miércoles, 11 de marzo de 2020

LOOKING FOR THE ELF - "HE, THE LION" (SACRAMENTO RECORDS SR029, 2019)


Nace un nuevo proyecto personal bajo el auspicio de la discográfica independiente Sacramento Records ya por la treintena o más de referencias en 7 u 9 años que llevarán de andadura. Esta vez os traigo a LOOKING FOR THE ELF, proyecto realmente difícil de clasificar, bastante ecléctico y que se vertebra en las guitarras, teclados, sintes, piano de Ortsac y las voces, guitarras, ritmos de Oremla, (los más torpecillos, dadle la vuelta a las letras) ambos miembros acompañados de toda una plétora de músicos de la escena sevillana como son:

Danielo Martínez (Mordida y Lamorte al bajo, Sergio Carmona (Malabriega y Ebola DP) a la guitarra eléctrica, Gonzalo Rodríguez (Efegon) a la guitarra acústica, Miguel Palou (DOCE FUEGOS a los violines mas algún que otro solo de guitarra de Joaquín Sainz de la Maza (Malabriega) y Juanma LC (Mordida y Lamorte). Para redondear el apartado técnico, se graba y mezcla por Souler en Sacramento Labs y se masteriza por Iván Ferro en los Kollapse Studio. Artwork del digipack en onda minimalista por Lucía V. sobre ilustración de G. López y el resto, la música.


Gran parte del catálogo que podemos encontrar dentro de Sacramento Records tiende hacia una modernización de sonidos o mejor dicho, una reinterpretación del Hardcore y el Post Rock bajo prismas véanse más melódicos, más devocionales, progresivos e incluso electrónicos. Es el caso de Mordida (reseña aquí), el Blackgaze de Lamorte (reseña aquí) o incluso el rock instrumental con trazas de Post Hardcore en Deviante (reseña aquí) y los más extremos Subliminal Chaos (reseña aquí).

Básicamente estos grupos citados son el germen que configuran a LOOKING FOR THE ELF en su debut, He, The Lion, una muestra de cómo hacer Post Rock experimental sin aburrir, sin guturales ni exabruptos, pero sí de una forma bastante exquisita que por momentos me recuerda a cositas del sello Kscope o incluso proyectos de Steve Wilson como Insurgentes. En cualquier caso, las etiquetas están para tomarlas con cautela y siempre es el oyente y su instante de escucha el juez supremo que establece hacia dónde cree que le transporta la música. En mi caso, esta es mi opinión:

Pausado, emocional y con un ritmo de pseudo-blues, se arrastra "This Cold Fire" en un plano hipnótico pero con cadencia de himno (muy al estilo de los temas lóbregos de los Bad Seeds). Precioso tema para abrir un disco en clave Post Punk... al más puro estilo de los proyectos más meditacionales de los sellos Glitterhouse o Neurot Recordings, la música sube enteros cuando entra el lamento del violín reforzando la sensación de estar asistiendo a una pespece de servicio fúnebre o similar. Mucha versatilidad a las voces, rozando el Proto Grunge en algunos momentos, más Gospeliana en otras (a lo Scott Kelly y cosas así). 


Difuminado final con un bajo imperturbable sobresaliendo en la mezcla, voces que se van distanciando y guitarra distorsionada que se lo va comiendo todo como una metástasis del alma y corte abrupto para que el violín finiquite el asunto. Sigue "Feed The Monster", con la acústica subrayando lo que podría ser una canción de campamento para músicos Indie. Se mantiene el tono sosegado con repuntes de agresividad a lo Nirvana o Mudhoney para ir lentamente desplazándose hacia esa fina línea difícil de definir entre el Neo Progresivo de los nuevos Anathema, Porcupine Tree y cosas así. "Bring your Stone" tiene mayor presencia de la percusión y una insistente línea de guitarra en comunión con una voz que repite las frases una y otra vez de forma mántrica, casi sin respirar y con pausas para agravarse en tono. 

La sensación que da este corte es la de falsa motilidad... ¿te estás moviendo o sueñas que estás moviéndote?. Shoegazing con una subcapa muy, pero que muy profunda de rock andaluz aunque no te lo creas. Hay que escuchar muchas veces el disco para captarlo en la forma de abordar las melodías en conjunto, además de que la repetición constante y en espiral crea una capa de psicodelia (irrumpen por aquí y allá detalles de teclados) que me recuerda a Hi Corea!. La mini Jam que nutre el final del corte, con guitarras y teclados en plan progresivo me reafirman en lo de los coqueteos con el Rock Progresivo Andaluz, mas allá de que haya o no integrantes aquí de Malabriega.


