miércoles, 6 de julio de 2022

GU VO - "GU VO" (SENTENCIA RECORDS SR-17 LP, 2022)

Ni a Blacanova, Tannhäuser o Beladrone los he escuchado aunque de nombre sí los conocía pero qué hostias meteóricas, ni tenía idea de la existencia de la creación de GU VO, cosa normal si tenemos en cuenta de que normalmente los doomsters vamos mirando hacia abajo y resulta que estos Sevillian SpaceMongers habitan el Cosmos. Nutridos de la simiente cadavérica de las bases motorik de unos L.A. Dusseldorf y Neu! en modo ultracorrosivo, el zotal pop de Stereolab desposeído de ritmos latinos, los Hawkwind procesados en industrias de ferretería espacial, (la misma en la que se fabricaron los tornillos que se desprendieron del Apollo X) con algo de las infectocontagiosas melodías de los Silver Apples para pasar sin solución de continuidad por bases rítmicas a lo Spectrum o la ultra languidez de los hipnóticos Wooden Shjips... pues a todo eso suenan Edu Escobar (batería), Raúl Burrueco (bajo) y Alejandro Ruiz (sintetizadores y voz), más que dignos sucesores de ese sustrato lisérgico que transitaron los olvidados Krautenses (habitantes de la Creta Kósmica, y de ello Kreta) Traummaschine (luego MKM), los míticos y añorados Schwarz e incluso los Manta Ray. ¿Muchos datos?... Estudiad, hijos e hijas del Gran Puto Bing Bang. 

Evidentemente estoy hablando de esa apertura cuyo nombre lo define todo; "The Landing" o cómo meterte un laxante de Cluster en gravedad cero. Flipante cómo se acompasa la base rítmica con los teclados y se manda a tomar por culo la guitarra que ni aparece ni se la necesita. Todavía más agresiva y biliosa te pega duro "Bullit", donde me acuerdo de la vez que vi a los Yuri Gagarin en directo, aunque aquí en vez de un Korg parece como si tuvieran un Farfisa/Hammond tuneado con Nitrógeno Líquido (si le metéis cocaína a Vanilla Fudge sabréis de lo que os hablo). El bajo se sale literalmente del tiesto con monolíticos acompañamientos ultra obsesivos dignos de toda esa progenie que habita en el sello Sulatron, Transubstans o Tonzonen.

Al contrario que otros entes más enfocados en el rock (escúchense Domo, Lubianka, Pyramidal, Atavismo, Híbrido, Here the Captain Speaking the Captain is Dead y no sigo la lista), GU VO se centran en la electrónica como elemento disuasor de M.S.A.D.O.V.N.I. (manifestaciones sindicales agrarias de objetos voladores no identificados), además de voces imperativas procesadas con Vocoder pero ojito, que hay espacio para Jams psicodélicas como "Rise from the Grave" o épicos tributos al Vangelis ambiental en "USG Ishimura" que juntas se van a los casi 14 minutos de desparrame (por cierto, yo he transitado los pasillos de la inhumana nave USG Ishimura con la cara bañada en sangre en Dead Space). Sublimes 8 minutazos donde priman los sintes y los redobles atmosféricos de la batería que van increscendo y transformando el inicial remedo de RetroWave para nihilistas copuladores obsesionados con Tetsuo en una ciclópea coda pseudoprogresiva. Si no lo entiendes es que afortunadamente tú estás bien de la cabeza.

"Little Lizard" y "Mud" mezclan todo lo anteriormente descrito con Carpenter (lo que faltaba) así que llamadme Snake y compradme un parche para el ojo, que voy a rescatar a la Hija del Presidente of the `IU E SEI´ (japonificación de USA) que por cierto, mientras me lo pongo y me ajusto los cojones a los pantalones de cuero me ha parecido notar que Simeon Oliver Coxe III y Danny Taylor (Silver Apples) me estaban observando por una mirilla. Menos mal que se van para cuando me pongo mis botas de velcro óseo para baile que agarran en meteoritos mal avenidos... ahí me marco mis pasos al son de "Crab Ball Gate", con excelso diálogo entre bajo (mántrico) y electrónica (ondas sinusoidales, serradas y melladas). 

Finiquita "Tuunbaq", demonio del permafrost helado de los Inui que aparece en The Terror (no la he visto, me quedo con la novela de Dan Simmons) bajando el tempo y subiendo el mal rollismo claustrofóbico (qué pasada las notas espaciadas del bajo, simple pero absorbente) hasta que una cuchilla en forma de NeoGiallo se va arropando en bases Techno y es que amigos y amigas, hay asesinos con guantes de cuero y navajas de afeitar hasta en la Base Espacial de Cabo Cañaveral.

Por cierto, se graba y mezcla por Nacho García en Estudios La Mina y Estudio Happy Place, se masteriza por Jamming Masters y la portada es de la banda y Cristian Pineda. Edita Sentencia Records en vinilo limitado que suena cañón (lo prometo) y lo compras tú.

https://sentenciarecords.bandcamp.com/album/gu-vo

https://guvo.bandcamp.com/releases



lunes, 4 de julio de 2022

ORTHODOX - "PROCEED" (ALONE RECORDS AR-130LP, 2022)


o. PEQUEÑA GUÍA SE SUPERVIVENCIA A ESTE TEXTO
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1. Para gente nerviosa, obviar el apartado `i´. Los que pasen de detalles técnicos obvien `ii´. Los que les importe poco mi opinión de la música, obvien `iii´ y cierren la página.

2. La palabra Stoner aquí es usada sin fines lucrativos, nada de la energía que se genera al pronunciar dicha palabra es usada con fines útiles. Siéntanse libres de hacer ejercicios lingüísticos y probar a sustituirla por lo que les plazca.

3. Si algo te pica, no dudes en rascarte.

4. Mis conocimientos teóricos musicales se reducen a saber que para que suene una castañuela (a veces las confundo con un mejillón) tienen que tocarse abruptamente las dos partes.

i.ASPECTOS PRE-LIMINARES ANTES DE PROCEDER
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Antes de nada me gustaría aclarar varias cosas. ESTO no es una reseña de Proceed, nuevo álbum de ORTHODOX. O sí pero no. Esto es una sucesión de imágenes mentales fruto de un cateterismo psicológico hasta las raíces más profundas de mí como oyente, así que la perspectiva es personal y no va a coincidir en ningún momento (salvo fortuito) con la de la banda. Aclarado el asunto el eje (Axis) sobre el que se mueve este texto es: `si esto fuera un retorno a los orígenes de la banda, yo no estaría escribiendo esto porque me la sudaría enormemente´. Hay bandas a las que les pido volver constantemente a los orígenes mientras que a otras cerebralmente las anclo en un movimiento perpetuo hacia delante (esta expresión es extraña, anti Foucaltiana), con la sensación de completar un círculo que nunca, nunca llega a unirse. Llamémosle por tanto Ouroboros Defectuoso; el culo no llega a la boca o la boca sobrepasa al culo. Qué diablos, el disco se llama Proceed... ¿cómo diablos vas a escribir algo como retorno?. ¿Retorno a qué... al Metal?. Si escribes retorno al Metal es que tienes osteoporosis en los huesecillos timpánicos porque lo que la banda lleva haciendo todo este tiempo, sea en formato dúo o trío, es esencialmente Metal. 

