miércoles, 17 de febrero de 2021

ELSEHOW - "PATTERNS" (SUBMARINE BROADCASTING COMPANY SBCA053, 2020)


Si bien es verdad que no estoy demasiado metido dentro de la escena del SynthPop actual, este Patterns de ELSEHOW editado por Submarine Broadcasting Company, mismo sello que IYARI y su excelente Hozro (aquí), me tiene encandilado. Detrás del nombre del grupo se esconde Piero Delux desde Bruselas;  temas muy melódicos que se revisten de esa capa cinemática tan característica del estilo, más nostálgico y ensoñador que oscuro de por sí, pero con la suficiente experimentación a los sintes como para tocar tangencialmente el post Kraut tardío... ese que iría mutando hacia el Shoegazing y similares y mimetizándose en mil y un estilos. Un notable oasis entre tanto ruido y se ha editado tanto en CD como cassette. 

Patterns se va abriendo tras las escuchas en su abigarrada simpleza. La melancólica voz de Piero ancla su timbre en la New Wave más amable resaltando los detalles Ambient que consiguen perfectamente que vueles (literal). Reiteradas escuchas muestran una base que podría recordar a Vangelis revestido de Pop. Precioso el piano de "By This River", uno de los puntos álgidos del disco que reinterpreta la versión de Eno, Roedelius y Dieter Moebius (de Before and After Science, 1977) con una pátina espectral que parece querer girarse hacia la Dark Wave. Luego himnos como "Life´s What You Make It" (versión de Talk Talk) son lo suficientemente complejos como para entrar en el terreno de lo Arty. 

Atemporal, preciosista disco que va soltando cortas piezas muy trabajadas. Desde el Electro Pop inicial de "Multiply" con voces en vocoder (recurso usado de tal forma que me viene a la cabeza Steve Wilson en solitario o los últimos Anathema) a la exquisitez bailable de "Inertial", con su toque a Depeche Mode. Fabulosas "Cinetic" o la Krautiana "B2". Luego es cierto que hay cosas que me cuestan más, como ese deje a Phil Collins en la voz de "October", lo cual no es ningún problema en sí... la base musical es fantástica y pocas pegas pueden ponerse. "Scent" se mete de lleno en la electrónica más New Age de los 80 y sale más que victoriosa la mezcla con el Post Punk electrónico menos bilioso mientras que "Round" es posiblemente de los mejores cortes del álbum (con permiso de "Warm"). Vocoder lisérgico, bases rítmicas sinusoidales al más puro estilo progresivo (electrónicamente hablando) de algunos grupos de Kscope.

Hay más, pero te toca a tí juzgar. Para mí una pequeña joya escondida como demuestra la versión de "It´s Shining Today" de Scott Walker... oscura y arropada por siropes agrios. Recomendable usar auriculares.

https://submarinebroadcastingco.bandcamp.com/album/patterns


martes, 16 de febrero de 2021

TRAÇSONOLOGY - "Nou composicions a partir d’una partitura gràfica d’Adolf Murillo" (LÍQUEN RECORDS LRCD016, 2020)


Como siempre, LIQUEN RECORDS no me lo pone fácil a la hora de abordar una reseña de alguno de sus discos en catálogo. Traçsonology es de largo una de sus ediciones más complejas y como no me gusta tirar de corta/pega, os voy a dar aquí mis impresiones personales. Hace unas semanas me terminaba de leer el libro En el Maelmström de David Toop, varios de cuyos capítulos ilustrarían a la perfección lo que quiero expresar con este texto. La unión siempre porosa entre improvisación y artes plásticas hunde sus raíces en la noche de los tiempos (cualquier cultura que se precie tiene sus ejemplos), y algo de eso debe saber Adolf Murillo que parece haber dibujado su partitura gráfica con tinta de calado cuneiforme... o bien usa ese lienzo atávico que conecta lo esquemático con el mito, el esbozo con la ideación y la improvisación libre como punto de partida con el que traer a este lado de la realidad sonidos que habitan en el espectro (des)dibujado de la realidad.

Cada artista que participa con su `interpretación personal´ de la citada partitura, lo hace desde su óptica sonora particular, y no siempre los esquemas se repiten. Si bien hay argamasa de Impro pura y dura, también se usa la glosolalia, el jazz o la electroacústica hasta crear un TODO que sin duda pertenece a ese agreste campo, inclasificable la mayoría de las veces, que responde al nombre de Arte Sonoro. Tal como el bebé recién nacido viene al mundo desnudo, provisto tan solo de ese cordón umbilical que lo conecta a la Cueva Madre, las creaciones sonoras que aquí se presentan vienen todas de una misma Madre Gráfica. 

La Psique de cada uno de los músicos/artistas implicados funciona a modo de `torno sonoro´ (otras veces alambique) donde la raíz desoxirribonucleica es la materia dúctil (el dibujo de Murillo) con la que se trabaja. Luego, por supuesto, está el tercer elemento... porque en toda buena historia hay un tercer elemento en discordia (no podía ser de otro modo) que es, como puede suponerse, el oyente; ese que armado de su calculadora sináptica teclea las notas musicales para finalmente pulsar enter y obtener algún trozo bien delimitado de la partitura gráfica. Del Mito al Logos... y date la vuelta.

El oyente es el último filtro. Esa esponja o malla que mira el dibujo y escucha el sonido ya transformados en Producto empaquetado. El proceso de creación se ha dejado atrás y falta saber si lo que resulta es algo que puede vivir fuera del ámbito angular de lo académico... dicho de otro modo, si tiene musicalidad. 

Visto el plantel de artistas que participan, ya puedes ir del tirón etiquetando a Traçsonology como disco de culto:

Luis Alejandro Olarte (electrónica) abre el disco con "Sueño con Guirnaldas". La sensación volátil de la electrónica crea volantes y serpentinas en caída libre de cierto cariz Gamelan. Hipnótico y oscuro, el tema va discurriendo en circular (ouroboros) pero con esa pátina onírica de la electroacústica más oscura... esa que coquetea con el Dark Ambient y construye soundscapes cuasi cinematográficos que aquí me recuerdan muchísimo a los primeros trabajos de Miguel A. Ruiz (Orfeón Gagarin). Sigue Josep Lluís Galiana con "Acromática Mandala de Bisectrius en Moviment", con un saxo tenor que juega a la ruleta rusa consigo mismo... es decir, Galiana suelta un torrente de notas y saliva y conforme están vomitándose a este mundo, él decide cuál vive (en sonido) y cuál muere (silencio). El sustrato detrás de este flujo inverosímil de Galiana hunde sus raíces en la New Thing hasta el punto de que micro-melodías parecen atarse para crear melodías mayores (esa sensación de `mandala que suena´) pero nunca estancarse. A partir del tercer minuto, el saxo va despojando de estructura y desplazando lo melódico tal y como pudiéramos ir desprendiendo pétalos de una flor (o deconstruyendo un Mandala). 