"Old Blood" es más oscuro. Por momentos la batería ejerce de puente hacia el Trip Hop pero quedándose a medio camino. Flota la electrónica y cuando todo se recrudece es imposible no acordarme de la progresión de ciertas bandas góticas de la escena Finlandesa aunque paro aquí e intento no liar más la madeja (qué diablos, la lío más... los últimos discos electrónicos de los italianos Canaan suenan parecido). Entra de nuevo el excelente violín de Palau subrayando la voz en vocoder de Almero. Si os quedaban dudas del Prog Andaluz, escuchad el inicio de teclados en "Feelings". Aromas cannábicos, triposo esbozo de subidas y bajadas de emociones con riffs agudos de guitarra esta vex sí, totalmente Emocore, Hardcore o (añade aquí lo que quieras)Core. Especialmente bueno el crescendo épico en un maremágnum de guitarras noise noventeras y decadentes notas de piano.

Para terminar, sístoles y diástoles hacen de percusión en "Found Souls", minimalista, atmosférica pieza que podría enclavarse dentro del rock australiano pero que también recuerda a cosa como lo que está haciendo Juan Aathma en Otus... una deconstrucción milimétrica del metal en elementos que se diluyen no en fuerza, sino en agresividad aunque el resultado venga a ser el mismo. Música agria para tiempos agrios.

martes, 10 de marzo de 2020

JAVIER ARNAL - "EL IMPOSTOR" (AUTOEDICIÓN, 2020)


Mi primer contacto con Javier Arnal fue como una eyaculación del miedo. 

La eyaculación del miedo es la sensación de zozobra/congoja que te entra cuando te enfrentas ante ilustres personas a las que admiras y que por alguna que otra razón pues se te cruzan en tu vida. Recuerdo aquella pavorosa polución como si fuera ayer. Estaba trabajando, me sonó el teléfono y lo que primero creía era una distorsión imposible o interferencia espacial, resultó que era una voz... un tipo que me llamaba; me llamaba a mi número personal para decirme en persona que le alegraba que me hubiera gustado su trabajo. A continuación decidí que cogería un cuchillo y me cortaría un dedo por cada gran artista que hubiera hecho algo parecido conmigo... hay alguno más y ahora, si veis que fallo en el texto, es que me faltan dos dedos de la mano derecha (hagan sus apuestas). El tiempo lo pone todo en su sitio y he descubierto que Javier Arnal es un jodido impostor. Es un impostor porque miente; sus canciones NO son defectuosas (ni de lejos) y encima NO me ha dado los besos que me prometió. 

En este su tercer disco en el que aparece a contraluz en la portada como una especie de vendedor de homilías ambulante (observad la maleta y el megáfono de la portada) se ha tornado más introspectivo en su nuevo álbum. Canciones Defectuosas (El Muelle Records EMR003 y reseña aquí) flotaba en un mar de aceite surrealista y etéreo, mientras que "Tus Besos" era una encubierta proclama sutil pro Porno Musical (El Muelle Records EMR034, 2018 y reseña aquí) entre la mejor pareja escénica que he contemplado en mucho tiempo. La grandísima Vera Acacio y Javier Arnal, aquel que se hace bocadillos de pan rayado mezclado con arena y lo mete garganta abajo con aguardiente clandestino.


Javier no es sólo un puto Chatarrero de Sangre y Cielo (para los más jóvenes, aleación sonora alquímica de tal trascendencia que debieras investigar); es un artista integral como la copa de un pino con un sólo defecto, que es humilde hasta lo imposible (en los tiempos que corren, es raro de ver).  Su música no tiene ánimo de lucro, porque como todo lo que surge de la resaca de los tiempos, es más catártico que otra cosa; es la necesidad de alguien que saca sus demonios a pasear... el alivio del fecaloma mental o la mentira que cuentas tras años de Tormento (de tormenta). El Impostor se graba y mezcla en La Casita Rosa Estudio, con fotos de Vera Acacio, maquetación de La Factoría y autoedición si no me equivoco. 

En líneas generales, personalmente es mi preferido de los tres discos que lleva editado. Tono fúnebre abotargado de notas meditabundas, flotantes y pseudo onírico contexto (como si se tratara de la banda sonora de una película apócrifa y bastarda de Jodorowsky); tintes Crooner e infinidad de detalles a todos los niveles. Si en discos anteriores había más voces de Vera, aquí casi todos los temas se estructuran gracias a la laringectomía vital de Arnal, que viene a sonar así como si se hubiera cortado la traquea, sacado las cuerdas vocales por fuera y fijado al cuello en un clavijero de carne y tendones (a lo Frankestein) para después rasgarlas con un arco de violín a la vez que canta (vale, es un poco rocambolesco, pero para cosas más simples puedes esperar la reseña de otros medios más concisos y  acertados que este). 48 minutos vertebrados sobre 15 cortes amortajados en salmuera, que huelen a herida sin cerrar (estigmas), a apocalipsis anticipado en sectas destructivas, a redención y a minimalismo mitocondrial (esto no me lo he inventado, o sí, tú verás).


