sábado, 25 de septiembre de 2021

DOSSIER: LA METÁSTASIS DEL COMETA, by Coronel Mortimer

 


LA METÁSTASIS DEL COMETA

CORONEL MORTIMER

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I.                  QUE VIENE EL PUTO COMETA:

 

“¿No señaló el cometa filosolar Pereyra el asesinato del presidente Kennedy en Dallas, en 1963, y qué fue el menos que fatal Koutek de 1973-74 sino un símbolo de la desgracia de Nixon, desvaneciéndose como una palabrota borrada?”.

Nixon, transcripciones públicas de sus grabaciones magnetofónicas.

 

(Panfletos de Los Niños de Dios, 1973)

El avistamiento de un cometa siempre ha traído una serie de repercusiones revulsivas en el ser humano. Cambios holísticos, evento transformador y en suma ejemplo claro de todo aquello que Mircea Eliade llamaba El Eterno Retorno, renovación por el fuego y la ruptura del Tiempo Cíclico. El estudio de las religiones, mitos y ancestralidad antigua muestran una alarmante psicología catastrofista en el hombre con respecto a muchos fenómenos celestes pero equivocados estamos si pensamos que se trata de cosas del pasado. Ese sentir queda grabado en el inconsciente colectivo y se perpetúa en esa extraña línea que llamamos Historia, para algunos redonda, para otros infinita y recta.

`In Illo Tempore´ versus `Ad Nauseam´.

El 7 de Marzo de 1973, el astrónomo checo Luboš Kohoutek realiza un grandioso descubrimiento. Un cometa de la llamada `Categoría Kohoutek´ (a la que él mismo pone nombre); es decir, cometas nuevos (vírgenes) que se acercan por primera vez en su periplo estelar al Sol. Existen muchas más categorías dentro de los cometas… Clase West, Pons-Winnecke, Encke o quizás la más conocida, la popular y Kitsch por derecho propio Clase Halley.

Marcado a fuego en el disco duro de la memoria colectiva, la generación anterior susurraba piadosa cuando los astrónomos de 1910 hablaban del cometa Halley. En 1908 se había descubierto gas cianógeno en la cola del Morehouse y la pseudociencia andaba al acecho elaborando teorías de la conspiración que relataban la posibilidad más que plausible de una explosión en masa al reaccionar dicho gas con la atmósfera terrestre. ¿Resultado social?... Fin del Mundo, el pánico generalizado y suicidios. Pero no es el objetivo del presente texto analizar el catastrofismo inherente a los fenómenos estelares y sí acercarnos a esa brutalífica ola de cambios culturales que trajo en plena década de los 70 el avistamiento del científicamente llamado C/1973 E1.

La Revista TIME (Diciembre de 1973) publica especial sobre el que se suponía iba a ser el acontecimiento del siglo; noticias diarias de la cuenta atrás de la llegada del cometa en The New York Times, octavillas apocalípticas asfaltando el charolado suelo de pulpa de papel, debates de salón y tiras cómicas agridulces. La expectación era máxima y cuando al final no se cumplieron las profecías (ni las positivas ni las negativas) desgasificándose el objeto en corto espacio de tiempo ante su contacto con el sol el chasco resultó tremendo. Eso sí, se convirtió en el primer cometa en ser visto desde fuera de la tierra por los astronautas de la Skylab 4 y la Soyuz 13. Imaginaos al pobre Luboš Kohoutek que llevaba varios días embarcado observando unos cielos cubiertos por espesos nubarrones que dificultaban cualquier visión. Hubo gente acampada, universitarios vigilando el firmamento… había que meter el dedo en la llaga como Santo Tomás.

Pero resulta muy curioso que el chafado fenómeno estelar provocara tantos cambios habiendo sido tan nimio y fallido. Eso demuestra que el ser humano, dándose el contexto histórico adecuado, puede encenderse y estallar como una mecha de pólvora.

El enorme legado cultural que Kohoutek dejaría su paso llega hasta nuestros días, conectándose con la cultura popular hasta tal punto que incluso en Los Simpsons se habla de él en su episodio El Cometa de Bart (Sexta Temporada), siendo quizás la anécdota más recordada pero en sí la menos trascendente. Desde el Jazz a la música psicodélica, pasando por la experimentación electrónica o el Pop. Poemas, festivales de música, cartas, dedicatorias o la Arqueología Paracientífica con las ignominiosas `Piedras de Ica´ (una de ellas supuestamente tiene un grabado de Kohoutek y 13 constelaciones)  y mil conexiones que conforman lo que llamo `LA METÁSTASIS DEL COMETA ´.

No está todo lo que fue, pero sí una parte importante de ello. Fenómeno contracultural a veces, políticamente correcto en otras, cada uno vivió a Kohoutek de forma distinta. En los años 70 el espacio era un inhóspito telón negro lleno de posibilidades y a veces, si gritas al vacío insistentemente, éste de devuelve la llamada, máxime en plena era de la búsqueda de vida fuera de la Tierra y con la Ufología y la Pseudociencia acechando en los cortinajes de la Conspiranoia.

Viajemos a República Checa.

 

II.               LITTLE ROOSTER:

 

-          “¿Y no le cayó el Kohoutek?".

Don Ramón al Señor Barriga (El Chavo del Ocho). 

 

(Plastic People of the Universe, circa 1970: obsérvense los trajes y los platillos volantes que adornan el escenario)

1 de Diciembre de 1973. Ivo Pospíšil, bajista de los míticos DG307 se mueve entre el público de forma sinuosa vistiendo una bata azul cubierta de estrellas dorada. El respetable porta varitas mágicas rematadas con la forma de un cometa tal y como vienen sucediéndose en los últimos directos de sus amigos de la Plastic People of the Universe. Martin Machovec en el imprescindible libro Writing Underground: Reflections on Samizdat Literature in Totalitarian Czechoslovakia, describe a la perfección cómo eran los conciertos de la banda por aquellos días.

Empezaban con una invariable tríada de temas antes del show roquero propiamente dicho: Pavel Zajíček como invitado estelar (otro de los fundadores y líderes de la banda de culto underground DG307 que merecen artículo propio) jalea a la concurrencia con el grito de guerra “anti, anti!” hasta que de forma brusca se hace el silencio surgiendo sinuosamente la pegadiza tonadilla folk “Do Lesíčka Na Čekanou”, que contrasta diametralmente con los experimentos electrónicos de “Kohoutkova Kometa” (La Canción del Cometa). Para los arqueólogos sonoros, recomiendo el impresionante directo de archivo Do Lesíčka Na Čekanou (Guerilla Records, 2006). “Kohoutkova Kometa” es un cortante y demencial derrame experimental de cascadas de Theremin, Clavinet y todo el ruido que la banda era capaz de producir por aquellos tiempos.


1973 es crucial y al igual que en la década anterior, los cambios sociales/culturales ocurrían a velocidades de vértigo. Si bien justo antes (entre 1969 y 1972) la banda centraba su repertorio en versiones de Frank Zappa, The Velvet Underground o The Fugs, este año lo marcan unas composiciones propias donde brillaban los arreglos de Milan Hlavsa, figura clave en el movimiento llamado Prague's Underground Culture de 1968 a 1989, brutalífica eclosión avantgarde en pleno Régimen opresor Comunista. Brilla la poesía de Egon Bondy, obras de teatro y contracultura celebradas en apartamentos tan sonados como el de Václav Havel, amigo de la banda, dramaturgo y escritor que acabaría siendo el Primer Presidente de la posterior y liberada República Checa.

Hagamos un inciso histórico. La primera mitad de 1968, bajo el gobierno de Alexander Dubček,  líder del Partido Comunista, los checoslovacos sufren la llamada Primavera de Praga. En agosto las tropas soviéticas y afines del Pacto de Varsovia invaden Checoslovaquia derrocando a Dubček e iniciando el llamado Proceso de Normalización. En toda esta vorágine de cambios opresivos nacen colectivos como The Plastic People of the Universe o DG307 por rascar solo la superficie de todo lo que se movería entre finales de los 60 y 1980. En sitios de asfixia cultural extrema como lo fueron la U.S.S.R., República Socialista de Checoslovaquia, la República de Polonia, La República socialista Federal de Yugoslavia o la República democrática alemana brillaron colectivos de artistas a contracorriente que plantaron la poesía y música como armas con las que combatir al odio restrictivo comunista.

Teníamos que empezar aquí porque es el astrónomo checo Luboš Kohoutek quien descubre y da nombre a nuestra historia. Estamos en el 7 de Marzo de 1973, y el cometa será visible todo el año y el siguiente.

The Plastic People of the Universe, disfrazados de entes del espacio exterior tocan “Kohoutkova Kometa II” para cerrar el concierto de Do Lesíčka Na Čekanou.

Próxima parada, Alemania.

 

III.            KOMETENMELODIE:

“Veremos el cometa Kohoutec estos días. Calculan los astrónomos
que volverá a ser visto dentro de cincuenta mil años.
¿Entiendes mi arrebato? ¿No es una dádiva generosa, amada,
amiga mía, tu presencia de hoy?”.

Jaime Sabines


(Kometen-melodie, 7” Single)

Tras la ocupación soviética de Checoslovaquia en 1969, el astrónomo Luboš Kohoutek decide marcharse a Alemania del Oeste (recordemos que la República de Bonn duraría de 1949 a 1990 con la Caída del Muro de Berlín en el 89 como colofón final), concretamente al Observatorio de Hamburgo donde realizaría su magnánimo descubrimiento.