(Galiana)

Josué Moreno (Synthesis digital algorítmica y grabaciones de campo. Programado en Max 8 usando objectos de la bach library en el transporte público de Helsinki) nos trae su particular estilo autodefinido como ‘Urban Sonic Acupuncture’. El título del tema es bastante esclarecedor... "Street Wind Chimes Etude" se desarrolla en una cascada tubular bajo la que discurren graves (y grávidos) pulsos vibrafónicos. Con cierto paralelismo al Gagaku japonés y a la música cortesana china, escuchar con auriculares resulta toda una experiencia por la grotesca dualidad entre los agudos y ese sonido de `dragado´ procesado tan característico de los trenes y estaciones de metro. Contraste con "Pirámide de Lluvias" (voces y electrónica) de La Cris; Doo wop sobre Bases y Breaks discurren sincopadamente, invirtiendo el discurrir del tiempo para crear una textura acuática con aroma a Dub. Excelente.

Rosa Soler & Josu Izco (flauta baja y clarinete bajo) llevan su propuesta al extremo con "Cadmio" de tal suerte que en determinados puntos casi parece entrar algo de electrónica (engaño de los oídos). Como si estuviésemos recorriendo la gráfica original con un cútter romo, los chirridos atacan con la potencia de un Digeridoo conectado a energía telúrica. La flauta permanece impasible en una zona bajísima del espectro sonoro mientras el clarinete nos va rematando con su introspectivo Mantra. ¿Se puede tocar un instrumento de viento mientras haces Throat Singing?.... no lo sé, pero aquí puede estar el ejemplo. Continúa Bartolomé Ferrando con "Dikiadondonka" (poesía sonora, voz) en lo que se me antoja la más alucinante panoplia de glosolalias, ecolalias o similar que he tenido ocasión de escuchar (y son unas cuantas). Palabra, pensamiento y voz conforman el ruido de los recovecos de unos intestinos sometidos a la presión del gas de la descomposición. Eso sí, el peristaltismo está invertido y al final no está la boca, sino el Mito de Babel.

(Rosa Soler)

BRAIAN TRIO son Jorge Cabadas (guitarra eléctrica), Luis Escribano (contrabajo), Josu Izco (clarinetes), Rosa Soler (flautas) y Chema Pastor (percusiones), arremetiendo con toda la fuerza del Free más salvaje en "Taraganya". Impresionante y adictiva mezcla entre el Jazz contemporáneo europeo, el Downtown Neoyorquino, los devaneos de Frith a la guitarra y Henry Cow, pero vertebrando sobre una base tribal (jungla) que me recuerda a Don Cherry (en Codona por ejemplo). Muy interesante lo de esta agrupación a la que tengo que seguirle la pista.

Avelino Saavedra  (shakuhachi, cuenco tibetano, plato y pedales de efectos) se mete por mis fosas nasales, nada contracorriente por mi líquido cefalorraquídeo y de buen rollo me deja en el tronco del encéfalo el equivalente a 3 kilos de dinamita con metralla. "Refracción A.M." primero me suelta los empastes con el vibrar del cuenco, para luego sacarme de este lado de la realidad con los pedales y el alucinante sonido del shakuhachi. Extraterrenal o hipnótico sería quedarme corto porque lo de Saavedra aquí verdaderamente trasciende estilos; estoy completamente seguro que los latidos que entran en la parte final del tema, esa sístole/diástole eternas, responden al recorrido casi físico que Saavedra realiza de la partitura gráfica de Murillo. Ojalá durara más.

(Adolf Murillo)

Mª Elena Riaño & Adolf Murillo (piano acústico, objetos encontrados y electrónica) usan el piano como campo de pruebas al más puro estilo Cage. "Con-traç-tes_" funciona tanto como melodía para una caja de música séptica como nana de cuna para un bebé autómata. Unión tremebunda entre lo acústico y lo electrónico, cierran por todo lo alto un disco que me ha dejado sobrecogido en muchos aspectos. Expansión, contracción y melodías angulares en un poliédrico pulso con el instrumento. 

Muy, muy recomendable:

http://liquenrecords.com/2020/11/06/tracsonology/

viernes, 12 de febrero de 2021

JAVIER ARNAL - "THE LIARS" (AUTOEDICIÓN, 2021)


La nueva entrega de Javier Arnal y Vera Acacio en forma de álbum es una espectral maraña ruidista, a la sazón llamada The Liars, y con invitados de excepción de una extraña banda )dicen ellos), pero que yo creo que de existir, son como la mítica Isla de San Borondón... o quizás sean músicos que habitan en la Calima y solo pueden verse si las circunstancias son las propicias. 

La primera pasada me pilla de sorpresa; siento tras los 45 minutos que me duelen las mandíbulas y que he estado apretando los dientes todo el rato de forma excesiva. A la decimonovena escucha estaba cubierto hasta los tobillos de polvo de hueso procedente de mi esmalte dental triturado hasta el hartazgo. Aunque luego me adentre más a fondo, la sensación que tienes en el disco es que un tipo fabricado de moléculas (Carbono y tal) y que venía de hacer unos discos muy pero que muy apañados, ha decidido que qué diablos, que él también quería experimentar... y así nos vamos a encontrar lisergia garrula, ritmos motorik aquí y allá, ambientes homiliescos y una fiereza fuera de lo común con acoples tan salvajes que se roza el Drone en algunos momentos. 

Primero fueron Canciones Defectuosas (aquí), que acabaron mutando de forma somática hacia Tus Besos (aquí) (juro que llegué a pensar "Querrá este tipo follarme?"). Nunca puedes fiarte de un ser antropomorfo semejante. Si a Lee Van Cleef le faltaba un dedo, a Javier Arnal las cuerdas vocales se le han trenzado en una sola... una sola que a ritmo de Hurdy Gurdy guturalísimo evoca a artistas como Lanegan, Waits, Micah P. Hinson y otros habitantes de las ciénagas. Cuando ya creía que lo nuestro iba en serio, resultó ser El Impostor (aquí) y yo, que tengo vocación de Santo y soy capaz de hacerle un puñetero bocadillo de caramelos pictolín a Javier si él con eso consigue sosiego no me esperaba, juro que no me esperaba, un disco tan bueno y del calado de (en mayúsculas) THE LIARS.

Como si de un chiste se tratara, un vasco, un danés, un madrileño, un catalán, una francesa y una australiana (no, no es un chiste Tipical Spanish) son la metáfora definitiva, el asalto metempsicótico a la fama, la última burla del impostor hacia un establishment de mierda en el que el objeto (entronización del vinilo como arma de control poblacional) se ha comido a la música. Esa que te dice que un tipo que llena cantimploras con el aguja de los cactus y cuyo refugio (La Casita Rosa) sirve para irse a grabar desnudo un temazo con la Magnética Presencia de Vera Acacio ha sacado uno de mis canditados ya a disco del año. Por cierto, impresionante como siempre la masterización de Julio Senmove (SÜDBLOCK ESTUDIOS) que respeta el canallesco ambiente sin emborronarlo ni dejarlo demasiado prístino... lo deja tal cual, con sus tropezones... y es que digo yo que lo que uno vomita porque no quiere puede ser la subsistencia alimenticia de otro.

