miércoles, 21 de octubre de 2026

TOMÁS GRIS & A.L. GUILLÉN - "NEPSIS" (ASTRONOMY RECORDING MUSIC; ARMHSS005, 2026)

Grabado entre La Antena Noética y Río de Aguas (Almería), NEPSIS es el trabajo colabora(gni)tivo conductual de Tomás Gris (shakuhachi, objects, voces) y Antonio L. Guillén (dobro y voces) que bueno, sin querer hacer aquí un cansino trabajo genealógico, os emplazo a Rabanomauro y su Caligrama 1 que fue la última vez que los reseñé juntos (Y a David Área) si mal no recuerdo. Nepsis, térmico estoico por excelencia, hace referencia a la `vigilancia plena´ y constante (la observación atenta que diría Khrisnamurti) para el correcto fluir de los actos, decisiones y en definitiva, el manejo de esa preciosa pero denostada palabra que es La Virtud. La edición en CD corre a cargo de ASTRONOMY RECORDING MUSIC tras mezcla de Guillén, masterización de Nacho Marco y portada de Mara B. Stones. No dejo la cosa ahí, porque tenía la mosca tras la oreja con una suerte de `deja vu´ y hasta que no lo he encontrado no me he quedado tranquilo... no recordaba este fabuloso "Mubaraza" de 2024: 

https://www.youtube.com/watch?v=Y06xUnC9LYA&t=16s

Sin querer entretenerme más en detalles, entro de lleno en el disco.

Se abre con orientales notas del shakuhachi y maullidos de gato. En esencia, por alguna razón, me recuerda a las colaboraciones de Don Cherry con Masahiko Togashi (Session In Paris – Song Of Soil, 1979), especialmente por ese tono exótico / meditativo que tanto rinde en el Avantgarde del Shakuhachi, que unido a la brutal habilidad de Guillén a la guitarra Dobro y las glosolalias vibrátiles de la voz, uno duda si no está ante un artefacto de los 70 fruto de la unión de cosas como Codona y Geinoh Yamashirogumi. Lo más alucinante de todo, es que si pelas la cebolla sonora, el sustrato o armazón es desértico y crepuscular como un disco de Country Folk con tempo agónico (como un cactus pegando bocanadas agónicas tras llevar dos Kali Yugas sin agua), y no creo que ande demasiado desencaminado porque el título del corte es (ahí lo dejo) "Blagovest Dylan". Eso sí, el clímax final con las cuerdas frotadas (las vocales también se frotan, a saber con qué) abre el espectro sonoro hacia AMM o una versión más orientalizada de la primera Spontaneous Music Ensemble.

Objetos que percuten, guitarra saltarina con la cejilla tan estricta que quizás esté machacando los dedos, cascabeles y algarabía tribal en las voces para "Bosatsu Nola", camino hacia la iluminación del Bodhisattva y toda una muralla de recursos sonoros de la Improvisación Libre. Aunque parezca demencial, la cercanía con el Noise electrónico es elevada aunque aquí sea todo acústico (cosas del sincretismo sonoro), y si me apuráis, la sensación es la de estar jugando con una de esas colchonetas de Feria donde saltan los niños, solo que los que saltan son los sonidos: se tensan, estiran, destensan y caen para volver a subir, enredarse, constreñirse o dilatarse. Todo lenguaje es posible en esta brutal, ambigua y abstracta Muzak. 

"Onso No Ame", de 13 minutos de duración, comienza con `calma atenta´ y sensación de ingravidez. Vuelvo a captar con el uso de objetos andamiaje de la electroacústica (al fin y al cabo, tampoco conozco exactamente toda la cacharrería usada) a través de un acúfeno agudísimo que me atraviesa los tímpanos, en contraposición a una suerte de `throat singing´ estomacal atravesado (o más bien subrayado) por exabruptos verticales que crean arritmias sonoras similares (otra vez) a los `glitches´ electrónicos. El shakuhachi se transforma en sabe Dios qué, ondas electromagnéticas parecen convertir las ondas en un manantial de agua y los gorgoteos palatinonasales incomodan a la vez que crean estado meditativo. Rizomatismo, tono sostenido de la flauta y una segunda mitad del tema donde la guitarra se torna funesta y sigue una melódica línea procesionaria. La escucha, por supuesto, requiere la participación y esfuerzo del oyente; aquí no hay concesiones, y vaya maravilla los últimos 3 minutos donde se revisita una especie de Prog Rock Canterburiano deconstruido en una guitarra en vaivén, tonos de flauta que se doblan a sí mismos en diferentes tonos y diversas líneas que se van entrelazando en una pastoral delicatessen cuasi chamánica.

Sin casi solución de continuidad "Panis Corva" camina por los mismos derroteros del final de la anterior pero ahondando más en las atonalidades. Algo así como llevar a los primeros Popol Vuh a juntarse con el Jazz Impro Británico a través de fragmentos que se repiten `ad nauseam´ pero mutados, nunca iguales.... algunas veces se aceleran, otras se acompañan de voces, en otras varía la acritud de los vientos... nada es igual pero permanece. Nada queda pero todo estuvo. Dragadero existencial con mayestático uso de los silencios y los cánticos (como Daevid Allen en sus Bananamoon post GONG puesto de Peyote) que aportan cariz ritual y la sensación de `via crucis´ en estados alterados de consciencia. En estos momentos, si tuviera que situarme en un un Mito, sería en el del Tipi o cabaña de los Sioux con sus tonos terracota y sus dibujos cosmogónicos. Cuando comprendes el significado, el significante queda expuesto en el suelo como la piel de una vieja serpiente. Adelfas, alga de río y cavidades.

Para los 12 últimos minutos se viaja a la Franja de Gaza en "I Was Born in Khan Younis" donde se extremiza el barroquismo improvisatorio al inicio a pesar de la angularidad en los instrumentos aunque luego los espacios se abren y surge un minimalismo étnico delicioso. NEPSIS trasciende géneros huyendo de la sobriedad académica de la Free Impro, la melosidad de lo étnico y la necrosis auditiva que a veces evocan estos géneros para ofrecernos una ceremonial guía de acceso a, repito, 

LA VIRTUD.

https://astronomyrecordingmusic.bandcamp.com/album/nepsis



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