En 1974 Kraftwerk, antecediendo a su celebérrimo disco Autobahn, y tras una serie de trabajos previos mucho más experimentales de los que la banda renegará hasta la terca saciedad, publican un 7” en Phillips con primeras versiones cuasi Lo-Fi de su “Kometenmelodie” (La Canción del Cometa, partes 1 y 2), luego emplazadas en la Cara B de Autobahn y sonando más pulidas.

A pesar de contar todavía con la seña de identidad de la flauta, el violín y la guitarra que los acompaña desde sus inicios progresivos con Organisation (en 1970 editaron en RCA Victor el inconmensurable disco de culto Tone Float) brillan los arreglos electrónicos en un álbum conceptual, rompedor y que marcaría el devenir de la música. La particular rendición de Florian Schneider, Ralf Hütter, Klaus Roeder y Wolfgang Flür bajo la batuta de Conny Plank es más que conocida y lo que vendría a partir de aquí puro acervo musical. Queda entonces para la posteridad una grabación que ha dado mucho que hablar, con versiones en demo y directo que acentúan las ásperas, oscuras sábanas del Minimoog, el Farfisa, el V829 Rhythm King, el ARP Odyssey y el violín.

Sin embargo, hubo más cosas relacionadas con el cometa en la dividida Alemania del Muro. En en una gira por la Alemania del Este (República Democrática Alemana), el cantante y actor checo Václav Neckář cantaba a su audiencia una tonadilla típicamente Schlager (música popular alemana con visos campestres) llamada “Komet Kohoutek”, compuesta para la ocasión por Hans Hardt:

“Kommt er Komet Kohoutek,

ist die ganze Erde weg,

sagt die alte Frau und liest im Kaffeesatz.

 

Kommt er Komet Kohoutek,

dann hat alles keinen Zweck,

dann ist wirklich alles für die Katz'.”

 


Por otra parte, el germano-americano Götz Gustav Ksinski, más conocido por Gershon Kingsley, es uno de los pioneros de la electrónica (Perrey and Kingsley) y toda aquella corriente que surgiría con la aparición del sintetizador Moog, faceta a la que daría rienda suelta en su agrupación First Moog Quartet. Suyo es el hit “Kohoutek”, editado en un 7” (45rpm) bajo el distintivo de Mister Popcorn And His Sound Machine en el sello Epic (dentro de la serie CBS-Blitzinformation y luego reeditado con una infantil pero efectiva cubierta con el dibujo de un cometa al más puro estilo Portal de Belén). Un pegadizo tema de electro disco primitivo con fuertes toques cósmicos para bailar hasta con los ojos en un nistagmus catártico propio de la primera música disco.

Bailar al son del cometa.

 


IV.             SECTAS, AGRUPACIONES, HIPPIES E ILUMINADOS I.

“Kohoutek is a thought projection from the mind of God”.

Father Yod


(Father Yod y YaHoWa 13)

En 1973 se distribuye un panfleto de Los Niños de Dios, secta formada por el pastor protestante David Berg (Padre Mo o Moisés David) alertándose de la inminente destrucción del mundo el 31 de Enero de 1974. En pleno hipismo, las comunas eran el habitáculo perfecto para acoger al desarraigado y bailando nuevamente en una vertiginosa coincidencia de fechas, 1973 es el año en que Father Yod (James Edward Baker) inicia andadura músico espiritual con YaHoWha 13 y The Source Family, fabuloso pastiche Aquariano-Hindú basado en las enseñanzas de Yogi Bhajan.

Restaurantes de comida vegetariana, jam sessions psicodélicas en plena madrugada en su mansión de Hollywood Hills (California) y su posterior muerte haciendo parapente sin tener ninguna experiencia previa en 1975 los ha encumbrado como uno de los objetos musicales más fascinantes de su época (y recogidos como no podía ser de otra manera por Steven Stapleton en su Nurse With Wound List). James Edward Barker se encierra en una meditación de tres días durante los que supuestamente estuvo cantando el mantra `YHVH´. Tras la consabida, clásica revelación se autonombra Padre Yod.

En esos primeros días, los adeptos estaban mudándose a la Mother House cuyo garaje se había acondicionado como estudio de grabación. Casualmente, entra a formar parte de la familia Richard Elvern Marsh, más conocido como Sky Saxon (rebautizado aquí Sunflower Aquarian) que traía un larguísimo periplo musical con Electra-Fires, Sky Saxon & the Soul Rockers y, por supuesto, The Seeds. Isis Aquarian y Electricity Aquarian cuentan en el recomendadísimo libro The Source, The Untold Story of Father Yod, Yahowa 13 que llegarían a tener la friolera de 18 músicos experimentados en la comuna, y algunos de ellos con conocimiento de grabaciones en estudio. De entre todos destacaría Djin a la guitarra, pieza angular en la formación de Spirit of ´76.

El orden de los discos es bastante confuso y no podemos fiarnos de internet. Es en el libro The Source donde nuevamente encontramos las pistas clave. Según declaraciones del seguidor Omne: “The next three albums were finished by late 1973. Spirit of ´76, `Contraction´ and` Expansion´ were originally recorded as one big set, but Father later had them broken up into two albums, a single and a double. Father played on all the albus we pressed except Savage Sons of YaHoWha and All or Nothing at All”.

Su disco Kohoutek (titulado así en honor al Cometa) se prensó en su sello amateur HigherKey Records (Sunset Boulevard) a finales de 1973 bajo el nombre de Father Yod And The Spirit Of '76. Cuenta Djin que lo grabaron sobre las 4 de la madrugada como un Ritual Acuariano. Tras muchas lecturas e información contradictoria, lo único que me queda claro es que Kohoutek no es la primera grabación que se haría con miembros de The Source… ni siquiera creo que fuera la primera con Father Yod participando, pero puede llevar a confusión lo que se dice en el maravilloso inserto original:

“Man in his history and myth has long associated the comet with the ominous power of the unknown. He as learned that they bring changes. Life after their fiery visitation is never quite the same. What is Kohoutek? Why is it coming? What will it bring?. The mystery of Kohoutek is explored in spontaneous music, sound and song on Higher Key Record´s first release by Father Yod and The Spirit of ´76. Don´t stay in the dark – Kohoutek is for you”.

Solo Dios y el Cometa sabrán que diablos aconteció primero en el periodo comprendido entre 1973 y 1974. Kohoutek sería nuevamente visible en 1975, precisamente el mismo año en que moría Father Yod que según sus seguidores se conectaba así espiritualmente al cometa. Para ellos, la misión de la Skylab 4 falló su propósito ya que Kohoutek esquivaría a los astronautas para comunicarse directamente con Father Yod.




(Manual / Panfleto de Supervivencia de David Berg de Los Niños de Dios)

 

V.                SECTAS, AGRUPACIONES, HIPPIES E ILUMINADOS II.

 

“That was no time for a child to be born,

In a land in the crushing grip of Rome;

Honour & truth were trampled by scorn–

Yet here did the Saviour make his home.

 

When is the time for love to be born?

The inn is full on the planet earth,

And by a comet the sky is torn–

Yet Love still takes the risk of birth”.

 

The Risk of Birth, Christmas. Madeleine L´engle, 1973



Al igual que la Plastic People of the Universe, es en Diciembre de 1973, concretamente el día 22, que encontramos a la Sun Ra Arkestra en Nueva York a punto de salir para un concierto multitudinario en el Town Hall. Explicaba Bernard Stollman, fundador de la mítica discográfica ESP DISK que se habían repartido entre la audiencia pitos de caña que enfervorecidos fans soplaban sin parar en las dos horas que tardaron en salir al escenario. Tocaban también los punk rockers The Miamis, hacía su performance Israel Jones (Satan) con un espectáculo de come-fuegos…  os podéis imaginar el ambiente.

Los medios de comunicación habían jaleado lo suficiente al populacho y Kohoutek, el llamado Cometa del Siglo, ya estaba en el inconsciente colectivo. No voy a adentrarme en la figura de Sun Ra porque no es el objetivo del presente artículo pero si tenemos que hablar del Cosmos, el Free Jazz y el Avantgarde es imposible eludir su figura.

 Concert for the Comet Kohoutek recoge este maravilloso concierto del 22 de Diciembre y en su interior se nos revela que Stollman le pidió las cintas del concierto a Sun Ra para editarlas. Cuando éste se encuentra con Stollman en Manhattan le enseña un trozo de su celebérrima e inminente película Space is the Place. Sun Ra, justísimo de dinero como siempre, le pide un avance a Stollman por las cintas de la grabación del concierto de Kohoutek y algo raro hubo de pasar aquí, ya que las cintas no aparecen y se usó otra fuente para editarlo. Años después, se descubriría que posiblemente Sun Ra se llevó las cintas a México tras una visita al apartamento de Stollman.

La grabación es un potentísimo concierto que se abre con “Kohoutek Intro”,  un discurso donde se escucha cómo se le dan nociones de astronomía y cometas a la audiencia. Se habla de Kohoutek, de libros y de referencias espaciales al más puro estilo de la Arkestra. Luego se lanzarían a por el poderoso “Astro Black”, algarabía de Free Jazz concentrado con esa maravillosa voz de June Tyson recitando esa maravilla de:

“Find your place among the stars

Get into this outer world's

Rhythm, multiplicity

Harmony, equational

Melody horizon speed

Astro black and cosmos dark”


La Sun Ra Arkestra perfectamente engrasada y así se nota en la potencia de los saxos, en los experimentos de los sintetizadores, en esas “Variations of Kohoutek Themes”... Los sintes modulares analógicos son demenciales en “Discipline 27 (Part I)”  y hay que escucharlos para darse cuenta de lo avanzado que resultaba todo. En definitiva, si hablamos del fenómenos celestes y la música de las esferas, ahí tenía que estar por narices Herman Sonny Blount, el embajador de Otros Mundos. El corte “Kohoutek” de trece minutos de duración avanza la música experimental y el industrial a través de cortantes sábanas heladas de un despiadado sintetizador desbocado… impresionante contrapunto para las cabalgadas salvajes de los saxos que entran luego y formando en suma un Meta Jazz abstracto y violento.

