bajo
Luis Casanova: batería

A los que hay que añadir las excelsas colaboraciones de A IRMANDADE ÁRTABRA que fueron:

Belém Tajes: voces y aturuxos
Pedro Villarino: bombo, tarrañolas y tin whistle
Miguel Vázquez: pandeiro, tambor y pandereta
Antonio Prado: lata, pantereta y efectos
Pablo Reboiras: zanfona
Susana Pérez: clarinete
Brais Maceiras: acordeón


Y es que el jodido Cosmos empieza en la Tierra. Las botas de los astronautas hay que probarlas en suelo granítico humedecido por eones de líquenes supurantes.... sólo (con tilde, que me gusta más) entonces sabes que puedes bailar claqué en Gravedad Cero en la superficie de cualquier planeta. El biorritmo ancestral (ritmo circadiano de la Naturaleza) se lleva en este disco al máximo grado expresionista musical a través del Proto Glam de T. Rex, Pentangle, Fairport Convention, Nick Drake y toda esa jerga post sesentera que cruzó la línea que lleva directamente a que en tu armario convivan los zapatos de plataforma con los zurrones y los gorros de ala ancha; los pelos cardados con las barbas inhóspitas o las axilas impenetrables. 

MOURA pertenecen ya a una tercera oleada (la segunda va por derecho propio a Dungen, Secret Chiefs 3 y el Psych nórdico, al Occult Doom Pastoral de Circulus o al desfase en comuna de Sylvester Anfang)... es decir, esto nuevo no es pero sí que une el Pagancestrismo Procesionario de Popol Vuh con el Prog rock de más altísimo nivel de ahora de cosas del sur como Atavismo, Viaje a 800, Melange, Mohama Saz y de ahí a Triana porque me da la gana. SPINDA RECORDS demuestra un gusto exquisito al fichar a una banda así, una labor ciega que hace que no coedites sino asumas todo el riesgo de la tirada. Nada más que por eso me meto dos petardos en cada fosa nasal y viva la fiesta de mi cerebro.


El sonido es un yunque atemporal gracias a La Cortina Roja Estudio (José Gutiérrez Costas) y la posterior masterización de Fernando Mejuto; la fotografía de Leo López es de las que se disfrutan en portada grande aunque hay tirada tanto en LP como en CD. El resto, la música:

"Eira" abre la Cara A con un sincopado ritmo de bodhrán, cánticos druídicos al más puro estilo de Sangre de Muérdago y el arrope acústico de cascabeles, harmonios y lo que parece una Shruti Box; hay que recordar que el Folk norteño guarda concomitancias técnicas con lo oriental y en una hipérbole imposible los instrumentos gaélicos y celtíberos (estructuras muy melódicas en mortaja) se hermanan con acordes hindúes (estructuras angulares no melódicas o Ragas). El tema estalla al minuto y pico entrando la base rítmica apuntalada con un soberbio Hammond tan insistente como un jodido dolor de muelas o un cólico ciclópeo (véanse las dos piedras de la portada). 

La guitarra borda un riff que puede recordar a The Soulbreaker Company pero las voces son harina de otro costal.... limpias pero con un fantasmal eco que le sienta de lujo mientras el resto de instrumentos parecen una reinvención fuzzera madurada en barrica de los Grand Funk Railroad. Brilla un bajo gravísimo que lo mismo puedes unirlo al Neo Doom Sabbathiano que al Heavy Psych tipo Naam, Ancestors y cosas así (sin ir más lejos Of Sound Mind del 2009). 


Lo curioso con MOURA es que un 20% de su sonido me lleva al Rock Progresivo que se está haciendo ahora en tierras sureñas. Burbujeantes teclados y una impresionante Jam pseudo jazzística a partir del minuto 7 retuercen el sonido hacia el Canterbury más desquiciado y el Art Rock de Henry Cow aunque sólo sea durante unos breves instantes; luego vuelta al motivo inicial y paso al segundo tema "Da Interzona a Annexia" donde la escalera de riffs va directamente al centro de la Galaxia para copular con Hawkwind y sinusoidales impulsos ácidos como Zumo de Litio. Las voces suben de nivel recordándome al debut de Lubianka o los ya citados Atavismo. Mantras que se derraman y enroscan con coros angelicales en segundo plano pero que junto a la pesadez de la base rítmica y la insistencia de los teclados te golpean con una fuerza que te saca el aliento... espirometría forzada en unos pulmones invadidos de hongos espaciales. 

