martes, 21 de enero de 2020

KOSTADIS / UNCLE GRASHA´S FLYING CIRCUS - "SPLIT" (SWEETOHM RECORDINGS, 2018)


Hoy os traigo un Split de dos proyectos alucinantes que se retroalimentan del underground mas críptico y hermético. Por un lado, KOSTADIS, excelente música experimental en solitario desde Atenas de Kostadis Michail (de bandas tan diversas como Duke Abduction, Lost Bodies, Masine Like Koma, o Wham Jah) que se nutre de la electroacústica más perversa, y por el otro los insanos checos UNCLE GRASHA´S FLYING CIRCUS de los que os hablé en por aquí con motivo de su otro Split con CALF. La edición corre a cargo del recomendadísimo sello SWEETOHM RECORDINGS de Karditsa en un vinilo con artwork doble incluido el insert.

La Cara A es de KOSTADIS. 20 minutos alucinantes grabados y masterizados entre 2017/2018 con sintes modulares, grabaciones de campo, drum machines, objetos diversos, manipulaciones de cintas y voces. "Fragments", que así se llama el tema (y que técnicamente es su tercer trabajo en solitario), cuenta con un fantástico artwork de Panagiotis Spoulos y alterna tanto pasajes crípticos que rozan el ruidismo con bellas partes acústicas (mas procesados diversos). 


Música concreta elevada a su enésima potencia (con sutil regusto Gamelán y Balinés) y por ende transformada en suerte de suite abstracta en la que cada ruido es sobrealimentado al límite de lo imposible. La comunión íntima establecida entre los chasquidos y chirridos descarnados y las melodías contemplativas que discurren en paralelo son un todo fragmentado pero compacto... una revisión sonora del Golem de Meyrink que o te destruye o te lleva al Nirvana. Puestos a comparar, me recuerda a Cyclobe en algunos detalles para al rato sonarte a algo parecido al Kraut Berlinés. 

De inicio soterrado pero de eclosión intensa, KOSTADIS demuestra un soberbio uso de recursos de todo tipo que van más allá de la simple masturbación aleatoria de potenciómetros. Mini melodías con objetos de bronce (al menos me lo parece), bases rítmicas de cariz oriental, instrumentos de viento deformados y algunos exabruptos que rozan el ruidismo emulsionan de forma conjunta a una música que roza a partes iguales lo espiritual y lo electrónico. Magnífico.


La Cara B son dos cortes de UNCLE GRASHA´S FLYING CIRCUS. "Hüzün" es un término turcos para la tristeza existencial mientras que "Hùzūn" (尊重  en chino) es la palabra para respeto y valor. La impresionante portada (The Bridge Builders) es obra de Karel Hladik. La fascinación por la propaganda, lo surrealista, las ideologías religiosas y militares son llevadas al particular terreno de los eslovenos (en cierta forma a nivel plástico/contextual recuerdan a Laibach).

Petr Habrych y Willhelm Grasslich (este último como ente ideológico, artista multidisciplinar al cargo del movimiento Pravěk Noise Section que os invito a investigar) tejen una maraña de Drone electrónico con puntos de conexión al Power Electronics. Ambientes electrificados que van, vienen y se sienten de forma física en el plexo solar.


Una catarsis deconstructivista a través de un Noise tan espacial que por momentos podría recordaros a algunos de los discos más herméticos de Acid Mothers Temple o Kawabata Makoto en solitario. Como intentar orinar en un wáter instalado en lo alto de un tornado, la música de UNCLE GRASHA´S FLYING CIRCUS destila un humor tan negro que sería como reírse de los pedos de un cadáver en putrefacción. El segundo de los temas, "Hùzūn", una delicia en modo loop de acaramelados roces metálicos de sierras marciales al más puro estilo de Die Krupps en su mítico debut de 1981 Stahlwerksinfonie o cualquiera de los exabruptos propios de Throbbing Gristle



jueves, 16 de enero de 2020

OCTOBER EQUUS - PRESAGIOS (OCTOBER XART RECORDS, 2019)


Pues haciendo cálculos son unos 6 años desde que le había perdido la pista al guitarrista Ángel Ontalva, más o menos coincidiendo con los últimos trabajos que se editaron de OCTOBER EQUUS, tanto Permafrost como el fantástico Isla Purgatorio que tirando de memoria salieron aproximadamente en 2013. 

También de memoria creo que por aquel entonces se creó el sello OCTOBER XART y saldrían obras  relacionadas más pequeñas y experimentales como fueron Sorginak (con Mark Egea), Valimonster (con Vasco Trilla) y el altamente avanzado Land Of Rain And Steel. Por aquella época empezó a irrumpir de forma exponencial el formato digital, coincidiendo si mal no recuerdo con el autoexilio ruso de Ontalva y reconozco que andaba algo desconectado en cuanto a los trabajos que iba editando... eso sí, seguía religiosamente sus acuarelas, dibujos y estampas costumbristas de tierras rusas que me siguen fascinando sobremanera.

El Jazz Rock, el Rock en Oposición, la música de Cámara e incluso el Zeuhl forman un póker extraño que pocos músicos han llevado a combinar de forma exitosa. Se me ocurren bandas ya consagradas como los algo olvidados Senogul, Sinouj y sus sonidos más mediterráneos, los canterburianos Amoeba Split, agrupaciones más recientes como los brutalmente adictivos afrofunk Outer Space y los sevillanos Larsen C. and the Millenials... todo pasando por las combinaciones con la música tradicional catalana de Kaulakau o la internacional propuesta a través de los sellos Margen y Cuneiform de Planeta Imaginario


Hay más, pero más enclavados en el Jazz o la improvisación y sería convertir esto en un texto de música homeopático diluido hasta el infinito... y además de toda esta fauna musical surgen ramas combinatorias hacia Discordian Records y grabaciones de Ethno Jazz y sería bastante farragoso meterse en esas lides. Quizás mencionar el fabuloso Filthy Habits Ensemble donde se ponía música a Stravinsky y se abordaban todos los palos imaginables.