Los que quieran aproximarse a este “Concert for Comet Kohoutek” les recomiendo que acudan a la versión de 2006 remasterizada a fondo y que suena a años luz de la embarrada versión de Get Back de 1998.




Existen más casos dentro del mundo del Jazz. En 1982 la High School For Performing And Visual Arts Jazz Ensemble de Houston saca disco de Jazz contemporáneo titulado Kohoutek, incluyendo una pieza del mismo nombre en un disco algo pasado ya de moda y que poco o nada refleja el espíritu rompedor de otras músicas. Música muy bien tocada, perfecta académicamente pero para mi gusto carente de alma.

Cerramos este capítulo con una declaración de nada más y nada menos que Wayne Shorter para el Jazz Times de 2002 a propósito de la portada de Mysterious Traveller (1974), el disco de los Weather Report:

“Mysterious Traveller meant that comet Kohoutek [the overhyped celestial event of 1973/74], which was a mysterious visitor–so we had that cover of a comet over Madagascar. It was a mystery about where was it born, and that means our life too, here we are: all mysterious travelers. The title also came from a radio show that came on every Friday when I was growing up: this guy got on a train and told you a story.”



VI.             SECTAS, AGRUPACIONES, HIPPIES E ILUMINADOS III.

 

“- See that light in the sky?.

-          The world is coming to an end.

-          That´s the comet Kohoutek

-          When the world is coming to an end,

you are supposed to put a sack in your head”.

 

Peanuts by Charles Schulz (December 31, 1973).


  

(Cartel del Festival Kohoutek Music & Arts Festival, 1990)

 

Si hay algo que recoja y perpetúe todo este legado en una línea discontinua hasta la actualidad es el llamado Kohoutek Music & Arts Festival que se viene realizando rigurosamente hasta la fecha por el colectivo de artes liberales y científicas Pitzer College.

Localizado en Claremont (Carolina del Sur) en un enclave mágico cercano a las Montañas de San Gabriel,  fundado por el profesor de Historia de las Ideas Barry Sanders entre 1973 y 1974, toda la comunidad del campus, estudiantes, profesores e invitados se reunieron para la ocasión pero no pudieron ver el fenómeno celeste. En conmemoración a tan insigne día dedican jornadas en memoria del evento y su significado siendo una tradición anual ineludible en el Pitzer College.

El primer Kohoutek Festival que se organizó contó con los Mystic Knights of the Oingo Boingo, y durante varios días trajo teatro, música, pasacalles y multitud de actividades culturales, resultando un escaparate apasionante de bandas locales. En palabras de Barry Sanders: “The idea was just to convert the campus into something else. To make it seem different, look different, feel different, be different for a weekend”. En la publicación periódica de la entidad The Student Life se recogen maravillosas perlas como en la edición de 1980:

“Suppose you have broken your back, and you´ve contracted a severe case of Pitzer flu. You´re going to miss the music, and fun, and festivities of the Kohoutek festival on Saturday. (…) Music for the Festival includes the long awaited Classical group with Bornie Stortum, Lew Ellenhorn and Don Ambrosum, last year´s Kohoute favourite: Cindy Steele and the Steelers and The Tyrone Anthony Group. At midnight at a bonfire in the fountain area (…) a special guest Rumanian Professor will be telling authentic Transylvania haunted tales in a true Harry Senn style”.

“Kohoutek is the older tradition in the Pitzer community. Each year the theme brings a different tone. This year the mood will be set by `The Sum of the Deviations from the Mean´”.

En 1985 el evento tenía la suficiente potencia e infraestructura como para recoger a 24 bandas, vender productos y souvenirs y estar abierto al público de fuera siendo completamente gratuito.  Desde luego los eslóganes no tenían desperdicio:

 “Come to Kohoutek, the Festival of Intensity”.

 

 

VII.          ROCK PROGRESIVAMENTE ROCK (Y OTROS):

 

“While the comet spreads its tail across the sky

It nowhere near defines the course it flies

Nor does it find its own direction”.

 

Peter Hammill, In Camera (1974)



Hasta los mismísimos Pink Floyd tienen aquí su papel. In Celebration Of The Comet - The Coming Of Kohoutek es el título de un bootleg pirata sacado en 1974 por la especialista en grabaciones ilegales The Amazing Kornyfone Record Label (aunque ya circulaba de forma más oscura en los infames acetábulos de la piratería). Se recoge un directo de la banda en el The Rainbow (Londres) el 20 de Febrero del 72, antes de toda esta historia y por lo tanto usando el tema del cometa como reclamo de marketing y sin que sume enteros interesantes en la historia que estamos contando así que pasemos a otra cosa.

La banda de San Francisco Journey se suben al carro (año 1975) en su debut con otro tema titulado “Kohoutek” con mucho encanto a pesar de su comercialidad. Su Prog inicial luego iría mutando en un acaramelado Pop rock bastante anodino. En esa onda progresiva y de un año antes es el “The Coming of Kohoutek” de la banda británica Argent que se marcan una asequible pero mucho más interesante pieza instrumental. Peter Hammill (Van Der Graf Generator) en su cuarto disco en solitario abre la Cara B con "The Comet, the Course, the Tail", cantando con su característico tono preciosista un claustrofóbico tema. El disco In Camera es toda una joya donde brillan el ARP 2600 synthesizer, el Mellotron o el harmónium y por supuesto las letras:

“Though the path of the comet be sure

Its constitution is not

So its meaning is possibly more

Than the tracing of a tail

In one brief shot at glory”

Para mí sin embargo es el actor y compositor Burl Ives quien resalta sacándose de la manga en 1974 un añejísimo petardazo influenciado por la incipiente música disco. “The Tail of the Comet Kohoutek” (recogido en un 7”) nos seduce con los arreglos orquestales de Al Capps, toques a la Library Music y la insistente voz de crooner de Ives que se remacha con momentos electrónicos primitivos que parecen sacados de una vieja sintonía de película de espías. Os invito a escucharla porque no tiene desperdicio.


Hay muchísimos más ejemplos abarcando toda cantidad de estilos que llegan hasta nuestros días pero no quiero convertir esto en una lista de citas inabarcable y sin sentido. Vamos a terminar viaje con los R.E.M. que en su tercer disco Fabbles of Reconstruction (1985) meten un corte titulado “Kohoutek”, preciosa alegoría de una relación sentimental y el paso de un fallido objeto celeste.

 

EPÍLOGO:

 

(Desierto de Atacama, Marzo de 1973. El periodista argentino Alfredo Serra y Lubos Kohoutek)

Ante la inmensidad del Cosmos palidecemos. El viejo miedo a la oscuridad en nuestras ciudades que nunca se apagan parece una vieja leyenda pero el hombre antiguo temblaba ante esos naturales fuegos artificiales de las colas de los cometas. El miedo al Fin de los Tiempos estaba puesto en lo que venía fuera de la Tierra porque nunca nos hemos considerado una amenaza para nosotros mismos. Siempre hemos buscado jodidos chivos expiatorios a todo y si algún día llega ese terrible FIN DEL MUNDO, si hubiera que llevar a algo al Cadalso sería una jodida piedra.

La música y la cultura es más amable que la diáfana realidad social porque no todo fue tan amable como lo que hemos contado. En pleno desierto de Atacama, el grandioso Observatorio de La Silla estaba preparado para ver pasar al Cometa. Según las estimaciones de Lubos Kohoutek, desplazado allí para la ocasión, era el sitio perfecto para contemplar el fenómeno, y el periodista Alfredo Serra se desplazaría al enclave para entrevistar al astrónomo checo. Eran años convulsos en Chile con un incipiente Pinochet acosando a Salvador Allende Gossens. En un impresionante artículo (21 de Julio de 2017) Serra recoge la entrevista que realizó in situ al astrónomo (recogida en el portal argentino INFOBAE).

El periodista fulmina el texto con esta reflexión que me gustaría reproducir aquí:

“Pero el cielo no les (no me) fue propicio. A pesar del largas noches en vela, ni Lubas K., su padre, ni su veintena de colegas, lograron avistar al esquivo cometa: una misteriosa pirueta espacial doblegó a los 18 telescopios, pasó como un fantasma invisible, y siguió su derrotero sin que los ojos humanos lo hollaran.

Mientras esa realidad sangrienta, contingente y luego de esperanza regía la vida de los chilenos, el cometa C/1973 E seguía girando en la infinitud celestial, ajeno a las miserias, los crímenes y la épica de la especie humana. Ajeno, desde su helado polvo, su hielo y su velocidad inconcebible, a aquellas criaturas de infinita vanidad que se creyeron (y aun se creen) los reyes de la Creación”.

Quién sabe, pero hasta mirando al cielo se encuentran objetos perdidos.

 

“She wore bangles, she wore bells on her toes

And she jumped like a fish

Like a flying friend, you were gone

Like Kohoutek, can't forget that”.