"Las Puertas" es una intro a base de samplers, acoples, spoken word y cierto toque experimental. Suenan toques de saxos, Big Band añeja de otros tiempos, cellos, cuerdas y violines de Música de Cámara y Clásica. "El Baile", vals ralentizado que se elonga como un extertor en un velatorio anticipado; un piano que va girando lentamente hacia una estructura Gospeliana que puede recordar a un Nick Cave pasado de rosca (excelentes los lamentos de Javier al más puro estilo Ranchera Necrótica) y de fondo la sempiterna nota de Hammond mantenida imbuida de religiosidad apócrifa. 

Es el vals que bailan las neuronas en tu cabeza cuando te pasas de benzodiazepinas. Rompe el disco como pus en un grano infecto la guitarra distorsionada en "Canta", con voz entre susurro y Spoken Word manteniendo esa finísima pero atmosférica base de sintes. La percusión, aunque puramente testimonial, lleva un ritmo básico bluesero que invita al llanto y lo que parece un acordeón termina de bordar (al modo circense) un crescendo espectacular embebido de atmósferas y música de tiovivo.

"La Amapola" tiene ese toque irreal de Carlos Desastre, 713ºAmor y similares, con un riff de guitarra sixties garajera y algo de Swamp Rock. Los detalles vocales de Javier han ganado en versatilidad amoldándose como un guante a lo que creo que son los arreglos de la segunda guitarra de Vera. Pausa para eructar (literal) y pasamos a "La Ayuda", sureña en la forma de abordar las guitarras y con un groove magnífico obra y gracia de la gran producción (cierto reverb y ecos le dan el toque perfecto). Guitarra y Hammond en "El Bolero", quizás de los temas que más me recuerden al disco anterior... posiblemente sea de los temas que Lynch gustase bailar en visitas a un garito perdido en un México paralelo adimensional. Sigue "El Camino", cruce entre un Dark Folk, Chanson y banda sonora de un Western hispano italiano. El acordeón nunca defrauda y su tristona cadencia va de la mano con la voz, rica en inflexiones (algo menos pétrea para que se me entienda). Todo triturado en un zumo Morriconiano precioso.


Por fin hace acto de presencia la bellísima voz de Vera Acacio en "Si Tú Supieras". Seductora voz con ligeros subrayados de Javier que parece flotar en un luminoso plano existencial sobre idas y venidas de guitarras retroalimentadas. Corta pero muy intensa (eyaculación del miedo), contrastando con la hostia a mano abierta de "El Impostor", un Noise Rock que pelea con el Rock Protesta (vale, Los Suaves quizás es mala comparación), pero imaginaos los primeros tiempos de la banda de Orense cuando la juventud y su mala baba estaban a flor de piel. Final abrupto y nos vamos a "El Buhonero", etílica, de magníficos arreglos de los sintes y percusión más elaborada y curioso pero junto a las guitarras acaba flotando en lo que podría ser un Proto Tango Psicodélico. 

"Beneath The Rose", versión de Mica P. Hinson ya tuve ocasión de escucharla en directo (Vermú Sessions de La Polivalente) hace un par de años (reseña aquí). Sólo apostillar que si fallezco antes que Javier, me silbe esta tonadilla mientras me cae la tierra en la tapa de madera... o que contrate a alguien para hacerlo (al fin y al cabo es un jodido impostor). Dessert Rock y soundscapes en la instrumental "La Pequeña"; puente hacia los silbidos (eyaculación del miedo) de "El Fin"


Atemporalidad caleidoscópica para otro magnífico y corto Spoken Word a cargo de Vera Acacio alternándose con Javier en los Pimpinela Impostores y regusto musical a las bandas sonoras de las películas italianas de los 70 (Luis Bacalov, Ortolani y gente así). El tramo final es de órdago. Otra pequeña pieza en "La Culpa", intimista  piano, violín y teclados virando hacia "El Hogar", cotidiano Field Recording familiar sobre el que irrumpe un piano recordándome a esas cajas de tiempo que se entierran y son encontradas décadas después. Como un viejo vinilo, como una vieja carta de amor amarillenta, como el documento de identidad de un fenecido que aparece en una mudanza, como el olor a alcanfor de tu jodido altillo, como los recuerdos borrosos de tu adolescencia (cuando las eyaculaciones eran de placer y no de miedo)... como el plástico de un condón que se torna quebradizo.

Remata el asunto un remix sui generis de Julio Senmove en plan Industrial que me ha volado la cabeza, poniendo el broche de oro a otra maravilla de disco de un par de artistas (Javier Arnal y Vera Acacio) que no es que jueguen en el underground, es que tú vives como oyente en la puta inopia.

Os dejo el perfil de Javier para los que queráis haceros con el disco:


sábado, 7 de marzo de 2020

BLADIMIR ROS en Sala Velvet (Málaga, 6 de Marzo)


De mi bolsillo he pagado mi teoría. Tras ahorrar en una hucha durante unos años he conseguido hacer realidad mi proyecto; hacerle una Colonoscopia al Titanic y averiguar la verdad última sobre la banda que estaba tocando antes del impacto con el Iceberg. Grandes despliegues técnicos, una sonda kilométrica que se hunde hasta el fondo abisal y penetra por el ano del barco, abre puertas, derriba otras, se abre paso entre moluscos y detritus iluminándolo todo con una leve luz, que realmente no vale de nada porque la descomposición fatua de las algas y los huesos alumbra de sobra el panorama.

