Siempre que me adentro en algo que tenga que ver con la `Logia Ma - Sónica´ de Galiana, Líquen Records o Edictoralia es salirme de mi zona de comfort así que, querido y comprensiv@ lector/a, ruego permisividad extrema con lo que de contradictorio, rígido o vacuo encontréis en mi texto. Dicho lo cual (locuaz), me dispongo a tirarme al barranquismo de lo improvisatorio con la única seguridad de que ni un cordón umbilical que vague suelto por ahí me salvará (ni quiero) del éxtasis / extasia de la sensación de la caída. Justo en ese eterno momento en el que ni hay dolor, ni hay muerte. Esa justa singularidad (espacio vs tiempo mueren) que abre mundos por donde transita la Improvisación Libre porque, ¿acaso no es Improvisar la misma vida sabiendo que justo tras ella viene la muerte? ¿Qué de deliberado y qué de azar yace justo tras el mismo Umbral? ¿Improviso luego existo? Vaya usted a saber.
De Galiana he escrito tanto que se me quedan cortos los adjetivos y descripciones. Dejémos que para mí es un etnonauta musical de las ondas ya sean musicales como las de la palabra escrita. Carlos Galán es catedrático de improvisación del Real Conservatorio Superior de Madrid además de C.A.D. o lo que es lo mismo, Catedrático de la Afortunada Desavenencia, la mejor postura que el ser humano puede tomar y que debería ser enseñada en las escuelas porque, al fin y al cabo, solo quien se sale de los mapas y los caminos, de lo estructurado y ordenado, llega la descubrir Petra o las Pirámides. Cosmos 21 es fundado por el anterior y en su XXXIX temporada sigue rascando las heridas (para que afortunadamente no cierren) de la Música Contemporánea más performativa; sin ir más lejos, os reseñé el maravilloso Nanuk L´esquimal interpretado junto a Ensemble Impromptu de 2023 pero es que dos años más tarde, 29 de septiembre de 2025, en el Paraninfo de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, Galiana dirige al Grupo Cosmos 21 y se hace la presentación `en vivo´ que podéis ver por aquí.
Sobre la faceta literaria de Carlos Galán, quisiera recomendaros un libro de reciente publicación llamado Lecturas de la Improvisación (Edictoràlia Música, 2024) que es todo un desafío y `tour de force´ para el lector, pero a la par completamente imprescindible para los que amamos estos géneros. Mi lectura está siendo casi al azar, abriendo por aquí y por allá, consultando el extensísimo índice onomástico que ayuda a hacer algo de pie en las prácticamente 550 páginas pero, sin lugar a dudas, el `Preludo o Improvisación Cero´ es de una clarividencia que verdaderamente asusta. Luego vendrán historicismos, definiciones y demás pero la abstracción de la apertura es apasionante.
Ni que decir tiene que las descripciones sobre los conciertos / intervenciones de Cosmos 21 ponen los vellos de punta, ejemplo de lo cual son las palabras de Galán sobre el `Concierto de MI a SOL´ celebrado en la noche del 2 al 3 de Septiembre de 2017: `desde un principio, pretendí recuperar la forma primigenia de la propuesta, despidiendo el sol en su puesta y recibiéndolo al alba. Seis meses antes, y especialmente en su respectivo equinoccio, ya estábamos calculando el tiempo preciso [...] El segundo reto era mantener un continuum de música en el que cada hora fuera un progresivo camino hasta cubrir el espectro cromático y que se llenara de toques (pasen como ecos campaneros) de distinta naturaleza, en base a lecturas a vista, reducciones orquestales e improvisaciones. Parte del segundo reto era, como decía, que ese continuum sonoro incluyera un recorrido por el espectro de los doce semitonos, de modo que cada vez que diera una nueva hora, fuera mudando a un tono superior. [...] Dos sencillos elementos formales servirían para marcar el tránsito de la noche y de las piezas [...] El otro material formal que introduje fue la percusión en un tamtam que Luisa Muñoz aventuraba a la entrada de cada nueva hora. El oportuno toque en el gran gong señalaba y hito más en el camino pues, el oyente entendía que en ese preciso instante, y pasase lo que estuviera pasando como acontecimiento sonoro, improvisación o pieza musical, debía transportar el discurso musical a un tono siguente [...]
No me queda más que recomendar la lectura, ya sea de forma ordenada o casual, de la impresionante sapiencia y poder expresivo que se transmite en cada una de las páginas de Lecturas de la Improvisación. Tras esta especie de introducción (o lo que sea), me lanzo de lleno al disco Galanianas y para ello voy a empezar esbozando un poco la soflama técnica que es lo que siempre me cuesta más. Resulta que Josep Lluís Galiana (saxos soprano y tenor), Carlos Galán (piano) y el Grupo Cosmos 21 (Luisa Muñoz a la pequeña percusión y David Arenas al clarinete Sib) se plantan en el Auditorio de la Casa del Agua de Navalperal de Pinares (Ávila) el 8 de septiembre de 2025 para que Pedro Baselga recoja cual caleidoscópica forma de tortura verbal dieciochesca este GALANIANAS y es que su nombre surge de la pesadilla golemesca literaria de unir, cortar y desunir (nunca con ínfulas incestuosas) Galanianas, gal(an)ianas, Galán + Galiana, Galiana + Galán y cuyo da lo que tenéis en vuestras manos y orejas, un maravilloso digipack editado por LÍQUEN RECORDS tras terminarse de redondear en Infinity Studio (Madrid) el 20 de enero de 2026.
Ineludible antes de seguir es citar el acertadísimo a la par que bello texto introductorio `Galanianas, Músicas de las Profundidades´ de Alfonso de la Torre que, vestido con la epidermis de Caillois en su excelente `La Escritura de las Piedras´ (1970) o al afán descriptivo de Victor Segalén, (curioso que me salga su nombre en un mismo texto donde he citado a Nanuk) nos mete de lleno mediante mediúmnica bisagra existencial en la misma raíz y fuente de la música de Galiana / Galán, logrando que con actitud de `arqueólogo de la mística´ me meta de lleno en un exigente a la par que místico viaje sagrado.
El disco, estructurado en 21 cortes (Galanianas) y microcortes (Microgalanianas) abarca 54 minutos y es en esencia atemporal en el sentido de que si no tuviera portada ni referencias, posiblemente mi mente no sabría enclavarlo en una escuela o momento particular de la historia de la improvisación libre. Sí que tengo que decir que su abrupta angularidad de Galiana en el comienzo me remite a esa maravillosa mezcla entre minimalismo y fiereza del primer Braxton o Trevor Watts así que me inclinaría más a los comienzos del fabuloso Jazz Británico. El piano (un Kawai GS70) suplica clemencia cuando se lo toca, rasga y percute como un arpa mientras una percusión, agreste y tribal, remite tanto a Centipede del pianista británico Keith Tippett como a la época étnica de Cherry. Con todo, lo abstracto a base de microtonalidades, slaps, y ese equivalente a los `glitches´ en la electrónica priman bastante en un puntillismo sonoro que, lejos de recrearse `ad nauseam´, se abre luego en fuegos artificiales de máxima expresividad en mayestáticos pasajes a lo Cecil Taylor. Free Impro sin duda, pero cuando la música amenaza la integridad del oyente sin duda no puedo evitar acordarme de la escena de los `lofts´ en el Free Jazz neyorkino de los 70... y es que es pasmosa la facilidad con la que Galiana pasa de la sordina asfixiante a la espirometría más salvaje.
Hay un detalle que me resulta asombroso en la forma de tocar Galán cuando rasga la cuerda y es su similitud con el añorado Simon H. Fell. Como si el piano se transformara en contrabajo para sin solución de continuidad lanzarse a contrapicados propios de la angularidad Pendereckiana. Sería casi ignominioso por mi parte tratar de decir si lo que suena en un momento dado es soprano, tenor o alto, o si las cuerdas del piano se están rasgando o no; lo cierto es que conforme avanza el álbum siguen alterándose a placer minimalismos (pasajes ambientales) cuasi extremos propios de Evan Parker y sus circulares pranayamas respiratorios, con descendentes espirales de puro caos y fuerza de la naturaleza en la manera de tocar el piano de Galán... algo así como si a Cecil Taylor le hubieran invitado a participar en alguno de esos ejercicios de la Spontaneous Music Ensemble o la AMM. "Galanianas 13" pasa a "Galanianas 14" con la estructura del Free jazz más salvaje en una pseudo comunión entre ISKRA 1903 y la forma atávica con la que Braxton le daba la vuelta a todo en 1969 con B-X0 NO-47A.
Dicho de otra manera, es posiblemente Galanianas un álbum donde la Improvisacón Libre (sobre todo en las microgalanianas) acabe adquiriendo más connotaciones Jazzísticas más puras dentro del catálogo de LÍQUEN RECORDS, cosa que creo que ocurre de forma muy natural por la tremenda complicidad de unos músicos que dinamitan estilos y cuya gama de rccursos es tan apabullante (basta escuchar lo que se hace con las cuerdas del piano). Si me apuráis, y dicho de otra (la tercera) manera, hay un debate interesante cuando uno confronta la Improvisación Libre con el Free Jazz y salen a relucir esos eternos contrastes entre si se compone, improvisa o ambos a la vez. Para mí, tal debate no existe como tal en Galanianas porque estamos ante un disco donde importa muchísimo la suma de sus partes.
Se comete un gran error en hablar de la Galaniana o la Microgalaniana y sacar a relucir a la MACROGALANIANA que es el maremágnum espiritual (sensiblemente místico) que subyace dentro de toda la música y cuyo sentir o `alma´ está en el punto justo o punto cero (como decía Galán en su libro) que lleva al oyente (imagino que al músico también) a las mismas coordenadas existenciales de ambos estilos. Una liberación de los esquemas que en conceptos de teoría cuántica son `singularidades´ y que por tanto, espacio o tiempo (componer o improvisar antes o viceversa) dan exactamente lo mismo. Porque lo creado toma de lo `increado´ y desde el mismo tiempo que lo hace, YA ESTÁ AQUÍ y por tanto, tal debate no tiene motivo de ser. Fuerza de expresión pero nunca expresión a la fuerza.
Duetos se transforman en tríos con un tercer miembro espectral, que es justo lo que ocurre cuando sacas al instrumento de su zona de comfort y al piano lo separas de sus partes de tal suerte que a lo percusivo de la tecla le añades la pulsatilidad de la cuerda, o al saxo lo bilocas entre los conceptos de `lo soplado y lo táctilmente provocado´ (sordinas de la campana o sexo oral con la boquilla y sus lengüetas). Por tanto hay toda una plétora de circunstancias rituales que evocan el concepto de TULPA y avatar(a) porque, ¿y si cuando Galán toca las cuerdas del piano este adquiere el antropomorfismo del bajo de Barry Guy ? ¿y si cuando Galiana amortaja los orificios por donde el aire debe salir transforma a Coltrane en ruidismo Harsh cercano al Industrial Noise electrónico? Me da la impresión que las fronteras las ponen los prejuicios.
Lo cierto es que "Galaniana Cósmica" se refuerza con el clarinete de David Arenas para invocar desde alguna realidad tribal sita en alguna galaxia que desconozco, toda una fuerza de la naturaleza que, a medio caballo entre el MU de Blackwell / Cherry y el John Hassell más introspectivo va añadiendo ingredientes de Spiritual Jazz, fabulosas líneas dobladas de vientos y momentos en los que el piano adquiere la fortaleza de la Clásica Contemporánea; todo ello embadurnado de la profunda aspereza matemática de los discos del longevísimo Roscoe Mitchell por ECM (Composition / Improvisation Nos. 1, 2 & 3 de 2007) que curiosamente me recuerda a las Galanianas en su forma de moldear el sonido y, casualidades tangenciales aparte, con un piano, el de Craig Taborn, y unos saxos (los del propio Mitchell) que me recuerdan a los protagonistas de la inmensa pero genuina historia que transcurre en el Tiempo Mítico de Eliade, que se protagonizó por dos héroes con mil caras Campbellianas y que dio en llamarse GALANIANAS.
https://liquenrecords.com/2026/05/21/galanianas-josep-lluis-galiana-carlos-galan-cosmos-21/






