Atornilladme los cojones que en gravedad cero se me salen los tornillos del traje espacial Abanderado de algodón ingrávido. Usaba tirantes, pero se me engancharon con una hélice y desde entonces les he cogido respeto. Vuelven los Krautenses (Kraut de la Creta Cósmica) tras cuatro años de espera desde su flamante debut (lectura obligada porque no VOy a repetir presentación) GU VO (Sentencia Records, 2022). Alejandro Ruíz (a la VOz y sintes, también en el duo 2020), Eduardo Escobar (batería) y Raúl Burrueco (bajo), y estos últimos diseccionados en mayor o menor medida de formaciones como Blacanova, Tannhäuser o Trisfe (un cable de aquí, una power bank de allá....)
Como banda está bien plantada pero si esto fuera la Nostromo, como tripulantes me faltarían el que primero sale de la nave a hacer el chorra y el que luego sale a intentar salvarlo y acaba reGUlar (infectado, amputado, anoxiado...) Y como disco, así en general, el sabiamente llamado II es una bomba que estalla si manipulas cualquiera de los tres cables que la conectan; uno es de Heavy Psych / Space Rock (ponme Yuri Gagarin, Hawkwind en su etapa más corrosiva, la escena italiana a lo Black Rainbows o Giobia), otro es de Kraut planeador (desde Neu! a LA Dusseldorf, para pasar por Cluster o Harmonia), y el tercero que lo conjuga todo (la Masa que no acalambra pero te pone en tu sitio) es el de cierta oscuridad Post Punk marcial (no se me quita de la cabeza la sensación de que los penúltimos Killing Joke me están abofeteando disfrazados de sombras chinescas detrás del planeta ese que estoy viendo por el rabillo del ojo, o que Alan Vega está oculto detrás de un fotograma de una película de Paul Schrader con una navaja automática para afeitarme en seco)
Minimalista pero efectiVO diseño de Daniel López para un disco que graba y mezcla Nacho Darcía (Desmodus Sound) para posteriormente masterizarse en Jamming Masters sonando como un jodido cañón este prensaje / edición a cargo tanto de Sentencia Records como Discos Repetidor. Uno de los aciertos es conjugar bajo con sintetizador como elementos principales en la vértebra del sonido y soldarlos mediante Alquimia hasta que son uno solo, de tal suerte que cuando lo mezclas a la batería (impenetrable, densa, hipnótica) lo que obtienes es la base rítmica de un trío convertido en duo extendido (no sé si se me entiende).
Una GUitarra en este ecosistema sería un fatal error y Gu Vo lo saben; seis cuerdas sería como mezclar agua con aceite y el efecto solista se rehúye completamente del modus operandi de una banda cuyo principal objetiVO es levantar una muralla (Muzak) abigarrada (para los manitas, comprad kilos y kilos de estropajo de aluminio). Para qué quieres una GUitarra si un sinte con potenciómetros puede desencajar tus moléculas y centrifugarlas, soltarte un empaste o incluso borrar / resetear a modo fábrica las circunvalaciones de la masa gris encefálica. No suenan exactamente psicodélicos sino más bien PSIE (PSicoanalíticamente Influidos por Enteógenos), haya o no haya sustancias de por medio, la realidad se raja mostrando sus uterinas costuras (porque todo, todo al fin y al cabo, desde la vida a la muerte, pasa por una DIOSA RAJA). Indudablemente Gu Vo son `motorik´; ya sabéis, esa manera de percutir que parece el engranaje perpetuo fabricado por un relojero obsesiVO compulsiVO... pero permitidme añadir que en este seGUndo disco lo motórico, clave del Space Rock y el Kraut, parece haber mutado desde esa a priori sequedad de la máquina que se mueve por inercia foucaltiana a algo más (no sé si es el término correcto), HUMANO. Es decir, la sensación de cinética de lo puramente Kraut (la autopista infinita de la Autobahn germana) se torna dialogante y me da la sensación de que si golpeo la música no soltará aceite de motor sino sangre.
Oscura, muy oscura. Insondablemente oscura.... PERO SANGRE.