Entramos en el bar y mi teoría es cierta... allí, incólumes, vivos todavía y tocando. BLADIMIR ROS eran los invitados aquella noche, con su agresividad contenida, con su Surf encubierto de Punk (o viceversa), con su aquiescencia, presencia teatral que impone (y mucho). La banda sonora de la España Profunda estuvo invitada a tocar aquella noche, y ni el pánico alarmista del CoronaImpacto con el Iceberg les restó valentía. Y se llevaron de calle a unos ilustres espectadores (ilustres algunos, ilustrados otros, esbozos que se difuminan los que no fueron) que tuvieron que bailar porque sus ritmos de Tango Bastardo eran tan infecciosos que hubiera desencajado la prótesis de cadera de cualquier anciano. 

Sí, mi teoría es correcta como lo fueron otras. El Triángulo de las Bermudas es en realidad un Octoedro, los Ovnis son en realidad Frisbees vistos por alcohólicos, las apariciones fantasmales, sean del Bandido de El Cucaracha, los delirios de El Rey de Andorra o de quien sea son las manifestaciones psíquicas del recuerdo oral que se lanza en cantares de ciego... y así hasta el infinito.




Una teatral puesta en escena gracias a Ros, un frontmant de los que ya escasean y están en extinción, mientras una banda enchaquetada de negro y rojo, para mí símbolo de la resistencia y el anarcosindicalismo, para ellos yo que sé, que no les he preguntado, allí desgranando riffs de Slide guitar mezclados con el rasgueo impoluto de la acústica, y una base rítmica imperturbable como imperturbables son los soniquetes de una Feria de Barrio.

Lástima lo del Titanic, pero oigan, que me alegro de que la banda haya sobrevivido y esté ya en proceso de rescate a la superficie. Lo mismo ahora esos que dicen que son Periodistas Musicales se hacen eco de lo que debería de estar ya por escrito, y no ser simplemente un  boca a boca. Porque BLADIMIR ROS, de los que te hablé aquí, se llevan de calle a tus bandas favoritas y los ahogan en aguardiente y salmuera (mezclados a partes iguales). Los temas que sonaron mucho más agrios que en el disco (los que salen) y los que no conocía que ojalá se graben pronto porque son una delicia. Todo eso y más se escuchaba por la sonda que penetró en las profundidades de un Titanic Globalizado hundido para siempre entre Turistas despistados.

Y SOPLARÉ,
Y SOPLARÉ,
Y VUESTRA CASA, DERRIBARÉ...
Y LA RABIA, Y LA RABIA...
Y LA RABIA QUE OS TUMBARÁ,
Y LA RABIA QUE OS TUMBARÁ, 
SERÉ ... (crack, golpe con el Iceberg)

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Galería de Fotos obtenida por la Sonda Anal Mortimeriana XB33:


























viernes, 6 de marzo de 2020

STEVE PICCOLO - "DOMESTIC EXILE" (MENTAL EXPERIENCE MENT029, 2020)


"I don´t think I knew anyone who had an actual bed in those days"
Steve Piccolo

El sello MENTAL EXPERIENCE, acetábulo batrácico de GUERSSEN, recupera Domestic Exile de Steve Piccolo, que si mis datos son los correctos, saldría a cargo de Materiali Sonori en un lp que sonaba regular tirando a mal. Hablar de Steve Piccolo es meterse dentro de la escena Arty, el Rock Experimental y la vida cotidiana artística en el New York de finales de los 70 y comienzos de los 80.

Artista de esos que yo llamo "integral" porque básicamente abarcan todo espectro conocido, desde la música al teatro, la performance, música para instalaciones, videocreaciones.... esa clase de personaje de difícil encasillamiento más fácil quitarse de en medio si añades un simple Avantgarde a todo lo que hacen. Tras ese tremebundo disco de The Lounge Lizards, deconstrucción molecular del Free Jazz hacia la No Wave y posiblemente uno de los discos más influyentes de la historia (vaya, no en vano andaban por allí Evan y John Lurie, Arto Lindsay, Anton Fier o la producción de Teo Macero....), refleja sus inquietudes en solitario tras dos semanas de febril composición.

Lo tremendamente curioso de estos discos es que funcionan mucho a modo sociológico siendo fiel reflejo de lo que se vivía en las escenas de la época. Piccolo pululando allá por Wall Street durante el día, por la noche con su vida de clubs nocturnos y salas de arte (recomendado ver el documental 135 Grand Street New York 1979)... eso sí, acompañado, nunca sólo... es la época de lo comunal: "I was always facinated by society´s total droputs, and by the idea of surviving completely outside the system, without an identity, papers, money, job, family. But not without friends... that would be unthinkable, unnecessary cruelty".