El caso es que Presagios, que así se llama el nuevo disco de OCTOBER EQUUS, reúne a su formación original mas aditamentos varios en los avatares de Yolanda Alba Rodríguez (flauta), John Falcone (fagot), Pablo Ortega (cello), Piotr Talalay (batería), Víctor Rodríguez (teclados), Amanda Pazos Cosse (bajo) y Ángel Ontalva (guitarra). La grabación, composición y masterización pasa por Amanda y Ontalva, con paradas en los Estudios La Koudra (Pablo Canalís) y los VXM Studios en Astrakhan (Rusia) y es que Piotr Talalay es uno de los músicos que han compartido hermanamiento con el exilio ruso de Ontalva. Sobre los que han puesto pasta para la grabación no hablo porque son conocidos y no quiero aparecer muerto en una cuneta con un tiro en la sién...


De lo que tengo que hablar es del inmenso artwork del disco, obra de Ángel Ontalva, y que a modo de postales psíquicas simbólicas han dado un salto de calidad impresionante desde las primeras ilustraciones que recuerdo. Paso a la música.

Presagios suena terriblemente atemporal. Si me lo ponen de sopetón y sin datos no sabría decir la fecha de grabación y eso para mí ya es un punto a favor. OCTOBER EQUUS siempre se han beneficiado de ese tipo de sonido, usándolo como arma a favor y coadyuvante de la tenebrosa sábana gótica que imprima carácter a su propuesta. Ya pasaba con Charybdis o Saturnal, suerte de ominosas bandas sonoras progresivas pero muy opresivas... angulares en extremo, (característica de la música de Cámara o la Clásica contemporánea) y capaces de subyugar al oyente atrevido que se adentre en las complejas pero siempre sugerentes melodías de la banda. 

En cuanto a etiquetas es complicado. Si bien resalta el Avant Rock a lo Fripp, Henry Cow, Art Bears y demás, siempre he pensado que se trata de una propuesta muy europea por un lado, con ese sustrato canterburiano, pero con la osadía del downtown neoyorquino menos bilioso y agresivo... eso por decir algo, porque luego se ponen en plan poliedro y te acuerdas del Zeuhl, de Magma y de otras especies francesas como Eskaton. Me salto la referencia ineludible (comodín del público y del reseñador siempre) a Zappa, nunca la usaré... siempre he pensado que la mitad de la discografía del de Baltimore es innecesaria; un bodevil de chascarrillos interminables que tapan la verdadera esencia de los grandes músicos que lo rodearon. Pero bueno, eso son opiniones muy personales y de nuevo quiero evitar a toda costa eso del tiro en la sien y la fría cuneta....


El disco se abre de forma descomunal con "Pneuma", alternándose en breves ráfagas todos los instrumentos como si cada uno necesitase del otro para avanzar creando una música que indica movimiento y avance, todo dentro de una estructura pseudo Noir a lo Henry Mancini pero de base rock. Poco a poco se van concretando las melodías, los vientos encuentran su sitio y la guitarra se abre paso de forma sinuosa entre la base rítmica. Lejos de eso que llaman virtuosismo, esto es más música de conjunto (aunque se repartan las composiciones más o menos de forma pareja entre Rodríguez y Ontalva). OCTOBER EQUUS abrazan el Canterbury desde una perspectiva mucho cargada de los claroscuros del tenebrismo. 

Un pequeño solo impresionante de flauta con una insistente nota de teclados parte en dos el tema, brillando un pequeño crescendo en la parte final sobre marciales percusiones y un riff circular de la guitarra. "Intermitencias", con ese claustrofóbico aire aceitoso que da el fagot se refuerza con el cello y la fortísima batería que entra segundos después. Imposible describir la cantidad de detalles; el conjunto de los instrumentos se acercan a la sinfonía de una suite y sólo los electrificados requiebros de la guitarra en comunión con el resto indica que esto es algo compuesto y no improvisado. El protagonista en "Singular", pequeña pieza de orfebrería, es el sintetizador como hilo conductor el que cose una sábana de volutas minimalistas en una juguetona melodía que contrasta con "Estelas" que me recuerda a los finlandeses Alamaailman Vasarat por su cercanía a lo circense y regusto por lo oscuro. Me encanta el repetitivo ritmo del bajo, machacón como un yunque.


"Ceniza" es el que más me recuerda a la improvisación libre. Pequeños motivos sobre los que se explayan los instrumentos resaltando la pegada de la batería y pequeñas irrupciones esquizoides cuasi espásticas de flauta, guitarra y teclado... energía motriz que contrasta con la mistérica y lenta "Ígneo", cercana al Jazz Fusión con bajo/batería llevando el peso de la estructura  y un teclado que suena a Hancock pero amortajado en Funk lúgubre. Como Univers Zero marcándose una versión ska de Madness... vale, lo retiro que aparezco en la cuneta otra vez.

Preciosa la lírica "Oculto", pequeño puente casi Folk hacia "Presagio" donde Ontalva demuestra que no necesita masturbar con mil notas y acordes el mástil de su guitarra; con sólo varios arpegios sostenidos rozando el glissando (que dios guarde a Daevid Allen) y con el apoyo de una lenta batería y un sutil teclado se tiene la sensación de flotar. Un momento... OCTOBER EQUUS tocando Cool Jazz?... bang!!, tiro en la sién y a la cuneta, aunque resucito para narraros un final de órdago con toques a Downtown/Knitting Factory en el susodicho tema, para pasar a la teatralidad expresionista de Henry Cow y similares en "Secrag", corta pero intensa. Me da la sensación que con el nivel que hay en este disco otros sacarían 30 trabajos.... bárbaro.