Vale, sigo. Digamos que hay un momento en la música en el que Neurosis se vuelven algo más melódicos, los Sleep se desintoxican de tanta `weed´ y empiezan a confundirse los términos gracias a una bisagra en forma de banda fácilmente reconocible porque terminan en O))). Ese O))) de alguna manera no solo imprima a la música que viene después sino que ejerce un poderoso empaque sincrético al más puro estilo religioso. Lo mismo que la santería acaba adaptando el santoral cristiano a su acervo, el Metal usa la bisagra O))) para experimentar y claro, del Hardcore Punk inicial de Neurosis al Sludge hay un paso... luego ocurre que para algunos es difícil diferenciar qué diablos es ese Sludge y cómo separarlo del Doom, palabra que la lía parda y con su plúmbea reminiscencia lúgubre aparece por todos sitios de tal suerte que como los prefijos, y por generación espontánea, aparece el Stoner Doom... saco marsupial en el que cabe el Stoner Psych, se hace amigo de otro de las etiquetas en discordia llamada DRONE (daría para un artículo anexo) y para colmo pues los Melvins están por todos sitios (si os fijáis, y os apetece hilar, hemos ido retrocediendo hasta 1983). Pero oigan, si el Ouroboros de antes no se unía y se cagaba fuera del tiesto, aquí el fin es el principio (como en la serie Dark) y (con mayúsculas) BLACK SABBATH son padres, abuelos e hijos de todo y para colmo pegan con todo lo anterior. Reflexiona sobre todo lo que te acabo de contar y saca tus conclusiones. Sigamos.

(Billy Anderson´s Monger Knight of Doom)

Es posible que captes cierto aire jazzero en la base rítmica en el nuevo de Orthodox y ahí te hagas la paja mental pertinente pero, veamos.... ¿tan denostada está ya la palabra Technical?. Technical en mi pueblo equivale a un alto nivel instrumental, capaz de abigarrar las notas al límite del barroquismo y salir victorioso; aquí los elementos jazzeros vienen de la intrincada base rítmica, evolución más que natural de sus proyectos jazzísticos, cosa que se obvian en el purista mundo/rancio abolengo del Metal. Por otro lado, Orthodox consiguen con la `técnica´ (hoy me apetece poco usar Avantgarde) eso que llaman `catchy´ y que yo te voy a definir rápido... `catchy´ es justo lo contrario al peñazo de Messugah. Coroner o Voivod, Cynic o Death.... ¿acaso son incompatibles con Yob, Boris, Boredoms, Corrupted, Funeral Moth o Autopsy?. Hay una parte vocal cuasi limpia en el quinto tema que me recuerda muchísimo al final del debut de Coroner (antes de la instrumental final, hablo de R.I.P.) y sin embargo hay una extraña cinética de fondo más cercana al lisergismo Drone creando una capa importante de desasosiego dentro de una épica narrativa que no me puedes, insisto, no me puedes finiquitar con un Stoner Doom y acostarte tranquilo. 

Ni es justo, ni voy a permitirlo porque te tengo fichado. Voy a perseguirlo hasta el fin de los tiempos en este mi humilde espacio, este mi visualmente ridículo Blog. No te vas a salir con la tuya, medio musical de música extrema `X´ y sabes por qué?. Porque Proceed es mejor que muchas de las bandas que citas como influencia, y si los nietos acaban siendo mejor que los abuelos y los padres, tampoco pasa nada, digo yo. Además, estamos hablando de casi 20 años de banda.

En otros medios se escribe que la música parece no avanzar, tildándolo como algo positivo; me encanta la reflexión y entiendo lo que quiere decir pero para mí no es eso lo que ocurre en los 42 minutos del disco; simplemente estamos acostumbrados a una forma de componer lineal que implica movimiento, y si me dices que esto es un acople de 20 minutos de Drone Ambient pues lo firmo, pero no es el caso. Proceed se mueve pero por terrenos muy `arrítmicos´, destrozando cualquier atisbo comparativo con los himnos directos al estilo "Matse Avatar". Y digo yo, ¿no será que nosotros, como oyentes, no tenemos los canales receptores pertinentes abiertos para captar un movimiento musical abstracto que sí que está en la técnica musical?. Seamos humildes... ¿cuántas veces hemos puesto un disco de Voivod (casi más CYNIC) y hemos sido incapaces de enfocarnos en la música, pasando los minutos sin identificar el hilo narrativo? (que existe, vaya que si existe)?. Dicho de otro modo, ¿por qué la gente escribe lo que otros escriben hasta que los textos resultantes son un compost que engloba a toda la discografía de la banda?.... ¿Una vez Sentencia, siempre Sentencia?. No hombre no. ¿Vuelta a los orígenes por qué, por el trío y la distorsión?; porque en estructura Gran Poder era mucho menos directo. Jazzero por que la batería es capaz de llevar un ritmo colosal (convirtiendo la percusión en algo biorrítmico no usual en el Metal podría ser), pero es muy, muy arriesgado este asunto. Me apuesto medio cojón a que cuando la batería se centra en los platillos más de 10 segundos te suena a Jazz, y escribes Jazz. Analízalo la próxima vez que escuches el final del disco. ¿Es Jazz?. Porque podría ser Space Rock o salir de King Crimson o los Rush.

El tercer aspecto en discordia (problema mío, personal e instransferible) es la suma ingente de etiquetas para no caer en el ridículo con el que los medios intentan salvar la brutal falta de expresión literaria y descriptiva de la música. `¿Stoner Avant Experimental Religious Folk Jazz?´. Venga hombre, posiblemente tengas una carrera periodística y puedes hacerlo mejor; ¿raíces andaluzas?... vale, lo compro en algún riff Tartéssico Mediterráneo pero esto no es Rock Andaluz. ¿Voy yo a hacerlo mejor?;  por supuesto que no pero voy a escribir sin miedo lo que me sale de los cojones. Porque mis cojones me hablan y dialogo con ellos (en la vida y te doy un consejo, confía en tus gónadas), única manera que te asegura que ese erizamiento de la piel escrotal es que el disco es de sobresaliente. Fórmula clara en el varón: erizamiento escrotal igual a disco que te llega. No hay más. ¿Sabéis cuál es el problema?. Que os importa demasiado el Like y las Estadísticas y se ha perdido la pasión. Siéntate hostias, no tengas miedo de salir de tu zona de confort; agarra una cerveza o un Bitter Kas y ponte una tapa de Garmonbozia. Cuando la música y tú seáis un solo ente, ponte a escribir, nunca antes.

ii. PROCEDIENDO
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La primera vez que vi la portada de Fernando Rivas me quedé un poco helado. La vi en la pantalla del ordenador y tenía sensaciones encontradas a pesar de la ingente cantidad de detalles, cosa que sí lo hace en todo su esplendor cuando por fin tengo el disco entre las manos; ¿la causa?; para mí el color. Soy de blanco y negro. Cierto que ahora que lo estoy palpando se me han vuelto a abrir / ablandar las fontalelas. Qué importante es el formato físico, y todavía no somos conscientes algunos (meteos el digital por el Stoner Ass). Mandálicos motivos tecnológicos compiten en una suerte de Osario de Sedlec (Kutna Hora) biotecnificado con toques al cómic español europeísta de autor (De Felipe, Azpiri)... algo así como si Tetsuo hubiera sido rodada en el osario de Praga en vez de en Japón. Ya detalles muy personales, la contraportada me parece (recordando a esa lámpara araña en Kutna Hora) absolutamente sublime y me habría gustado más como cover, manteniendo (fíjate que cosas) el blanco y negro. 