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viernes, 24 de septiembre de 2021

S.T. RIDE - "MICROSTORIE" (TORTO EDITIONS TRT008, 2021)

Sigue consolidándose el impresionante sello de Genova TORTO EDITIONS de Tommaso Rolando, parte fundamental de banda de AvantJazz Calomito que os recomiendo encarecidamente. Las anteriores reseñas del sello italiano que podéis leer por aquí son bastante variadas; desde el Free Jazz de The Cepi Nomads + Hic al Art Rock de Colmorto, pasando por ese combo brutal de los ya encumbrados AvantFolk Sîrom o el inclasificable, meditativo y Krautroquiano Iztok Koren. Os puedo asegurar que el grado de eclecticismo va a la par con la riqueza instrumental y ninguna de las ediciones de Torto os va a decepcionar, y mucho menos el impresionante duo S.T. RIDE que os presento hoy.

Autodefinidos como `Electronic Spastic Punk No-Wave´, Edo Grandi Maurizio Gusmerini (o lo que es lo mismo, Mongoholi Nasi y Uomi que son sus sobrenombres y no me preguntéis cual corresponde a cuál) comienzan su trayectoria allá por 2001 con el homónimo St. Ride, a los que le siguen más de una decena de álbumes (Piume Che Cadono, Se Sto Qui NevicaAntologia Del Medio Mongoholi Nasi...) consolidándo estilos que van desde lo Abstracto y Experimental al Noise, Ambient o la Concrete Music. Este último Microstorie llega tras cuatro años de silencio desde su anterior Conquistare Il Mondo conformando una especie de bloque conceptual apócrifo que en la hoja de promo se define perfectamente:


"There's a unique imaginary behind the sounds of St.Ride that hasn't been planned up for a specific target, It's more like a genuinely surrealistic painting of the decline of post-modernism and the constant corrosion of the middle class, with no sweetening and mercy regarding bourgeois moralities (.....). Is the gathering of two decades of investigation beneath the skin of human frailties, as an heretic mantra, rising from the guts of pain towards to the dissolution of the ego"

Y eso que a priori puede resultar un discurso bastante bombástico y extraño pronto se hace realidad cuando pulsas play  y te enfrentas a los 33 minutos que dura Microstories, editado en Digipack y Digital por Torto Editions. En cuanto al diseño, es obra de un fantástico trabajo fotográfizo del  propio Gusmerini mientras que las labores de mezcla y masterización son cosa de Edo Grandi. Musicalmente S.T. Ride son eclécticos en cuanto al uso de recursos (lo mismo le dan al ruidismo que a la Experimentación, el Ambient o las grabaciones de campo sabiamente mezcladas) pero enfocándolo todo hacia una opresiva oscuridad difícil de definir; a veces en las partes más agrias parece como si a bandas como Controlled Bleeding, SPK y similares los hubieran metido en una inmensa olla hasta los topes de Opioides y su vértebra musical se hubiese descompuesto en elementos al ralentí aunque Microstorie suena onírico, presente y lejano a la vez y no puede desestimarse el exquisito Ambient que despliegan en la mayoría de los temas. 


Dicho lo anterior, catalogar a S.T. Ride puede dar más de un quebradero de cabeza. La personalidad que da lo Industrial es muy Arty pero huyendo de histrionismos monolíticos Noise. Lo que está claro que el duo Grandi - Gusmerini sabe perfectamente cómo deconstruir un tema para que siga sonando el patrón melódico sin hundirlo en un miserere cáustico sin sentido. Sirva de ejemplo la multiplicidad de recursos en "Sole a Natale" que abre el disco: mistérica, alienígena y con percusiones que navegan sobre una pátina solemne de Dark Ambient; espacios para lo robótico ("Annusando lo Spazio") con voces en Vocoder puntuadas por irrupciones Noise pero siempre con algún efluvio Ambient subrayando el todo e incluso metiéndose en terrenos de Prog electrónico. Curioso cómo funden el tema con aires de Gospel herrumbroso.

Sigue "Il Disordine del Tempo", plagada de esos ritmos machacones bailables y,  cosa curiosa, el resto de elementos procesados tanto aquí como en el resto del disco es `muy italiano´ en el sentido de unos Goblin / Simonetti en clave Industrial. El equilibrio que se consigue con los Pads sinfónicos y las bases rítmicas metálicas (efecto lluvia) podría ser la BSO de cualquier NeoGiallo. Se cambia el tercio con las notas de guitarra de "Contare I Colori" que de lo melódico enrocan con lo cadavérico de unas voces exhaladas ultraterrenas y la más marcial aunque dadaísta "La Polvere Brilla". Las voces como digo, cuando entran, tienen ese empaque obsesivo de Gudrun Gut ("Lascio Dietro" o "Detro Il Tento").

Generalmente es difícil abordar este tipo de música desde el formato dúo y que quede bien pero aquí es todo lo contrario. Hay un trabajo compositivo encomiable bajo la superficie ("Nuvole Di Fiato") y son capaces de convivir en un mismo corte partes espaciales y lánguidas con experimentación pura y dura. "Se Ci Si..." y "Fermo a Guardare" por ejemplo tienen toques a un score cinematográfico futurista y en determinados momentos parece como si se hubiera trabajado lo electrónico desde la óptica de la clásica contemporánea o el minimalismo de Cage / Riley... pero claro, cuando entra la guitarra otra vez me vuelven a descolocar. Fantástico por cierto el motivo melódico giallesco en "Fumo Dal Naso", digo de cosas como Zoltan, Umberto y entes por el estilo, aunque solo sea un pequeño atisbo antes de meter bases Dub. 

"Scuote Le Algue", "Nel Cielo Sotto" y "ABC del Tu" finiquitando el álbum, son un compost de todo lo anterior donde hay cabida a melodías con lo que parece un acordeón (intervenido o precesado), aleatoriedad electro deudora de la Música Concreta y en definitiva todo un desafío a oyentes acomodados. RECOMENDADÍSIMA edición de TORTO EDITIONS que va engrosando un catálogo de un nivel alucinante, sin anclarse en un estilo determinado, pero siguiendo una línea de calidad altísima dentro de las músicas arriesgadas.

https://st-ride.bandcamp.com/album/microstorie

https://www.torto.biz/

miércoles, 22 de septiembre de 2021

NIKKA - "ANTIMATTER" (OIGOVISIONES LABEL SKU: OV·13, 2021)

Me he tomado algo de tiempo para comentar este excente 7" de NIKKA por la sencilla razón de que aunque sea corto, la gama de matices y meandros a los que se abre me impedían escribir cualquier cosa a la ligera... y es que no es que me importe la impresión que doy de mí mismo, pero sí me gusta reflejar exactamente la impresión que los demás dejan en mí. Quería esperar un momento especial, y para mí es este, por las razones que sea (mías, personales), en las que afronto Antimatter. Lo primero es bucear en quién es Nikka. Mónica Muñoz (Barcelona, 1974), artista y compositora con gran prestigio dentro de la escena internacional, con momentazos como su pieza sonora de 2016 basada en los sonidos del Delta del Ebro, un microscopio y Pure Data (Arts Santa Mónica). Su discografía es algo difícil de investigar, resaltar quizás Isótopos (2007) por ser su debut y Ep The Baltic Sea from my Window (2017) además de proyectos como Pandemia (2011) y Pandemia Mutations (2012), ambos con otros artistas en colaboración si no me equivoco. 

Como parte de su currículum, realiza residencia en Estocolmo (donde graba el citado The Baltic Sea From my Window) y toca en festivales reputados como pueden serlos Femelek (SP), Sónar (SP), Alphaville (UK), LEM (SP), Fylkingen (SE) , Kägelbanan (SE), FACYL Festival (SP), REC (SP), Swedish Energías New York (USA), Norberg Festival (SE), LunchMeat (CZ), Future Everything (Man), Insomnia Festival (NO), Eufónico Festival (SP), She Makes Noise (SP), Halo Festival (SE).... 



Paloma Peñarrubia quien ya de por sí poca presentación precisa (os recuerdo la reseña de Bromo por aquí) inaugura la serie de curadurías de Noi[she] Edition dedicada a investigadoras del sonido. Antes de entrar en más detalles y a grosso modo, su estilo es una brutal muestra de cómo aunar abstracción con melodía, sábanas contemplativas propias de la IDM con exabruptos rayanos en el Industrial pero contrastando con exquisitos pasajes Pop pero bueno, de todo eso y más comentaré luego aunque adelantar que en ocasiones me recuerda a las artistas que habitan en el grandísimo sello MONIKA ENTERPRISE... sobre todo cosas de Gudrun Gut, Sonae o Beate Bartel (leyendas del Techno Berlinés todas y del avantgarde pionero). Como toda edición que pasa por GranBengala y Oigovisiones Label, hay que describir el trabajo de artesonado del artwork, esta vez distópico collage según la web, pero para mí un un Test de Rorschach realizado al Vacío (¿sabéis qué me contestó al Test el Vacío?.... pues dice que es el `Sueño de un Bosón de Higgs). Limitado a 95 copias, consta de: Cover & inlay on 250gr Materica Clay cardboard // Printed transparency film // Black paper innersleeve // PE protective sleeve // Golden vinyl sticker // Hand-cutted & hand-assembled


Pegas podemos poner pocas... fantástica mezcla / masterización (Julián) y el ya citado acabado solo se ven perjudicados por la corta duración. Tengo que reconocer que me ha gustado tanto que se me queda cortísimo.... pero bueno, así es la jodida antimateria no?. La era de la Antimateria, que cita la propia Nikka con eso de “El futuro del universo es la Era de los agujeros negros, y esto significa, la Era de la Antimateria. Serán los propios átomos los que comenzarán a descomponerse, destruyendo toda la materia restante en el universo. Si Einstein nos hablaba de la dilatación de las fronteras, del espacio y el tiempo…ahora la poesía universal nos habla de Antimateria“.... fantástica forma de meternos en contexto con "Antimatter" que abre la Cara A del single. Sinusoidales ambientes retro futuristas con toques a la electrónica espacial son pronto desplazados por directos y secos breaks, alguna bajada al inframundo Dub y una medición perfecta de los tiempos. Aun no usándose glitches propiamente dichos, hay algo de `perfecta imperfección´ en los desarrollos rítmicos... bases y breaks punteados por líneas netamente SciFi hablan de ese género que tan poco controlo y que dan en llamar IDM pero que yo de forma errónea tildo de Techno onírico. Entiendo ahora perfectamente la curaduría de Paloma Peñarrubia y es que hay un punto de unión Alquímico (Sonoro) entre ambas... un patinar sobre los helados anillos de Saturno con patines de cuchillas romas y oxidadas. Belleza en la Crudeza y nunca perder el ritmo. Fantásticas las 3 o 4 capas simultáneas que van de la mano sin repelerse.