El formato canción ha mutado en The Liars hacia otro lado, y me explico. Sí, también hay canciones con estructura definida pero lo que prima es un enriquecedor hálito lisérgico más ácido que el zumo de 100 pilas de litio sulfatadas. La vértebra del disco es el lánguido uso de los pedales de distorsión que a modo de sudario eléctrico agasajan al oyente con una muralla que a más volumen que le des, más física que se acaba convirtiendo. "Sweet Dreams" sutura heridas mediante hilo de echo, fuzz y sustain. Teclados oníricos de fondo avituallan el Spoken Word animalesco de Arnal, que usa su garganta como cámara de reverberación. 

Si me pellizcaran los pezones con unos alicates en una sesión de interrogación de la CIA, citaría la influencia de Carlos Desastre y sus ejercicios con la poesía, pero pronto entra ese Country desbocado de "The Liars", tan cargado de ambientes sureños, tan embebido de detalles Psych aquí y allá que cuando el tema arranca en toda su plenitud, con la voz en segundo plano de Vera siento levitar mis cojones.... sí, así es. A veces me levitan los cojones de felicidad cuando escucho algo que me eleva tanto. Se quedan ahí, suspendidos como esos viejos juegos en los que mantenías unas pelotas en el aire mediante un tubito que soplabas... y juego a contar cuántos segundos dura la levitación y hostias, porque no fumo, pero podría usar el espacio entre huevo y huevo para apoyar un cigarro. "The Liars" empieza como una canción sureña y acaba desparramándose de electricidad malsana por los cuatro costados; la batería más que tocar parece contener con arreones/golpes algo que se le está viniendo encima.

Ojito con el sincopado ritmo de "Dulce de Algodón". Simple y a la yugular, mitad poesía, mitad susurro, Javier algo de que dice que "pierde cosas por los rotos de su bolsillo", y vuelvo a acordarme de 713ºAMOR, y siento la crudeza de una guitarra que quizás se afinó en otra década. Como un pistón, puro Noise Rock como hacía tiempo que no escuchaba. Letras, silbidos, acoples y glisandos teratogénicos te sacan el alma como un alambre sacaba los sesos a los antiguos egipcios que eran dignos de mortaja. "Black Trees" no habita en el Tiempo Corriente sino en un lugar alternativo cargadísimo de Opiáceos. Funciona como Blues, como Balada e incluso como Vals. La puedes bailar (la percusión de orquestina invita a ello) o puedes ser uno de esos que observan en la esquina más alejada del guateque, ron en mano, pitillera en bolsillo, ladilla en gónadas, úlcera en estómago, cáncer (escondido) en víscera, oración en mente, estampita religiosa en la cartera, filia en contención química... algo así como una versión más musical de la colaboración de SUNNO))) con Scott Walker pero igualmente drónica.

Y así, como el que no quiere la cosa, "La Belleza" se permite lanzarse por derroteros de Kraut Psicotrónico (Space Rock aunque no te lo creas) en una inamovible melodía que avanza como un tanque al más puro estilo Heavy Psych. Salvaje, primitivo, instrumental y aerodinámico. Diez minutazos de caída libre que no desmerece en nada al Noise rock a la japonesa. En todo disco de estas características hay que redimirse, y la redención llega con "The Train", que se va abriendo en clave de Desert rock al más puro estilo Yawning Man o al menos a mi me lo parece; riffs de guitarra que parece humo salido de pebeteros con olor a Palo de Santo, doble juego de las guitarras, una apuntando a Orión, otra al centro terráqueo, y una batería introspectiva a media distancia entre ambos puntos. El nivel de alteración cognitiva es inversamente proporcional a leerse a Castaneda puesto de LSD, y si crees que sabes qué es esa sombra que hay en esa esquina, que por cierto no debiera estar ahí, posiblemente ha llegado la hora de que cojas tu jodido tren. Yo te pago el billete. No vuelvas, o te recibiré con una bala de algodón... una para cada fosa nasal. Disparo mortaja lo llamo yo.

Para terminar, "Fin" realza el cariz exploratorio y experimental del álbum, con voces en alemán y un fade out que vuelve al inicio del disco creando un Ouroboros perfecto. La Realidad es esa... Te Jodes.

Para conseguir el disco, puedes contactar con Javier en su página de Facebook. Si tarda en contestar es que no tiene cobertura en la cuneta.

https://www.facebook.com/javier.arnal1

martes, 9 de febrero de 2021

ELUCUBRACIONES DE UN INDIO BORRACHO, de J.G. ENTONADO (AUTORRELATOS, LIBROS DE LA CAVERNA, 2020)

Quien más o menos siga el Blog debe ya de conocer la figura del multiinstrumentista J.G. ENTONADO y su Alter Ego excretal ARÍN DODÓ. Multireseñado por estas páginas en todos sus estilos y variantes, desde la Improvisación Libre más Performática al Free Jazz salvaje, lo cierto es que Javier es una figura tan abstracta y difícil de euclidinar como lo pudiera ser un Poliedro Kobold. Así que si en música el tipo es difícil de catalogar, os podéis imaginar qué puede llegar a escribir en este recomendadísimo "Elucubraciones de un Indio Borracho", preciosamente maquetado y puesto en papel por LIBROS DE LA CAVERNA.

Con títulos tan sugerentes como "Si Abres mi Cerebro encontrarás a un Mendigo" o "Textos para un Idiota", Entonado engancha una idea delirante con otra, una reflexión imposible con otra, así hasta colmar casi 70 páginas de un librito que se lee de un tirón pero que puedes abrir por donde quieras, coger un párrafo y profundizar hasta el infinito. Letras de canciones (algunas ya conocía), elucubraciones, pensamientos, disquisiciones, ideas paranoides sacadas de las tomas falsas de Kramer contra Kramer y mucho más, me váis a permitir (bueno, más bien es Javier quien debe permitirme) un ejemplo de genialidad:

"Egregio miembro de la masonería
Don Estanislao Ortiz de Guevara
alcanzó un grado máximo en su obsesión
por el culto a la cortesía.
Engalanado con un frac y su chistera
no dudó en amputarse el brazo izquierdo.
Desecho de rabia y dolor
consagró su vida a un experimento:
pegado su brazo como apéndice craneal,
era una prolongación de su espalda
de su mente
de su realidad.
Contento con este aplique 
consiguió su meta:

saludar con la mano 
a la vez
que reverenciaba;
esa fue su mejor treta".

Ah, y recuerda... Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

Podéis conseguirlo aquí: 

lunes, 8 de febrero de 2021

RICARDO TEJERO & JOSE MARÍA PASTOR - "LA ÚNICA FORMA DE NO MORIR" (lA tAtUcErA, 2020)


 "Toda memoria te fue arrancada. ¡¡¡Recuerda…, El arte, la música, toda creación surgen de cosas que para otros son tedio, objeto abandonado en el desván desde hace siglos¡¡¡". Alfonso Blanco

Pocas presentaciones necesitan el saxo alto de Ricardo Tejero y la batería/percusión animista de Jose María Pastor. Ambos músicos forman parte de ese gran colectivo trashumante que existe en la Península y que se conecta por puntos de energía invisible y telúrica. Habiendo tenido el saxo de Tejero en varias ocasiones a menos de un metro de mi cara, soy consciente del impresionante abanico de recursos y posibilidades que ofrece, y si bien es cierto que (al menos para mí) la improvisación libre se disfruta más con el aspecto visual (ver de dónde o cómo diantres se produce ese extrañísimo sonido que te embite casi de forma física), La Única Forma de no Morir, que así se titula el disco, encapsula para la eternidad una fantástica sesión grabada el 28 de Agosto de 2020. 