El apartado técnico es ya conocido si habéis seguido las redes. Billy Anderson ni más ni menos produciendo todo el asunto, grabando y mezclando en el entorno de La Mina (Raúl Pérez). Imagino que luego Anderson cogió el maletín con el master a llevárselo a Everything Hz en Portland, de ahí pasaría a Justin Weis (Trakworx) en San Francisco para masterizarse y Díaz, Jiménez y Serrato que posan enhiestos como menhires de nuevo cuño (hasta los menhires llevan ya USB, qué bajo a caído lo telúrico) en la excelente y old school fotografía de Ana Cáceres. Edita ALONE RECORDS en formato Vinilo y Cd con garantía de calidad asegurarada. ¿Qué ha aportado Anderson a ORTHODOX?. Subjetivamente noto una crudeza superior a todo lo anteriormente grabado; se ha despojado de cualquier atisbo de humedad en los riffs y secado en atmósfera cero para obtener un destilado de bajo, guitarra y batería tan límpidos como secos y brutales. No hay un detalle que no puedas captar y el partido que se le ha sacado a la impresionante pegada de Borja no es de este mundo.


Esbozando la música así por encima, está claro que el nivel de abstracción roza el espíritu de una Jam Session, posible porque cada instrumento se sale de su ángulo equilátero en este tipo de combos Power Trío de Doom `lo que sea´; es decir, y ya respondiendo a un tipo/medio que los ha comparado con Oxbow... la música está ahí, y a veces nuestra capacidad de relación sonido/discurso es tan corta que somos incapaces de integrar los instrumentos cuando se separan. Si la base rítmica no lleva un esquema o patrón al que estemos acostumbrados, la primera impresión que nos va a dar es la de caos o anarquía y entonces me digo, ¿qué pasa entonces con las Ragas de India?. Proceed necesita mínimo de tres pasadas, una para cada instrumento. Cuando lo hayas hecho, ve haciendo combinaciones y experimentos (guitarra con bajo, guitarra con batería, bajo batería... y finalmente intégralo todo). Esa atonalidad aparentemente anárquica requiere esfuerzo, y hasta donde mis orejas llegan, hay discos de Oxbow que son hasta melodiosos comparados con algunos cortes de Proceed. Dependiendo del tipo de oyente que seas, puedes disfrutar simplemente con la sensación física (la música se siente físicamente también) de opresión. 

Os rogaría que dejárais fluir a la música y dejaos de etiquetas. 

iii. EL DISCO
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Más vocal que Gran Poder, más experimental que Amanecer en Puerta Oscura. Sin los aspectos Morriconianos ritualísticos de Sentencia y radicalmente opuesto al catálogo Bathoriano de la etapa del plúmbeo y primitivísimo Baal... una base rítmica que se curte en barrica de roble con Supreme / Kreas y se nutre de colaboradores en el coral Axis.... todo hasta que Ricardo retorna para crear una nueva molécula con trazas de todo lo anterior pero mucho más avanzada. Como un Virus mutado, todo esto y nada es Proceed. Que estamos ante un disco de los sevillanos queda de manifiesto desde los aletargados riffs de guitarra de Ricardo que abren "Past Seers", puro ambiente cercano a Teeth of the Lions Rule the Divine, primitivísimos Worship y más cuando los redobles percusivos de Borja marcializan el todo en un oleoso tempo que inexorablemente se dirige a un anti-clímax sí que deudor de Gran Poder en estos primeros compases. Los riffs de guitarra permutan, distorsionan, el bajo empieza como acompañamiento y estalla esa voz característica de Serrato que siempre me ha parecido como si tuviera una sordina en las cuerdas vocales; el bajo hace sus pinitos en pequeñas ráfagas de solos (minuto 3 o así) y os contaba sobre las voces.... siempre que escucho a Orthodox noto algo imperativo y a arreones, declamatorio y homilesco (no me atrevo a decir litúrgico).

Se difumina cualquier comparación con Gran Poder con el pasaje instrumental de mitad del tema, se recrudece el asunto y esa sobreexposición de la guitarra suena a Thrash suizo (no hacen falta nombres); sigue el procesionario himno devastador "Abendrot", apocalíptico y con una base rítmica sincopada que te parte en dos. La voz, con efecto rozando el Vocoder llega desde el inframundo, abriéndose paso como una cuchilla roma; el diálogo apretado en el minuto dos entre guitarra y la percusión con ese aceleramiento de los platillos me pone los vellos como escarpias... magnífico el uso del silencio como instrumento dentro de un tempo rayano en el Funeral Doom. Soberbio.


Atentos a "Rabid God", ultra triposa, caleidoscópica y con los tres instrumentos en grado de compenetración sumo, con una distorsión a la guitarra y unos intrincados ritmos del bajo que se van poco a poco agudizando sin perder la melodía principal (algo me recuerda a Today is the Day y cosas de los Harvey Milk). La guitarra de Ricardo la noto bastante mutada, con un gusto por la experimentación y los cambios complejos que me han pillado por sorpresa. Sin solución de continuidad y en un crescendo atonal importante, "Starve" borra del mapa todo lo que han hecho hasta el presente y pone un nuevo punto de partida. Caen los brazos de Borja con las baquetas en paralelo y al segundo te machaca con los platillos. Complejísimo Proceed que demuestra que el primitivismo puede llevarse al futuro y convivir como un tebeo What If de Marvel. Los parones y arranques no son de Sleep, Neurosis y compañía... hay mucho más del Thrash técnico (ese que estaba dando un pasito hacia el Death) y muchísimo bastante de esas bandas Noise feunas neyorquinas que pululaban en los 90 en garitos rarísimos (atentos a los recursos percusivos de Borja y la forma nada habitual en Orthodox de fundir el tema en un fade out extrañísimo).