Una de las cosas que más me vuelan la cabeza son los soniquetes circenses de los teclados cuasi andalusíes, el desparrame in crescendo de unas guitarras machanocas hasta el punto de sacarte la vértebra atlas de su sitio sin anestesia ni cirugía y cómo se subliman Cuzo, Melange y Mohama Saz en un único flujo de sonido trenzado. En sí tienen ese deje Kraut rockero del debut de Lüger (a través de la figura de las seis cuerdas de Diego Veiga pero llevado a terrenos folkies).


Damos la vuelta al plástico y empieza "O curioso caso de Mademoiselle X" mostrando como toda Cara B de un vinilo Progresivo setentero la parte más introspectiva y acústica (¿quién se acuerda de Fooz?); sube el tema la intensidad pero siempre dentro de parámetros espaciales contenidos. Si fuera un Cometa diría que no dejan perder ni un gramo de su cola de residuos pétreos y si fuera Shub Niggurath diría que no deja de amamantar a ninguno de sus mil retoños. Arpegios fuzz muestran notas musicales casi visuales que forman una melaza a medio tiempo flotante como un mojón seco brillante iluminado por la luna en el remanso de un lago (creo que el hammond va puesto de Tranxilium hasta las cejas, o seré yo?). 

Panderetas, zanfona, sintes y vaya usted a saber qué se adueñan de un impresionante inserto ambiental experimental que quita el hipo allá por el (otra vez) minuto 8. Todo perfectamente integrado en la estructura del tema, fluyendo a la deriva como el detritus de un accidente aeroespacial en la estratosfera. Diálogo alucinante entre los palillos de la batería, la guitarra y una ominosa onda serrada del teclado... por cierto que el aterrizaje del tema tiene genes de Black Sabbath

Cierra esta monumental obra "Ronda Das Mafarricas" (original de Zeca Afonso con letras de Antonio Quadros). Un pedazo de himno con un tono en la voz al más puro estilo Brendan Perry de Dead Can Dance en un country espectral resultante de llevar al límite las homilías de Wovenhand. Podría definirlo de mil maneras distintas pero creo que restaría magia y es mejor que no comparta las escarpias de mis pelos. Que cada cual haga velcro con quien quiera.


viernes, 19 de junio de 2020

JAVIER COLIS & JUAN PÉREZ MARINA - "SANGRE FÁCIL" (DISCOS BELAMARH, 2020)


          Escribir sobre Sangre Fácil, nuevo disco  de Javier Colis (Mil Dolores Pequeños, Demonios Tus Ojos, Vamos a Morir, Los Cuantos, Las Malas Lenguas, La Femme Fakir...) esta vez junto a Juan Pérez Marina (Javier Corcobado, Leone, Cartografía del Ruido...) no es tarea (sangre) fácil y poco o casi que nada puedo añadir extra tras leer el maravilloso texto de Javier Díez Ena que acompaña en la promo al disco en digipack editado por Discos Belamarh. Casi dos años ya desde que os traje Notas de Abajo, complicado añadir detalles a la obra de Colis pero da la casualidad de que su escucha nocturna con auriculares hace dos noches me hizo `viajar´ literalmente por esos flujos de onda tan presentes en el mundo onírico de Lynch... no había sido mi mejor día en lo personal, y tumbado en la cama contemplaba el aleteo del toldo (destrozado ya por el viento) formando lo que me parecían caras que ululaban. 

Al fondo en un edificio de reciente construcción, una luz se apagaba y encendía con ritmos cíclicos, inexorablemente, como siguiendo algún patrón cósmico desconocido. Durante centésimas de segundo el aleteo del toldo con la música, el encender y apagar y mi propio ritmo circadiano coincidieron en un punto (Foucault mediante) y ahí se detuvo todo. Estaba dentro del maldito disco que se me presentaba a las `ojorejas´ (suerte de sentido que se adquiere cuando uno está en estado de trance) como un inmenso patrón cosido en el interior de una sofocante cabaña india Lakota. En mi tráquea, la áspera sensación de tener estropajo trae como resultado que mediante un alambre tenga que desatascar para respirar... millones de cuerdas de guitarra pseudo-petrificadas en un ámbar sonoro, fecaloma acústico, ectoplasma espectral formado por el detritus de millones de fantasmas de guitarristas muertos excepto uno que los traiciona a todos porque vive. 