Como se me agotan los adjetivos, los calificativos y el lenguaje en sí, os emplazo a que escuchéis los once últimos minutos formados por la épica "Céfiro", que por momentos me ha recordado a Epic de Kamashi Washington (Afro Space Fucking Jazz) o a una versión más progresiva del Avant jazz de Chicago (por cierto, tremendo el clima del Cello en todo el disco, casi siempre acompañado por el fagot y que juntos, especialmente en este tema, parecen una reactualización de una banda sonora Blaxploitation pseudo sinfónica para sibaritas) y "Sombra", un excelso reflejo de todo lo anterior destilado/condensado en una abigarrada muestra de a qué nivelazo llega una banda que me temo, y en base a la idiocia periodística de este país, seguirá habitando en el extranjero y el boca a boca de los amantes de "las otras músicas", sea lo que sea eso.

No es un presagio, es una puta realidad.











martes, 14 de enero de 2020

DAMIEN DE COENE - "SANS TITRE" (ANOXIA RECORDS, 2019)


DAMIEN DE COENE es un proyecto relativamente reciente desde Oridzia (Guipúzcua) anclado dentro del árido mundo del Harsh Noise Wall y que si no me equivoco es en Marbre Negre donde se daría a conocer con el ya agotado Springtime Depravity. Si cogemos el Japanoise y lo extremizamos más; si cogemos las soflamas bélicas, depravadas y perversas del Power Electronics y lo reducimos a un puro empuje de glitches y pocos o ningún cambio en la maraña indiscernible de golpeteos metálicos, quizás entonces podamos entender a qué niveles llega el Harsh Noise Wall. 

Sin  cambios, inalterable, sin voces... partículas metálicas que te golpean como un monolito psíquico donde la textura es el eje y punto de referencia hacia estados alterados de consciencia. 60 angustiosos minutos donde el paso de un corte al otro es un exabrupto que tiene la particularidad de cardiovertir mi psique al modo fábrica. 


Editado por Anoxia Records en una cassette con carátula de plástico sobredimensionada con artwork de Joseba Agirrezabalaga que casa a la perfección con lo que nos vamos a encontrar en la cinta. Es muy difícil entender la sensación casi física cuando escuchas esto a un volumen considerable; sólo apuntar que los 30 últimos minutos me han dejado la médula absolutamente solidificada. 

Una catarata de ruido en pleno descenso/caída libre inacabables gracias a una sobrealimentación llevada a niveles de extremismo tales que corrompen y pudren al sonido. No apto para casi nadie que su sano juicio, pero necesario a su vez como caleidoscopio sensorial que debe experimentarse al menos una (o varias veces) en la vida. 

Como nadar eternamente en un mar de estropajo metálico sin horizonte y pretender llegar sano y salvo a puerto.



MIGUEL SOUTO - "LILITH" (ANOXIA RECORDS, 2019)


La siguiente referencia de MIGUEL SOUTO se edita bajo el sello ANOXIA RECORDS en una preciosa cassette con sobrecubierta de cartón donde destaca por un lado la porosidad del papel (me encanta el tacto que tiene) y por otro un fantástico artwork de Sara García Pérez

Musicalmente está más alejado de la serie Untitled y el drone minimalista hermético (os he reseñado aquí el segundo volumen) pero más cercana a la grandiosa suite con toques neoclásicos de Eurídice (aquí). "Ravishing Whispers" se compone de las notas espaciadas de un piano de cariz fúnebre que recuerda a la belleza trágica (en contenido y en lo musical) a Eurídice. La expresividad de las notas está en el contraste decadente que se forma al abordar las notas graves de forma casi percusiva, mientras que repuntes más agudos ayudan a crear una mínima coherencia melódica que se empieza a atisbar a partir del minuto 4. 

Sigue en "Turmoil" la línea argumental trazada pero con un tempo algo más rápido... lo clásico del piano desnudo no hace que Lilith deje de supurar experimentación por los cuatro costados de tal suerte que hay algún efecto extraño que en ocasiones irrumpe rompiendo la coherencia haciéndome dudar de si es premeditado o un defecto de la grabación. 


Dicha duda queda resuelta en la fastuosa "Approximation - Seduction - Copulation: First Encounter with Satan and the Birth of a New Race", 13 minutos en modo suite donde lo electrónico copula en la retaguardia en una especie de sincretismo simbólico. Como si se tratara de una banda sonora de un apócrifo film de Derek Jarman, la sensación global es de estar metido en una campana temporal extrañísima gracias a los efectos de electrónica Lo-Fi amputados de todo cariz agudo y llevados a lo subsónico. 

A partir del minuto 4 esa pátina de procesados gana la batalla pasando a primer plano... roces de cuerdas, sintetizador y burbujeos alquímicos angulares y oníricos se alternan con esbozos de voces, campanas tubulares, órgano de catedral y cualquier cosa que se te pueda ocurrir hasta que vuelve otra vez el piano abotargado de eco. 

Una vieja cámara grabando en 8mm se acerca a las orillas del Mar Rojo, donde Asmodeo y Lilith copulan bajo un inclemente temporal de fuego y azufre. Si tienes poluciones nocturnas, míratelo.

MIGUEL SOUTO - "UNTITLED II" (AUTOEDICIÓN, 2019)


Hace unos meses os traía reseñas sobre el coruñés MIGUEL SOUTO, en concreto la excelente Eurídice (reseña aquí) y el asfixiante drone catedralicio de The Lurking Fear en colaboración con Miguel A. García (reseña aquí). Ahora quisiera hablaros de su segundo volumen de la serie (in) titulada Untitled (los otros creo que están agotados y ya sabéis esa manía mía de no acercarme a lo digital salvo que me pongan una navaja en el subconsciente).