Estamos en plena descomposición del Punk Rock, la extraña sístole del Post Punk y la diástole de la No Wave, mas esa frenética actividad proveniente de la experimentación de la AACM en Chicago, que a finales de la década de los 70 ya había elevado el Free Jazz a una categoría que todavía hoy día es digna de estudio. El aparato circulatorio de todo aquello se retroalimenta y vino a llamarse Downtown Neoyorquino, traspasando barreras y copulando con el Avant Rock inglés para crear múltiples asociaciones moleculares a través de Henry Cow y las colaboraciones (infinitas) de Fred Frith aquí y allá. Como resumen, las fronteras de diluían, tanto físicas como estilísticas.

Tras ese homónimo debut de The Lounge Lizards, Steve Piccolo, en colaboración con Evan Lurie y G. Lindahl graba una de esas joyas que se tiran enterradas en el boca a boca demasiado tiempo. Primeras escuchas pueden dar una sensación extraña de Folk minimalista urbano, con ecos a Patti Smith, John Cale y el Spoken Word pero con esos detalles tan bizarros que definieron a Half Japanese y a su mente pensante, el ínclito Jad Fair (maestro en el abordaje del Lo-Fi alternativo).

La música se concibe en inicio como banda sonora a una Performance pero poco a poco el proyecto se reafirma en banda y Domestic Exile acaba grabándose en ZBS Foundation con nada más y nada menos que Bob Bielecki (Laurie Anderson o La Monte Young) a la producción. 39 minutos distribuidos en 12 perlas.


La formación la que he comentado: Piccolo cantando, a la guitarra eléctrica, bajo y contrabajo y la percusión; Evan Lurie al Farfisa y los sintes de G. Lindahl. El vinilo tuvo muchos problemas para editarse, con fallos en el tracklist y un mal prensaje, y ahora rescata en todo su esplendor MENTAL EXPERIENCE, con remasterización de Gak Sato y un extenso booklet a cargo del propio Steve Piccolo.

Abre "The Bell", pulsátil e inclasificable. Minimalista abordaje con bizarros arreglos de sintes rozando el Psych con una guitarra que irrumpe en modo garajero para amputarse cuando acompaña a la voz. Una tonadilla del espacio exterior que finaliza con voz y Farfisa en un Gospel Folk eclesiástico con olor a Zotal... y vuelta al burbujeante sintetizador en modo psicodelia sixties. "Young and Ambitious" suena a una deshidratada Velvet Underground despojada de elementos rock y revestida de algo del aroma a plástico del SynthPop (como esas patatas fritas light que nunca llegas a sentir explotar su sabor en la boca). Repetitiva, excesiva y con un ligero atisbo de Rhythm n´ Blues de laboratorio acentuado en afiladas guitarras y voz pasada por filtro vocoder en "Past Life" a modo de manifiesto panfletario anti-todo de esos que tenían que pulular por las calles de New York City. Repetidas escuchas van destapando infinidad de detalles que hacen que el minimalismo te estalle en racimos sonoros como los fuegos artificiales (la guitarra parece sacada de la pesadilla de un joven Marc Ribot).


"Modern Man" lleva a Cale o Lou Reed a una Iglesia Pentecostal alternativa que venere a un Dios Nuclear. Detalles folkies, tropicalismo (o algo así mutado) para un corte donde el bajo hace arabescos sobre percusiones latinas y una sola nota del Farfisa que se repite hasta sacarte de quicio. Pero ojo, que encima el tema se permite acabar en modo bailable si tienes maracas a mano. Cuesta no creer que uno está ante un Nugget de esos perdidos de los años 60 en "Businessman´s Lament". Quizás sea la voz, siempre a caballo entre lo cantado y lo susurrado, y el tempo en general lento lo que nos lleve a confusión (joder, si hasta parece Donovan o un grupo de Prog Rock en una balada añeja)... al menos hasta que eclosiona el tema en pura experimentación partiendo en dos el tema mas repuntes de sintes Lo Fi del espacio exterior.

Esos mismos efectos se continúan para estructurar el escaso minuto de "Bleecker Street", que viene a ser algo así como si Sun Ra estuviera leyendo un flyer de la Angry Brigade con guitarra y Casiotone por acompañamiento.


La otra mitad del disco es igual de insana. "My Face" en clave Disco Funk desvirtualizado hacia el Post Punk de los primeros Talking Heads con una fantástica la guitarra. Asisto impávido a cómo se acerca Piccolo en esencia a los CASSIBER. "Stray Man" es otra proclama contestataria de andamiaje deudor de Lou Reed con maravilloso contraste entre una melodía que se atisba (rápida y en segundo plano) bajo la línea vocal, virando hacia ese precioso piano que abre "Superior Genes"; se doblan las voces y se punkarriza el asunto con una leve pero acertada distorsión de la guitarra. La letra se te va clavando como un himno de  Spoken "Punk" Word cada vez más a lo Lydia Lunch redondeando uno de los mejores cortes del disco, que vuelve en sus últimos instantes al preciosismo inicial.