El toldo forma la cara barbuda de Master Wilburn Burchette, sus patrones extrañísimos (drone) a la guitarra en aquello que se llamó Opens The Seven Gates Of Transcendental Consciousness (1972) ejerce de Ouija meditabunda con toma de Jack en la que conectar y reamplificar dos formas muy distintas sus instrumentos. Colis y Marina no buscan la apertura Gnóstica del espacio frontal mediante el uso de notas de `Pink Sound´, marca de la casa de la guitarra fabricada mediante 7 maderas distintas de Wilburn Burchette y empleada en Manuales Parapsicológicos de Sonido como Psychic Meditation Music (1974) o el propio Guitar Grimoire (1973); sin embargo, en Sangre Fácil sí que flota una película de Improvisación que para mí es también Pseudo-Esotérica en tanto en cuanto sin ensayar, y mediante un Plug and Play solamente, ambos artistas se sumergen en una belleza que es realzada gracias a una serie de aciertos. Por un lado, huir de virtuosismos y saber `dejar sonar´ cada nota el tiempo necesario para que alcance su máximo grado de expresión; por otro lado, el fundamental acierto de Sangre Fácil en el sonido/mezcla de Miguel Lorenzo en Influx Estudio que recogen la grabación con esa aspereza propia de los sesenta y el uso de amplificadores de combate. Nada de limar para agradar... más bien limar para que duela más. 

Reflejos de lo que cuento está presente en ese inicio de Nana preciosista, con ecos a Rondo Veneciano de "El Pasado que nos Espera".... un western con ínfulas Morriconianas, Glisandos y Arpegios que se repiten como un motivo/score cinematográfico en "Ojos Cerrados de Par en Par". El acompañamiento de una guitarra a la otra es como velar a un ser querido en sus últimos instantes y las idas y venidas de las exhalaciones sonoras mediante el Fender VJ Looper refuerzan la sensación de Tiovivo onírico tan propio del Blues industrial de Lynch en sus trabajos musicales con Badalamenti. El tempo lento, arrastrado, flotante y espectral huele a Feria de Años 50. Algodón de azúcar ya fermentado (colonizado) por un tiempo que parece haberse detenido, con los bolos y pelotas agrietadas por el calor ejercido en el plástico en una Noche de los Tiempos infinita.


"Es Peligroso Asomarse al Interior" es como surfear olas en un Mar de Serotonina entrevisto en un Flashback Noir musical con culata de marfil o la herida punzante de un estilete. El tono se recrudece con atisbos Hendrixianos; "No Me Gana el Alma", con Loop espacial en el fondo creando forma y base para que Colis y Marina se lancen a una Jam que se corta de forma abrupta dando paso a "Amándola, Hablándole, Yendo a Sitios Juntos y Luego Ya No", intimista hasta lo microscópico y puente corto bluesero hacia "Gente Encantadora, Gente Tediosa", diálogo en el que las guitarras casi vocalizan. Así se van sucediendo los temas; volviendo al desierto surfeante del inicio o caracoleando tonadas minimalistas... de lo amable a lo áspero, de "Una Brizna Pegada" y "En la aún Débil Luz" al metronómico paso de un canal a otro en la amenaza soterrada de "Que Parezca un Accidente" (con un curiosísimo acople/riff/arpegio que baja a las cotas gruesas de Black Sabbath pero sólo durante breves segundos). 

Sangre Fácil se va dirigiendo a un punto de no retorno en el que todo se vuelve muchísimo más experimental, angular y (aunque no me guste la etiqueta) tendente al Art Rock y así, como si de un libro se tratara, "Escrito en el Agua Rápida" "Lagartijas de Salón" parecen doblar y articular dos partes claramente diferenciadas en el resultado final del disco; dicho de otra forma, son el lomo de un libro y a su derecha, de aquí en adelante, Colis y Marina se lanzan en pos de una salvaje cabalgada al más puro estilo Downtown Neoyorquino. Todo se vuelve más inhóspito y salvaje, con reminiscencias a Frith (cómo no), a los Lounge Lizards (cómo sí) o al lirismo funesto de la Velvet Underground (cómo que como) pero sobre todo a las microtonías ambientales de Glenn Branca... mini orquetas sinfónicas proto industriales de donde mamarían Swans y el Noise Rock. Sale también a la superficie el Blues y Folk urbano de alear Waits con Neil Young y pasarlo por cosas tan a priori complicadas de acudir en primera instancia como el Desert Rock de Yawning Man... porque hay desiertos en las ciudades y viceversa.

Da la sensación de que estamos en el mismo lugar pero el paisaje ha cambiado. Una ciudad reamplificada, tecnologizada hasta el punto de hacerla irreconocible, pero con el mismo cielo como manto protector. 


