martes, 17 de marzo de 2026

MONNIK - BELIDENISSE (CONSOULING SOUNDS; SOUL0208; 2025)



`hier, waar ik u heengaan liet
                             lig ik als mens te midden dorre aarde
                                                                  ik schreeuw mij blind maar de dood is doof geworden
       zonder woorden sterf ik, ingetogen´

MONNIK es el sobrenombre del artista experimental belga Thibaud Meiresone-Keppens, que en este Belidenisse (quinto trabajo desde 2015 para el insigne sello CONSOULING SOUNDS) nos vuelve a llevar de la mano por paisajes y texturas de un Ambient teñido de chamanismo, Drone, experimentación y multitud de capas que se van engarzando como un mecanismo de relojería. El excelente sonido (prácticamente todo lo que viene de este sello) es obra de la masterización de Gert Van Hoof para una edición vestida de gala (vinilo rosa, negro y digipack) gracias a la evocadora portada de Jules Meiresone (como una de esas oscurantistas acuarelas que están situadas en las penumbras más inhóspitas de viejos lugares de peregrinaje votivo). Eso sí, no puedo compararlo con trabajos anteriores porque es el primero que escucho de él.

Belidenisse, que se traduce por algo así como `creencia´, deja claras sus connotaciones pseudo litúrgicas, espirituales y enaltecedoras a través de unos cortes que se construyen de forma sosesaga pero que con múltiples escuchas van revelando un sinfín de detalles. Es como visitar el interior de cualquier catedral; el empaque es directo y te asalta los sentidos pero no es hasta que buceas en los detalles que verdaderamente te sumerges en el simbolismo de lo que te rodea. También puede ayudar a que os pongáis en contexto si os dijo que Monnik es, como habréis adivinado, `monje´ en neerlandés. Además, el disco se compone tras la lectura de Thibaud del libro Confesiones (397-400 d.C.) de San Agustín de Hipona.... una road movie filosófica literaria donde Agustín de Hipona trata te demas tan abstractos como el tiempo (una extensión de la mente). Sigamos.

El álbum se abre con minimalismo Dark Ambient y toques percusivos de campanas rituales; "Vaeghevuur" son ocho minutos eclécticos donde una guitarra a penas esbozada y una percusión ultra lenta alcanza tempos casi de Funeral Doom. Es más, si me apuráis, la afinación de la guitarra tiene un toque a lo Evoken considerable, aunque estemos hablando de estilos bastante opuestos. Entra la electrónica de forma magnificente con cierto aroma retro, aparecen elementos necro sinfónicos y todo va caminando con una parsimonia cercana a un Via Crucis. Se repite la melodía `ad nauseam´ creando un ambiente hipnótico / mántrico que roza la psicodelia oscura. Tras un parón a mitad del corte, y lo que parecen voces susurradas, brilla la manera en la que el belga parece rendir homenaje tanto a la Kosmische como a los mismísmos Tangerine Dream de su primera etapa. Electrónica analógica burbujeante, espacial y macrocosmos versus microcosmos. Una jodida delicia.

Por alguna razón, se me vienen constantemente a la cabeza los Dead Can Dance de Spiritchaser o el trabajo Ark en solitario de Brendan Perry en la fabulosa "Wederopverisenisse"; orientalizantes cadencias que podrían retrotraerte también a olvidadísimos proyectos como RAJNA pero mucho más introspectivo aquí. Además de colaborar Katrien Hermans al contrabajo, la manera en la que Monnik usa la electrónica recuerda en muchas ocasiones a los primeros trabajos de Sopor Aeternus... algo así como un punto de unión entre lo clásico, la música de cámara y lo ochentero, todo mezclado en un flujo laminar de brutal pesimismo en el tono general que evoca en el oyente. La guitarra aporta aroma Folk que junto a lo electro, tampoco está cerca de aquel fabuloso At the Foot of the Garden (2003) de Blood and Time (Scott Kelly) aunque el `fade out del corte´ sea un largo drone / soundscape.

Vuelven a sonar las campanillas en "Apostaet", aunque pronto entran bases percusivas más cercanas al Noise. Guitarra minimalista aportando nuevamente algo de Doom al corpus musical en un desarrollo que lenta, pero inexorablemente te va dragando la médula de líquido cefalorraquídeo. Melodías construidas sin prisa, que rebotan contra el inmenso hueso frontal del cráneo de un Dios intuido, esbozado o físico (quien sabe). Tonos apocalípticos in crescendo en unas composiciones que resultan curiosamente atemporales (a ratos parece estar sacado todo de la más remota cueva del Dungeon Synth, para a continuación hacerte dudar si no es una banda sonora apócrifa de AKIRA). Monnik ha creado una obra maestra con Belidenisse, exquisita, numinosa, tribal o sinfónica cuando lo requiere... si me apuráis, Belidenisse no es un álbum sino una ideación mental que flota en el subconsciente, como flotan las voces recitadas de Thibaud exanguinándote allá por el minuto 10. 

Absolutamente recomendado.

https://store.consouling.be/products/title-belidenisse-lp?_pos=4&_sid=e6a89cbb6&_ss=r

https://monnik.bandcamp.com/album/belidenisse


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