El impresionante artwork de Eloisse Louisse adorna una cassette limitada a 20 copias con dos cortes (uno por cara) bastante diferenciados entre sí. El caso es que "Silêncio", de 27 minutos de duración, es un drone mantenido en el tiempo, bastante sutil y lleno de motivos que apreciarás mejor si usas auriculares. Vibraciones circulares de lo que parecen cuencos tibetanos y campanillas dentro de un Muzak de raigambre cósmica que dibuja subidas y bajadas en la intensidad de las ondas que rozan el estado de embriaguez. 


Como suele pasar con este tipo de propuestas, tienes que estar en el momento y lugar adecuados ya que la escucha precisa de la complicidad del oyente. Ya sea como fondo y telar de una opresiva lectura o como música invocadora de Ondas Alfa, "Silêncio" se mueve dentro de la electro acústica en tanto en cuanto une lo analógico y lo procesado. Los motivos melódicos parecen pequeñas cajas de música que flotan dentro de una inmensa bola de melaza... si las notas musicales tuviesen peso molecular competirían en este mar de aceite para boquear y unirse al oxígeno en la superficie.

La Cara B se compone de los 25 minutos de "Altjeringa", término que en la mitología aborigen australiana hace referencia al Sueño Sagrado en el que los seres totémicos crearon al Mundo. Un agudísimo pitido va transformándose en notas más graves... sin prisa pero de forma expansiva (como la Creación) se van añadiendo otros sonidos que simplemente suben y bajan la afinación (octavas). No lo tengo claro pero el sonido elongado de fondo podría ser un loop de la nota metálica producida por un cuenco tibetano. 

Las ligeras variaciones sólo serán audibles si uno presta atención. Minimalista en extremo, esos sonidos que subían y bajaban se han convertido en una melodía simple de dos notas hipnóticas que se comen los minutos hasta el punto de que el pulso sonoro se funde con mis acúfenos.

No apto para todas las orejas.

sábado, 11 de enero de 2020

OTUS - "EPHEMERAL" (VARIOS SELLOS, 2019)


Hace no mucho leía en un foro un debate sobre las motivaciones personales de los músicos a la hora de la catarsis creativa. Algunos afirmaban que en las situaciones trágicas de la vida, se fuerzan los canales de la composición como fenómeno psíquico provocando que se conecte fácilmente con la inspiración en su grado más puro. 

Otros decían lo contrario; las enfermedades, la muerte y los obstáculos de la vida son murallas en todos los sentidos y por lo tanto llevarían a la persona a un estado de bloqueo. El debate llegaba incluso a momentos delirantes en el que los fans de un determinado grupo se regodeaban en los sucesos funestos de las bandas frotándose las manos ante qué tamaña obra de arte podría salir de algo tan extremo como la muerte.

El debate puede parecer violento y excesivo, pero escuchando Ghostseen de Nick Cave y lo que ha rodeado al disco a uno se le eriza lo que sea que componga la energía Kundalínica que atraviesa la espina dorsal. OTUS, en este segundo trabajo, ha erigido lo que creo entender es un Memorial a la figura de Antonio Domínguez Viguera, padre de Juan Aathma, que en un obsesivo recorrido introspectivo hace un homenaje/cura psicológica necesaria a lo efímero de la existencia. 

(fotografía: Sergio Alvert Avilés)

Curioso que cuando ocurre el óbito, lo efímero (breve) se encuentra ante la inmensidad de lo eterno y un determinado instante en la psique del doliente se elonga en forma de recuerdos que llegan incluso a transformarse en esa Realidad Secundaria tan atávica que es conocida como Proceso del Duelo. Por lo tanto, cualquier cosa que yo diga aquí carece del grado de importancia necesaria para afectar/traspasar esa firme coraza que Ephemeral tiene. Es decir... el álbum es y existe en sí mismo como ente recordatorio, como altar al que recurrir (sonoramente), y por tanto juzgarlo musicalmente es complicado... pero esa es mi misión, y debo hacerlo. 

Musicalmente Ephemeral continúa la senda trazada por Dead Throes, cuya reseña dejo aquí para no repetirme en datos biográficos. Suerte de cruce entre los Bardos del Inframundo Nick Cave, Steve Von Till, Mark Lanegan o Scott Kelly, a lo largo de 41 minutos asistimos a una refinación en clave sutil de todo lo que supuso el primer trabajo y que además se aleja de las estridencias metaleras de AATHMA para darnos una pieza de orfebrería musical plagada de detalles minimalistas (la electrónica vuelve a planear de forma exquisita). Si el Dark Folk habitualmente es campestre, aquí se tiñe de urbes grisáceas a modo de monolitos, osarios y ornamentos a los que sólo recurrimos en los últimos instantes de nuestra vida. Arquitectura fúnebre que se empapa de la esencia de los seres queridos y completa ese círculo primitivo del Hombre - Piedra y Carne - Polvo.


La edición en CD digipack y en LP es una coedición entre VZQ, SACRAMENTO RECORDS, NOOIRAX, LENGUA ARMADA, BARRAKS PROMOTIONS, ODIO SONORO, A LA DERIVA, COSMIC TENTACLES, THE BRAVES RECORDS y CATÁBASIS RECORS. Se graba por Carlos Santos en Sadman Studios para luego masterizarse en Kollapse Stvdio (Iván Ferro). La cubierta y artwork es una fotgrafía de Sergio Albert que creo que se disfrutará más en el vinilo; la edición promocional que yo tengo es en cd y la impresión en el papel ha matado un poco los detalles, así que recurro a la pantalla del ordenador para disfrutarla en su esplendor mientras intento hacerme con una copia del vinilo.