Tramo final con la angular "Talk to Me" (Frith a reventar por los cuatro costados, deconstrucción incluida), la apoteosis folk cabaretera de "I Don´t Want to Join a Cult", con pandereta al más puro estilo himno de culto sectario (el Farfisa subrayando el estribillo) y "Apología" volviendo por los terrenos de la Velvet Underground, con Piccolo fagocitando nicotina sobre un piano desquiciado, un contrabajo contorsionándose en atisbos Jazzísticos y lentísimo fade out rozando el Drone.

Imprescindible como imprescindible es visitar el siguiente enlace Red Letter Edition N°01 by E IL TOPO.



lunes, 2 de marzo de 2020

GIRON - "JAPAN TOUR 2019" (MUSIC2DREAM, 2019)


          Un precioso digipack a 3 paneles recoge el disco en directo Japan Tour 2019 de GIRON, del que os he hablado en infinidad de ocasiones tanto cuando era parte integrante de la banda de Space Rock El Círculo de Willis como en su faceta en solitario o incluso acompañado del inquieto pionero Miguel A. Ruíz en Zytospace (reseña aquí).

Grabado en directo en enclaves de Takayama y Kyoto en lo que son 55 minutos mas dos especiales Bonus Tracks que os describo al final. El Miniset usado: Korg Electribe 2, sequences and percussion Korg Microsampler, Mellotron libraries, Synth and Fx Zoom Ms-70cdr y Echo, Delay and Ensemble. Os dejo estos datos para los que gustéis de indagar en los detalles técnicos. Por cierto, el diseño espectacular del digipack, editado nuevamente por su sello MUSIC2DREAM es obra del propio Girón y cuenta con unas maravillosas fotografías de campo, además de estar limitado a 200 copias.


El disco lo abre "Cross The Line", tema perteneciente a su debut Forest (reseña aquí). Una cadencia casi oriental arropa unas líneas de piano ensoñadoras y con algo de Delay. Ponemos nuestra psique en modo contemplativo y pronto empiezan esos burbujeos espaciales propios de la electrónica alemana (sea escuela Berlinesa, sea de Dusseldorf), la escena francesa de los 70 (no voy a repetirme en cuanto a conceptos, Michel Magne, Jarre o Vian porque ya he hablado de todo eso en las reseñas a las que os voy a ir enlazando). Escuchado con auriculares, resalta la impresionante entrada de los secuenciadores a partir del minuto 2, lanzándonos de lleno al Espacio Exterior, puro reflejo macrocósmico de lo interno.

Tangerine Dream o Schulze dibujando esbozos lisérgicos en un Telesketch Ciclópeo donde tiempo y espacio se unen en singularidades.  Sigue "From Outer Space", del disco Stones (reseña aquí). Sigue siendo percusivo, mistérico y deudor de civilizaciones perdidas con esos sincopados ritmos cabalgantes. Toques a Vangelis y el primer Michel Huyen con Neuronium, devaneos de sintes en soliloquio con lo eterno (¿o es un diálogo desconocido entre planetas?). Atemporal y cargado del mayestático empuje propio de la música contemplativa que se extraía de forma casi alquímica de los primeros sintetizadores en los años 70, si te dejas llevar resulta insistente, taladrante como hacerle una traqueostomía percutánea a un Dios de Piedra ingresado en la UCI de los Avatares allende el confín de los tiempos.


Sigue "Ode to a Suiseki" también de Stones. El tema me sigue igual de luminiscente así que copio y pego lo que dije en su día de él: "SUISEKI (sansui kei-seki) es una palabra japonesa que se refiere a una pequeña piedra que imita las formas y colores de la naturaleza tanto en su reino animal como vegetal. La meditación sobre la imagen de estas piedras, algo así como el uso contemplativo de las formas nubosas, conforma el Leit Motiv (si es que no se me ha ido la cabeza) del corto y precioso tema ODE TO SUISEKI. Una preciosa letanía que me pone los vellos de punta".

Lo único que quiero añadir es que su carácter introspectivo ha tornado estructuralmente en mi psique hacia una canción de cuna para Civilizaciones Extinguidas. Fabuloso "To The Inner Temple" de Clouds (reseña aquí). Ominoso y oscuro como la primerísima etapa de Tangerine Dream (Pink Years) o los fuera del tiempo y el espacio dioses Popol Vuh, aunque luego se metan Carpenterianas bases rítmicas de Synth Pop (pero sin perder nunca la sensación de estar flotando a la deriva). La grandeza de GIRON reside en su exquisito gusto por la melodía que casi se palpa y extiende a otros sentidos... puedes evocar olores y tactos a partir de la paleta expresiva inagotable del artista.

Llegados a este punto, mi imaginación se va a esos parajes naturales japoneses, a ese equilibrio biorrítmico en la arquitectura y su comunión con la naturaleza y a qué experiencia tiene que haber sido escuchar estos temas in situ cuando se tocaron (quién sabe, quizás haya otro DVD de por medio como el que sacó hace unos años de las Recording Sessions Vol.1). Quien confunda esto con New Age haría bien en hacerse una purga existencial mediante bolas chinas del tamaño de meteoritos, por cierto.