Temas por lo general cortos excepto los dos finales; el totémico "The Son, The Sword, The Bread" con inicio Borja/Serrato emulando a su etapa en solitario hasta que entra una mistérica e introspectiva línea de guitarra contrastando con la tremenda labor de tensión/destensamiento de las cuerdas del bajo y otros recursos rítmicos. Atmosférica, con tramo instrumental más largo que lo habitual en el disco para lo que podría ser la hermana bastarda de "Heritage". Las notas de Ricardo se limitan al menos en inicio a subrayar la voz de Serrato y la insana batería de Borja hasta que se alcanza un clímax cercanísimo a los Yob (minuto 3 y pico) aunque se mantenga las texturas drónicas de fondo (mitad Neurosis con Barry Guy de invitado). Quizás no te has percatado pero el cordón umbilical recorrido es muy coherente y los temas están unidos por algo etéreo que no se definir... un sustrato, una vértebra o qué se yo.... quizás `a fiend with the eye closed´. Si no estás acostumbrado a la herrumbrosa aspereza de lo experimental vas a pasarlo mal en este corte que tiene un pasito metido en el Noise y si todavía crees que esto no es un avance sino una vuelta a los orígenes es que tienes un serio problema mental. 


Si te quedan fuerzas, "The Long Defeat" (nada que ver con Deathspell Omega), otros 10 minutos de descenso con riffs cortantes (esta vez sí, Gran Poder way of living), un casi bailongo ritmo melódico que te mece en una paquidérmica trashumancia entre el río Styx y las algas más ponzoñosas del Guadalquivir. Heavy Metal en estado puro, con solos de guitarra y la más encabronada batería que he escuchado en los últimos tiempos. El bajo, nítido en la mezcla, me deja un sabor a Reverend Bizarre en el paladar; cinco minutos que pasan como un suspiro y bajón de tempo de forma casi abrupta (si las voces fueran guturales, imposible no acordarme de Autopsy, Coffins o otras sanas mentes). Por cierto, no lo he comentado, pero creo que los Death de Schuldiner pululan en más de una ocasión por el disco en múltiples detalles.

En resumidas cuentas, un disco complejo, que precisa que lo abras en abanico una y otra vez y que para colmo termina con un embriagador y psicodélico fade out. ¿Lo mejor?.... que estoy casi seguro que a pesar de ser un disco sobresaliente, es el puente hacia otro todavía mejor. Palabrita del niño Mortimer.


martes, 28 de junio de 2022

MOURA - "AXEXAN, ESPREITAN" (SPINDA RECORDS / SDR18075, 2022)

Una poderosísima imagen cedida por el Museo del Pueblo Gallego adorna con efecto cercano al Diorama `Axexan, Espreitan´, el segundo, alucinante, psicotrópico y de culto instantáneo álbum de los gallegos MOURA tras aquel descomunal debut homónimo de hace un par de años. Parte códice etnográfico, mitad disco de Folk Psych `lo que sea´, un tanto por ciento de Rito Ancestral celebrado en Piedra de Meteorito, estamos sin lugar a dudas ante la música de una de las formaciones más originales y rompedoras de los últimos años en cuanto a Space Rock (esa intensidad rayana en el hiperespacio de Pyramidal o Domo) por poner una etiqueta algo genérica) se refiere. 

Coged las moléculas que inevitablemente dejaron los que hollaron antes como The Soulbreaker Company, Fooz, Rip KC y Viaje a 800, para a continuación imprimar el resultado con esos aires folkies de los extintos Melange , los siempre impresionantes Mohama Saz o la bestia parda de Atavismo. Pues bien, a todo eso y nada suenan MOURA porque falta el elemento cohesionador o argamasa... una `Julio Caro Barojiana´ pátina que tiñe de antropología Prog a cada uno de los cortes, que si bien pudieran en algunos casos enclavarse dentro del Canterbury, nos demuestra que las fronteras a veces son difusas. El todo final está todavía mejor conseguido que en el anterior, el sonido se ha destilado algo más pero no pierden ninguno de sus huesos estructurales: sigue habiendo sensación de comuna (Amon Duul II o cosas actuales a lo Dungen), los Trianescos pasajes se mezclan con bases percusivas motorik krautrock y bueno, la rareza que tan bien les sienta viene de exorcizar el Folk a lo Pentangle / T. Rex en bases ultracósmicas. Sigamos..

Si mis datos son correctos, la formación principal es la misma que además se amplía con Belem Tajes, así que el drúidico combo se nos monta en:

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Diego Veiga: voces, guitarra eléctrica, guitarra acústica, guitarra clásica, Farfisa
Hugo Santeiro: guitarra eléctrica, guitarra acústica, guitarra clásica y voces
Fernando Vilaboy: Hammond, Rhodes, Mellotron, Theremin, sintetizadores y voces
Luis Casanova: batería y percusiones
Pedro Alberte: bajo
Belém Tajes: voces, aturuxos, peneira, pandeiros, lata y pandereta

mas la colaboración otra vez de la IRMANDADE ÁRTABRA:

Elena Vázquez: violín en #1, #2, #3
Fabio Mahía: voces en #4
J. Gutiérrez: voces en #5 e trompeta en #8
Miguel Vázquez: pandeireta en #2, #4, tambor en #2, saxo en #3 y gaita en #4
Pablo Caaminha Ursusson: zanfona en #8
Ariel Ninas: zoadeiras en #5
Xoán-Xil López: zoadeiras y KRIL en #5
Xosé Lois Romero: culleres en #2, tixola, sacho, piñas, bombo tradicional, lata, cunchas, pandeireta, peneira en #5

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En cuanto a los detalles técnicos, se graba en Moruxo (La Coruña) por J. Gutiérrez, para mexclarse en Cangas (Pontevedra) con posterior masterizado en Agmastering (Álvaro Gallego). Edición en Digipack, Cassete y Vinilo por SPINDA RECORDS que sigue abriéndose paso con pasión y concentrándose en trabajos muy cuidados y con el hilo conductor del Psych, el Rock de índole desértica y demás habitantes de la arena (sea ésta del planeta que sea). En total 40 minutos repartidos en dos partes diferenciadas; cuatro cortes para Axexan y los mismos para Espreitan. No voy a detenerme en las maravillosas fotografías que se incluyen ni en todos los términos gallegos ni su significado porque haría de esto un ladrillo bastante ilegible... basta saber que nunca la hermenéutica o la antropología de campo a la luz de las lumbres y candelas ha casado tan bien con la música como esta barbaridad que han grabado MOURA. Es más, me apuesto 15 mitocondrias (de las mejores que tengo) que puedes comprarte el disco a ciegas y lo vas a poner en un altar cuando le des varias pasadas.


La instrumental "Alborada do Alén" abre el disco con detalles electrónicos (y algo de violín) propios de la Kosmische alemana, aunque lentamente se va abriendo paso esa alucinante manera de poner en músic los ritos, memoria oral y todo ese patrimonio que tan bien recogieran gente como Caro Baroja o por poner un ejemplo en el País Vasco, el sacerdote, antropólogo y etnólogo José Miguel de Barandiaran. Una instrumental alucinante que se continúa de forma sutil con la balada romancera de ciegos "Romance de Andrés D´orois" (quien fuera asesinado a comienzos del siglo XX por dos ladrones en Arzúa. Básicamente voz y fonde de teclados con violín (muy enterrado en la mezcla), crea una sensación nostálgica palpable que se va abriendo con ese característico compás de la base rítmica de origen cuasi celtíbero. Adquiere mucha importancia el bajo y se ve vienen a la cabeza algunos discos de Fairport Convention, Pentangle y otros comedores de hongos de la época. Trabajo encomiable de las guitarras y una producción nítida y palpable en la que todo es audible y, tengo decirlo, imposible alejar esto del Canterbury inglés a lo Caravan... aunque lo realmente sorprendente es la madurez de la banda, que no falla ni una nota, que controla el Hammond y el Mellotron a la perfección con la técnica propia de bandas mucho más longevas.