"I´ll Dig and I´ll Dig" podría entrar dentro de cualquier disco editado por Glitterhouse. Guitarra acústica, la voz cada vez más trabajada de Juan y un drone abstracto de fondo muy sutil a base de sintes y theremin haciéndose más presente en el estribillo que nos acomete como una ola de arena en una playa inversa. Nadar en tierra, reposar en agua; vivir enterrado para después morir en los océanos mortuorios. "Cross Wrapped in Thorns" llega cargado de un ligero eco que le da un cariz onírico (básicamente todo el disco tiene este feeling). Bajo y guitarra acústicos y la exquisita voz con ligeros arreglos en otro crescendo bestial de OTUS que estalla en distorsión al más puro estilo Neurosis (facetas aledañas como Blood and Time, Steve Von Till y Scott Kelly en solitario o algunos proyectos exquisitos que cohabitan en Neurot Recordings).


La electrónica de Dead Throes se extiende hacia la New Wave y Post Punk en Ephemeral. Buena muestra de ello es la sintética metralla de flangers metalizados en "The End of Grace" que da un respiro a la opresiva atmósfera del disco. La calma antes de la tormenta. La redención o la aceptación del destino... nadie dijo que fuera fácil respirar con arena en las fosas nasales y así es  y se siente la sureña "Blight", con regusto a Wovenhand por la forma de vomitar homilías desnudas. 

El tramo final es de órdago. Flota un ambiente de electricidad extática (si alguien a visto la tercera temporada de TWIN PEAKS sabrá lo oscura que puede sentirse la electricidad en los recovecos siniestros de los sueños) en "Arcane Ghost", tribal en lo percusivo y que además parece tener estructura de Blues y Country sincopado. Gloriosa la voz de Juan en "A Doorway in a Remote Cliff" con un alucinante aprovechamiento de los parcos pero efectivos recursos para tejer una claustrofóbica hiel que emponzoña por la retaguardia a la guitarra. 


"Caballos en la Nada", única en castellano, sirve como recordatorio de que todo se reconstruye; tan íntima que temo estar a punto soltar tierra por mis conductos lacrimales. No, las tragedias no son el desencadenante de las obras maestras pero el proceso curativo sí. "Terra" un oscurísimo tema a base de piano y theremin, pone el broche de oro a uno de los mejores discos que salieron en las postrimerías de 2019.

Ephemeral es una cura, un Asklepeion Sónico que todos tenemos que atravesar en algún momento; un rito de paso camuflado de festividad para los que pasan de ritos, una comunión anatémica a los pies del Olimpo para los que no gustan vestir etiquetas. Un antes y un después en una esquina no euclidiana a cuya derecha está la Nada y su izquierda el Todo; morder el polvo para los que gastaron su dentadura en el rechinar de la rabia, un enema para la soberbia, un epitafio con monosílabos para los verborreicos, un asentimiento para los negativos, una noche sin día para los noctámbulos, un oxímoron laberíntico en el que Ouroboros se fela a sí mismo. Eyacular hacia dentro para llorar semen en la Galaxia de tus ojos muertos. Invertir el ciclo. Eternizar lo efímero.




viernes, 10 de enero de 2020

CHRONOBOROS - "NO DIRT OR SILVER WILL HAVE US SATED" (SWEETOHM RECORDINGS / BODY BLOWS RECORDS, 2018)


Formados en Atenas en 2014, dentro de la oleada griega de bandas de Noise Rock, os presento a CHRONOBOROS, asfixiante trío compuesto por Iasonas Mitsios (batería), Nikos Zalimoglou (guitarra y gritos), Yannis Triantis (bajo). Las referencias más cercanas y evidentes serían Unsane, Neurosis y Melvins.... pura dinamita a tenor de lo escuchado en el impresionante vinilo coeditado entre Sweetohm Recordings / Body Blows Records.

Mezclando a partes iguales Sludge con Hardcore al ralentí, y el resto agrestes acoples de guitarras entre el Shoegaze y el Noisecore, No Dirt Or Silver Will Have Us Sated de 2018 viene precedido de la demo Dialing Up The Cutter, 2015.

El álbum se graba en AUX Studios en directo, con posterior mezcla de Giotis Paraskevaidis. La masterización de Nasos Norikos en Vu Productions oxida el resultado hasta el punto de darle esa aspereza cortante y tetánica, convulsa y febril de estos estilos que se mueven en los alrededores del Hardcore.


Lo interesante de CHRONOBOROS es que siendo un banda joven, atesoran esa intensidad que suelen darle las bandas a la base rítmica en el principio de sus carreras, hasta el punto de que podrían recordar a una extensión de algún proyecto perdido de Bill Laswell con Massacre pero en vez de añadir referencias Dub o Jazzeras, pues con las estructuras ambiguas y angulosas del Math. Al fin y al cabo, de la unión de los SONIC YOUTH con el avantgarde neoyorquino de los 80 nacería un sustrato tan agrio que a día de hoy todavía se está expandiendo como un universo en descomposición. Rock alternativo mas Punk jazz es igual a....

Abre la instrumental "Backflow of Eternal Darkness" en un abigarrado, denso despliegue de batería, bajo y guitarra formando un crescendo que bebe tanto de Neurosis como de Swans en su paso hacia "Coaxed Out of Cave". A pesar de ser un trío, llenan los espacios a la perfección y cuando estalla el asunto, lo hace con la mala hostia de una bala de punta hueca. Entra fino, sale gordo. Una ventaja también es que el bajo no se limita a seguir el ritmo sino que participa en la construcción de melodías que en ocasiones tienden a pasar la línea entre el Rock y el Metal. 


En cuanto a la voz, estándar en estos estilos y tirando más del palo Sludge, resaltando algunas partes con fraseos susurrados (la explosiva "It Moves, It Pricks", que se mueve al filo de lo sísmico e incluso por algunos momentos sonando a los SEPULTURA de su última etapa). Unsane, Today Is The Day y trazas proto Grunge en la melodía inflamable de "One Last Caveat", que sin solución de continuidad se funde en "Rising Streetcar", inspirada en la novela The Myth of Sisyphus  (Camus) o lo que es lo mismo, letras que parecen un Haiku nihilista arropado por ráfagas de guitarras con sonido Garage.