Siempre que escucho discos de este tipo en los que se alinean y combaten vientos con percusión, me es imposible no acordarme (os váis a equivocar, no voy a decir Interstellar Space de Rashied Ali/Coltrane) de MU, de mis venerados Don Cherry y Ed Blackwell. Y me explico... (ejemplo extrapolable a los duetos entre Galiana y Saavedra); la abstracción complejísima de la música obedece más a un moldeado tribal que al Free Jazz, dicho de otro modo, cierto cariz campestre y pastoral sale a la superficie de entre islas de puras ecuaciones matemáticas sonoras. Y una de las grandes bazas para que esto ocurra es siempre la percusión, en este caso un enchufadísimo Chema Pastor que reduce a serrín mediante frotamiento dos baquetas de hueso, sin dejar la más mínima opción a que el fósforo se transforme en luz por lo Fatuo.

Pero ojo, no me vayáis a malinterpretar. El Free Jazz eclosiona en varios puntos del disco de forma volcánica, pero no quiero adelantarme. Voy por partes.

LA TATUCERA edita el disco en un bonito digipack con diseño de Aida Navarro y un texto en el interior de Alfonso Blanco. La calidad del sonido es prístina y no se pierde un detalle y lejos de usar renombradas figuras para masterizar y tal, han sido los propios Chema Pastor y Tejero quienes se han encargado de todo el proceso. 

Llegado a este punto, y tomando el conjunto de La Única Forma de no Morir, hay dos líneas/discursos que corren en paralelo. Por un lado, los usos de los silencios, sordinas y partes metálicas del instrumento de Tejero a modo de percusión, mas los inabarcables recursos percusivos de Pastor, remiten sin duda al mítico baterista británico John Stevens (Spontaneous Music Ensemble) en sus discos más experimentales y mínimos con reducido grupo de integrantes. El otro lado del sonido de Pastor/Tejero se nutre muchísimo de la escuela de la AACM (Association for the Advancement of Creative Musicians), del primer Braxton e incluso descensos al espectro tenor del sonido de Albert Ayler en algunos determinados puntos. Otro ejemplo de todo lo que hablo es el impresionante saco de discos que existen en los sellos italianos Black Saint / Soul Note de mediados de los 80 y 90 con duetos y discos solistas (Steve Lacy con Mal Waldron, Roscoe Mitchell con Muhal Richard Abrams, Julius Hemphill con Warren Smith...). Equilibrio perfecto que se sale de cualquier etiqueta simplista.

"Cualquiera de los Tres" abre el disco tal y como lo termina "Ahora sí que soy como el Agua".... en un drone de viento que en el primero crece y en el segundo decrece hasta el silencio. El saxo de Tejero amputado en sordina que más bien parece mortaja exhala lo que parece ser un lenguaje incipiente. Sonidos de cascabel, roce de platillos de Chema Pastor acompañan el transitar entre los muertos del saxo, que desconocedor de qué idioma se habla en el Otro Lado, se esfuerza en rozar las cuerdas vocales para no emitir más que esbozos tal y como el traqueostomizado se reeduca a lo verbal. A los 5 minutos la criatura se despierta a la realidad como el llanto de un Recién Nacido. Sobre una manta cálida de la batería juega Tejero a llorar con saliva. El tempo es lánguido, inerte y el color cerúleo. 

Sigue "Tan Borracho y Desmemoriado", cuyo comienzo es tan lejano que diríase parte del horizonte. Pastor hace ahora uso de la caja y los platillos mientras gorgorismos en circular de Tejero dan la sensación de colutorio selvático. Sube el volumen de los instrumentos y coqueteo con el Afrojazz étnico de Cherry. Alucinante como los vientos emulan trompetas, rompen por el lado soprano en mini atisbos melódicos o dialogan de forma contenida en su entereza sonora ya completa de saxo alto. La percusión es muy apretada, sincopada y tan angular como un cristal de cuarzo al microscopio. Bellísimos los dos últimos minutos del tema, haciéndo Tejero respirar su instrumento en una melodía en espiral inversa que pone los vellos de punta mientras la batería contrapuntea a placer.

El homónimo "La Ünica Forma de no Morir" es una explosión Ayleriana en toda regla. Casi puedes tararear la melodía. Pastor, que hasta ahora estaba contenido, estalla y arremete con furia la batería en lo que perfectamente podría haber sido una de esas grabaciones primitivas de ESP DISK... vaya, que me recuerda su pegada a Sonny Murray. Mejor no definir con palabras y que lo escuchéis por vosotros mismos. Free Jazz en estado puro con una parte estremecedora de Tejero (minuto 6 o así) que es pura New Thing. De ahí hasta el último segundo, Pastor no deja de batallar con la batería ni un nano segundo, contrapunteando, apretando la pegada con una rapidez que el instrumento se convierte en una máquina de vomitar clústeres en racimos alucinantes.

Vuelve el ambiente onírico. "Recuerda..." mezcla broncíneos sonidos de lo que parecen platillos rozados y tejemanejes de Tejero en la parte alta de su instrumento.... esa que hace moverse a los empastes de sus raíces. El silencio y el espacio son la argamasa que sostiene el complejo diálogo en la apertura, que lentamente va dando paso a una juguetona parte central de un virtuosismo que quita el hipo. La compenetración es tan alta que me lleva a reflexionar sobre eso que dice David Toop sobre si la improvisación puede o no ser totalmente libre en tanto en cuanto es creada antes en la cabeza (reflejos, formas de pre-pensamiento) y por tanto responde siempre a un estímulp previo. Aquí no sé lo que es, pero madre mía cómo el inicial caos amorfo se convierte en un ejercicio compenetradísimo y coherente conforme avanzan los minutos. 