Sigue "Pelerinaxes" con los vientos haciéndose dueños de todo, y que en palabras de la banda define como `un viaje espiritual por diferentes paisajes que rinden homenaje a la peregrinación de Otero Pedrayo, Vicente Risco y Xosé Ramón Fernández-Oxea desde Urente a SAnto André de Teixido en 192´. El Prog Rock se sublima todavía más con unos pasajes de sintetizador que afortunadamente rehúyen del acaramelamiento propio de lo sinfónico para centrarse más en el aspecto Folk (ayuda enormemente el violín, claro está). Y claro, no podíamos olvidar las propiadades lisérgicas del Centeno que darían lugar a esas alucinaciones conocidas como el `fuego sagrado de San Antonio´ en "Baile do Dentón"... temazo brutalífico de Space Rock con mezcla de Hawkwind y Triana a partes iguales con unos teclados que me ponen los vellos de la piel tan tiesos que mañana vienen de un museo a comprobar si estoy generando Menhires de forma espontánea, sobre todo cuando el fade out espacial en el tramo final me arropa en toda su magnitud. De la tierra la cielo y del cielo a la tierra; en medio.... bueno, en medio con la globalización seguro que un Todo a Cien Asiático.

ESPREITAN, segundo tramo del álbum, arranca con "Alalá Do Abellón", rito funerario / poema escrito por el poeta Alfredo Bañas en 1884 y que como no podía ser de otra manera, se acompaña de una danza circular que facilita el tránsito de las almas entre los dos mundos. Con inicio rayan en en Ambient, percusiones muy cercanas a las de la música íbera del centro de la Península (Guadarrama), destaca el oscurantismo de música y letras: `D´arredor da defuntiña / antre os dentes o fungare / collidiñas polas mans / no velorio han zoare´. IMPRESIONANTE, con un pie en el Neofolk marcial gracias a esos ritmos drónicos (quizás del Kril o de la Zanfona) que recuerdan a Sangre de Muérdago.

(fotografía: leolópez)

Si usas auriculares, sentirás la lluvia eléctrica de los sintes masturbando tus membranas timpánicas. "Cantar do Liño" baja la opresión bastantes enteros para sumergirnos en una melodía de raigambre pastoral (The Incredible String Band, Lindisfarne...) de corta duración y paso abrupto (quizás demasiado) hacia el Jazz Rock fusionero de "Encontro Cunha Moura Fiadeira en Dormeá", con voces femeninas y masculinas en diálogo narrando las peripecias de la Moura, ser mitológico Gallego. Hammond, Mellotron y juraría que a Herbie Hancock le habría apetecido participar aquí.

Hace poco vi una fabulosa película experimental llamada Lúa Vermella (Lois Patiño, 2019) donde el anochecer crepuscular teñido de rojo invoca la presencia de ánimas que pululan por los caminos, las lindes y esos lugares de poder donde los vivos conviven con los muertos. El tema homónimo de MOURA, "Lúa Vermella", que no sé si tendrá algo que ver con el film, empieza acústico, con voces Occitanas (lo siento, tengo que citar "La Novia" de los Acid Mothers Temple) sobre una base de zanfona estremecedora, casi litúrgica, que impertérrita asiste a los toques percusivos del tambor (como el bodhran) mientras la voz (creo que de J. Gutiérrez, no lo sé seguro). Minuto 5 y algo y empieza un in-crescendo Doomita que ya no te suelta hasta los 9 minutos finales... arrastrado ritmo entre dos mundos con voces que parecen lamentos, ordalía de sintetizadores, guitarras ultra creativas y termino simplemente con un

DISCO DEL AÑO y el listón queda muy, muy alto.


lunes, 27 de junio de 2022

SASTRE - "ESTACIÓN, IDA Y VUELTA" (AUTOEDICIÓN, KRAKATOA RECORDS, 2021)


¿Una obra coral, milimalismo experimental en canción de autor?... ¿Qué es Estación de Ida y Vuelta de Alberto Sastre?.  Lo primero es presentar al autor; Sastre, nacido en Gijón (1990), colaborador desde 2014 en el Coro Popular Al Altu la Lleva, una de esas `rara avis´ difíciles de definir que nace,  tal y como ellos mismos se definen,  como `coro antifascista, internacional y feminista´ que tras su formación como colaboradores en directos (creo que también en estudio) de Nacho Vegas (Resituación, luego en Canciones populistas...) pues sigue luego con apariciones esporádicas dentro de la Canción Protesta, pero no nos desviemos demasiado. Sastre colabora además tocando el bajo con la argentina Daniela Cohen o con el DJ Willy Demaneses... y luego pues llega como a todo el mundo ese evento histórico de La Pandemia y Sastre empieza a pergeñar este intimista, introspectivo y precioso disco que me ha diseccionado el alma en canal con sus letras basadas en el homónimo libro de Rosa Chacel, autora de la Generación del 27 dentro del género que la misma escritora autodefinía como `literatura viva´. 

¿Cómo una persona tan joven, con una biografía tan aparentemente corta en periplo/trayecto consigue algo tan descomunal como Estación de Ida y Vuelta?. Me explico; el álbum es como digo casi Coral, con una plétora abundantísima de colaboraciones que luego iremos desgranando y que destila una madurez inusitada para ser un disco debut. Sucesivas escuchas denotan lo que yo llamo `apertura en abanico musical´ y es que tienes dos formas de escuchar esto; o como música de fondo (no recomendable), o como ejercicio proactivo de atención, que es cuando la obra se te abre en todo su inmenso esplendor. En resumidas cuentas, esto no es de fácil digestión a pesar de lo aparentemente amable de la música y las múltiples capas van saliendo conforme te adentras más y más en esa `música y literatura viva´ que se te pega a tu piel como un sudario autobiográfico. Estación de Ida y Vuelta funciona como relato y por tanto tiene algo de esa conceptualidad de los discos experimentales del Pop Rock hispano a lo Lagartija Nick (tipo Val del Omar o el reciente Los Cielos Cabizbajos). Toques ambientales que te recordarán a Antonio Arias y sus discos en solitario, pasajes ambientales y atmosféricos deudores de Manta Ray y ese sustrato Folk Rock de Nacho Vegas... todo eso y nada para una obra con la suficiente originalidad para salirse por la tangente. Y seguimos.