La Cara B es más experimental y variado. "Diadem" baja el tempo y por ende subiendo el apretar contenido de mandíbulas (no sé que me pasa, pero con estos discos acabo con una tensión descomunal en la cara). Como metralla, el tema va cogiendo impulso hasta el despegue. Sigue el melódico "If a Sword is Always Sheathed" con regusto a los primeros y también griegos (de Karditsa) CALF de los que os he hablado bastante por aquí. 


Slint, Television, The Pop Group y la década de los 90 en todo su esplendor con un angular y básico abordaje de la melodía que bebe del Post Punk en "Wooden It Would Seem", aunque con las voces menos arriesgadas y más estandard del Sludge. Angustiosos arrebatos Doom en la catedralicia "Splice The Mainbrace" con el bajo y la batería descomunales en un despiadado carrusel necrótico que se funde en distorsión y masturbación de potenciómetros. 

Cierra "Bellower", mucho más rockera, psicodélica y sureña. Tengo que buscarme la cabeza por el suelo porque se me ha desprendido de los hombros... cosas de hacer headbanging con osteoporosis.

Tendré que seguirles la pista en su reciente The Mass Saw Acres Of Chain que edita Sweetohm Recordings, Body Blows Records y Nothing To Harvest. Fascinante siempre el violento, sucio underground rockero griego.






jueves, 9 de enero de 2020

QUANTUM MECHANICS . "QUANTUM MECHANICS" (LOS 80 PASAN FACTURA, 2019)


LOS 80 PASAN FACTURA sigue la inexorable tarea ardua de exhumar el pasado musical de las islas, siempre con el san benito de ser frontera física (y parece que psíquica) a la hora de poder exportar a la Península su legado musical. La Canarias Experimental, electrónica y alquímica pasa por grandes agrupaciones como DUE, QUAXAR (podéis leer algo de ellos aquí), CASTILLO INTERIOR (aquí) o ARTE MODERNO, por centrarnos en las ediciones más Avantgarde (desde ahí podemos abarcar también apabullante Jazz Rock de JUAN BELDA o la profusa cantidad de bandas Punk que atesora el sello). 

QUANTUM MECHANICS son de Tenerife, que en plenos años 80 y 90 era un hervidero underground donde había ejemplos de casi todos los estilos imaginables. Del palo más puramente electrónico bailable, armados de sintetizadores y cajas de ritmo, surge esta banda de Electro Dark compuesta por Antonio Arriaga (encargado del aspecto visual y tristemente fallecido en un accidente de moto tras la disolución del grupo y creación en Madrid del dúo ESTRUCTURA), Varick (Santiago Rodríguez) y Nocytox (Alexis Schwartz) ambos a los sintetizadores. Al igual que pasaba con QUAXAR, se trataba de gente muy polifacética y con enorme sensibilidad artística (desde escultores a pintores, pasando por el ya encumbrado cinematográficamente Elio Quiroga). 


Estamos hablando del extraño cambio de la década de los 80 a los 90... era del plástico y el neón; década del Techno Pop, los Nuevos Románticos y la Onda Siniestra. Es una escena difícil de sondear, y que mejor literato para ello que el recientemente publicado libro NegroOscuro (Onda Siniestra y After Punk en España) de Pablo Martínez Vaquero, que en uno de sus últimos capítulos nos cuenta como locales como El Central o El Garaje Hermético sirvieron de punto de unión a la Nueva Ola que venía de Madrid. Así estos sitios ven nacer a Ataúd Vacante (que venían de Familia Real), los ya citados Castillo Interior o Los Signos de la Lluvia.

Mezcla de la influencia de bandas como Parálisis Permanente y cosas del Sello 4AD, pululan por allí La Colonia, La Donna Inmóvil, Moral Femenina, Radio Korea, Mujeres de Provecho, Facies, III República o Imagen Sagrada... sin embargo, no hay rastro de QUANTUM MECHANICS, y es que es lo que tiene la exhumación de estas grabaciones; al igual que pasó con CASTILLO INTERIOR, el boca a boca no se materializa en Historia Escrita hasta que algún sello consigue recuperar grabaciones y reactualizar legados que de otra forma duermen el sueño de los justos.


Imprescindible para conocer este legado es la serie de libros de Vicente Martín Abreu, pura arqueología literaria y legenda de las Islas. Prácticamente no se me ocurre agrupación, maqueta o publicación que no haya pasado por sus páginas y programas de radio.

Era más que plausible que Vicente Martín Abreu los haya citada en los profusos y cargados de datos Intervíu Hotel, Grandes Éxitos o Los Años Previos, excelentes libros para el que quiera adentrarse en el Underground Canario al más exhaustivo nivel. Excepto Rock Around Canarias que no lo tengo, no he encontrado a priori rastro de QUANTUM MECHANICS, y tras contactar con el autor me confirma de que no los conocía. Así pues, estamos ante otro de esos eslabones complicadísimos que Jonathan Delgado se saca de la manga de vez en cuando... un Oopart Musical que surge para formar otro ladrillo que faltaba en la Historia Musical Canaria.

Así que los datos con los que me tengo que conformar, y que no son pocos, son los de el Dr. Pompeyo Pérez Díaz de la Universidad de La Laguna, encargado de las notas interiores del libreto. El disco en sí son 8 cortes recogidos en una bonita caja/digipack con postal y chapa. La grabación de la música se hizo en 1989 en un 8 pistas analógico y quitando esto, los únicos datos técnicos que puedo aportar son el uso característico de voz sintetizada (vocoders y demás); desconozco los artefactos que usaban tanto en el sonido como en el aspecto visual (luces, decorados, proyecciones...). Quizás  enlace a un concierto que dieron en La Factoría en 1991 (aquí) o este otro en KU Tenerife (aquí) os sirva de más ayuda.


