viernes, 3 de septiembre de 2021

GIRON / FLECHA - "GIRON MEETS FLECHA" (MUSIC2DREAM M2D06, 2021)

Los que soléis daros paseos por el espacio para sondear estrellas y sus oscuros designios, bien sabéis que se trata de un viaje bastante introspectivo. La Kosmische y muchas de sus variantes como la música espacial electrónica francesa suelen ser naves de un solo asiento... o al menos, si hay una tripulación grande (Tangerine Dream o Ash Ra Tempel) siempre hay capitanes que se van desgajando (Klaus Schulze) para iniciar sus rituales musicales en solitario. Es una máxima que sí o sí suele cumplirse salvo excepciones; Neuronium acaba siendo tripulado por Huygen tras llegar a ser un trío, Vangelis emana de Aphrodite's Child y Jarre hace sus pinitos en grupos de rock; Patrick Vian antes de su celebrado Bruits et Temps Analogues (1976) ya venía de tocar en los 60 en bandas como Red Noise y hasta el mismísimo Morricone se curte con Gruppo di Improvvisazione Nuova Consonanza aunque bien es cierto que el apartado de compositores de índole más clásica / cinematográfica suele constituir un mundo aparte. Ya sea provenientes del Prog, el Psych y las influencias Zappianas, ya sea en solitario (menos habitual) siguiendo la estela experimental y de vanguardia de Pierre Schaeffer (Igor Wakhévitch), el cosmonauta musical suele atravesar un periodo ritual de iniciación en solitario que lo lleva a un renacimiento espiritual del que se viene transformado y completamente libre (como los móviles) de ataduras... y es entonces cuando llegan los mejores trabajos de estos artistas, ya sea en completa soledad o en distintas asociaciones moleculares.

Emancipado, el piloto se sienta a los mandos de su nave tal y como hace Tomás Girón tras su paso por El Círculo de Willis (Fábulas de 2014 y Retales de 2015) y su desglose celular poco a poco hacia GIRON, documentado por aquí en los fantásticos discos Forest (2014), Stones (2015), Clouds (2017) o el Japan Tour (2019). Cuestión de tiempo solo es que el músico sienta la necesidad de ver cómo puede casar su arte sonoro con otros entes de igual o parecida estructura, así que GIRON se une a todo un pionero como Miguel A. Ruiz para Zytospace (2019) que en mayor o menor medida da comienzo a una serie de colaboraciones de cuyo GIRON MEETS FLECHA viene a ser la segunda entrega. Manuel Flecha ONtivero (Flechmann), el otro emancipado, forma parte de la psicodelia agreste en Gizzard, banda capaz de hacer que veas ángulos no euclidianos en el curvado de la rama de un Cactus... y así, de comandante a comandante, es como surgen estos interesantísimos proyectos donde salvo que sean experimentos fallidos (escúchese el ego contra el ego de Vangelis meets Neuronium), si se llega a un buen equilibro, el subidón puede ser de aúpa. La mezcla del Folk pastoral como cuerdas y las sábanas cósmicas como asiento son el Columpio Estelar perfecto en el que se va a asentar un álbum profundamente imbuido de la estela años 70.

Grabado en los Cosmic Electric Sector Studio (Madrid) en varias sesiones que transcurren entre 2019 y 2020, el precioso digipack con portada de Tomás Fernández Girón sobre un diseño de acuarelas de Sergio Pereira Escribano, editando MUSIC2DREAM. En cuanto al apartado más puramente técnico, os dejo los instrumentos usados para que vayáis poniendo una hucha: 

------------------------------------------------------------------------

Manuel Flecha Ontivero: voces, loops y guitarras (Martin & Guild Guitars, ebow, Boss Rc2xl, Boss DD3, EHX Worm) // Tomás Fernández Girón: sintetizadores, loops y ruidos (Dreadbox Abyss, Erebus, Hades, Waldorf Streichfett, Make Noise O Coast, Korg Microsampler Mellotron Libraries, Arturia Keystep, Danelectro Reel Echo).