Dos músicos en estado de gracia que en "Ahora sí que soy como el Agua" van construyendo a base de microtonos; alargando cada vez más las notas hasta que lo que parecían elementos aislados toman forma y saxo/batería se disuelven en agua, y el agua ya se sabe que se evapora y luego llueve, y vuelve a vivir. Acaso quizás ser agua es LA ÚNICA FORMA DE NO MORIR.

https://latatucera.bandcamp.com/album/la-unica-forma-de-no-morir

miércoles, 27 de enero de 2021

Violenţă Domestică - "CEPHALAEA" (TERATOGEN T6.0 / AESTHETIC DEATH RECORDS ADCD 069 , 2020)

Empecemos con las presentaciones. El austríaco Dr.Winter es la persona detrás de este perturbador projecto de Dark Ambient, Noise y Power Electronics que responde al nombre de Violență Domestică, editado tanto en Cd como Lp entre los sellos Teratogen y Aesthetic Death. Diseñador gráfico y artista audiovisual, Dr. Winter es el encargado de portadas de discos conocidos como son los dos nuevos de In The Woods tras volver a la palestra y reformarse, Ewigkeit, Disastrous Murmur, CultedV:XII, cuyo Rom, Rune and Ruin os reseñé por aquí:

http://lamuerteteniaunblog.blogspot.com/2020/07/vxii-rom-rune-and-ruin-odium-disciplina.html

Cephalaea, técnicamente el tercer largo de Violență Domestică, bebe de esos acetábulos perversos, políticamente incorrectos y contextuales con los que juegan WhitehouseSutcliffe Jügend, Ramleh (es decir, cuarto y mitad todo de William Bennett), un espíritu EBM y nunca perdiendo de vista ese sustrato pseudo-metalero en cuanto a estructura (no sé, quizás a bote pronto se me ocurren los Plasma Pool o los lenajos ya Katar con Paradigma Digitized). Habituales de sellos como Crucial Blast, Cold Meat Industry y demás sabrán a lo que me refiero... en esencia lo que prima es una aleación muy bien trabajada entre Black Metal e Industrial, además de que el impoluto sonido marca de la casa de Greg Chandler en los Priory Studios siempre es un aliciente.

De entrada, la portada de Cephalaea es brutalífica y explícita como pocas. Un perfil masculino donde resalta un cerebro hecho a base de mierda. Un zurullo asentado en el casco óseo da bastante idea del objeto-denuncia que tenemos entre manos. Malentendido en algunos otros medios, Violență Domestică es una hostia a mano abierta contra la misoginia, la violencia doméstica y otros grandes males sociales como el alcoholismo. Con ese coqueteo siempre con lo pornográfico, los asesinos en serie y las perversiones sexuales en las letras habría que retrotraerse a lo que es historia del Power Electronics y bueno, tampoco voy a resumir yo aquí los orígenes y vicisitudes de todo un género pero hay nombres que hablan por sí solos (Smegma, Rudimentari Peni, Nurse with Wound...). 

Siempre suelo fijarme en las coincidencias. Generalmente no decido cuándo reseñar un disco concreto sino que dejo que sea mi `interior´ y circunstancias personales las que manden... así que bueno, a tenor de que justo anoche estuve viendo el tremebundo documental Titicut Follies (1967) de Frederick Wiseman sobre el Bridgewater State Hospital para pacientes etiquetados como "criminally insane" (prohibidísimo, censurado y llevado a juicio y que no ha sido hasta hace unos años que ha podido visionarse en toda su cruda y áspera totalidad), creo que estoy en el modo mental receptivo perfecto para reseñar este disco.

Dentro de la mitad metalera del sonido, ese que se adentra en las guitarras distorsionadas y las bases EBM, es imposible no acordarse de Godflesh, Laibach o Ministry, aunque sin duda las pistas de baile del inframundo berlinés claman su parte de gloria. Antes de hacerle la colonoscopia de rigor al disco, aquí las declaraciones de Dr.Winter"All secretions by Dr. Winter under the influence of Porn, Wine & Noise. Fuck You: the human race in general, but especially right-wing radicals, left-wing radicals, religious scum, music elitists and similar narcissistic wasters, pimps, sex traffickers, sex tourists, rapists, child abusers, scum beaters and similar vermin"

Cephalaea es un bilioso parque de atracciones sonoro de 47 minutos dividido en 16 cortes que transitan por un carrousel de emociones diversas. La apertura de "Cradle Song" en modo caja de música pronto añade una base Noise marcando un turbio augurio en el periplo vital del recién nacido. La inocencia del bebé totalmente ajeno a cómo la vida, lo social y las drogas pueden acabar moldeando brutalmente su psique. Así suena el inicio, contrastando con el final del disco "Grave Song", versión para órgano del "Marche Funebre" de Chopin. Agradecer a Dr. Winter el Fade Out de silencio de "Paracetamol" para la resaca. Vómitos, estertores y escupitajos adornan "Pain", de ritmo marcial bailable, guitarras rasgadas a la alemana (Die Krupps) con ese característico modo `ametralladora´ que va adquiriendo la base rítmica. Más sucia resulta "Room 79 (Reentered in 2020)", bastante bizarra en conjunto con ese contraste entre teclados casi infantiles (insistentes ascensos/descensos de simples pianos), música de cámara y un arrastrado arranque de voces Black Metaleras. Si hay algo que destaca en Violenţă Domestică es que nunca se pierde la melodía y el disco es más pegadizo que un sudario de protones.


"The Mourning After" se lanza directamente a la RetroWave. Techno lustroso donde brillan en la oscuridad los chispazos de los zapatos de tacón metálico sobre pista de baile oxidada y ecos a la teatralidad circense de Laibach mediante. Igual pero en un tempo letárgico, "Mood Swings" sirve de inexorable puente hacia "Curing the Incourable", tema que me recuerda una barbaridad a ese olvidado supergrupo conocido como THE NULLL COLLECTIVE y hago un inciso para recordar a todos aquellos grupos que quedaron olvidados y cuyo espíritu flota en Violenţă Domestică... Wraith of the Ropes, Uncertainty Principle, Hlidolf, Torture Wheel o los proyectos menos funeral y más cósmicos de Stjin Van Cauter. Por cierto que en mayor o menor medida, todos estos grupos y músicos acaban conectándose de alguna forma con Aesthetic Death en su árbol genealógico.

Sin perder fuelle, otro puente instrumental con bases industriales ("Aroused") y pasamos a la melancólica "Rendeadvous with Jane Doe"; melodía circular del piano, voces propias del Black atmosférico y un soniquete de fondo parecido a un Theremin. Como si se tratara de una remezcla, justo a la mitad del tema arranca una base bailable al más puro estilo Sopor Aeternus de su última etapa erótico festiva (de La Chambre D´echo en adelante). Vuelve la EBM con "Love at first Sight", la inclasificable y experimental "Mary" (construída a base de golpes metálicos secos, melodías simples y cortas, diversos samplers y una voz muy a lo Laibach) y el mini himno mitad metal, mitad electrónica "Venustraphobia".