35 tecnológicos, tensos y deshumanizados minutos de música en 8 cortes con aroma a himno. Abre el Dark Synth de "Laboratorio Extraño", donde resalta una extraña dicotomía muy común en el sonido de la banda... fondo de teclados ultramelódicos y por encima una voz semi susurrada/recitada con frases heladas, cortantes y nihilistas. Como si juntaras a Aviador Dro con los Gothic Sex, las letanías de QUANTUM MECHANICS se enclavan dentro del Electro Dark de los 90, a un pasito de la EBM y siempre con la posibilidad de echarse unos bailes introspectivos.  

Con voz distorsionada, cabaretera y triposa estalla "Neo Danza". Ritmos cíclicos (loops) de los teclados, heladas homilías vocalizadas que invitan a la estereotipia muscular y a llevar los ojos al entrecejo. Impagables las letras y alusiones temporales, científicas y etéricas en la banda. Más oscura y gótica es "Sistema Cuántico"... para enmarcar las letras que van desgranando explicaciones científicas sobre partículas, la mente, experimentaciones y escalas atómicas. Brutal. Me encanta la frase: "ningún fenómeno existe hasta que es observado, sistema cuántico es poder...".  Onda parecida sigue "Apocalipsis Mundial" con una sábana de teclados que por momentos parece New Age, curioso contraste entre las crudísimas letras y las melodías algodonosas de los sintes. 


La intro post apocalíptica pseudo cinematográfica de "Intro" es deliciosa (tiene un puntito a lo Carpenter), con sus profusos teclados y bases rítmicas programadas. Lo cyberpunk hace acto de presencia en la más rápida, a ratos simple pero epiléptica "Eutanasia", que seguro que sería un himno revientapistas en sus conciertos. Si bien otras agrupaciones del género aportaban elementos del rock (como Clan of Xymox), QUANTUM MECHANICS eran pura energía Electro; hubiera sido interesante averiguar a qué podrían haber llegado en futuras grabaciones. 

El final pasa por las notas de música clásica de "La Muerte", sencillas y sin pretensiones, evolucionando hacia espacios meditabundos de corte gótico (es curioso, pero hay un soniquete en el teclado que recuerda a recursos de compositores de bandas sonoras de Serie B italianas). "Persecución Final" cierra por todo lo alto. Vocalizaciones robóticas, sangre derramada en un Laser Drome y peinados con crestas imposibles que desafiaban la ley de la gravedad.

Otra joya rescatada gracias a LOS 80 PASAN FACTURA de antes de que irrumpiera el Nu Metal, el Cyber Hardcore y otros estilos metaleros más estridentes, y que ya puede recogerse de forma oficial en los libros de música.





martes, 7 de enero de 2020

FÉRETRO - "DEATH INSIDE" (FÉRETRO RECORDS, 2019)


La única demo de la banda brasileña FÉRETRO es la última edición de la segunda encarnación existencial del maravilloso sello FÉRETRO RECORDS. Fiel a su incorruptible escrutinio, decide cerrar el chiringuito con una edición demencial que ni va a tener ventas, ni va a ser recordada... y es una lástima, porque vaya joya que se ha exhumado aquí. 

Una auténtica gema perdida en el tiempo (se editó en 2007) de Old School Death Doom. Lo que se ofrece es un epitafio digno de un sello que ha traído a la palestra ediciones de bandas como Orthodox, Monkeypriest, Megaton Leviathan, Bongripper, Santo Rostro, Blooming Látigo, Llord, Hipoxia o Ulls entre otros. A contracorriente, con pasión pero tan underground que las catacumbas se lo tragaron, sirva este pequeño texto como homenaje a uno de mis sellos de cabecera: FÉRETRO RECORS y EDUARDO SÁNCHEZ.


Tras y como se anuncia en la página, "This is the last release of the label, after 2nd November the label will be closed forever", así que para cuando leas estas líneas no tengo ni idea de si podrás conseguir alguna copia (sólo 50) de la maravillosa edición fabricada a mano en CD-R con cartón desplegable formando un ataúd. 

La banda FÉRETRO estuvo activa hasta 2008 y estaban formados por Marina Miyauchi (bajo), Ederson Vertuan (guitarra y coros), Raquel Basilone (voces y teclados) y Ronaldo Andrade (batería). Curioso cómo una banda con esta calidad desapareció en la nada; si bien es cierto que el sonido es puramente nineties, aquí hay unos detalles de profesionalidad que no suelen abundar en estas producciones. 

Los teclados ensoñadores al más puro estilo Opera IX (también las voces recuerdan a las de Cadaveria), el fantástico sonido de la grabación de Alexandre Bressan (estudio Audio-Pro, Río de Janeiro) contrastan con el artwork simple pero nostálgico de la propia Marina Miyauchi. Redondea el asunto unas fabulosas líneas de violín de un tal Élcio.


Fastuosa introducción ritual preludiando "Voodoo Doll", vieja escuela Death/Doom arrastrada, plúmbea y con un riff de guitarra central que puede recordar a una mezcla (también por la voz) entre los primeros Opera IX y Mortuary Drape. Los teclados, lejos de saturar, están espaciados a simples toques atmosféricos y junto con esos efluvios Thrash y Death completan un temazo como la copa de un pino. Mención especial a las excelentes voces guturales de Raquel Basilone

"Unholy Copulation" a lo primeros My Dying Bride me pone los vellos de punta. Las inflexiones de la guitarra también abrazan un poco al Death sueco pero son detalles que en mayor o menor medida eran comunes y se mezclaban en esta época... es decir, FÉRETRO no son originales pero se marcaron 26 minutos de música que hace que muchas cosas de hoy día que intenta emular este sonido palidezca en comparación; interludio con un piano de juguete degradado al absurdo (me recuerda a "Sepulcro" de Opera IX) y de aquí hasta el final acompañando de forma simple pero efectiva a un corte que tira más de aspectos Black a la sueca y que es extraño pero suena muy actual (como si se hubiera grabado hace dos días).