Rosa Clotis Chacel Arimón (Valladolid, 3 de junio de 1898-Madrid, 27 de julio de 1994), escritora de la Generación del 27, frecuentadora de los círculos de intelectuales, sobrina del dramaturgo José Zorrilla y parte integrante del círculo de Ortega y Gasset. Estalla la Guerra Civil y perteneciente al bando de izquierdas ejerce como enfermera aunque tras un periplo de mudanzas acaba en París, luego Grecia y finalmente recalando en Brasil tras periplo en Buenos Aires, siguiendo luego multitud de andanzas a la vez que se publican obras, relatos, algún ensayo...

Estación, Ida y Vuelta es su primera novela de tonos autobiográficos e incluso parte ensayística, y es su prosa casi vanguardista lo que seduce a Sastre para `musicalizar´ partes de la obra en lo que es un fabuloso vinilo Gatefold autoeditado que se prensa de forma exquisita (el sonido es maravilloso) en KRAKATOA RECORDS. El corpus musical se compone de 7 cortes grabados en diferentes localizaciones y momentos pero que casan a la perfección en un todo (abarca de Diciembre de 2018 a Julio de 2021). 

La formación viene a ser:

Sastre: voz, guitarra eléctrica, acústica y española, bajo, teclados, sintetizador y bases programadas. Hay coros de GAS (Gloria Caamaño, Arantxa Carcedo y Sara Méndez) dándole ciertoaroma a los primeros discos de Leonard Cohen. Además, se suceden percusiones de Diego Reyes, Ronroneo (Andén), Piano de cola y arreglos de cuerdas (Ana Palacio), un trío de cuerdas con el violín de Susana Feito, la viola de Naomi Suárez y el violonchelo de Andrea Calvo y como no, todo el coro de Al Altu la Lleva con los arreglos corales de Aníbal Menchaca. En el apartado técnico, se masteriza en Space Ranch Studios de Seattle (Matt Brown) con una espectacular fotografía de portada de Rosa Chacel adornando las 200 copias en edición limitada.


Abre el disco (o Disco Río) "La Casa Gris" haciendo hueco en modo intro a "La Sinfonía del Nuevo Mundo" en su tercer movimiento, que ayuda a dar una poderosa sensación de atemporalidad crepuscular, ciertamente nostálgica y con una pesadumbre (llevadera) que te coge y ya no te suelta en ningún momento. Advierto de que estamos en un disco de canciones, que se estructura a base de pequeños movimientos (en cierto modo su andamiaje recuerda a las obras de Música Clásica) y que evidentemente se compone de dos elementos clave: la novela de Rosa Chacel y la voz de Sastre, que sin ser portentosa en el sentido técnico, esboza a la perfección los diversos pasajes sentimentales por los que transcurre la obra; digamos que es el timbre/tono correctos para un álbum 100% vocal y que tiene momentos muy arriesgados (el difícil y abstracto ritmo melódico de la final "Mis Protagonistas"). 

Tras la intro la guitarra plañidera el modo Pastoral / Folkie irrumpe casi que a la par que la voz de Sastre, ligeramente Corcobadiana (más comedida) y arropada por unos cuasi infantiles coros femeninos. En cuanto a las letras me va a costar hablar de ellas porque lo que quiero es leerme la obra de Chacel, tal es el impacto que determinados pasajes crean en el oyente (`llegué a ese estado en el que / las codornices rompen todos los sesos con el techo de la jaula aquí / en la casa gris´). Fría y espectral apertura con producción LoFi (se nota con respecto al resto bastante y es que se graba con una Tascam en la habitación de Sastre). Sigue "Estación", muy meditabunda y onírica, casi a un pasito a esas épicas abstracciones de Cohen aunque todavía más desnudo todo (guitarra, voz y poco más). Conforme avanza el tema todo adquiere esas subidas y bajadas de temperamento propias de lo teatral y las Ópera Rock. 


Todavía más desnuda y con acústica resulta "Ida". Canción de autor en estado puro con sintes muy sutiles en la retaguardia, con toda la biliosa prosa de Chacel (`buscas un final feliz pero yo quemo como el sol / busco un final feliz pero tú quemas como el sol / hoy me voy a Tréport para no quererte más´). Salvando algunas distancias, podría entroncarse el disco con Mikel Uraken pero sin la crudeza agreste de aquel en el maravilloso Después del Invierno. "No vuelvas (a rozarme los labios)" cuenta con la acústica (en modo Banjo) y muchas capas de ruidos de fondo como degluciones, goteos, pasos, teclas de teléfono marcando y demás. 

"Conversaciones" varía el asunto con toques electrónicos, algo de percusión (programada) y toda esa estructura de `diálogo´ propia de los discos de Coros que, ojo, hay que acostumbrarse y no creo que sean para todo el mundo. El piano domina "Vuelta" junto a teclados ambientales, cambios de ritmo (en general toda la Cara B del disco difiere de la otra en cuanto a abordaje) y elementos más arriesgados que en mi opinion en futuros discos debiera potenciarse; la voz no llega a ahogar la música pero sí que me gustaría escuchar más pasajes instrumentales que sí que aparecen en la última y preciosista "Mis Protagonistas" con todo un trío de cuerdas que llevan a Estación, Ida y Vuelta a terrenos propios de la Novela Río aportando la sofisticación de la música de Cámara y que me gustaría escuchar cómo queda con una base rítmica de bajo y batería. 

En resumidas cuentas, un muy buen debut con pocos defectos en cuanto a resultado, compuesto desde la pasión y lo minimalista (sin perder el carácter propio de la composición experimental de guitarra/voz), abriendo todo un abanico de posibilidades a futuros trabajo. De momento quiero leerme la novela de Rosa Chacel.



jueves, 23 de junio de 2022

INVERNOIR - "THE VOID AND THE UNBEARABLE LOSS" (FUNERE 09 // BADMOODMAN MUSIC BMM 092-20, 2020)

Activos desde 2016, los italianos INVERNOIR sacan el Ep Mourn en 2018 (sinceramente no lo he escuchado) cosechando buenas críticas. Es en 2020 cuando ve la luz su debut The Void and the Unbearable Loss, aunque por las consabidas razones a nivel mundial, no es hasta ahora que se está moviendo por redes y circuitos habituales. Destacar antes de nada el logo, diseñado por toda una leyenda como Christophe Szpajdel que pocas presentaciones necesita. La espectacular portada es del polaco Stanislaw Maslowski (1853-1926), concretamente el óleo Moonrise actualmente expuesto en el Museo Nacional de Cracovia (os invito a buscarlo y apreciarlo en grande y sin recortar). La formación a lo largo de estos 6 años surge modificaciones (actualmente hay cambios y no siguen algunos), pero en el momento de la grabación eran...