De aquí hasta el final ("Inevitable Course (MMXX)", el apocalipsis en la pista de baile de "No Way Out", "Futility" y las dos citadas al principio), Violență Domestică siguen ahondando en esa particular aleación de electrónica, metal y experimentación que cuando se ralentiza incluso recuerda a los dioses underground Zaraza

Otra muestra del eclecticismo rompedor de Aesthetic Death.


lunes, 25 de enero de 2021

FRCH - VcTR (OIGOVISIONES LABEL, 2020)


Oigovisiones Label sigue con su cuidadosa selección de Electrónica experimental, Ambient y espíritu DIY dentro de una serie de trabajos marcados por una poderosa vitalidad contracorriente. Sello fuertemente vinculado a la escena malagueña de la Performance, las Artes Plásticas, Escénicas y lo Audiovisual, pero abierto a su vez a lo internacional, esta vez es el turno de FRCH, nombre bajo el que se esconde el artista mexicano Fermín Martínez, cuya mejor carta de presentación diga lo que yo diga aquí es su propia y recomendadísima página web:

https://www.ferminmartinez.com/

Como prácticamente todas las ediciones de Oigovisiones que he ido reseñando, ahondar en la biografía de estos artistas interdisciplinares puede ser un auténtico quebradero de cabeza máxime teniendo en cuenta que suelen luchar en la guerra de guerrillas sonora del underground más soterrado; ese que pulula por salas ignominiosas, extrañas exposiciones de arte, micro escenas y en definitiva, carne de comuna noctámbula de esa que acabas conociendo si te mueves por los mismos espacios en sombra. Dichos espacios tienden al anonimato, justo al contrario de la escena de la Improvisación Libre y el Free Jazz, prueba de lo cual es el uso de acrónimos y juegos de palabras mínimos en contraposición con la grandilocuencia de los escudos heráldicos del apellido en el Jazz. Dudo que la ausencia de vocales en FRCH y VcTR no obedezca a alguna razón contestataria; para mí (o al menos así lo percibo), es una forma tanto de colectivizar (borrando a la vez lo individual) como de reflejar la ausencia de melodía patente (motivo/score)... porque al fin y al cabo los 11 cortes suenan así. Metafórica y acústicamente "han perdido" las vocales que lo vertebran y entre golpe, onda y ruido intuyes que otros han sido omitidos aleatoriamente mediante la todopoderosa batuta de la Diosa Azar. Sigamos.

VcTR cuenta con un espectacular diseño por capas de GRANBENGALA cuidado hasta el más ínfimo detalle hasta el punto de que desplegar, tocar y sentir el disco antes de ponerlo en el reproductor es una jodida gozada. Para los que necesiten datos técnicos aquí va el resumen: Die cut diptych on 250gr Splendorlux white paper / Inlay on 240gr Pink Popset cardboard / Printed transparent acetate / Black paper bag for Cd / PE protective sleeve with OV sticker and Hand-cutted & hand-assembled.


Enmarcado dentro del concepto de la Sonoplastia, prefiero describir el disco con mis palabras so pena de andar mareando al personal. Durante poco más de 40 minutos, Fermín desplaza el foco de atención del oyente de un posible punto central a cosas que van pasando en la periferia. El centro como lugar de poder pierde totalmente su estatus para relegar el trono a lo sinusoidal, a las idas y venidas de los generadores pulsátiles de ritmos que huyen de la Línea Recta. Porque la Línea Recta es la Muerte en sonido al igual que lo es en el papel de un Electrocardiograma que dibuja una Asistolia. Curvas y ángulos son los que reinan en pura colisión con nuestro cuerpo (tanto a nivel acústico como físico en los graves) agitando nuestros receptores orgánicos para percibir el grueso, tetánico flujo contínuo de glitches, errores y tonos amputados de agudos en un sensacional tratamiento del sonido (en modo alfarero post industrial). Eso sí, impresionante como siempre la labor de Rubén Suárez en la masterización.

Ese maremágnum aterrador que invade al oyente juega a la Paleidolia Sonora de tal suerte que cada vez que escuchas el disco lo percibes de una forma distinta; digamos que lejos de sonar a una Muzak de Electrónica y Ambient, es justo al contrario... eres tú el que suena. El disco es una piñata de serpentinas modulares, impulsos, protones y electrones en cópula divina que al contacto con el cerebro del oyente lo van moldeando a placer según designios personales. No es el oyente el que escucha el disco sino el disco el que escucha al oyente... como si de los altavoces salieran unas manos invisibles que entrasen por las fosas nasales hasta el cerebro, desanclaran la primera vértebra (Atlas) y lo hicieran girar en un torno hasta el punto de poder moldear la Arcilla Sináptica Neuronal de nuestra masa gris. 


En parte el conjunto me remite al impresionante Imperfect (2016) del pionerísimo Juan Antonio Nieto con alguna salvedad. Fermín tiene la virtud de crear una segunda capa oscura y ominosa (casi Dark Ambient) difícilmente perceptible sin el uso de auriculares. Aunque pueda parecer extraño, el uso de errores, glitches y elementos disruptivos que destrozan de forma perpendicular la trama sonora no hacen más que reforzar un cierto aspecto melódico de conjunto que transita de forma casi subconsciente pero no por ello menos amenazante. 

Dicho de otra forma, VcTR es un disco oscuro, con trazas rítmicas pseudo-bailables (a niveles reptilianos) y que arremete de forma holística y pseudo farmacológica. La electricidad puede ser muy sexual y la perversa cópula establecida por Fermín es bienvenida como una dádiva de extática.... inmanente sábana o sudario de partículas cambiantes que sin dejar de lado las directrices y dogmas de lo Industrial, se permite el lujo de no caer en la fealdad (no por ello menos necesaria) del Harsh Noise Wall... es decir, convierte las ondas serradas, sinusoidales o del tipo que sea en elementos antropomórficos. 


Es difícil quitarse de encima la plástica emoción de estar asistiendo a una pintura sonora (aspecto muy antiguo ya y bastante tratado por ilustres como David Toop). Los pulsos metronómicos del sexto corte por ejemplo nadan en la abstracción y no es hasta que la suma de las partes es percibida a nivel neuronal que conformas el paisaje completo... como esos dibujos realizados por códigos de numeración. Hay melodía en el caos y no puedo quitarme de la cabeza una grabación que escuché hace tiempo de la noche en la que el Reactor 4 de la Central de Chernobyl se fue al garete.... era una grabación de una entrevista o algo parecido y la lluvia de partículas/radiación dejaba una especie de impronta sonora cercana a la lluvia o a la estática/ruido blanco/rosa y demás tan usados en la electrónica. La huella en este caso era sonora y a la vez física porque el entrevistado contaba que notaba en su piel una especie de "lluvia seca"

¿Es VcTR algo compuesto o captado?. No lo sé ni es de mi incumbencia. En resumidas cuentas, y siendo estricto tampoco sé si VcTR es un disco de música o mi nuevo Amigo Imaginario.

lunes, 11 de enero de 2021

AETHERIUS OBSCURITAS - "MÁRTÍR" (GRIMM DISTRIBUTION 058GD / PARAGON RECORDS PRG-33064; 2020)

Octavo álbum hasta la fecha de los longevos húngaros AETHERIUS OBSCURITAS, formados en 2002 y que poco a poco han ido limando esas similitudes en su sonido con Burzum para enclavarse en algo más pulido y melódico. Mártír, que así se llama el disco, bebe muchísimo de la ola nórdica de los 90 de los primeros Satyricon, Dimmu Borgir o Gehenna, lo cual queda bastante patente en esa apertura y desarrollos ya clásicos en "Ilyen a Vér" o esas abruptas cabalgadas a lo Dissection (y con interludios, parones atmosféricos de teclados mediante) de "Marthyr", temazo de regusto clásico que muestra a una banda ya curtida en los instrumentos.