Doy la vuelta al plástico y en "Spage Time" flotan de inicio toques más ruidistas. Las bases se vuelven osteoporóticas y parecen a punto de convertirse en serrín de hueso. Abstracción con golpes percusivos sobre el que se abre una luminosa melodía cósmica al más puro estilo años 70 y la Kosmische. Curiosos los atisbos sinfónicos que podrían recordar a Tomita en estado alterado de consciencia y menos clásico de lo habitual. Por cierto, la juguetona melodía se me clava en el encéfalo y me recuerda a aquel impresionante debut de Orfeon Gagarin (Miguel A. Ruiz).

Poco más puedo añadir a esta excelente edición. La Antimateria existe, yo la he visto. Está en el fondo de tus ojos.

viernes, 17 de septiembre de 2021

MIASMA - "BARCO DE SANGRE" (LOS 80 PASAN FACTURA, 2021)

Volvemos a sumergirnos en fascinante mundo de la Canarias Experimental abrazando otra vez la figura del ahora cineasta Elio Quiroga. Los que más o menos sigáis estas páginas, recordaréis la entrevista que le realicé con motivo de la reedición que LOS 80 PASAN FACTURA hicieron de los trabajos de Quaxar, a los que siguieron los de DUE, musicalmente más estilizados y menos primitivos pero rompedores también. A medio camino entre unos y otros, Quiroga daría rienda suelta a sus inquietudes en el campo del videoarte y `rizaría todavía más el rizo´ con respecto a la experimentación de DUE

Fruto de todo esto sería el proyecto en solitario MIASMA que hunde sus raíces en las postrimerías de los 80 (aunque como luego veremos en la discografía, hay temas de una década antes) donde encontramos al artista canario metido en el campo del videoarte, videoinstalaciones y en definitiva, todo aquello que se centraba dentro del uso del sonido como (cito de su web) `representación artística´. Como arma de primera generación, al igual que en Quaxar / Due, era muy usada la técnica de `intervención´ y `rectificación´ de la cinta magnetofónica... un `DIY demencial, copy or paste, do it or die´ cuyo añejo sabor nos resulta más aspero si cabe hoy día en que nuestros tímpanos son tratados con el mucho más taimado uso de lo digital y es que ni las obras más putrefactas del Industrial de hoy día puede equipararse a los primeros flujos abyectos y oxidados de la manipulación del sonido en los pioneros.


(Quiasma C46, 1988 y Nocturno C46, 1993)

Haciendo un impagable trabajo histórico, Los 80 Pasan Factura rescatan en Barco de Sangre las más insignes creaciones de Quiroga bajo el pseudónimo de MIASMA. Dice el libreto: "se publican aquí algunas de las obras de miasma realizadas en los años 80, que se mueven entre el lirismo electrónico, el ruidismo, la poesía sonora, el performance y la experimentación, concibiendo las construcciones y/o destrucciones sonoras como instalaciones artísticas en tanto espacios de sonido y tiempo, en una propuesta sonora que podría ser el otro lado del cine experimental que maneja directamente el celuloide, manipulando las cintas magnéticas mediante grabadoras rectificadas". Lo cierto es que dándole varias vueltas al CD, es impresionante el grado de abstracción / experimentación conseguidas, muy dignas de unos Nurse With Wound o Throbbing Gristle con muchos menos medios (vaya, que no le van a la zaga a ninguno de ellos). Estamos sin duda ante un trabajo de creación fresco y original que no copia sino retoza en ese cenagal abyecto y brutalmente inabarcable de la Música Industrial primitiva.

De cara al coleccionista, puede ser un quebradero de cabeza obtener información sobre MIASMA, así que es de agradecer los datos aportados en el booklet, especialmente la `discografía oficial´ del proyecto: Uno (1986), Quiasma (1987), Not Installed (1988, Split con DUE), Early Works 1973-1986 (1988), Nocturno (1989) y Faith in 9 Movement (2015). Sobre la instrumentación tenemos: regrabador de cassettes, Korg Poly 800, Casio SK1, Casio VL Tone, Jen Electronics SX2000 y Roland TR505


Los 78 minutos seleccionados se abren con el hit "Barco de Sangre"... y digo hit porque tuvo su repercusión en Radio3 Canarias durante 1988. La letra se basa en una adaptación de un relato de nada más y nada menos que Lin Carter y Sprague de Camp protagonizado por Conan, con(an)cretamente `La Ciudad de las Calaveras´ y que recuerdo perfectamente haber leído en La Espada Salvaje en su adaptación al cómic. Insidioso como un trozo de carne entre los dientes, situado dentro del Pop Siniestroide y la LoFi, se te clava al encéfalo con su ultra languidez vocal. El soniquete del teclado imitando a un violín resulta espectral casando a la perfección con el deje canario de Quiroga exacerbándose la sensación de irrealidad además gracias a la persistente y obsesiva línea melódica repitiéndose Ad Nauseam. Sigue "Almagesto" (tratado de astronomía de Ptolomeo) cuya ejecución sobre sintetizadores subvoltados le hace parecer ir al ralentí. Flotante y con la sensación de que si la escuchas varias veces se irá borrando hasta desaparecer, porta algo litúrgico y gospeliano en su estructura simple pero claustrofóbica (como cuando uno grababa una cinta de cassette y en los espacios en silencio se captaba de fondo lo que había previamente grabado); contrasta la entrada histriónica de "Face to Face" que parece una grabación de campo en unos Recreativos de Videojuegos de los 80, aunque luego entren percusiones y torne hacia algo todavía más extraño e Industrial. Ghost and Goblins meets Throbbing Gristle.

Entramos en los 9 minutos nuevamente subvoltados de "Good Afternoon, Gentlemen", inspirado en 2001, Una Odisea del Espacio. Exquisitamente rudimentaria y casera, juega a transformar los teclados y rieles gracias a las fluctuaciones de voltaje; imposibles subidas y bajadas de ritmo y una angulosidad extrema rompen por completo cualquier atisbo de comercialidad sobre todo por su regusto a minimalismo. La entrada de voces sampleadas de corte Räi recuerdan a la etapa melillense de Esplendor Geométrico aunque solo se trate de algunos segundos puntuales mientras que el clímax final huele a Ambient séptico por los cuatro costados. Más estructura de canción tienen las siguientes "Dark on Dark" y "La Lune Dans Le Carneveau". La primera cuenta con guitarra acústica de Agustín Ricardo Moreno y el sintetizador de Ángel Sánchez, todo para adaptar un poema del autor y abrazar trazas de Prog espacial a lo primeros Neuronium. La segunda, algo más sobria, es un obsesivo poema Post Punk sobre una base difuminada de teclados que no quedarían mal en un disco de Dungeon Synth. Épicamente deliciosa la letra: "y sonríe, con sus sonrisas pintadas sobre pieles carcomidas / Baila con su habilidad y destreza / Y consume pastillas de colores que te harán cambiar; cambiar de color, cambiar de olor, cambiar de ser". Y por cierto, alucinante despliegue de virtuosidad al teclado en los minutos finales.

(impagable montaje en el interior del libreto)

Entramos en la segunda mitad del álbum con la oscuridad opresiva de los sintes subvoltados en "Homotecia", con patrón melódico minimalista que suena como si hubieran matado y resucitado siete veces a John Carpenter y a la octava lo hubieran puesto a tocar Assault On Precint 13 y no se acordase exactamente de las notas. Los siguientes tres cortes, "Ámame", "Sicomoro" y "Miasma Universal" forman parte de la obra / concepto MIASMA UNIVERSAL. Partes dadaístas recuerdan a Antonio Murga y su personal forma de descomponer el sonido... en total, prácticamente 40 minutos que recrean un universo propio, a veces similar a Diseño Corbusier y sus capas de electrónica minimalista. Pero ojo, que aquí hay espacio para percusiones tribales, gemidos de porno softcore, partes marciales, imposibles efectos espaciales, fundidos de Industrial Noise, Lounge y todo lo que se te pueda ocurrir porque las capacidades expresivas de Quiroga son absolutamente demenciales (los 20 minutos de "Sicomoro" por ejemplo).