Sigue "Inside The Forest", segundo corte de Forest, y que por su carácter bailable siempre me ha recordado más a la escuela francesa de electrónica o al griego Vangelis. En cualquier caso, las bases secuenciales, los loops y demás trucos percusivos no le restan un ápice de epicidad al conjunto. Los 12 minutos de "Nachi", tema que no he conseguido ubicar y que puede ser una improvisación.

Por arriesgarme digo que puede hacer referencia a la Cascada Nachi (Prefectura de Wakayama), de las más altas de Japón y coronada por dos rocas que se veneran como casa de un Kami, denominado Hiryū Gongen, guardián de las cataratas y del santuario sintoísta; agua que fluye sin fin como el atributo de la Compasión. En lo musical, otra vuelta sinusoidal de detalles que van desembocando a otro bastión pseudo-bailable alucinante, al más puro estilo de lo que se haría ya en el Kraut en los primeros 80, cuando despojado de sus otros proyectos, grandes nombres del género como Schnitzler se aventurarían en solitario en proyectos netamente electrónicos sin base rockera aunque bien es cierto que Cluster (sin la K) siempre abogarían por estos terrenos en todas sus etapas.

Los dos bonus tracks incluídos son grabaciones de campo, una del río Miyagawa y otra de los cánticos monásticos matutinos de los monjes en el Hokkeji Temple. Adorna el interior del digipack un trozo de la Tama "Superstation Master" Tape... un adhesivo que homenajea a la gata Tama, cuya historia podéis empezar a investigar aquí mismo.

Una edición imprescindible de un músico siempre a contracorriente.


EINE STUNDE MERZBAUTEN - "N.S.M." (NAPALMED / AUTOEDICIÓN, 2016)


EINE STUNDE MERZBAUTEN es una banda/colectivo de República Checa que asienta sus raíces en 2014 tras el largo periplo de proyectos anteriores como NAPALMED, activos desde los 90 (mutando desde el Hardcore Noise al Industrial con tecnología Do It Yourself), pero que por diferentes razones acaban ramificándose en otros. Formados como una especie de banda de covers/homenaje industriales (sólo hay que ver el nombre que tienen, que resumidos a partir de ahora será  ExSxMx), van evolucionando hacia un particular, agresivo y perturbador sonido que me ha dejado clavado al sillón literalmente mediante un tornillo que atraviesa mi ya cerrada fontanela anterior hasta salirme por el mismo esfínter anal y dado que sigo con vida, he decidido seguir así y no desatornillar nada.


Como casi todo el material que me entra de estos lares, la cosa anda entre banda y colectivo, y los cuatro miembros claramente identificables son Jan Pimper, Pavel Hendrych, Radek Kopel Zdeněk Souček. La cosa se vuelve todavía más críptica cuando me doy cuenta de que cada uno de los integrantes tiene entre 2 y 50 pseudónimos, cada uno de los cuales lleva otros grupos, proyectos o vaya usted a saber qué. Por lo tanto, voy a centrarme un poco en lo que tengo en el reproductor o me vuelvo loco.

La sesión conocida como E.S.M. es el cuarto disco de la banda. 300 copias con diseños aleatorios, a mano y con CD profesional; haciendo gala del particular humor extraño de la banda, todo el artwork es obra de Exkluzivní Spolek Mistrů, o sea, ellos mismos. Grabación del 28 de Enero de 2016 y demás detalles técnicos se realizan en Ponte Records en Febrero de ese mismo año. El resultado... pues un compost áspero (como cuando se te cae un pedazo de muela y te recreas en el orificio con la lengua) de Industrial, Free Jazz deformado al extremo, Electro Acústica insana y pasajes de Ambient para cadáveres revividos; hay que tener en cuenta que si uno bucea en el pasado de estos músicos verá que vienen de estilos de esos que terminan en ´Core, ya sabéis a lo que me refiero.


Si el espíritu de los primeros Einsturzende Neubauten campea por ahí, no menos cierto es que ese extraño toque Folk que suelen darle las bandas de esta zona está igualmente presente (los que se hayan adentrado en Pulnoc, Plastic People of the universe o DG307 saben a lo que me refiero, no en vano los propios NAPALMED llegaron a editar disco con la mítica discográfica checa Guerilla Records.

El caso es que ExSxMx se autodefinen como Czech Weirdoz y durante 79 demenciales minutos de violín procesado, saxofón teratogénico, percusiones metálicas de diversa índole y manipulación electrónica crean una muralla monolítica que se disfruta de forma física a volúmenes elevados (puedo asegurar que en determinados momentos he sentido inquietud y no sé la razón, y tal y como se dice en la promo "a sylish widths can not handle, so please describe hearable and eventually subsequent evaluation").