"Human Slavery" vuelve a terrenos más añejos. El tempo al ralentí roza el Funeral, la guitarra secretando melodías al  estilo Death / Doom inglés y los cambios de ritmo me recuerdan a cosas de hace poco como los BLOODY PANDA, MURKRAT o UNDERSMILE, las tres bandas con vocalistas femeninas. Hay algo en el sustrato de FÉRETRO que los lleva al Sludge, pero no se materializa del todo (hubiera sido interesante ver qué evolución natural habrían seguido). El caso es que se marcan un temazo que quita el hipo... vaya forma de repartir excrecencias musicales incluso en los arranques Death.

Cierra esta pieza de museo las notas de piano de "Through Her Soul" en dueto con un violín al más puro estilo Celestial Season que provocará lágrimas de nostalgia en más de uno y una. No puedo decir que sea un homenaje al Doom holandés porque estamos hablando de una grabación de hace 13 años pero.... madre mía que bien suena esto.

Intenta hacerte con una copia antes de que se pierdan para siempre.




EVADNE - "DETHRONED OF OUR SOULS" (FUNERE 06, 2019)


Pocas presentaciones necesita la longeva banda de Doom melódico EVADNE. Formados hace dos décadas, cumplen la premisa de que nadie es profeta en su tierra y para ello tienen que irse a sellos rusos como Solitude Productions a publicar sus dos últimos discos, The Shortest Way (2012) y A Mother Named Death (2017) tras dos previas autoediciones de su primera Demo y su primer largo The 13th Condition.

En 2014 ve la luz el Ep Dethroned of Light también autoeditado y es ahora que el sello armenio FUNERE lo reedita tras remezclarlo y remasterizarlo incluyendo extras como la grabación en directo de "Colossal", mas una versión de Officium Triste y In The Bitterness of our Soul, su primera y legendaria demo de 2004. La edición es muy bonita, con digipack tipo libro y cuenta con artwork de Vladimir Prokokiev (Paint-It-Black Design). 


"Black Remembrance", con colaboraciones de Fiar de Foscor suena ahora mucho más compacta. El Doom melódico de EVADNE recuerda mucho a bandas como Officium Triste, Novembers Doom, Daylight Dies o el conglomerado all-stars de Clouds, sobre todo por el uso de una voz muy gutural pero inteligible sobre un colchón de guitarras melódico (sin llegar al edulcoramiento). La base rítmica lenta y cargada de recursos se permite incursiones el en Black metal pero sólo puntualmente, mientras que el riff central de la guitarra recuerda muchísimo a My Dying Bride de su última etapa. Otra cosa bastante curiosa es cómo las vocalizaciones de Fiar y la subida del tempo los llevan a sonar de forma parecida a los Rotting Christ de su etapa mas gótica (A Dead Poem, Der Perfekte Traum...). 


Natalie Koskinen de Shape of Despair le da un cierto toque de sonido finlandés (quizás la estructura sea parecida a los míticos Rapture sobre todo en algunos giros hacia el Black Melódico) al siguiente corte "Awaiting". Voces susurradas, algunos ligeros soundscapes de teclados y en general Doom/Death clásico con un buen dueto de voces al más puro estilo Theatre of Tragedy, notas de piano decadente incluidas. Sigue "The Wanderer", tema donde la escena holandesa y finlandesa se alían para traernos un híbrido ultra melódico de Doom ralentizado con unas guitarras pletóricas flotando sobre una pátina depresiva. 

Es encomiable lo que han ido creciendo EVADNE con los años, depurando su sonido si no enteramente en lo original que es complicado en estas lides, sí en una calidad tremenda y despliegue técnico. Me sabe a gloria su versión "Like Atlas" de los dioses Officium Triste o el ritmo arrastrado y más crudo que le imprimen a "Colossal" en directo (no se nota que es directo, la verdad) con algún que otro interludio ligero a lo Katatonia (destacar las cuidadas letras, algo que por ejemplo no ocurre en Officium Triste, que suelen ser reguleras).


La demo In The Bitterness of our Souls se incluye en su totalidad, incluido el artwork (excelente) de la época con todos sus defectos (las voces en inglés muy forzadas) y sus virtudes que son muchas. Tres larguísimos temas que a veces pueden recordar a ese estilo de Doom gótico tan pegadizo como un sudario de un mes de los alemanes Crematory. Abre el épico "At The Edge of the Cliff" y su profusión de clichés (violines, voces femeninas...) que me trae a la palestra a los olvidados AMALTHEA. Producto de una época, la evolución de EVADNE ha sido notable. captándose su crecimiento como músicos sobre todo en la guitarra, que pasa de ser mero acompañamiento en estos temas a protagonista principal de sus últimos discos. 

Aun así, "The Autumn of the Withered Roses" sigue teniendo un encanto muy particular aunque la producción flaquee y tenga ese toque maquetero (se nota en las voces femeninas sobre todo). El cierre de "Bleak Remembrance" ya coqueteaba en la intro con los ritmos más electrónicos que empaparon la escena (véanse los Theatre of Tragedy) en la entrada del milenio. 

Otro pedazo de historia rescatado de una banda en continuo crecimiento y que junto a otras como DANTALION, HELEVORN, AMALTHEA, NAHEMAH, POETRY, OFFENSE, LUGUBRIOUS y otros marcaron una época. Sólo sobreviven los que más han perseverado.