Termina este imprescindible documento una versión alternativa de "Barco de Sangre" y una composición reciente para voz y aplicación móvil (es de 2015) titulada "Missing You". Poesía deconstruída dentro de una pequeña caja de música, para acabar sonando como Bowie en 8 bits.




jueves, 16 de septiembre de 2021

UNCLE GRASHA´S FLYINC CIRCUS - "OST" (AESTHETIC DEATH; URBSOUNDS; GROM&LORD; VÉVA RECORDS; DEBILA RECORDS, 2021)

Hace cuatro años que vengo siguiendo la trayectoria del fantástico proyecto UNCLE GRASHA´S FLYING CIRCUS desde Praga y manteniendo contacto epistolar digital con Willhelm Grasslich, a quien tuve el placer de entrevistar en un cara a cara que os recomiendo leer (aquí) antes de seguir para que entréis en contexto. Dicha entrevista la hice con motivo del impresionante trabajo Stalinist God que sublima todo lo anteriormente ofrecido en ambos Split, uno con CALF (2016), el otro con el griego Kostadis. El álbum que reseño hoy, OST, es técnicamente el tercero de su discografia y en palabras de Grasslich que lo define mejor que yo, "a reflection, litany and the myth; a struggle, salute and surrender. Ost is mother, cradle and the grave. Ost is a promise or just a bleak vision. This sadness makes you feel that East is the Best and always will be...", o lo que es lo mismo, una nueva incursión o vuelta de tuerca al discurso antifascista / propagandista iniciado en el anterior álbum pero con la ironía y fuerzas visuales de las que hace gala el proyecto. 

Sin ir más lejos, os dejo la lista de agradecimientos para que veáis el sentido del humor (vuelvo a invitar a que os leáis la entrevista para no llevar a equívocos): 

Yoon Yong-Gyu
Kon Ichikawa
Nikolai Kryukov
Manfred Albrecht Freiherr von Richthofen
London Air Defence Area organisation
Ivo Balaďa
Anton Pavlovich Chekhov
and to all eastern mothers who have lost their children

Editado en vinilo en coedición entre Aesthetic Death (UK), Urbsounds (Slovakia), Grom&Lord (Switzerland), Véva Records (Czechia) y Debila Records (Slovenia), se graba durante 2019-2020. Colaboraciones de Ondřej Ježek de los Jamor Studios a los timbales y Tomáš Tosper (drones) junto a grabaciones de campo en la vieja fortaleza veneciana de Korfu. Posteriormente se masteriza por Ralzeil de Vires mientras que el impresionante artwork (pieza importantísima lo visual en UGFC es de Tereza Žižková / Willhelm Grasslich). Por cierto, los créditos vienen en una inlay card que reproduce `The Combat´ de Otto Matousek (1890-1977). En cuanto a sonido y a grosso modo, se trata de una impresionante suite pseudoconceptual de 33 minutos de Death Industrial, Noise y Dark Ambient con toques marciales que recuerdan a los inicios del género; violento, arriesgado y a la yugular, muestra una maestría y una forma de manejar los sonidos que lejos de perderse en larguísimos drones circulares, se prefiere la belicidad de lo directo del primer Neofolk pero prescindiendo de lo acústico e incidiendo en una potente paleta expresiva que recuerda las texturas herrumbrosas de los inicios de Jerome Cauter en ROME (por ejemplo el Ep debut Berlin).

Como he comentado más arriba, es importantísimo el elemento visual y propagandístico en UGFC que usa todas las técnicas visuales a su alcance del Surrealismo, Expresionismo, algo de Bauhaus e incluso Futurismo para batirlos en una amalgama y discurso provocativos siguiendo siempre la estructura `al límite´ del primer Industrial Noise (sobre todo el Martial). 


La breve apertura de "Mother (guilt)" nos pone en situación. Un sampler de lo que creo es un `Sanctus´ sobre el que flotan las percusiones bélicas y un posterior recitado con elementos tan característicos como sirenas anti-aéreas y todos esos detalles que definen un género. El resultado garantizo que pone los vellos de punta sobre todo cuando de forma sutil se engancha con un drone lánguido y apesadumbrado de la guitarra (o al menos suena a eso). Estamos en plena "Mother Lied (Zeppelin Dance)", impresionante ejercicio de Industrial Noise mezclado con soflamas cuasi espirituales... es más, esos cánticos lejanos recuerdan muchísimo a mantras hindúes; aparecen y desaparecen mientras enrocan con unas voces agrias a lo MZ412. Percusiones procesionarias y un clímax perturbador avanzan de forma lentísima a la par que un acople drónico de fondo que te hiela la sangre.

"Von Richthofen's Flying Circus" es pura cacharrería industrial; pulso mantenido de agria electrónica con elementos bélicos (SPK, Esplendor Geométrico, Throbbing Gristle...). Magnífico como va fusionándose de forma sutil con samplers de marchas militares pero dejando resaltar más el Noise (recomiendo auriculares para desentrañar la maraña de detalles que subyacen bajo la superficie). Rompe el tema un sonido disruptivo (más todavía) que araña todo (minuto 6) como si fuese un riff de una guitarra descompuesta y teratogénica... a partir de ahí es más discernible lo que está ocurriendo: un pulso de bases rítmicas, una melodía deformada de aroma oriental y una sinusoidal `vibración subsónica´ de lo que parecen hélices. 


Siguen los monolíticos 13 minutos de "Hüzün Horns", de pausado inicio al más puro estilo Drone Doom... los efectos espaciales, las gotas de agua y los graznidos de cuervos crean un ambiente fúnebre que para describir bien tengo que irme al significado de la palabra turca `Hüzün´, generalmente definida o usada como melancolía, tristeza y desazón durante o tras el desenlace de conflictos sociales intensos, cambios políticos o declives morales / sociales. Todo esto se acentúa con las partes vocales susurradas y el maremágnum Industrial pérfido y nihilista que te draga de forma inexorable llevándose la carne y escupiendo porosos huesos en La Montaña Ósea del Caído... esa brutalífica montaña situada en el Este, cuna y tumba de huesos húmedos llorados por madres de hijos muertos. 

Así se termina OST, con el épico y decadente himno "East is the Best", marcha ominosa con toques a Der Blutharsch y final litúrgico con campanas y cánticos. SUBLIME.

viernes, 10 de septiembre de 2021

HIEMIS - "RADIX" (NOCTIVAGANT, 2020)

"Los temas herméticos del estilóbato se desarrollan en dos hileras superpuestas, a derecha e izquierda del pórtico. La hilera inferior comprende doce medallones, y la superior, doce figuras. Estas últimas representan personajes sentados en zócalos adornados con estrías, de perfil ora cóncavo, ora angular, y colocados en los intercolumnios de arcadas trilobuladas. Todos presentan discos con emblemas variados, pero siempre referentes a la labor alquímica. Si empezamos por la izquierda de la hilera superior, el primer bajo relieve nos muestra la imagen del cuervo, símbolo del color negro. La mujer que lo tiene sobre las rodillas simboliza la Putrefacción".

 El Enigma de las Catedrales. Fulcanelli.

Seguimos con el repaso a la trayectoria de HIEMIS tras lo que fueron las reseñas de su ultimo La Chose y el fabuloso Hyperborea. Tomando esta vez como hilo narrativo el auge de la construcción de Catedrales y la Arquitectura Sagrada, asistimos a un sutil y trabajado cambio en el sonido que no de acabado que continúa patrón, tamaño y sello (Noctivagant). Lejos de la cosmicidad triposa de Hyperborea, brilla en Radix el Dark Ambient contemplativo y luminoso... tras la sosegada apertura pseudo-ritual de "Verbum Dimissum", se pasa a unas cadencias pulsátiles góticas basadas en lo litúrgico grecolatino y occidental (medievo). Así suena "Nox" y su Fulcanéllica forma de disolver la piedra en Alquimia Sonora. No puede ser casualidad que el disco se titule Radix, `raíz o base´ en latín .El suelo como elemento conversivo y línea divisoria entre lo que está abajo y lo que sobresale: mundo e inframundo y el Medievo como punto de partida para un álbum que trasciende al oyente para comulgar con lo Sacro. 

Imposible no poner sobre la mesa El Misterio de las Catedrales o Las Moradas Filosofales del enigmático Fulcanelli a la hora de describir los conceptos sobre los que se asientan los pilares básicos y planos melódicos usados por Hiemis en este riquísimo trabajo aunque es obligatorio advertir al oyente que no se trata de una escucha fácil o para cualquier momento del día, además de que el uso de auriculares es prácticamente obligatorio. Pequeñas variaciones entre un corte y otro son advertidas solamente si estás en estado de apertura total... así y no de otra forma notaras cómo los lamentos vocales cambian en "Scala Philosophorum" para fundirse en un opúsculo ultra siniestro que parece discurrir en el mismo plano telúrico que los ríos subterráneos. 

Como si fuésemos Zahoríes Acústicos nuestra labor es encontrar el Agua Que Suena en Radix... hacer de Junguianos buscadores del saber (enteonautas) en "Libethra" para buscar la FUENTE de la que surge ese elemento alquímico por antonomasia que es El Mercurio. Se hace máxima dogmática para la completa experiencia sonora una purga psicológica y ejercicios de sincretismo neuronal avanzado para desterrar el simple ladrillo sobre ladrillo y acercarse a la construcción / deconstrucción de la Psique Alquímica... esa que busca una Piedra Filosofal etérica y profundamente espiritual. 

