COMPENDIUM, tal y como su nombre indica, es un ineludible paso a través de toda la carrera musical de HIEMIS (Juan Carlos Toledo), toda una institución en el Dark Ambient y de quien he tenido el honor de escribiros en un montón de ocasiones ya, las últimas haciéndome eco también de las ediciones de su recomendadísimo sello discográfico particular OMINOUS SOUNDS. Hablando de sellos, puede decirse que su prolífica labor ha sido posible gracias a dos sellos, uno español (GH RECORDS), y el otro NOCTIVAGANT de Albuquerque (Nuevo México) que es quien edita los 78 minutos que tengo entre las manos en forma de digipack limitado a 50 copias con una ensoñadora portada (e inserto con todas las portadas y mucha información), meditabunda y en cierta medida onírica, que refleja a la percepción el mesmerismo de la música de Hiemis. Quitando Nachtsücke (Gh Records, 2018) que no poseo, el resto sí que anda por mis estanterías así que a lo largo de este texto re amoldearé las palabras escritas en su día de cada corte para dar coherencia narrativa, y os iré enlazando a las reseñas completas. Muchas cosas no se corresponderán con lo que narré en su momento.
Si hay algo que me viene siempre a la cabeza cada vez que tengo entre mis manos un disco de Juan Carlos Hiemis son esas primeras notas acampanadas de la BSO de El Nombre de la Rosa de James Horner.... se trata justo de esos momentos iniciales que arropan la voz de Adso de Melk mientras narra sus aventuras postreras con Guillermo. Arranca el disco precisamente con un drone parecido a lo de Horner; "Der Unheimliche Gast" pertenece al disco Nachtsücke (cuyo contexto gira alrededor de la obra de E.T.A. Hoffmann) y se te agarra a las entrañas con su melodiosa y atávica melodía que roza el Dungeon Synth. Sencillamente fabuloso.
Medievalizantes vibraciones con atisbos procesados de voces ultra lejanas, agónicas y evanescentes que se diluyen en el Centro del Mundo de René Guenon. Sigue "Ubbo-Sathla" de Hyperborea (Noctivagant, 2019); sobre el significado del término no voy a contar mucho, que ya tenéis internet desde hace tiempo y los ojos para leer. Oceánicos devaneos arropan unos mistéricos cantos femeninos que ponen la piel de gallina; ampanas tubulares o algo parecido dan empaque ritual a un tema absolutamente terrorífico que se desliza como el légamo. Sónicamente dentro de tonalidades subsónicas y graves, casi que da la sensación de estar dentro de una Catedral Fulcanéllica que englobara dentro al Cosmos (no al revés). Cada vez que irrumpen los cánticos femeninos se me escapa un centímetro cúbico de líquido cefalorraquídeo por las fosas nasales... devastador.
Minuto siete y se rozan cotas sublimes. Escucho muchísimo Dark Ambient habitual no es encontrarse melodías tan bien trabajadas, pegadizas y que estimulen al oyente, sintiéndose en la piel cada uno de los empujes legamosos, sincopados y sinusoidales que te llegan como olas; regurgitaciones Primigenias, Atávicas o reflujos nauseabundos de una música pútrida en esencia pero enaltecedora para el espíritu. Una tormental estelar pseudo-eléctrica draga todo.
Saltamos a un corte perteneciente al álbum Thule (GH Records, 2019), término que tanto subyuga y daría para un artículo completo. Desde las referencias de Piteas de Massalia a la capital de Hyperbórea, a sus referencias y conexiones con el ocultismo ario via la Sociedad Thule de Rudolf von Sebottendorff. Desde las teorías de la conexión aria y la pureza racial de la tierra, a las creencias contrarias de Maria Orsic afirmando que `lo ario´ provenía del espacio exterior (la estrella Aldebarán en la Constelación de Tauro), lo único cierto que sacamos de todo este batiburrillo que puede ir desde el antiguo Mediterráneo al (con perdón) quinto coño de la Galaxia o `donde Jesús pegó las tres voces´ o incluso al mismísimo fondo abisal (arriba, abajo, al centro y pa dentro) es que THULE como tal, o TULE, se ha convertido en `idea´ y `símbolo´ propio separado o junto al potentísimo también ATLÁNTIDA. Curioso también que al final la idea como tal se revuelve sobre sí misma y acaba entroncando con el hippismo y la New Age, pergeñando páginas y páginas del Realismo Mágico francés y actualmente casi que bordeando lo Kitsch.