------------------------------------------------------------------------


Damos play y los 13 minutos de "Who Knows the Answer" muestra a dos músicos capaces de apartar egos y fusionar su arte en un Kraut Pastoral digno deudor de unos Popol Vuh. Mántrico y magnético, el mistérico inicio atemporal huele a secreto Daimónico... un in-crescendo que apócrifamente podría pertenecer a la dupla Aguirre / In Der Gärten Pharaos. Sensación de volatilidad épica, entra la voz plañidera de Ontivero recordando a Sergius GolowinWitthüser & Westrupp. Rasgueo acústico de guitarra en comunión con un fondo ultra psicodélico, la fusión entre Folk y Kosmische es total; a partir del minuto 5 se va abriendo hacia la superficie una preciosa muralla de sintes analógicos pasados por cierto filtro espartano difícil de definir.... en imágenes sería como estar buceando en apnea en mares extraños y encontrarte las ruinas de una civilización perdida. Una línea de piano zurce la vértebra de un corte que va y viene como el oleaje, como así vuelve la voz de Ontivero repitiendo una y otra vez el corto pero intenso Haiku vocal mientras el piano que antes era simple esbozo se torna presente y dialoga con la minimalista guitarra. Un zumo depurativo donde sin duda flotan los tropezones Floydianos. Excepcional es poco. 

Fundido a negro y sigue "Roses Have to Fall", suerte de Country espectral al inicio y todo parece en orden; la música es apabullante, las rosas tienen que caer y en eso estoy de acuerdo pero... ¿es normal que caigan al techo invirtiendo la gravedad?. Delicadísimos adornos de Giron a los teclados, bases rítmicas sugerentes y un reiterado punteo circular de guitarra son todo lo que necesitan para crear una sístole / diástole musical que coquetea con el Ambient pero es curioso porque cuando el tema parece que va a terminar, vuelve el motivo inicial con fuerzas renovadas y regusto al NeoFolk de Current 93 en los comienzos y es que la voz, lejos de ser virtuosa, es un instrumento más que se acopla a flujo melódico de la música sin histrionismos.


La apertura siniestra del mellotron en "Begizta Bat", (traducida más o menos como `un bucle´) dura poco pero es intenso. Es impresionante lo bien que quedan ambas propuestas fusionadas en un corte que tiende más al Progresivo aunque nunca se pierda ese efecto peculiar de los teclados `cayendo en cascadas´ y burbujeando como mercurio hirviendo. "Nowhere" y la más corta "When Winter is Over" marcan una línea oscurantista impresionante que parece un cruce entre Wooden Shjips puestos al ralentí y Wovenhand sobre todo por la forma en la que se expresa la guitarra, que se va dirigiendo lenta pero inexorablemente a un trozo instrumental acoplándose en cópula perfecta con las campaniformes notas de Giron. Los que hayan tenido el placer de escuchar música Tubal y Folk de Mongolia, que se imaginen como quedaría entrando por aquí voces en Throat Singing... y vuelvo a insistir con alguna que otra similitud con David Tibet.  

Mayestático fin del álbum con "Begizta bi" (`dos bucles´). Pastoral y ensoñador, sublimación de dos músicos en estado de gracia que comulgan su particular manera de entender la psicodelia. Folk y electrónica unidos hasta el tuétano en un eterno Loop... un caleidoscópico cauce de un río antaño cargado de agua, ahora seco y recorrido en nuestra imaginación por un agua sin color o mejor dicho, con 7 colores a la vez. 7 matices de color que se van turnando en cada parpadeo. Las cuerdas de la guitarra como remo de la canoa, los sintes como avituallamiento de SOMA para un viaje espiritual que todavía tiene su última parada en el semi escondido "Azken Begizta" (`último bucle´).

MUY RECOMENDADO.



4 comentarios:

  1. Hola soy Manuel flecha y la verdad que es un lujo leerte no es fácil encontrar gente afin a este rollo
    Lo de ilustrar las canciones con palabras además de un criterio para mi gusto exquisito es la hostia un abrazo y muchas gracias

    ResponderEliminar
  2. Tus reseñas son absolutamente increíbles, gracias por ponerle palabras a los sentidos y por compartir tu conocimiento musical. Es un placer leerte👌🏼

    ResponderEliminar
  3. Gracias Marta, anima a seguir escribiendo!!!. Si he aportado un granito de arena, bienvenido sea. Un fortísimo abrazo!!!!

    ResponderEliminar