Alessandro Sforza: guitarra, voces guturales, platillos y batería programada
Lorenzo Carlini: guitarra, voces limpias, batería programada
Valerio Lippera: bajo
 
... A los que se suman las colaboraciones de Valerio Granieri en voces limpias y coros, además de letras y Marguerita Musto al violín en el segundo corte. La grabación y masterización corren a cargo del propio Lorenzo Carlini en los Blue Ocean Recording Studio de Roma; el resto del artwork y layout son de Adhiira. En líneas generales, el sonido bebe de ese nuevo Doom/Death de corte romántico o gótico que bandas como Clouds están poniendo nuevamente en boga y que se basa muchísimo en los riffs melódicos y contrastes entre guturalidades y tonos limpios... vaya, una suerte de revitalización de un género que nunca termina por desaparecer porque somos muchos los que lo seguimos. La edición corre a cargo de la discográfica de Armenia FUNERE y los longevos BADMOODMAN MUSIC


Pura apertura de estilo son esos teclados en diálogo con espaciadas notas cercanas a Empyrium de la homónima "The Void and the Unbereable Loss", que vuelvo a reiterar que bebe de esa escena de los 90 (no sé, así de pronto los Officium Triste); cuando el tema se rompe y entra toda la base rítmica (la batería programada no resulta un problema salvo en los arranques rápidos que sí que me chirría un poco), uno se saca sus pañuelos y se deja llevar por los sincopados vaivenes de la guitarra, la acojonante voz de Alessandro Sforza que en este primer corte simplemente se limita a acompañar con tonos y fluctuaciones guturales. 

"The Path" es donde captamos verdaderamente el potencial de INVERNOIR. Referencias por doquier (incluso cosas como Rapture o Katatonia sobre todo cuando entran las vocales limpias de Carlini (también deudoras de los primeros Yearning). Lo que verdaderamente te revienta la cabeza es la obsesiva y atemporal melodía de la guitarra que sí, puede que ya la hayas escuchado antes pero que está muy pero que muy bien ejecutada. Habla de contrastes y por eso digo que es imposible no retrotraerse a la influencia que ha tenido de unos años a esta parte la (super)banda CLOUDS. Hay espacio para los solos de guitarra (otra vez Yearning) y meditabundos pasajes del bajo sobre fondos espectrales de teclado. Personalmente lo que más disfruto son las bajadas infrahumanas a los tempos del Funeral (sin llegar a la opioide/cerúlea existencia de Evoken o Skepticism) terreno en el que creo que INVERNOIR se mueven a la perfección, sobre todo en ese tramo que justo después desemboca en la impresionante línea de violín de Marguerita Musto. Mismas directrices sigue "House of Debris" con toques a My Dying Bride y posiblemente uno de los puntos álgidos del álbum en cuanto a estructuras menos convencionales y una ejecución vocal de 10. 


Vuelve la desnudez de la guitarra que se dobla en "Suspended Alive" (lluvia de fondo, que no falte) y posterior arranque al más puro estilo Rapture que así analizando pues al final son los nórdicos los que se acaban llevando el pastel del Doom/death en la última década (al menos por cantidad, y si no que se lo digan a los Swallow the Sun). Lo cierto es que INVERNOIR suenan a todo menos a Doom a la italiana (no sé, ahí estan Canaan, Ras Algethi, Paul Chain...) aunque quizás Novembre puedan tener ahí su influencia. Sigue "Cast Away" que borda y borda con un uso encomiable de la melodía, sin flaquear en ningún aspecto (vaya, si me dice que son finlandeses me lo creo) siendo lo más destacable las voces limpias que nunca son fáciles de meter en este tipo de discos aunque prefiero la obsesiva "The Burden", más apegotonada y agria, pero que curiosamente entra en terrenos progresivos y Black/Death.

En el tramo final "At Night" en modo himno, con recitado en italiano inclusive al más puro estilo bandas del sello Black Widow (aparecen poco y esporádicamente, pero personalmente cuando salen rompen con todo). INVERNOIR se han sacado un disco de libro, muy bien desarrollado e impecable, que quizás mejoraría si se salieran de la zona de comfort que espero ocurra en próximos trabajos... de notable alto la épica "The Loneliest" desbrozando el alma como si de un infecto jardín ponzoñoso se tratara. A seguirles la pista porque la calidad es altísima.

martes, 21 de junio de 2022

ANDY MOOR & TOMASSO ROLANDO - "SESSIONE PRE ANGIOU" (TORTO EDITIONS TRT011, 2022)

Me gustaría abrir esta reseña con un pequeño extracto recogido dentro del Digipack editado por la discográfica Genovesa TORTO EDITIONS y que me ha parecido sencillamente sublime. Antes tendría que poneros en antecedentes y es que Sessione Pre Angiou es una grabación realizada en directo en un lugar llamado Cascina Pre Angiou, suerte de Casa de Campo o Granero en Savignole Luguria (organizado por la Associazione Altravallescrivia). Bien, a lo que iba y al texto. Había niños en el público y esto se dice: "…abstract sounds free improvisation, noise and a few melodies in there as well… the weirder and more abstract we played the more the children reacted and seemed to enjoy it … we didn’t have to tone things down for fear of alienating or terrifying the little ones,,,, some of the adults maybe but not the kids"

En cuanto a la formación merece explayarse un pelín. Andy Moor a la guitarra hunde sus raíces en el Post Punk británico, con carácter bastante ecléctico (llegaría a tocar con los holandeses The Ex), es por ello que comparte proyectos desde finales de los 80 con gente como Tom Cora o Han Bennink, participa en un sinfín de bandas o sobre todo en los últimos años se dedica a colaborar en el más enterrado underground con una abundante plétora de artistas. Tomasso Rolando ya es conocido por estas lides; miembro de la banda de culto CALOMITO, lleva el sello TORTO EDITIONS y por aquí han caído lenta pero inexorablemente casi que todas sus ediciones: The Cepi Nomads + HIC, los fabulosos SIROM, el ancestral IZTON KOREN, los inclasificables S.T. RIDE o la cassette ultra intimista de Tomasso titulada Music for a Different Room

Previamente editado en digital en Catalytic Sound, es ahora que dos años más tarde se recoge en formato físico en un fabuloso Digipack con mezcla y masterización del propio Andy Moor en Amsterdam, todo revestido de fotografías del evento de Federico Tixi. En cuanto a la música, tenemos una larguísima Suite dividida en dos largos movimientos en los que ocurre básicamente de todo. Lo nuevo copula con lo antiguo, la Improvisación Libre coquetea con el Jazz y el Noise le canta las cuarenta a la Electroacústica... pero todo sin abrupteces innecesarias y bajo una maestría a los instrumentos que queda de manifiesto simplemente por el carácter de directo; pura espontaneidad, frescura e intensidad  lo que vamos a vivir en las dos partes de "Vobbia".