Especialmente interesante me parece la letánica "Garabateando en el Viento". Un loop de Fender de fondo sobre el que zurzir notas tan graves que parecieran remachadas, percusivas y amenazantes dan paso a la inhóspita distorsión de "Was ist Das!" que Juan Diéz Ena compara con Glenn Branca, cosa con la que estoy totalmente de acuerdo pero a la que me gustaría añadir el detalle de la etapa Neoyorquina de Daevid Allen en Opium For The People, Alien in New York y sobre todo sus discos Who's Afraid / Hit Men junto a Kramer ya en los 90. Aunque sean en formato banda, a veces con vientos, se extiende todo ese legado (aunque sea en el inconsciente colectivo) en las glisandas notas esparcidas en "Te lo Tengo Dicho" o la casi oriental (las guitarras parecen un harmonio o Shruti Box) "Vuela Bajo".

No sé si Blood Simple (Joel y Ethan Coen, 1984) y sus ásperos encuadres de Thriller Neo Noir habrán influenciado a Colis y Marina pero la paleta expresiva urbana, el humo de las alcantarillas, las chaquetas y gorros calados... los cigarros a medio fumar o el rojo carmín, las siluetas de los cadáveres o la jodida chapa del FBI son estampas cuasi costumbristas, evocadoras/invocadoras de fotogramas que mutan a sonido y viceversa ("Cruza los Dedos").

"Cógelo Todo, Déjalo Todo" hace que sea sacrílego no mencionar a Henry Mancini en esos imposibles, danzantes tempos que huelen a película de espías (Mancini por cierto, el Rey del Loop orgánico). Es justo ahora cuando me doy cuenta de que llevo casi 60 minutos mirando el puto toldo mecerse... miro el tracklist y quedan cuatro temas. No te los voy a describir, lector de mierda, hoy no tengo un buen día y soy de Sangre Fácil.


miércoles, 17 de junio de 2020

LUBIANKA - "4.0" (KRAKATOA RECORDS; RAI DE LA MEDUSA PRODUCCIONS, 2020)


Bastante ha llovido desde Naufragis, debut de LUBIANKA que reseñé nada más y nada menos que hace 8 años tras un esbozo literario corto sobre su rompedora Demo (cosechó muy buenas críticas allá por donde pasó). En lo que me parece una fantástica reinvención y vuelta de tuerca, la banda de Barcelona embellece su sonido alejándolo de las etiquetas anteriores y mutando de sonido en cada uno de los cortes que componen 4.0, disco en el que tras diatribas personales y mil historias la formación queda establecida con Aleix Brasó (batería), Víctor G. Roca (voz y guitarras), Sergio Gutiérrez (bajo), Florenci Salesas (teclados, piano y sintetizadores) y Christina Garret (voces)... es decir, cambio de bajista mas teclista de regalo con respecto a Cerimònies, un discazo que me voló la cabeza cuando salió. 

Más cosas han pasado antes y durante, como esas sesiones de improvisación con Shruti Box que guardo como oro en paño (aquí) o su tremebundo directo en el desierto de Monegros recogido en un fantástico DVD (en un imposible ataque de mala suerte al más puro estilo Terry Gillian, la primera vez que intentaron hacerlo perdieron la gran mayoría de las cintas o algo así). 4.0 se edita en vinilo por Krakatoa Records junto a Bai de la Medusa Produccions; es decir, una especie de autoedición si tenemos en cuenta que la primera se trata más de una planta de fabricación y que el anterior salió en la germana Tonzonen Records. El resto de detalles técnicos se van a la grabación, mezcla y masterización de Víctor G. Roca en Grabacions Nómades y las fantásticas fotografías de Urko Linaza que adornan el montaje de la portada, también de Víctor.


Si nos paramos aquí un momento, se intuye que 4.0 es un disco muy distinto a Cerímonies. Por un lado, el abordaje característico del rock psicodélico de la banda se ha revitalizado mediante pasajes más jazzeros, toques a música de club nocturno (aires crooner aquí y allá) y unos excelentes arreglos de banjo, saxo, theremin y sitar que van añadiendo aquí y allá. Intocables permanecen las voces pastorales de Christina y Víctor, seña de identidad de una banda en pleno proceso de maduración tal y como se capta en la apabullante "Desert" que abre el disco. Como convertir un auténtico himno indio Cheyenne en una canción Psych, brillan la base rítmica y los arabescos de los teclados añadiendo una dimensión espacial fantástica al acabado. 