Hélices movidas por necro electrónica perversa, magia `motorik´ con un bajo en estado hipnótico como rampa de salida, despeGUe (o inmersión) para el reverso tenebroso de Kraftwerk con "Sorcerer". Estructura rock y por tanto, más cerca de Hawkwind que de los alemanes, Gu Vo entran en la carne y salen con toda la amplitud de una bala de punta hueca. No están aquí para quedarse; están aquí para hacer pupa y que el oyente tenga que hacer control de daños. Burbujeantes requiebros de los sintes que bien pudieran eVOcar al sonido que hacen las bisagras de las Puertas de Tannhäuser. Murallas de epicidad a prueba de trompetas en una nueva Jericó futurista, de habitantes vestidos con togas de Kevlar. Cuidado con la orientalizante "Drill", con un bajo taladrante y notas minimalistas que por contra son desplegadas como inmensos telares de terciopelo. Apelmazada batería imposible de separar de esa escena italiano japonesa de bandas de los sellos Riot Season o Heavy Psych Recordings.
Bajada de tempo en "Yukio" que se viste de gala gracias a los Silver Apples conjugados con Suicide. Domados en lo VOcal, drogados en el tempo, cercanos a Kluster (y a Cluster) con crescendo terrorista hasta que todo se mete en un loop / círculo reiteratiVO que induce al trance. Por cierto, que el bajo durante todo el álbum me recuerda a los Mars Red Sky cuando bajaban (todavía más) el pie del acelerador. Está clarísimo que Gu Vo juegan con el `punto de fuga´ pictórico y lo aplican a lo sonoro; construyen ánGUlos con escuadra y cartabón en Catedrales Fulcanéllicas que no usan material físico sino ondas, dejando impronta sólo experimentable mediante lo audible (o si tienes suerte y te dan cita para un TAC). Juegan al Prog enrevesado de Math con "Martian Dust Devil" en una ligera atonalidad flotante que busca crear atmósfera (oscurísima) por encima de giros inesperados (otra vez esa maravillosa palabra llamada Muzak). El sinte punza como acupuntura con electrones, el bajo dormita y la batería susurra. Se duerme el Cosmos. Fase REM y la Realidad se disuelve en la nada (se apaga)... Dios tiene Nistagmus, y del movimiento de sus ojos se crea la vida.
Todo el ritmo de la creación recomienza. Nistagmusgénesis. Cosmogonías Nistágmicas. Círculos concéntricos. Concentración de Círculos. Círculos que se mueven de forma concéntrica. Concentración en los círculos concentrados. Concentración extrema da como resultado el punto. El punto tiene masa infinita y estalla. Estallido en Concentración de Círculos y Círculos que se mueven de forma concéntrica....
El sampleado en "601" deja claro que Drokk, aquella Carpenteriana banda sonora de Geoff Barrow, siGUe más que vigente. La robótica y plañidera VOz acompaña un corte que se va agriando en carácter poco a poco hasta que saca la pus con cascabeles electrónicos (Kraut´n Roll) y una fuerza descomunal que te reduce físicamente. Reducido el oyente a Sparring, es manoseado con una insistencia que solo se la he visto en directo a los Yuri Gagarin (estuvieron a punto de convertir mis huesos en serrín óseo). Por mí, podría durar eternamente la sensación. "Penguin Land" es fresca, la base rítmica inventa pasajes (cartografía) sobre un brochetazo de electrónica hasta que paran y la Kosmische hace acto de presencia. Mundos olvidados, planear y VOlver todo a reintegrarse en una especie de electrónica retro a lo Vangelis, Michel Magne, Patrick Vian, Jarre y demás pero con soflama rock. Penúltima "Frog Rug" con los Neu! y la escena de Düsseldorf por bandera aunque todo metastasiado de Hawkwind.
Fase final con Space Doom Jazz de ritmos percusiVOs agónicos en "Ebb Tide". Baja la marea. Todo afloja. Se destensa... los sintetizadores se vuelven yonquis adictos a las benzodiacepinas y la batería inenta matar a una jodida pulga saltarina que está intentando no resbalar por la caja. Morimos. Nacemos.
Morimos desde que nacemos.




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