Estamos hablando del minimalista Noise Drone de "The Sacred Threshold of the Two Columns" sobre el que escribí que sonaba igual que si se derrumbaran mitraicos pilares y se tambaleara el Axis Mundi que regía al Hombre Antiguo. Sigo pensando exactamente igual. "Scala Philosophorum" pertenece a Radix (Noctivagant, 2020) donde es imprescindible nombrar El Misterio de las Catedrales o Las Moradas Filosofales del enigmático Fulcanelli a la hora de describir los conceptos sobre los que se asientan los pilares básicos y planos melódicos usados por Hiemis. "Scala Philosophorum" es un hermético opúsculo ultra siniestro que parece discurrir en el mismo plano telúrico que los ríos subterráneos. Se engarza con el pastoral piano de "Holocaust of Atonement" del fabuloso La Chose (GH Records, 2021) donde un piano se va fundiendo con brillantes exabruptos electrónicos recordando en cierta medida el conjunto a los trabajos más electrónicos de Popol Vuh, y si mal no recuerdo, el primer texto que hice sobre Hiemis.
Revisitación del universo de Clark Ashton Smith en el disco Zothique (Noctivagant, 2021) con la espiritual "Sotar", base percusiva espaciada de tintes rituales produciendo sensación planeadora al más puro estilo de los primeros compositores más pastorales de la Kosmische, sobre todo por ese `drone´ que se acompasa a lo percusivo en modo `soundscape´ de Warhammer que a efectos físicos es como contemplar un mar de arena en movimiento (o el equivalente sonoro a uno de esos jardines Zen de arena blanca) Paso a ese monumento al Perennialismo y a la Sophia Perennis de Odio el Mundo Moderno (GH Records, 2022), edición que no poseo (creo que ultra agotada) y que se componía de un librito de unas 100 páginas junto a un CD en el que Juan Carlos aportaba el corte inédito "Abraxas".
Toques percusivos de Bodhran, platillos y puro y genuino Dark Ambient le dan cierto cariz melódico a lo Basil Poledouris al conjunto hasta que sube un pelín el tempo y me es imposible no acordarme de esa maravilla de Elohim que editó MORPHEUS (Drama and Sin Company, 2021) que a su vez tiene conexiones sutiles con los excelsos TRAJEDESALIVA. "Blood" de Lafarium 25 Años a la Sombra (Lafarium, 2022) es otro que no poseo; publicación de culto en Argentina con grandes como Diego Arandojo. Excelente la posición dentro del tracklist del álbum porque sigue un poco la línea del anterior, incluyendo además toques cercanos al Ambient Doom, toques cinematográficos y con voces sampleadas que surgen desde la noche de los tiempos. Se apuntilla el conjunto con toques sinfónico orquestales y voces susurradas. Sí que escribí mis líneas sobre "Svartfalheim", tema de Yggdrasil (Noctivagant, 2022) con voz femenina litúrgica, con toques Neofolk y muy instrospectiva, doblada sobre sí misma con ecos o incluso procesada (imagino que por pedalera de voz, tal y como hace Neonymus) cuando se trata de coros. Algo así como los Dead Can Dance del Spiritchaser para que se me entienda.
Con Malleus Maleficarum (Noctivagant, 2023) aprovecho para citar que en el enlace que tenéis arriba también hay una entrevista a Juan Carlos para mi gusto muy interesante (no por mis preguntas, sino por sus respuestas). "Confessio", tema que finiquitaba el disco, nos agarra etéricamente de ese cordón umbilical que nos une a lo Junguiano. Obligados mediante tortura a desgarrar carne y alma, sentimos esa evanescencia propia de los momentos iniciáticos del ser humano. Lento, asfixiante corte pero en cierta medida luminiscente. Destacan las sobrecogedoras voces susurradas que exudan redención. Ya del sello Ominous Sounds (2024), dentro de la referencia Rituals from Ancient Europe es "Ataecina" con un nuevo giro a su sonido clásico a través de una batería mortecina de corte Death/Doom pero con arrope etéreo y cósmico en los teclados. Tramo final con "Chaos" de Nephilim (Noctivagant, 2024), algo así como un soundscape vibrátil eólico. Un plúmbeo y grave drone da paso a un silencio lunar agranulado exangüe de cualquier resto de humanidad. Un despojo, vestido cárnico abandonado a su putrefacta suerte como un envoltorio reptiliano... alma acuosa evaporada a ese lugar / castillo de habitáculos espirituales al que solo acceden los místicos y los depresivos.
Último clavo sobre el ataúd con los 8 minutos del inédito "In Silence", exclusivo para Noctivagant (2025). Oleaje, lisergia y cosmicidad (un toquecito a primerísimos Tangerine Dream) con sinusoidales ondas cuasi Industriales y multitud de subcapas audibles con auriculares. Ululante marejada electromagnética de partículas en lo que bien podría ser la grabación de campo de un pre óbito intracelular.
Después, SILENCIO.
https://noctivagantcollective.bandcamp.com/
https://hiemismusic.bandcamp.com/






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