Mayestáticos minutos de órgano en la eclesiástica "Toxicum et Venenum", atravesada por unas notas de piano que rozan la estructura monolítica del Dungeon Synth, contrastan con subidas `controladas´ como "Servus Fugitivus" que repite ad nauseam un mínimo motivo melódico que se te clava al encéfalo como una meningitis espongiforme. Una de las cosas que más disfruto con estos trabajos es el toque procesado que dan los teclados, que añaden esa sensación de `irrealidad épica´ que es más complicado de conseguir con las cuerdas o percusiones analógicas... dicho de otro modo, si usar instrumentos reales dan texturas a Música de Cámara, el buen Dark Ambient se beneficia muchísimo de la electrónica teniendo en esta a su mejor arma. Una dualidad curiosa (instrumento real / electrónica) como curiosa será siempre la figura de "Rebis" el andrógino, auténtica metanoia metastásica que hunde sus raíces en el Zoroastrismo, Hinduísmo o lo Platónico. Esa obsesión por lo doble, dual y dualismo nos perseguirá hasta la tumba y es que hasta el ADN es una Doble Hélice.

Ya en pleno proceso irreversible de transformación, Radix acomete su tramo final con "Cum Luce Salutem", musicalmente más sobria que la anterior gracias a unos `vientos cósmicos´ y lejanas notas que nos reclaman como un silbido formado por el aire que sale de la tráquea de un Dios Muerto. Anticlímax perfecto con hálito sinfónico comedido, esto es Dark Ambient en estado puro. Como bucear en magma terráqueo sigue "Caput Mortuum" y sus campanas subsónicas, el paso fúnebre de la angustiosamente lenta "In Hoc Signo Vinces" con buen fundido de cuerdas procesadas o esa brutalífica losa de "Post Tenebras Lux" que se rompe en fuegos artificiales sonoros y allí al fondo... allí al fondo la vemos, 

 "Sentada en un trono, lleva un cetro -

símbolo de soberanía- en la mano izquierda, mientras sostiene dos libros con la derecha, uno cerrado (esoterismo) y el otro abierto (exoterismo). Entre sus rodillas y apoyada sobre su pecho, yérguese la escala de nueve peldaños -scala philosophorum -, jeroglífico de la paciencia que deben tener sus fieles en el curso de las nueve operaciones sucesivas de la labor hermética".

https://noctivagantcollective.bandcamp.com/album/radix

jueves, 9 de septiembre de 2021

SPUTNIK TRIO - "WHAT THE HATE" (RAW TONK RECORDS RT052, 2021)


"Hay gente que lee el futuro en los posos del té o el café... yo soy más de dilucidar el porvenir en las manchas que deja la mierda en el papel del culo y no me irá mal cuando mi apartado postal está bastante lleno y estoy recibiendo multitud de quejas. Cuando recibí los 3 papelitos (por decir algo y es que uno me vino metido en un sobre A4) de los integrantes de Sputnik Trio y los interpreté, no me quedó más remedio que gritar aquello de WHAT THE HATE!." CORONEL MORTIMER, Entrevista en NY JAZZ JOURNAL, 1959.

La sesión que os traigo se graba en La Mina Estudios (28 de Febrero, Sevilla). Grabación y mezcla son de Nacho García en los Happy Place Estudios (Sevilla). Artwork de Colin Webster y referencia número 52 ya para Raw Tonk Records en su particular estilo de digipacks fabricados a mano.

A siete años de aquel debut homónimo con Raw Tonk Records o la molécula ampliada con Colin Webster en Spain is the Place (2016), con paradas en directo en Live Betrayal (2016, Sentencia Records), pues ya tenía ganas de una continuación y escuchar el desarrollo natural en el sonido del trío Tejero (saxo), Serrato (contrabajo) y Díaz (batería). Primeras escuchas me reafirman en una cosa y es la mejor a todos los niveles de una mezcla acertadísima que se basa en la dureza y sequedad del sonido. Es como si se hubiera encapsulado el álbum y en ambiente de laboratorio le hubieras extraído la humedad. Duro, compacto y seco... no hay pausas de hidratación, resultando de ello una inmediatez que ayuda muchísimo en esas partes virtuosas de Tejero / Díaz abordando el saxo con sordinas imposibles (por ejemplo "Morguel Cry", hasta el punto de que el saxo baja al espectro de lo percusivo, y lo percusivo sube a niveles de viento haciéndose ambos casi indistinguibles). Esto permite dejar huecos amplísimos para que el contrabajo suba a la superficie de forma violenta, ya sea en momentos de desnudez de la cuerda pellizcada o con ese roce plañidero del arco (ese descenso mortuorio al inframundo acuático de "Time Hunters"). 

Si eres seguidor del Free Jazz pongamos desde Coleman hasta nuestros días, debieras estar de acuerdo en que si algo destaca en What the Hate es la dificultad de encasillamiento en una escena u otra (europea o americana) y más complicado todavía es establecer un período de la historia. Marcando una línea argumental que pivota alrededor de la mólécula Díaz / Serrato antes, durante y después de la descomposición de Orthodox como trio a duo (ahora otra vez trio), es muy palpable el crecimiento de ambos músicos y lo que antes podía indicar algún leve filo romo o pequeña tosquedad, se ha limado hasta resultar fluído y fresco, cosa que curiosamente no pueden decir muchos que llevan toda una vida dedicada a lo Avantgarde. Por tanto, es importantísimo el fundido del Doom de Orthodox en el desarrollo de Sputnik Trío ya no en estructura, sino en disolución absoluta de las estructuras... si antes había una cierta querencia por querer navegar dentro de un diálogo asequible o algún pequeño corsé sutil, por fin y de forma natural se llega en What the Hate a la emancipación nihilista de un sonido circular completo... es decir, ellos mismos deconstruyen, derrumban y crean a placer; dueños y señores de sus designios y no me cabe la menor duda de que si este milagro (entrenamiento) alquímico ha sucedido ha sido por la impresionante paleta expresiva de alguien como Ricardo Tejero, soplador del Ultramundo y Alfarero de la Saliva que Suena. 

Le da lo mismo alargar las notas hasta parecer nanas fúnebres que acortarlas en ráfagas cortantes; usar sordinas infrahumanas que alcanzar altísimas notas y motivos melódicos Coltranianos o incluso tarareables al más puro estilo Ayler (los menos en este álbum). Creo que lo que mejor define What the Hate con respecto a anteriores trabajos del trío, es que forman un TRIÁNGULO EQUILÁTERO perfecto. 


W........................ H A T

Los 8 minutos del homónimo "What the Hate" no dejan lugar a dudas. Abriéndose con percusiones minimalistas (pequeñas ráfagas de la caja) y el saxo alto en terrenos propios de Parker o Brötzmann, destaca la cada vez más depurada (control) técnica de Serrato al contrabajo que para mis orejas tiene un pellizco parecido al de Barry Guy o al menos su manera de moldear me remiten a sus primeras composiciones con el sello Inktakt. Sube muchísimo la intensidad, se añaden de elementos de Free Europeo actual con fuertes y paquidérmicas bases rítmicas donde brillan las fantásticas mini melodías abstractas en sábana de Tejero (allá por el minuto 4) sobresaliendo como la pus en una herida infectada del tejido conectivo de la potentísima percusión de Díaz que lejos de bajar el ritmo sube el pulso para que el saxo se explaye en una segunda parte (minuto seis o así) mucho más americana (Coltrane / Coleman). Impresionante cómo se funde la percusión con los punzantes andares del contrabajo en un solo muro rítmico; inexpugnable farallón sonoro que curiosamente conforme avanza nos trae el lado más melódico de Tejero que baja su afinación casi al tenor e incluso podría darle al clarinete. 


T H ..........................E

"Shade Break" es ante todo un impresionante y triposo viaje oxidado por el espectro bajo del sonido. La batería se convierte en ese ente antropomorfo y estilizado que los críticos especializados llaman PERCUSIÓN mientras que la sordina y el contrabajo tocado con arco se funden de forma natural vibrando dentro de un mismo espacio. Si te vas a la lejanía para captar el todo, se trata de un drone a tres bandas rayano en el Noise con remaches de la Impro más salvaje (esa que en mi humilde opinión no está tan lejos del Industrial). Es por ello que cuando ya por el final surge la melodía circular del saxo te da la sensación de que has estado a punto de palmarla y alguien te ha tendido un cable... vaya barbaridad Tejero aquí y qué manera de medir los tiempos. Vueve a homenajearse la figura de Dolphy en "A Call for Eric" que para mí podría estar en un disco de Hidden Forces Trio. Lo más cerca que vamos a estar del Hard Bop es aquí, en las sincopadas notas de saxo, las fantásticas líneas de bajo y la saltarina batería... y yo, que no soy especialista en nada, no tengo claro si Tejero acorta sus notas para parecerse a la trompeta de Freddie Hubbard o está haciendo justo lo contrario y empuja la bolita de espirómetro más y más alto. No me da tiempo a pensarlo demasiado porque se pasa rápido a "Mongrel Cry".

Como si fuera la maquinaria de un puñetero tren, así va arrancando a trozos. Todo constreñido al mínimo en sonido pero máximo en peso molecular. Tejero sopla tanto sin sonar que en vez de los pulmones se le hinchan los testículos; el toque de la cuerda de Serrato es tan gordo que tarda dos Kali Yuga en ir de derecha a izquierda y juraría que a Borja se le ha caído la cartera con las monedas y las llaves en la caja y ahí anda rebuscando 5 céntimos. Minuto 4 y estamos en pleno ensayo de la Spontaneous Music Ensemble reducida a trío (bien pudieran ser Trevor Watts, John Stevens y Barry Guy por lo que a mí respecta). Moldeado de texturas que van adquiriendo el empaque del chirrido de un columpio oxidado por la niebla en el londres de 1966. 


