Desde las profundidades de Cracovia vienen POSTMORTAL, duo ampliado recientemente a trío tocando un crudísimo y helado Funeral Doom. Tras un Split (con Luna, Sorrowful Land y Fvneral Fvkk) y un Ep debutan con un más que acertado Profundis Omnis, nueva dosis para los amantes de bandas como Tyranny, Ophis, Evoken, Esoteric o esa extraña y olvidadísima ola de olvidados que casi nadie suele nombrar como son los My Shameful, Wormphlegm, Worship, Bunkur, Rigor Sardonicus, Comatose Vigil, Longing for Dawn y tantos otros.
Lo primero quizás a aclarar es que no me queda claro del todo el pasado de la banda. Datan de 2016, sufren un parón, cambian de formación y se establecen como duo: Michał Skupień (guitarras, también en Rites of Daath y Schaderian que son parte del underground Doom polaco) y Dawid Dunikowski (voces), a los que justo después de la grabación de este disco se añade Kuba Szyma a la batería. En cuestiones técnicas, la mezcla / masterización es del propio Michal en Przemyslaw Nowak mientras que Dawid se encarga de la fotografía de portada (el modelo es Gabriel Lapierre-Mróz que estuviera en bandas como Blaze of Perdition o Cień) . La edición en Digipack corre a cargo del sello de culto AESTHETIC DEATH, siempre captando bandas que se mueven al margen de la cordura.
56 minutos de descenso a los infiernos. Un Funeral Doom que se sale de los moldes habituales y aporta sello personal dentro de un campo tan complejo de innovar. Así, además de los monolíticos y plúmbeos pasajes hay momentos abstractos (imposible no acordarse de Esoteric), ancestralidad y un extremismo en el tempo que roza lo agónico haciendo que Shape of Despair parezcan una banda de Ska en comparación así que si tienes prisa, mejor te vas a otra cosa. Aspereza como papel de lija (grano grueso) al máximo por supuesto y olvidaros de la escena del Death Metal Polaco (tipo Vader) porque esto es genuinamente bondage sonoro.
Lejos de encontrar la amabilidad romántica (aunque igualmente claustrofóbica) de gente como Clouds, Mourning Beloveth o el estilismo de Ahab, POSTMORTAL se mueven cómodos dentro de un permafrost agreste que se beneficia del hecho de ser un duo y me explico... una de las constantes dentro de las bandas de Funeral más, digamos, "melódicas y cercanas" es el uso de una extensa formación (al menos quintetos) que abre en abanico las posibilidades (teclados, dobles guitarras, diversas voces....). Aquí, por el contrario, todo adquiere una tesitura que siendo más simple, acaba resultando igualmente compleja y rebota dando como resultado frescura y mucha, mucha crudeza. Por supuesto, también viendo los créditos está el toque `do it yourself ´ que reitero, aporta más que resta.
Desde el mismo inicio de "Fallen" se capta todo lo que he expresado arriba. Tempo aletargado e instrumentos casi desnudos donde destaca la doble labor de la guitarra, afinada tan bajo que se acopla a la perfección con la batería. Hay dos líneas de guitarra (no termino de tener claro si hay bajo de por medio) y destaca una voz gutural ultra agónica al más puro estilo Ophis (en el debut Stream of Misery) que se recrudece al mismo tiempo que un riff circular de guitarra invita al devaneo existencial. Sensación constante de caída, cambios de ritmo y susurros que hielan la sangre van dando personalidad mientras todo se expande (el doble bombo) como amortajar un cadáver con manguera de poliuretano. Imposible no acordarse de Evoken, molécula cohesiva y amalgama de todo un género. Hipnótico y desasosegante cuando se consume a un volumen alto, y flipante cómo cierran volviendo a la soledad de la guitarra del inicio; la voz, susurrando, son los clavos que remachan un ataúd: `Even I tried… what was, will always be / Fallen into damnation of own mind´.
Exhalas, mueres y entra "Darkest Desire". Arrastrado y épico, ultra lento a lo Tyranny... y la voz. Inhumana y cavernosa, se va entrelazando con toques de Death / Doom clásico donde la guitarra rezuma algo de Craighan (My Dying Bride) para irse volviendo más atonal a lo Esoteric conforme se va deslizando todo hacia un medio tiempo donde se pierde noción de la realidad... hasta que vuelve a cambiarse de ritmo hacia una estructura clásica del género. La batería acaba resultando el andamiaje sobre el que se vertebra todo y se adapta a la perfección a cada momento huyendo de simplezas y, nuevamente raro en esta clase de proyectos, abocándose incluso a aventurarse por momentos versátiles.
Cambia el tercio la ambiental "Decay of Paradise" que aboga por un Dark Ambient con cánticos espectrales de Anna Charczuk-Salamon que borda a la perfección un temazo nihilista (`Rotting flesh of malum fruit Esurient worms creeping down / In darkest hour of my life / I seek no helpful hand / Wallowing through intestines / Scattered on the ground / Only ruby eyes watching / Granting me my reward´). Decrépito, angustioso Funeral Doom que conforme avanza va levitando, acompasándose tanto la voz gutural como los cánticos de Salamon, al tiempo que se invoca el espíritu de los ya añorados mejores tiempos de My Dying Bride.
Cogemos aire para adentrarnos en dos temas de cariz similar en estructura `flotante´; por un lado los monolíticos diez minutos de "Prophecy of the Endless", con toquecitos al Funeral Doom finlandés (My Shameful por ejemplo), extrañamente melancólico más que depresivo (diría incluso que más asequible auditivamente) y muy trabajado desde el punto de vista melódico / compositivo (hay bandas que se tiran con el mismo bucle treinta minutos). Aquí sí que me recuerdan a los Mournful Congregation por ejemplo en el sentido de que permanecen `estáticos´ a pesar de dar la sensación de `avance´. Dicho de otra manera, musicalmente POSTMORTAL son el equivalente a un pensamiento obsesivo.... se mueve, compulsiona y vuelve al origen con más fuerza. Fabulosa incursión en un medio tiempo de Death /Doom (quizás a lo Desecresy por seguir con lo Finlandés) y que se pega como un sudario a la barrera hematoencefálica. El otro es "Queen of Woe", tomándose su tiempo en arrancar y con la misma cualidad cinética del anterior pero añadiendo pasaje de voces limpias que sientan de lujo.
Pone el colofón (el mejor puñetero nombre de canción que recuerdo) "The Masterpiece of The Thing That Once Was But Will Never Be" con unas letras que reproduzco justo arriba. Un despliegue enfermizo que te amortaja en hielo con unas vocales que se limitan a ir soltando palabras sueltas, pasajes más experimentales de la guitarra, batería machacona y sensación general de estar pasando un umbral sin retorno. Lo que hay tras la muerte. Lo post-mortal.