Por norma general no suelo hacer caso de las hojas promocionales, pero este texto tengo que reproducirlo en su integridad: "40-minutes long monolith (2) with sabilized line-up of three (two active musicians are killed by sound´o´phil) si surrounded by other composites (1 and 3) in which flashes twice visiting refgional hurra-violinist, destroyed physically and psychologically again by the same pervert. In conclusion, the listener can relax in fellowship (4) sexo-phone with home made synth. Negligible hidden bonus so be it real reward true fans". Creo que el texto define a la perfección lo que vamos a encontrarnos, pero por si acaso, os lo cuento con mis palabras:

"Evu Svrbí Míca" son diez minutos de violín de PaStr y los execrables efectos electrónicos a cargo de Uspá Watch lindan con lo cósmico. Ambientes pulsátiles analógicos que te llevan de la mano a lo largo de lo que parece un peristaltismo sonoro de proporciones ciclópeas. El violín se adapta, se deforma, elonga y procesa para crear una maraña terrible de Industrial Noise pero con la particularidad de no perder la melodía en ningún momento. ¿Puedo usar una etiqueta como Industrial Folk Noise?. No lo sé con exactitud, porque hay momentos que pertenecen al campo del Free Jazz y la Improvisación libre, pero llevado todo a un límite barroco, repetitivo y que para colmo se te clava en el cerebelo con los indicios de melodías pseudo Folk (muy dados a usar violín, acordeones e instrumetos de viento de una forma cercana al Klezmer). 


Cuando crees que la cosa no puede afectarte más, llegan los 42 minutos de "Elementary School Mamlases". Saxo tenor (JanaP), percusiones metálicas (ZdeS) y efectos (RaK) en una suite deconstructiva que suena a un cruce entre Stahlwerksinfonie de Die Krupps y el Free Jazz salvaje, tribal e imposible de la Sun Ra Arkestra, todo reconstituido hacia el un Noise realmente conseguido. Una sábana de mercusiones metálicas embadurnadas de ecos y efectos electrónicos circundan a una respiración en circular del saxo tenor al más puro estilo Coltraniano. Conforme avanzan los minutos da la sensación de llevar caminando años por dunas constituidas por virutas metálicas en vez de arena. Ese cruce de estilos angulares se retroalimentan de sí mismos y lejos de repelerse como los imanes, crean un híbrido experimental sólo apto para aparatos auditivos y psiques en proceso de putrefacción.

Conforme avanzan el corte llegan fases más contemplativas, como una versión de la Noise de la New Thing o como si CODONA de Don Cherry, Nana Vasconcelos y Collin Wallcott hubieran grabado un disco apócrifo con Einsturzende Neubauten. Lo que realmente estamos viviendo en tiempo real es una recodificación/reinvención del Free Jazz con el discurso del Industrial más enclavado en el Do It Yourself. El uso de objetos metálicos reamplificados, y cuando la masterización y grabación son tan potentes, crean un clímax malsano en el oyente si se escucha a volúmenes adecuados así que no recomiendo esto para gente nerviosa (y no es una broma). Y que alguien me clave una aguja debajo de las uñas si no escucho constantemente esbozos de "My Favourite Things" a punto de ebullicionar.


A estas alturas creo que os habréis dado cuenta que todo gira en torno a las iniciales E.S.M., así que el siguiente tema es "Emen Stahl Moon", a base de efectos (ElektRachot) y violín (PaStr). Os hablaba al principio de sensaciones físicas. Pues bien, esta aleación violín y manipulación electrónica a volúmenes elevados puede provocar efectos de inquietud en el oyente. No sé cómo sonará esta gente en directo, pero desde luego saben cómo plasmar el sonido en un disco. Fabulosa la forma de atacar el violín, a ratos tocado con el arco, otras a pellizcos de las cuerdas (pizzicato), y de fondo dibujos metálicos insistentes, pulsátiles y malsanos que van ganando protagonismo poco a poco en una vorágine indescriptible. Una escucha atenta permitirá al oyente escuchar durante leves segundos una célebre melodía clásica (eso os lo dejo a vuestros oídos). 

El fin de fiesta lo pone "Echte Schlechte Madhausen" tocada con sintetizadores caseros (ElektRandall), Saxofón Tenor/Sagi (Pojďdoměhop Kirk) y la posterior manipulación de (Herr Pan Tau) dando a todo una estructura que roza por momentos el Harsh Wall Noise pero con asideros suficientes para salir siempre a flote. Sónicamente es como un tuneado brutal de todo lo anterior dejando lo acústico en un segundo plano y apostando por la distorsión en su más pura esencia. 

"Electro Save Mode" es un tema escondido, extensión de la anterior y donde el sintetizador se explaya en toda su crudeza. Seguiré hablando de EINE STUNDE MERZBAUTEN  en un futuro, lo tengo claro... me han dejado realmente asombrado. Noise de vieja escuela, Folk distorsionado, Free Jazz inhumano... todo bajo las siglas E.S.M.