H ........................ATE

Improvisación a la británica en su más pura esencia aunque de forma lenta e inexorable se va preparando el terreno (el arco, la bajada del tempo...) para la malsana, lenta suite final que ha dado en llamarse "Time Hunters". 15 minutos de Drone Doom Jazz a lo The Kilimanjaro DarkJazz Ensemble, The Mountfuji DoomJazz Corporation, Ensemble Economique, Bohren & Der Club of Gore o los mismísimos Orthodox. Un flujo constante de sonido que se rumia una y otra vez en soterradas líneas que se elongan. Platillos tocados de forma espaciada y un bajo destensado y tocado con arco son toda la base de música de cámara que necesita Tejero para soltar un largo ejercicio respiratorio de (venga, me lo invento) Kunkalini Jazz que bien pudiere haberse grabado con digeridoo tocado en una hormigonera. Ligeras variaciones que se disfrutan más con auriculares que hacen la sensación acústica más táctil... digamos que se convierte en una experiencia interactiva y todo tu ser vibra (parece que tienes a Borja rozando los platillos de bronce dentro de tus tímpanos, a Serrato tocando el bajo con tus cuerdas vocales y el aire de Tejero saliéndote por el culo como una maldita flama tórrida de Agosto).

Atentos a cómo va subiendo el bajo a partir del minuto 10 en un loop apabullante de sensaciones mántricas. Un puto viaje meditativo al fondo de tu entrecejo de aúpa; el contrabajo se acaba mimetizando en una zanfona, Borja toca el bronce de forma casi sugerida al más puro `campanadas de muerte´ mientras Tejero ha pasado a fundirse con el aire y lo mismo no es Tejero y es una Shruti Box o  ya no se sabe lo que es aire y lo que es Tejero o incluso Tejero es una Shruti Box de Aire. 

Uno de los discos del año. WHAT THE HATE.

https://rawtonkrecords.bandcamp.com/album/what-the-hate

https://sentenciarecords.bandcamp.com/

lunes, 6 de septiembre de 2021

LORD SUMMERISLE´s Postum LIBRARY OF THE OCCULT EDITION UNBOXED..........

Todo vuelve. Aquí no se deja nada atrás. Es increíble pero llevo escribiendo sobre Postum de LORD SUMMERISLE desde 2014. Desde que en 2013 reseñé la cassette debut de Llord (aquí), comencé una especie de flujo epistolar digital a través de email con David Trillo. Pronto llegaría un largo texto sobre una banda que parece no existir nunca en el momento presente sino en los recovecos del pasado y futuro... así pues lo manifesté en la presentación que hice de ellos por estos lares:

https://lamuerteteniaunblog.blogspot.com/2014/08/lord-summerisle-cronica-de-una-banda.html

Aunque parezca mentira, cuando creía muerto y enterrado el proyecto escribí sobre ellos en KARATE PRESS con motivo de la reedición de Postum y bueno, como no lo tengo digitalizado os dejo por aquí el asunto:


No quedando ahí la cosa, de la noche a la mañana me vi involucrado en la edición en casete de la demo de Ulls en 2017 tras poner en contacto a Trillo con Eduardo de Féretro Records. Poco después llegaría el excelente Cumbia de Llord y la impresionante y lisérgica puesta en largo de Ulls en el soberbio Anoia´s Apodera. Para más locura, giro 360 grados y sin esperarlo aquí me encuentro...... sí, has acertado, haciendo una especie de unboxing de la edición de Postum en Lp de Lord Summerisle. No me digáis que la cosa no tiene miga. DISFRUTAD de esta inacabable historia que nunca sucede en el momento adecuado sino cuando los astros se alinean. El encargado de hacer realidad este asunto es el prestigioso sello inglés  LIBRARY OF THE OCCULT de Tom McDowell que lanza pequeñas pero impresionantes tiradas limitadas que son puro arte oscuro... os recomiendo que si estáis interesados corráis porque sus ediciones vuelvan. Además del vinilo también ha salido en cassette pero me temo que en el momento en que escribo estas líneas esté todo agotadísimo... invocad a las artes oscuras a ver si aparece una copia.

Para vosotr@s, vuelve Postum más glorioso que nunca con Branca Estudio y la jodida Librería de lo Oculto. Dejo que las imágenes hablen:










(Summer Solstice Yellow Vinyl)



https://brancastudio.bigcartel.com/

https://libraryoftheoccult.bandcamp.com/album/postum



FARER - "MONAD" (AESTHETIC DEATH ADCD 077, 2020)

Desde Holanda, FARER recogen el testigo de la banda Menhir formada más o menos en 2012, cambiando de nombre y enfoque (afortunadamente) en 2019 para sacar este brutalífico Monad como debut en AESTHETIC DEATH. Con abstracto artwork de Niels Verwijk, la música de estos holandeses es tan angular como su diseño estético y así lo demuestran a lo largo de 53 agrios minutos (masterizados por James Plotkin), mixtura de Black, Drone y Doom de unos músicos que para nada me son ajenos: Frank de Boer (bajo y voces) y Sven Jurgens (batería, percusiones) forman parte de los soterrados ORTEGA, banda que lleva un montón de años soltando su particular bilis y y que pegarían el pelotazo de fama con el ya algo lejano 1634 (2010), discazo que os invito a redescubrir si no lo conocéis. Por otro lado, tenemos el bajo de Arjan van Dalen y sí, habéis adivinado bien, no hay guitarrista y su labor es quintaesencial para el desarrollo / construcción sobre la que pivotan como trío hacia todos los ángulos posibles de lo extremo.

Si bien no me gusta la palabra conceptual sí que se sigue una línea argumental que creo que la banda la explicará mejor que yo: 

"Traversing the absolute – Monad is a testament to suffering. Heavy grinding riffs and deep pulsating rythms; a restless stirring. Amidst all these layers we hear the human voice as a primal wordless scream – the shock of being. We feel the dissonance of forces vying for existence and the harmony of lightless oblivion. Whispers of unfathomable truths emerge from the static. Farer presents a tactile experience of the grim and brutal cycle of creation and destruction. There is desperation and anger, but above all a greater comprehension of the eternal patterns reverberating through flesh. The relentless driving layers of crushed sound offer no respite. In resonance is the movement of great mass. The vocals are brutally honest and raw. Complex and utterly bleak. A confrontation with the void".

El disco lo abre un monolito de 13 minutos llamado "Phanes" y su profunda, ciclópea distorsión raya en el Noise. Los riffs del bajo están doblados (incluso triplicados) en varias líneas dando la sensación de caída en barrena a la que sumamos una voz inhumana que caracolea entre los redobles de la batería al más puro estilo francés de los Aldebaran o Ataraxie. Arrancan la melodía tras mecer durante tres minutos un vómito eléctrico... y lo hacen a lo grande con una batería enchufadísima (se sale a lo largo del álbum) y unas texturas que recuerdan a Ortega pero mucho más sucios y Black.  Otra de las características de su sonido son pequeñas partes ambientales deudoras de la música Industrial y el Noise.... en este "Phanes", cuando vuelven a recuperar la melodía del inicio lo hacen mucho más ralentizados, resaltando el obsesivo riff circular del bajo y bajando el tempo a niveles de Funeral Doom (algo así como los portugueses Process of Guilt), pasando luego a un largo, litúrgico fade out alucinante con una especie de cántico o sábana mortuoria en segundo plano y la base rítmica aplastando todo lo que se pone por delante. PHANES, el Primogénito, el Primero que Nace. Origen de la Creación y Padre de la Noche Órfica.

Acentuando el Noise, con un fantástico loop pulsátil subsónico, sigue la agónica "Asulon", dueña y señora del más funesto y oxidado Drone Doom... de lentísimo desarrollo, destacan las voces limpias al más puro estilo Neurosis repitiendo `ad nauseam´ un pegadizo mantra. Cuando estalla la batería y sube la mala hostia... joder, cuando estalla la batería y sube la mala hostia se nos viene un regusto a alquitrán al paladar. Impresionante cómo FARER le toman el pulso al tiempo subiendo grado a grado la temperatura sin grandes aspavientos de virtuosismo; simple electricidad y sonido que se inflaman hasta estallar. Como en una forja sonora, enfrían en caliente lo conseguido subiendo la afinación del bajo hacia el Black Metal más atmosférico y nihilista para a continuación y de forma sutil, a lo primeros YOB (Catharsis o Ellaborations in Carbon), oxidarnos desde dentro. 

Para cuando te salen los toques a óxido en la piel no te queda nada a salvo dentro.


"Moros" da un respiro a las orejas. Sinfónico a su modo con lo que parece un teclado (no puedo ubicar con precisión el origen) se va fundiendo en un trémolo agudo del bajo que hace de sístole de 3 minutos. La diástole llega variando el enfoque y subiendo mucho más lo que sospecho es un bucle / loop de las cuerdas del bajo tocadas mediante arco (no puedo quitarme de la cabeza a Megaton Leviathan). Un solo latido, 5 minutos y el resto, una vorágine intensa y rápida en tierras Sludge. Finiquita el asunto "Elpis", la Esperanza... Spes, el Mito de Pandora y la redención a través de un corte que no juega al despiste ni un solo instante. La plúmbea percusión marcando el paso como si de un disco de Funeral Doom se tratase, mientras el bajo se distorsiona hasta ser casi irreconocible en la lejanía. Para cuando el riff nos vuelve rebotado de vete a saber qué trucos de las pedaleras, es un filoso chirrido ultra acoplado y la paleta expresiva resultante de añadirle una desgañitada voz nos lleva a ese submundo donde es casi imposible distinguir el Black de otros elementos de música extrema. 

Lo importante es que a pesar de subir, ya nunca más volverás a encontrar la superficie. Soberbio álbum de FARER.


version cassette / 2lp en Tartarus: