sábado, 19 de septiembre de 2026

TORT - "DIMONIS DE LA SAUVA NEGRA" (DISCOS MACARRAS / METAL SAVANTS; DM-085-LP, MS/02 LP, 2026)

Partiendo de la base de la formación de los barceloneses TORT, podría ir abriendo este texto en una serie de enlaces en abanico ramificado transhumante (o supositorio de punta hueca mentolada) hace tiempo que me sumergí a pulmón vacío para bucear por las aguas del Doom ponzoñoso que habita en las cloacas poligoneras. Usar el término Sludge Doom me da escalofríos, así que por favor, quien me esté pellizcando el huevo izquierdo tiene razón y no voy a volver a hacerlo más... no me gusta la palabra S L U D G E. Dicho lo cual, veréis que suelto del tirón y sin pensar demasiado una retahíla de nombres que se me vienen a la cabeza a la primera impronta.

I N H A L O...

Tort practican un pútrido, nauseabundo, lento, plúmbeo Death/Doom de vieja escuela (Onirophagus o BOCC y su A la Forca así a bote pronto en lo ibérico) pero que no reniega de las acharoladas esquinas donde orín y zotal copulan... es decir, Lords of Bukkake, tegumentos necrosados de Llord (Demo Tape, o Cumbria), la insalubridad social del binomio molecular (vaya fecundos años 2017 y 2018) Cabestro en ¿Crónica de Sucesos? y los Arropiero (lástima que este proyecto no hubiera durado más) o la interminable la escalada a través de Cuerno (Rec Comtal me encanta) y si vais atando cabos creedme que se os formará una maraña que entroncará (con paralelismos y miembros) hasta Bilbao y la fosforescencia batrácica flotante de las algas de ciudad de Conteiner (Light Demolator por ejemplo) o los ultra a reinvindicar BERUNA (os dejo una entrevista muy antigua y algunas palabras sobre LVR, 02 05 2015 o Mingorri III) pero en algún momento hay que tomar respiro. El bus que termina (o empieza el viaje) tiene parada en Ballard con su Demo 2017, Nacer Vivir Morir en el Mismo Lugar o los singles Igual y otro con los madrileños HIPOXIA que usan la subruta perfecta para que el asunto se nos vaya de las manos. Ha sido casi que una hemiplejía Doom al hacer una especie de triángulo equilátero derecho ibérico (me dejo el izquierdo con Leprophiliac de Dopico (Necrosis, Gein), Ovakner, Ruinas, LDRTFS...) y el de más abajo en el Sur. 

E X HA L O...

Venga, me centro. De Tort ya os reseñé Tort II y Void Addiction (me falta el primero y el Split con Blazar) que dista siete años de este novísimo Dimonis de la Sauva Negra con básicamente la misma formación en quinteto con la salvedad de la entrada/cambio en 2022 de Ricard a la batería (Arropiero, Proscrito...). Digipack / Vinilo vestido de negro como mandan los cánones con portada que parece sacada de una película que hubiera grabado Ossorio bajo el LSD (Narcís Boter); graba Paco Delgado en los Sonic Riot Studios y edita DISCOS MACARRAS y Metal Savants. El álbum va a la yugular y tras la consabida intro cinematográfica arranca como un cañón "Necrophagus Paranoid" con una pesadez aplastante bajo a pesar de la que incluso se advierten tintes tradicionales Sabbáticos (vaya, Reverend Bizarre a pesar de la guturalidad). Por tanto, estructura y andamiaje machachón repitiendo `ad nauseam´ como un antimantra sonoro una melodía densa, sucia y tectónica. Por supuesto, hay bajadas (minuto tres o así) a un claustrofóbico y asfixiante pasaje de puro Funeral Doom donde destaca la muy pero que muy compacta base rítmica. Por algún motivo, se me vienen a la cabeza los siempre aparcados Runemagick. Por supuesto que la lodosidad lo impregna todo (sábeis a lo que me refiero) y ese puntito pantanoso sale a relucir en las guitarras.

"Servants of the Antichrist" destaca por una melodía en vaivén en un corte pegadizo en estribillo a lo Asphyx o Bolt Thrower porque a ver, aquí no se viene a inventar nada nuevo sino a rellenar la jeringuilla usada que nos hemos encontrado tirada en el aparcamiento del barrio. Old School se llama eso por si tenéis dudas. Fantástico, Flipante y Fumeta el solo de guitarra (minuto cuatro y pico) añadiendo tonos necro psicodélicos que siempre se agradecen. Sigue "Dimonis de la Sauva Negra", no apta para rodillas con gonartrosis ni cervicales con pérdida de masa ósea. Compacto y amurallado, arrastrado y crepuscular, se mantiene la intensidad y se juega a alternar las vocales con otras más agudas además de esos detallitos afilados de la guitarra / pedaleras dando un ambiente lisérgico que viene a equivaler en sonido a los filtros de colores de los títulos de crédito en el fantaterror hispanoitaliano.

"Slaine" (ignoro si basada en el insigne / salvaje cómic) arranca con batería y un acople mantenido en lo que es un inicio Death / Doom de toda la vida; tempo letárgico y sincopado que dependiendo de la alineación astral de tus neuronas te recordará a la base rítmica de Reverend Bizarre o a una banda de Funeral Doom o cuasi Funeral (en las filias no me meto) o más bien incluso diría que a lo Corrupted. Por cierto que si no lo he dicho, la voz gutural pero bien definida y discernible como me gusta. Por cierto, Tort manejan la velocidad a placer y eso siempre se agradece (me moriré diciendo que rápido es fácil tocar, pero en los tempos lentos es donde hay que saber conectar con el oyente) pasando de lo rápido a lo agónico (primerísimos Paradise Lost) con pasmosa facilidad. "Ningú Fugirà del Coneixedor", con Gustavo López (Cuerno / Arropiero) haciendo voces, penetra en la carne como un escalpelo. ¿Os imagináis los viejos romances de ciego en clave Death Doom? pues así se van narrando las letras de un tema al más puro estilo España Profunda sobre una base de espaciado doble bombo, o al menos es así en los primeros cinco minutos porque después.... bueno, después es una salvaje cabalgada a dos voces rozando el Crust.

Como bonus track pues una versión del clásico "Into the Crypts of Rays" de Celtic Frost que no está mal y que resulta muy disfrutable. RESUMEN: disco de adquisición obligada.

https://discosmacarras.bandcamp.com/album/dimonis-de-la-sauva-negra

https://tort.bandcamp.com/album/dimonis-de-la-sauva-negra



lunes, 14 de septiembre de 2026

SPITTING TONGUE XX: XEDH / IMPERNON - "ANEKKYY" (TRAIT MEDIA WORKS; TMW29, 2011)

Cruda, áspera y autofágica sesión sonora de Drone Industrial Noise a cargo de Xedh (Miguel A. García) a la electrónica, retroalimentaciones y osciladores mas John Imbernon a la guitarra y efectos de pedal. Ambos artistas que ya han salido por aquí en alguna que otra reseña, como la de The Lurking Fear (García & Souto) o Eolian Dawn (Imbernon & Mikel Vega), se marcaron esta sesión grabada en vivo el 5 de Julio de 2009 y que bajo ultraminimalista portada (diseño gráfico de Raúl Domínguez y Elena Aitzkoa) acaba editado en cd... cd que años después, dentro de un mueble de India en una tienda a las afueras de un pueblo acaba en mis manos en una imposibilísima casualidad hace escasos meses. Montañas de intrascendentes Cds y de repente aquello que salta a mis manos como si estuviera esperando que lo salvaran del sueño de los justos.

Música durísima, crepitante, atonalmente anómala y que funciona a modo de arma de destrucción sonora masiva. Poner ejemplos es complejo; quizás Merzbow, Whitenoise de William Bennett, Sutcliffe Jugend o los Con-Dom pueda servir de ejemplo para la asfixiante muralla sonora que se nota de forma física a volúmenes altos. Ruidismo pero con maestría, con sus partes de cuasi impro con la guitarra de Imbernon haciendo calienta orejas de encaje de bolillos con hilo metálico para el invierno. 

Invierno nuclear, por supuesto, y sin dar tregua al oyente, se van suciendo torrenciales lluvias de electrones, cópulas entre bosones de Higgs y la transmutación del aire en plomo líquido. Si te gusta lo Industrial, y no tienes bastante con la uralita de los polígonos, acércate a Anekkyy, que así se llama el álbum.

https://xedhimbernon.bandcamp.com/album/anekkyy

sábado, 12 de septiembre de 2026

ANGELLORE - "NOCTURNES" (ARDUA MUSIC; ARDUA044CD, 2026)

ANGELLORE, desde Aviñón, vienen desplegando su Gothic Death / Doom desde hace prácticamente dos décadas dentro de un estilo que, si me apuráis, nunca ha estado realmente en boga mucho tiempo continuado o `en primera plana´. El Gothic Doom tuvo un ligero auge pero siempre ha sido avasallado o bien por la aspereza del Drone, por la apabullante eclosión del Occult y revival Sabbathiano o por el más pútrido reverso tenebroso del Death Old School. Dicho de otra manera, al poco que repunta un tiempo, aparece algo que tapa a estas bandas haciéndolas campear en los elíseos páramos del underground (sí, aunque no lo parezca, más underground que los estilos más agrios del género). 

Desde el propio nombre, basado en un tema de uno de los álbumes emblemáticos del género, el Widow´s Weed de Tristania (1997), hasta ese andamiaje clásico de formación en quinteto (muchos músicos de esos que hacen templar a los que preparan los caterings), hace que intuyamos por donde va a ir el sonido, todos elementos de un estilo que se niega a desaparecer y que seguirá vigente siempre y cuando sigan apareciendo discos tan jodidamente buenos como este y por supuesto, siempre que existan oyentes que se paren a escuchar verdaderamente la música mas allá de ir pinchando cosas aleatoriamente por las redes. Sí, efectivamente... no estamos ante una banda que puedas definir por la escucha esporádica / rápida que se hace hoy día. O te metes dentro, o te quedas fuera.

Por mi parte, siendo seguidor de todas las subramas del Doom, es mi primer acercamiento a la banda y me ha dejado totalmente alucinado; ignoro cómo sonaban los discos anteriores pero al menos aquí, tienen la ventaja de que suenan frescos y sin acercarse demasiado a ninguna banda en particular, con pasajes marcadamente góticos (hasta el punto de rozar el crepuscular submundo de Fields of the Nephilim) y sin perder el gusto a darle al doble bombo cuando la ocasión lo requiere. A ratitos pueden recordarte a otras cosas (no sé, esos riffs monolíticos y la voz de "Black Sun River" están a mitad de camino entre Moonspell y Type o Negative) y es que Angellore tiene una identidad propia a lo largo de todo este Nocturnes, cuarto larga duración de la banda y que en líneas generales nos trae un ultra pegadizo, a ratos sinfónico pero siempre melancólico y apesadumbrado Doom Gótico de toda la vida ejecutado con una maestría que lo eleva muy, pero que muy por encima de la media. 

Basta escuchar los 11 minutos de "Falling Birds" para darse cuenta del eclecticismo de una banda que conjuga todos esos elementos del género (pianos, teclados, diferentes voces y demás) a placer y centrándose en una cosa que quizás ya ha quedado bastante en desuso hoy día; componer temas que se te queden grabados con su propia impronta merced a su calidad. 

Ojito a los detalles técnicos. Edita ARDUA MUSIC en un precioso digipack que diseña Celin & Kalle Pyyhtinen (Utu Design) y que emplea toda una plétora de preciosas ilustraciones que quedan de lujo en el poroso papel elegido para el acabado: `Falling Birds´ (Walrus), `Rose´ (Isa Myling) o `A Woman at the Fountain with Rising Moon´ (1866, Ferdinand Knab). Grabación y mezcla nada más y nada menos que por Déhà y posterior masterizado con toque noventero por Markus Skroch (Kalthallen Studios, Germany) terminan redondeando una pieza de orfebrería de Doom Melódico con toques Folk donde adquieren mucha importancia (subliman) los arreglos / colaboraciones de Gunnar Ben al oboe, la flauta de Ségolène Perraud, el clarinete bajo de Dirk Goossens o el cello de Raphaël Verguin (por supuesto, Déhà apostilla arreglos aquí y allá marca de la casa) a lo que bueno, ya se completa el clásico quinteto con Lucia (voces), Rosarius (voces limpias y guturales, guitarras, sintes y piano), Walran (voces limpias y guturales, sintes y piano), Celin (bajo, guitarras adicionales, EBow y coros) y Ronnie (batería / percusión).

Cinco cortes rozando la hora de duración, con caídas y bajadas de tempo pero siempre con una emotividad a flor de piel, abren con "Falling Birds", con intro Folk (oboe, flauta, cello y clarinete) que da paso a una ultra épica melodía marcada por una base rítmica plúmbea, riffs de guitarra de corte apocalíptico y muy atmosférico (todos los instrumentos están soldados entre sí gracias a una impresionante labor de masterizado). Alternancia de pasajes de voz limpia femenina, guitarras acústicas y una cosa que me gusta muchísimo, dejar espacio a la música sin sobresaturación de voces (a veces este tipo de grupos tienden a no callarse un instante). La melodía principal del inicio se repite con el piano cuando entran las guturales masculinas que se dobla a sí misma con otra algo más aguda / black que se va a ir manteniendo a lo largo de todo el disco conformando una estructura que roza la obra teatral (sin lo negativo que ello pudiera conllevar en cuanto a rigidez). 

Por cierto que las voces limpias masculinas (susurrantes) tienen un toque (no extremo, pero de timbres parecidos) a Katatonia y Opeth y se acompasan muy bien con un fondo que invita a la introspección sobrevolando lo Progresivo (los tres últimos minutos parecen una versión Doom del género Canterbury inglés), y que en su parte final ejecuta un compacto contraste entre la distorsión del metal y una melodía que podría recordar a un Vals aunque el cierre, otra vez con los vientos y cuerdas, es casi una nana espectral. Sigue el más movido y gótico "Black Sun River" que como comenté más arriba parece mezclar el sonido 4AD con Type o Negative (cuando se ponían melosos) aunque dependiendo de la edad que tengas también te podría encajar el monolítico rasgueo de guitarras con los grupos alemanes tipo Crematory para luego ir divagando hacia los Theatre of Tragedy del Aegis. En estructura es más simple pero muchísimo más pegadizo, con unos sublimes teclados en la retaguardia que mete a Angellore de lleno en las pistas de baile (vale, sé que no es EBM) de cualquier ultra perdido bareto de neones parpadeandes y lo mismo te podrían hacer ellos un remix de los Sisters of Mercy, que ser remezclados ellos por cualquier otra banda.

Preciosa la melodía de flauta de "Forsaken Fairytale", que luego se replica con base rítmica al ralentí y trasfondo de guitarras, no siendo hasta prácticamente el minuto 3 que entra la voz angelical que lejos de suntuosos virtuosismos tiende a lo atmosférico, con plañideros tonos que perpetúan el lúgubre trasfondo al alternarse luego con la más sobria de Walran (creo que es él); el piano imperturbable recordando por momentos al neoclasicismo de Elend, quizás por el excelente trabajo de unos teclados que podrían pegar también en un disco de los olvidados polacos Profanum. 

De cualquier manera, ninguno de los temas de Angellore es estático y dentro del mismo espectro melódico van permutando formas de acercamiento a la misma (o parecida) melodía creando `mini suites´ y sin ir más lejos, el cello tiene su protagonismo minimalista en la parte final sin caer en tonos angulares que rompan el clímax creado. Por supuesto, todo exuda Saturnus o Draconian pero tampoco creo que haga falta masticárselo todo al oyente.

Tras este `tour de force´, acertadísimo continuar con "Martirium", de dinámica percusión y recuperando ese opiáceo pebetero sonoro de los Moonspell que salían a relucir en "Black Sun River" pero mezclados con Katatonianos momentos a lo Viva Emptiness. Rezuma algo de doble bombo y Black Metal melódico en la parte más rápida de todo el disco para luego volver a por devaneos ultra lentos con una fabulosa y sombría melodía de la guitarra sobre la que se eleva toda una homilía vocal. El clavo final en el ataúd lo pone "A Dormant Stream" con la voz femenina con una octava más aguda y sin duda con aroma noruego a lo The Third and the Mortal pero ojito, si sois abiertos de mente, escucharéis algo de Julee Cruise con Badalamenti y es que el inicio me recuerda horrores a "Questions in a World of Blue". Preciosos el oboe, el cello rasgado y la gutural voz monolítica para cerrar, y me niego a describir más, un disco muy, pero que muy por encima de la media habitual.

Muy, muy recomendado. Una pieza para la posteridad de Doom Atmosférico como una auténtica Catedral.

https://www.arduamusic.com/angellore-nocturnes-cd-digipack

https://angellore.bandcamp.com/album/nocturnes



miércoles, 2 de septiembre de 2026

JOSEP LLUÍS GALIANA / CARLOS GALÁN / COSMOS 21 - "GALANIANAS" (LÍQUEN RECORDS LRCD041, 2026)

Siempre que me adentro en algo que tenga que ver con la `Logia Ma - Sónica´ de Galiana, Líquen Records o Edictoralia es salirme de mi zona de comfort así que, querido y comprensiv@ lector/a, ruego permisividad extrema con lo que de contradictorio, rígido o vacuo encontréis en mi texto. Dicho lo cual (locuaz), me dispongo a tirarme al barranquismo de lo improvisatorio con la única seguridad de que ni un cordón umbilical que vague suelto por ahí me salvará (ni quiero) del éxtasis / extasia de la sensación de la caída. Justo en ese eterno momento en el que ni hay dolor, ni hay muerte. Esa justa singularidad (espacio vs tiempo mueren) que abre mundos por donde transita la Improvisación Libre porque, ¿acaso no es Improvisar la misma vida sabiendo que justo tras ella viene la muerte? ¿Qué de deliberado y qué de azar yace justo tras el mismo Umbral? ¿Improviso luego existo? Vaya usted a saber.

De Galiana he escrito tanto que se me quedan cortos los adjetivos y descripciones. Dejémos que para mí es un etnonauta musical  de las ondas ya sean musicales como las de la palabra escrita. Carlos Galán es catedrático de improvisación del Real Conservatorio Superior de Madrid además de C.A.D. o lo que es lo mismo, Catedrático de la Afortunada Desavenencia, la mejor postura que el ser humano puede tomar y que debería ser enseñada en las escuelas porque, al fin y al cabo, solo quien se sale de los mapas y los caminos, de lo estructurado y ordenado, llega la descubrir Petra o las Pirámides. Cosmos 21 es fundado por el anterior y en su XXXIX temporada sigue rascando las heridas (para que afortunadamente no cierren) de la Música Contemporánea más performativa; sin ir más lejos, os reseñé el maravilloso Nanuk L´esquimal interpretado junto a Ensemble Impromptu de 2023 pero es que dos años más tarde, 29 de septiembre de 2025, en el Paraninfo de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, Galiana dirige al Grupo Cosmos 21 y se hace la presentación `en vivo´ que podéis ver por aquí.

Sobre la faceta literaria de Carlos Galán, quisiera recomendaros un libro de reciente publicación llamado Lecturas de la Improvisación (Edictoràlia Música, 2024) que es todo un desafío y `tour de force´ para el lector, pero a la par completamente imprescindible para los que amamos estos géneros. Mi lectura está siendo casi al azar, abriendo por aquí y por allá, consultando el extensísimo índice onomástico que ayuda a hacer algo de pie en las prácticamente 550 páginas pero, sin lugar a dudas, el `Preludo o Improvisación Cero´ es de una clarividencia que verdaderamente asusta. Luego vendrán historicismos, definiciones y demás pero la abstracción de la apertura es apasionante.

Ni que decir tiene que las descripciones sobre los conciertos / intervenciones de Cosmos 21 ponen los vellos de punta, ejemplo de lo cual son las palabras de Galán sobre el `Concierto de MI a SOL´ celebrado en la noche del 2 al 3 de Septiembre de 2017: `desde un principio, pretendí recuperar la forma primigenia de la propuesta, despidiendo el sol en su puesta y recibiéndolo al alba. Seis meses antes, y especialmente en su respectivo equinoccio, ya estábamos calculando el tiempo preciso [...] El segundo reto era mantener un continuum de música en el que cada hora fuera un progresivo camino hasta cubrir el espectro cromático y que se llenara de toques (pasen como ecos campaneros) de distinta naturaleza, en base a lecturas a vista, reducciones orquestales e improvisaciones. Parte del segundo reto era, como decía, que ese continuum sonoro incluyera un recorrido por el espectro de los doce semitonos, de modo que cada vez que diera una nueva hora, fuera mudando a un tono superior. [...] Dos sencillos elementos formales servirían para marcar el tránsito de la noche y de las piezas [...] El otro material formal que introduje fue la percusión en un tamtam que Luisa Muñoz aventuraba a la entrada de cada nueva hora. El oportuno toque en el gran gong señalaba y hito más en el camino pues, el oyente entendía que en ese preciso instante, y pasase lo que estuviera pasando como acontecimiento sonoro, improvisación o pieza musical, debía transportar el discurso musical a un tono siguente [...]


No me queda más que recomendar la lectura, ya sea de forma ordenada o casual, de la impresionante sapiencia y poder expresivo que se transmite en cada una de las páginas de Lecturas de la Improvisación. Tras esta especie de introducción (o lo que sea), me lanzo de lleno al disco Galanianas y para ello voy a empezar esbozando un poco la soflama técnica que es lo que siempre me cuesta más. Resulta que Josep Lluís Galiana (saxos soprano y tenor), Carlos Galán (piano) y el Grupo Cosmos 21 (Luisa Muñoz a la pequeña percusión y David Arenas al clarinete Sib) se plantan en el Auditorio de la Casa del Agua de Navalperal de Pinares (Ávila) el 8 de septiembre de 2025 para que Pedro Baselga recoja cual caleidoscópica forma de tortura verbal dieciochesca este GALANIANAS y es que su nombre surge de la pesadilla golemesca literaria de unir, cortar y desunir (nunca con ínfulas incestuosas) Galanianas, gal(an)ianas, Galán + Galiana, Galiana + Galán y cuyo da lo que tenéis en vuestras manos y orejas, un maravilloso digipack editado por LÍQUEN RECORDS tras terminarse de redondear en Infinity Studio (Madrid) el 20 de enero de 2026.

Ineludible antes de seguir es citar el acertadísimo a la par que bello texto introductorio `Galanianas, Músicas de las Profundidades´ de Alfonso de la Torre que, vestido con la epidermis de Caillois en su excelente `La Escritura de las Piedras´ (1970) o al afán descriptivo de Victor Segalén, (curioso que me salga su nombre en un mismo texto donde he citado a Nanuk) nos mete de lleno mediante mediúmnica bisagra existencial en la misma raíz y fuente de la música de Galiana / Galán, logrando que con actitud de `arqueólogo de la mística´ me meta de lleno en un exigente a la par que místico viaje sagrado. 

El disco, estructurado en 21 cortes (Galanianas) y microcortes (Microgalanianas) abarca 54 minutos y es en esencia atemporal en el sentido de que si no tuviera portada ni referencias, posiblemente mi mente no sabría enclavarlo en una escuela o momento particular de la historia de la improvisación libre. Sí que tengo que decir que su abrupta angularidad de Galiana en el comienzo me remite a esa maravillosa mezcla entre minimalismo y fiereza del primer Braxton o Trevor Watts así que me inclinaría más a los comienzos del fabuloso Jazz Británico. El piano (un Kawai GS70) suplica clemencia cuando se  lo toca, rasga y percute como un arpa mientras una percusión, agreste y tribal, remite tanto a Centipede del pianista británico Keith Tippett como a la época étnica de Cherry. Con todo, lo abstracto a base de microtonalidades, slaps, y ese equivalente a los `glitches´ en la electrónica priman bastante en un puntillismo sonoro que, lejos de recrearse `ad nauseam´, se abre luego en fuegos artificiales de máxima expresividad en mayestáticos pasajes a lo Cecil Taylor. Free Impro sin duda, pero cuando la música amenaza la integridad del oyente sin duda no puedo evitar acordarme de la escena de los `lofts´ en el Free Jazz neyorkino de los 70... y es que es pasmosa la facilidad con la que Galiana pasa de la sordina asfixiante a la espirometría más salvaje.

Hay un detalle que me resulta asombroso en la forma de tocar Galán cuando rasga la cuerda y es su similitud con el añorado Simon H. Fell. Como si el piano se transformara en contrabajo para sin solución de continuidad lanzarse a contrapicados propios de la angularidad Pendereckiana. Sería casi ignominioso por mi parte tratar de decir si lo que suena en un momento dado es soprano, tenor o alto, o si las cuerdas del piano se están rasgando o no; lo cierto es que conforme avanza el álbum siguen alterándose a placer minimalismos (pasajes ambientales) cuasi extremos propios de Evan Parker y sus circulares pranayamas respiratorios, con descendentes espirales de puro caos y fuerza de la naturaleza en la manera de tocar el piano de Galán... algo así como si a Cecil Taylor le hubieran invitado a participar en alguno de esos ejercicios de la Spontaneous Music Ensemble o la AMM. "Galanianas 13" pasa a "Galanianas 14" con la estructura del Free jazz más salvaje en una pseudo comunión entre ISKRA 1903 y la forma atávica con la que Braxton le daba la vuelta a todo en 1969 con B-X0 NO-47A.

Dicho de otra manera, es posiblemente Galanianas un álbum donde la Improvisacón Libre (sobre todo en las microgalanianas) acabe adquiriendo más connotaciones Jazzísticas más puras dentro del catálogo de LÍQUEN RECORDS, cosa que creo que ocurre de forma muy natural por la tremenda complicidad de unos músicos que dinamitan estilos y cuya gama de rccursos es tan apabullante (basta escuchar lo que se hace con las cuerdas del piano). Si me apuráis, y dicho de otra (la tercera) manera, hay un debate interesante cuando uno confronta la Improvisación Libre con el Free Jazz y salen a relucir esos eternos contrastes entre si se compone, improvisa o ambos a la vez. Para mí, tal debate no existe como tal en Galanianas porque estamos ante un disco donde importa muchísimo la suma de sus partes. 

Se comete un gran error en hablar de la Galaniana o la Microgalaniana y sacar a relucir a la MACROGALANIANA que es el maremágnum espiritual (sensiblemente místico) que subyace dentro de toda la música y cuyo sentir o `alma´ está en el punto justo o punto cero (como decía Galán en su libro) que lleva al oyente (imagino que al músico también) a las mismas coordenadas existenciales de ambos estilos. Una liberación de los esquemas que en conceptos de teoría cuántica son `singularidades´ y que por tanto, espacio o tiempo (componer o improvisar antes o viceversa) dan exactamente lo mismo. Porque lo creado toma de lo `increado´ y desde el mismo tiempo que lo hace, YA ESTÁ AQUÍ y por tanto, tal debate no tiene motivo de ser. Fuerza de expresión pero nunca expresión a la fuerza.

Duetos se transforman en tríos con un tercer miembro espectral, que es justo lo que ocurre cuando sacas al instrumento de su zona de comfort y al piano lo separas de sus partes de tal suerte que a lo percusivo de la tecla le añades la pulsatilidad de la cuerda, o al saxo lo bilocas entre los conceptos de `lo soplado y lo táctilmente provocado´ (sordinas de la campana o sexo oral con la boquilla y sus lengüetas). Por tanto hay toda una plétora de circunstancias rituales que evocan el concepto de TULPA y avatar(a) porque, ¿y si cuando Galán toca las cuerdas del piano este adquiere el antropomorfismo del bajo de Barry Guy ? ¿y si cuando Galiana amortaja los orificios por donde el aire debe salir transforma a Coltrane en ruidismo Harsh cercano al Industrial Noise electrónico? Me da la impresión que las fronteras las ponen los prejuicios.

Lo cierto es que "Galaniana Cósmica" se refuerza con el clarinete de David Arenas para invocar desde alguna realidad tribal sita en alguna galaxia que desconozco, toda una fuerza de la naturaleza que, a medio caballo entre el MU de Blackwell / Cherry y el John Hassell más introspectivo va añadiendo ingredientes de Spiritual Jazz, fabulosas líneas dobladas de vientos y momentos en los que el piano adquiere la fortaleza de la Clásica Contemporánea; todo ello embadurnado de la profunda aspereza matemática de los discos del longevísimo Roscoe Mitchell por ECM (Composition / Improvisation Nos. 1, 2 & 3 de 2007) que curiosamente me recuerda a las Galanianas en su forma de moldear el sonido y, casualidades tangenciales aparte, con un piano, el de Craig Taborn, y unos saxos (los del propio Mitchell) que me recuerdan a los protagonistas de la inmensa pero genuina historia que transcurre en el Tiempo Mítico de Eliade, que se protagonizó por dos héroes con mil caras Campbellianas y que dio en llamarse GALANIANAS.

https://liquenrecords.com/2026/05/21/galanianas-josep-lluis-galiana-carlos-galan-cosmos-21/

https://www.edictoralia.com/