En un inicio proyecto en solitario de Viktor Vágvölgyi (Arkhorrl), pronto se acompañaría de la batería de Zson además de varios músicos más para los directos. Sonido limpio y nada embarrado, a pesar de lo cual no se pierde nada de atmósfera en los gélidos pasajes de "A Vén Végvivő", con toques a Dissection incluso. Los sincopados ritmos de las guitarras con lentos pasajes recuerdan muchísimo a Immortal también, y aunque no se metan por terrenos Folk, sí que supura cierto aroma Pagan en el abordaje agreste de la guitarra acústica de "Az Igaz" y su posterior derrame melódico. Esos contrastes entre melodía y brutalidad están muy bien medidos y cada uno de los cortes de Mártír pasa por diferentes fases, puentes y y estribillos, que además se adornan a la perfección con algún canto esporádico o detalle de sintes.

Amantes de los Blast Beats agárrense las gónadas con "The Frozen Lake of Eternity" y sus efluvios cuasi Emperor (falta lo sinfónico, eso sí)... maravilloso por cierto el interludio espectral de teclados y medios tiempos, solo de guitarra inclusive. "Lidércpalota" sube la intensidad todavía más haciendo que otro nuevo puente melódico de teclados resalte como una pepita de oro en medio de alquitrán. Para que me entendáis, creo que lo más parecido sería el Nemesis Divina de Satyricon o For All Tid de Dimmu Borgir. Es encomiable la calidad que tiene el disco en cuanto a composición... mira que hay bandas y proyectos, pero los húngaros Aetherius Obscuritas lo han bordado.

El tramo final pasa por la acústica y de raíz medieval "Beyond the Walls", cortada en seco por "A Harag Lángja" y su circular riff de guitarra en modo Permafrost, que se asienta sobre unos extrañísimos ululares metálicos de teclados y el doble bombo apuntando a Orión. "Destiny: Unknown" sigue la misma tesitura y "Pulzár" finiquita con una outro experimental de teclados catedralicios y cánticos que se disuelven a penas son esbozados. Muy buena.

Por cierto, coedición entre Grimm Distribution y Paragon Records, Pit Art en el CD, jewel case con libreto de 12 páginas y pocos datos técnicos más tengo. Los seguidores del Black Metal de los 90 van a disfrutar de lo lindo. Impresionante ejercicio de género que os va a encandilar.

https://grimmdistribution.bandcamp.com/album/058gd-aetherius-obscuritas-m-rt-r-2020


ECLIPSE OF THE SUN - "BRAVE NEVER WORLD" (SATANATH RECORDS SAT291 / MORE HATE RECORDS MHP 20-347; 2020)

Grata sorpresa la que me he llevado con la banda húngara ECLIPSE OF THE SUN que venía en el último paquete promocional recibido desde SATANATH RECORDS. Formados en 2008 bajo el nombre Duath y más orientados hacia un Death Metal de corte melódico, cambian radicalmente hacia el Doom/Death noventero tras los consabidos meneos de formación (cuarteto), de nombre, y añadir detalles épicos a su sonido. 

Sacan su primera y homónima Demo (2011), luego el Ep de 2012 Symbols y dan el salto al debut al largo con Deimonion (2015), no siendo hasta el pasado 2020 que sacan este fabuloso Brave Never World que os traigo por aquí. Satanath Records y More Hate se encargan de la edición en Jewel Case con Pit Art y bonito libreto/artwork de Emese `Durcka´ Laki. Grabación, mezcla y masterización corren a cargo de Dániel Szöllösi, alma máter del proyecto sin duda al encargarse de la composición, voces, teclados, guitarras y letras.

¿Y a qué suenan estos Eclipse of the Sun?. Bien... coged a los My Dying Bride del The Light at The End of The World, con esas sábanas lánguidas de teclados épicos y apocalípticos... esos guitarrazos espaciados, brutalíficamente melódicos y uso dual de las voces (guturales y limpias). Añádanse toques del Epic Doom de bandas como Solitude Aeturnus, primeros RevelationSolstice, Candlemass y quizás algo de los desconocidísimos Mirror of Deception. La vértebra de los temas es muy buena, denotándose temas trabajados en profundidad moviéndose todo dentro de una pátina decrépita, nostálgica y típicamente Doom/Death. Por fortuna, las voces limpias son muy buenas (algo así como en Count Raven), un elemento que suele ser crítico cuando hablamos del Epic Doom.

Así, de forma inexorable, "Pillars of Creation" avanza con esos pétreos riffs de guitarra al más puro estilo inglés, con base de teclados y la entrada de una fantástica voz limpia creando esa atmósfera atemporal tan característica el Epic Doom. Las voces guturales se van alternando con las limpias y la base rítmica pone cuerpo a una apertura como mandan los cánones. No es original pero sí jodidamente adictivo. "Things Called Life" es posiblemente el corte que más me remita a The Light at the End of the World (también A Map of All Our Failures) de MDB con esa sensación claustrofóbica (mérito de las guitarras) de sudario sonoro. Destacar también los esporádicos toques catedralicios que le meten a los teclados, simples pero muy efectivos.

"Brave Never World" sube el tempo; guitarras distorsionadas y de repente, una bajada abrupta compatible con las cotas del Funeral. Doble bombo de nuevo y ecos leves a Katatonia. Bestial cómo se coquetea con el Gothic y el Dark. Es encomiable cómo conforme avanzan los minutos ECLIPSE OF THE SUN se tornan más complicados de etiquetar... creo que lo mejor está por llegar y su proceso de madurez no ha terminado ni por asomo. Así, hasta el final, se suceden un himno tras otro. "Not a Symbol" roza el Funeral Doom mientras que "Home", con larga intro de guitarra sola (acompañada de cantos de pájaros) y estructura de rock gótico, es ultrapegadiza, contrastando con el monolito que resulta "World Without Words" con algún que otro aberrunto finlandés por ahí (Swallow the Sun).

"Death of Pan" añade sinfonicidad y aumenta exponencialmente la epicidad decadente en un sincopado avance que nuevamente recuerda a My Dying Bride. Piano, voces susurradas y una ejecución maestra con la voz limpia en tonos altos que se te clavan en la masa gris tal y como lo hacían Warning. "Era of Sun" finiquita por todo lo alto un disco más que notable de una banda que si sigue a este nivel dará mucho que hablar.

Muy recomendado.

https://satanath.bandcamp.com/album/sat291-eclipse-of-the-sun-brave-never-world-2020

http://eclipseofthesun.hu/

sábado, 9 de enero de 2021

JAVIER HERNANDO - "JARDÍN NÁUFRAGO" (LA OLLA EXPRÉSS LOECD031, 2020)

Siempre me invade el miedo escénico cuando tengo que hablar de determinados artistas. En esta ocasión, para colmo, me veo en la tesitura de sentirme doblemente acongojado... una, porque JAVIER HERNANDO es pura leyenda pionera de la electrónica de este país, y por otro lado, un grandísimo y admirado comunicador con un blog de referencia (posiblemente el mejor blog de este país) como lo es Ojos de Músico Extraviado

Nunca es fácil intentar transmitir algo sobre gente que lleva media vida haciendo esto mil veces mejor, pero siempre es un gustazo poder soltar cosas sin ningún tipo de presión académica. LA OLLA EXPRÉSS ASSOCIACIÓ CULTURAL de ELI GRAS (fabuloso eso de Weird Music Providers since 2002) edita el quinto disco de Hernando en un precioso digipack con diseño de Ángel Lalinde y prístino sonido gracias a la masterización de Albert Guitart (alb-estudi.com).