"Reflexos", con su inicial banjo, el medio tiempo marcado del piano y las amortajadas voces en salmuera huelen a Blues de tabaco de mascar hundido en la noche de los tiempos. Scott Joplin pasado por un espíritu Proto Glam acojonante y afortunadamente alejándose de esa oleada añejísima de bandas Stoner Psych de la península que se extienden como un cáncer musical metastásico. Un Boogie Swing Psicodélico con trocitos hard rockeros pegados al paladar sediento y atentos al impresionante arrebato espacial de unos teclados arropados por un saxo que entra como los Xhol Caravan (más drogados de lo habitual) y recordando la magia Kraut Hippiesca de Embryo


El fundido progresivo hacia "Encara Hi Som a Temps" es muy natural, resultando posiblemente de los temas del disco que más recuerdan a Cerimònies. Los teclados de Florenci Salesas suenan a The Doors pero "modo putrefacción /desfase On" (lo mismo está subrayando con el piano que te borda una sábana de sonidos en el pebetero del sinte). La guitarra hace su solo en justa medida, sin masturbaciones del mástil innecesarias pero subiendo el groove del corte al más puro estilo Grand Funk. Fabuloso el fade out minimalista de la percusión y los teclados.

La Cara A se finiquita con el oriental (otra marca de la casa) "Enzim 4.0"... aguerridas voces de Christina, el saltarín Theremin copulando con un sitar de forma desbocada muestran cómo ha crecido la banda, capaz de conjugar una base de Jazz Rock con Progresivo pero desde una óptica cada vez más caleidoscópica y personal. "És tard" es casi garajera; rezuma cierto primitivismo y la insania "controlada" de la banda cada vez me recuerda más en espíritu a CAN.


Abre la Cara B el temazo "Amnésia", movido a base de estertores orientales otra vez y con el protagonismo de Christina con su peculiar y estentórea pero bella forma de cantar, apoyada en unos agudos imposibles. Si Janis Joplin hubiera llevado el demonio dentro... bueno, creo que ya lo tenía dentro, la verdad, se parecería un pelín a esto. Baja el tempo y unos sonidos de mar abren la jazzera "Portlligat 79", fantástico ejercicio de progresivo dificilísimos de clasificar. Cantando en catalán, supuran algunos toques de ese primer progresivo Barcelonés de Blay Tritono, IcebergSisa, Máquina! o Secta Sónica... es decir, una aleación perfecta entre el Rock Progresivo y la fusión que se estaba haciendo en la Barcelona Preolímpica antes de la entrada de la experimentaciónp pura y dura y bandas más enfocadas a la electrónica, aunque para mis oídos LUBIANKA se alejan de cualquier atisbo del Folk Catalá per sé. 

Sigue el sitar en "Tall", que empieza como una Shloka hindú para ir triturándose como un meteorito entrando en la atmósfera circundante a Bengala. Un triposo riff Psych y cantos tribales que se van acelerando en un clímax elevador y ácimo. Experimentación pura y dura en un corto pasaje ambiental estalla en el pedazo de himno (con soniquete 13th Floor Elevators incluído) "A la Neueska!". Ritmos percusivos Motorik, paradas y acelerones con un mistérico pasaje de teclados, voces en Vocoder y la parte más experimental del disco que se une a "Xekat" formando un binomio fortísimo de guitarras encabronadas y multitud de detalles y perlas. 


J.G. ENTONADO & ARÍN DODÓ - "ELUCUBRACIONES DE UN DISIDENTE SONORO"


Elucubraciones de un Disidente Sonoro es un documento escrito autoeditado por J.G. ENTONADO (ARÍN DODÓ) y que se me antoja imprescindible para adentrarse en el submundo cuántico excremental de la improvisación libre y performativa de un músico multidisciplinar, poliédrico y en ocasiones (la gran mayoría) de muy difícil clasificación. 

El libro está maquetado de forma agreste, salvaje, sin contemplación amable hacia el lector, y he de decir que la mayoría de textos ya los conocía porque me habían servido de guía para las reseñas que he ido soltando estos años tanto de J.G. Entonado en solitario como de Arín Dodó o Poliedro Kobold. Para los que busquen un acercamiento en forma de guía anárquica les vendrá de perlas, aunque advierto que es casi un puzzle; trozos de webs, enlaces bioalquímicos, aportes de Fancines y todo lo que se os ocurra. 

Los capítulos donde se habla de La Tatucera o las entrevistas al final son especialmente esclarecedoras. Poséis contactar con el propio J.G. Entonado para haceros con alguna copia física o acceder a la versión en PDF gratuita del documento, bastante más cómoda que la física porque puedes acceder a todos los enlaces con un sólo click. La verdad es que me ha venido perfecto para las nuevas reseñas que están por salir de Seidagasa o las colaboraciones con Jose María Pastor... lectura imprescindible para conocer un poco más eso que llaman El Arte Sonoro.

Versión en Pdf:

https://josemariapastorsanchez.files.wordpress.com/2020/01/eds-archivo-definitivo-1.pdf

Para copia física contactar con el autor aquí.