Javier comienza andadura musical allá por 1979 (Xeerox, Melodinámika Sensor), produce programas en Radio PICA (Los Silencios de la Radio), lleva adelante el mítico sello Ortega y Cassette... vaya, que digamos que esa ambivalencia músico/divulgadora me recuerda a David Toop del que precisamente me ando leyendo En el Maelmstrom; un detalle al que volveré un poco más abajo. Parte integrante por tanto de la experimentación barcelonesa, editando trabajos en Toracic Tapes, Geometrik, República Ibérica Ruidista, y por tanto a caballo siempre entre esa evanescente línea que iba del Post Punk al Synth y de rebote a lo Industrial y (con mayúsculas) LA VANGUARDIA MUSICAL.

Justo en el momento en que escribo estas líneas y suena de fondo otra vez Jardín Náufrago, la mente vuelve a divagar e irse a ese capítulo maravilloso de Toop donde habla de la pintura y su relación con la improvisación libre. Tomo ejemplo de la figura de Joe Harriott (pionero en la introducción de las formas abstractas en el jazz británico) y su obsesión con la Free Form dentro de una época en la que vanguardias, antipsiquiatría y demás lindeces iban de la mano. Acto seguido leo en la hoja promocional del disco de Hernando: "las ilimitadas posibilidades del medio musical electrónico fundiendo minimalismo, ricos paisajes sonoros... una colección de temas que se dirían creados mediante la técnica pictórica de la pincelada gestáltica".  

Para mí por tanto no hay escuchas casuales. La unión de psicología, pintura (física o etérea en cuanto a la mente como lienzo psíquico) y música en un determinado momento (algo así como si lleváramos mi vida como reseñador amateur a un eje de ordenadas y coordenadas) marca una extraña línea que aunque a priori deforme en la distancia bien pudiera emularse a una pintura monocromática realizada mediante la técnica japonesa del Sumi-E. Casualidad o no, ayer por la tarde me doy un paseo, me cae un aguacero demencial encima, pero encuentro dos curiosos discos a precio de mercadillo; uno es del compositor francés Pierre Vellones (1889-1939) y otro de Thomas Bloch. El primero pionero en el uso de las Ondas Martenot, y el otro en tocar ese Shawarma sónico extrañísimo de la Glass Armonica. El disco que pillé, es un homenaje sonoro a la figura del pintor vanguardista de origen bieloruso Marc Chagall, y donde Bloch además usa también las Ondas Martenot. Otra vez pintura, psiquismo y proto electrónica.

Serendipias intrascendentes aparte, la Muzak arquitectónica sobre la que construye Javier Hernando su Jardín Náufrago remite muchísimo a ese minimalismo extraño de Cage, Riley y demás caterva en boga, pero también muchísimo a la  Clásica contemporánea y al Gamelán en la pátina percusiva de algunos tramos. Lou Harrison podría ser un buen punto de partida y así se capta en la inicial "Exorama" donde extraños sonidos de desconocido origen podrían estar sacados de una grabación apócrifa de Cage. Que me amputen dos dedos si no suena todo acristalado, como metido dentro de una cámara de Permafrost Sónica vibrátil y profundamente circular (cuando meto lo de profundo, lo circular adquiere el carácter de `cónico´). New Age para robots oxidados, una melodía preciosa se abre paso al más puro estilo Popol Vuh (pero sin ambiente litúrgico) haciendo patentes las influencias Alemanas en todo este farragoso texto que os estoy soltando. Hernando moldea el sonido a la perfección en su torno (nuevamente) gestáltico, pictórico y antipsiquiátricamente evolvente. 

"Port Radium" sin embargo remite más a los experimentos electrónicos e industriales de los 90; atravesada holográficamente por sinusoidales detalles de electrónica a la Berlinesa (venga, digo Kraut aunque me prometí no nombrar esa palabra este año), plagada de sábanas oníricas cosidas mediante una suerte de Techno Ambient a lo Schniztzler, se hace más que patente el poema de Hugo Von Hofmannstahl que acompaña el interior del digipack: "Olas de metálicos ríos / con todas las palabras de sortilegio tal / a las puertas del sueño yo te arrojo"). Sigue "Entre Veredas" con sus juguetones ritmos reminiscentes de la Toy Music y los ecos espaciales de los compositores aelmanes y francobelgas (cruce entre Irmin Schmidt en Toy Planet y los trabajos de Zanov, Michel Magne o Patrick Vian), o la nana universal "Novilunar", apta para mecer y dormir a bebés planetarios. 

Música para amamantar a las estrellas o para recorrerte descalzo las Líneas de Nazca como peregrinación nocturna.

Otra de las virtudes de Jardín Náufrago es su perfecta medición de los tiempos. Justo cuanto termina una primera parte del disco más introspectiva y melódica, "Vista Rasante" abre con un amenazador  y apocalíptico uso de los glitches, fallos, y errores creativos no euclidianos sobre los que va irguiéndose una melodía vibrafónica (o de harpa) en un opioide tempo con unos ecos al Gamelán que lenta pero inexorablemente van acentuándose en "Verdemar". La cosa se complica con ecos Ambient y un contenido Noise que irrumpe en todo su esplendor ("Noctiluca"), amputado de agudos y sobre todo discurriendo por la parte subsónica del espectro sonoro. 

¿Es posible tener ruidos intestinales en el cerebro?. Si fuese así existiría el peristaltismo sináptico/neuronal y eso tiene que ser jodidamente teratogénico. Lo digo porque a veces pienso en términos fecales, coproideaciones dirigidas en cuerpo, alma y hez al periodismo musical de este país, que excepto las 3 o 4 excepciones a la regla, se muestran sumidos en una gran inoperancia a la hora de traer a la palestra y reivindicar una cultura musica que ya abarca décadas; la falta de gente apta lleva al ostracismo los archivos sonoros vanguardistas de este país... y es que claro, no es fácil comisariar el fondo acústico de Val del Omar (por poner un ejemplo cercano) o rescatar las grandes obras literarias impresas en viejos fanzines y grabadas en añejos cassettes de culto carne de especulación coleccionista, pero estoy cansados de Otros Profetas y de Otras Tierras.

Si Jardín Náufrago fuera una grabación putativa rescatada del arca del (otra vez) Kraut Berlinés, estaría (como se merece y desde ya) en los libros de la historia musical de este ingrato país. Si no te lo crees, "Octo Tornasolado" es el equivalente a una profanación psicotrópica de las áreas más profundas y vírgenes de los Lóbulos Cerebrales.

http://www.javierhernando.net/

https://laollaexpressrecords.bandcamp.com/merch