"Vobbia Part I" se desarrolla a lo largo de 27 minutos de espontaneidad sin límite. Desde el contrabajo atacado en su parte aguda a los lentos toques de una guitarra eléctrica muy a lo Frith, asistimos a un tour de force de índole casi iniciática en los primeros compases. Mucha introspección en los minutos iniciales con un fabuloso contraste entre la cuerda eléctrica y la cuerda analógica rozada con el arco, dibujando espaciados esquejes sonoros en los que no hay un rol principal solista sino una dupla acompasada con el metronómico discurrir inexorable de la frase `de la cuna a la tumba´.  Ambos músicos se van alternando en pasajes abstractos, cuasi Noise y en ocasiones con una forma de abordaje cercana al Drone, transcurriendo todo en un tempo bastante taimado y un tono lúgubre. Minuto 5 y el solo de contrabajo se refuerza por trucos y técnicas casi Industriales en el procesado de la guitarra (no sé si son pedaleras o simplemente golpe de hierros y cacharrerías varias); el resultado es una música de Cámara a ratos decimonónica, otras asfixiantemente deudora de la Clásica Contemporánea (vaya terrorífico el crescendo del minuto 7), pero nunca fácilmente encasillable. 

Hay partes en las que abundan los arcos y roces, otras en los que ágiles pizzicatos de toda índole dan la sensación de lluvia radioactiva. Lo cierto es que "Vobbia" no decae ni un segundo, consigue aunar de forma encomiable el minimalismo con partes sugerentes y melódicas hasta el punto de que me hace dudar si esto es una composición digamos `abierta´ o puramente Impro. Otro aspecto es el esqueleto sonoro de algunos tramos, que me hace dudar si no se ha usado electrónica en el disco... asoman ecos al Noise e incluso Industrial. Por cierto, de órdago el plúmbeo ritmo a partir del minuto 13. Puro Downtown Neoyorquino en conexión con Henry Cow... esto verlo en directo tuvo que ser un auténtico espectáculo y bueno, el catálogo de posibilidades que despliega Tomasso al contrabajo (minuto 18 en adelante) da verdadero pavor, a la altura de grandísimos del instrumento como Barry Guy. De forma sutil, unas veces Moor, otras Rolando, lo cierto es que es bastante complicado averiguar quién lleva el ritmo o quién está acompañando a quíen en determinado pasaje... tal es el nivel de compenetración que se evidencia a la perfección en el tramo final del tema, una pasada de guitarrazos rasgados con influencia Post Punk por los cuatro costados (casi diría Killing Joke) mientras Tomasso destensa la realidad para acto seguido acompañar al arco un marcial Fade Out donde Moor arremete la guitarra como un violín primero, como un arma de destrucción masiva electrónica después (¿seguro que es una guitarra y no un KORG MS20?. Impresionante... y queda la segunda parte.

"Vobbia Part 2" empieza con obsesivo ritmo circular con toques de Cámara de Rolando. Soliloquio con algún toque Pastoril / Folk (hay un momento en el que se vibra en la misma longitud de onda que una Shruti Box). Los espaciados toques de la guitarra de Moor son oníricos, crepusculares y muy metálicos. Sin solución de continuidad el arco parece ahora transformar lo que toca en Banjo y la guitarra hace de percusión, de base rítmica.... y bueno, de sí misma. Hacía mucho tiempo que un disco de estas características no me dejaba tan tocado. No hay un segundo de respiro, se destensan las cuatro cuerdas y nos metemos en la garganta de algo con apariencia humana; cuando el arco roza la cuerda tan destensada se mece tanto que visualmente imagino será como saltar a la comba. Moor por su parte transforma la guitarra en una ferretería (la madera inclusive) para verter texturas que se asemejan a trompetas con sordina. El tempo baja a niveles Doom y para cuando conseguimos ver la luz, me acuerdo de los experimentales CASSIBER y todos sus metaversos sonoros. Por cierto, que en las melodías se nota muchísimo el bagaje de Andy Moor en los grupos Post Punk británicos, sobre todo los más avezados y Arty.... qué se yo, como destilar a los The Pop Group en un duo de Improvisación libre.

Los diez últimos minutos son tan buenos que podría describir más, pero creo que tienes que experimentar esto tú, te, contigo. 

https://andymoortommasorolando.bandcamp.com/album/sessione-pre-angiou



lunes, 20 de junio de 2022

MEGALITH LEVITATION - "VOID PSALMS" (AESTHETIC DEATH ADCD 081, 2021)


"Temple of my body
Is ruined to dust
And my soul turns
To the stellar light"

Hace un par de años os traje por aquí un fabuloso Split entre las bandas MEGALITH LEVITATION y DEKONSTRUKTOR (aquí). Toda una oda a esa caterva de entes arrastrados como Sleep, Om, Yob, Cathedral y sus mil progénitos retoños que gustan de lubricar sus bocas en las Ubres de la Gran Madre. Ahora por fin tenemos para disfrute tectnónico este agreste Void Psalms, segundo larga duración (el primer disco Acid Doom Rites no lo he catado y temo que sea difícil pillarlo) con los mismos músicos desde 2016 o lo que es lo mismo HKV (al bajo), PAN (batería) y SAA (voces / guitarra), mas la colaboración estelar de una apabullane línea de saxo barítono obra de Anton Maximov, y alguna que otra intrusión vocal, pero ya entraremos en eso.

La edición es un Digipack de 6 paneles con artwork (el logo también es suyo) de Godlikeikons editada cómo no por AESTHETIC DEATH, aunque me consta que existe edición cassette por Pestis Insaniae. El resto de datos técnicos se van para la grabación en Nameless Temple excepto baterías (Wildboar Studios), para posterior mezcla/masterización a cargo de Memphis de la banda Dekonstruktor. Llegados a este punto, cabe preguntarse.... ¿es lícito que exista otra banda haciendo Stoner Doom Psych ultra pesado?. La respuesta es simple, clara y a la yugular... mientras tenga la calidad compositiva y musical de estos Megalith Levitation me da exactamente igual la originalidad pura y dura; yo lo que quiero es no terminen nunca estos alucinantes 53 minutos ultra inspirados que se te adhieren a la membrana hematoencefálica pugnando por pasarla y asentarse con todos los bártulos en tu cerebro como una jodida meningitis espongiforme. Y volumen, por favor.... sube el volumen.


"Rivers of black lava
Are falling down
Down to the bottomless
Abyss of heaven

Holographic dust
Of assumed gods
Floating on the void
Like grains of gold"

Comentadas todas las referencias previas, me atrevo a incluir alguna más como los franceses Huata sobre todo Atavist of Mann de 2011 porque con el más reciente de 2018 Lux Initiatrix Terrae pegaron un salto de calidad altísimo al virar hacia emolumentos Occult, aunque es imposible también no acordarse de Saturnalia Temple. Las estructuras (no tan progresivas, desde luego), pero sí lo suficientemente rocambolescas, obsesivas e hipnóticas en algunos tramos del disco como para salirse muy por la tangente y aportar frescura a un género que creía ya agonizante. Vertebrado en forma de power trío, con esa característica forma de entonar medio litúrgica a las voces en este tipo de grupos (escúchense Bong o los propios Yob), la base rítmica es poliuretano sónico que nunca para de soltar su crepitante marasmo de notas, graves casi siempre y arropando a una guitarra que se abre paso a placer como el más afilado de los cútteres.

Abre el disco la monumental "Phantasmagoric Journey". Acople de notas de guitarra distorsionado al extremo para ir encendiendo la Máquina de Modificar Mentes... entra una plúmbea base rítmica como los cielos antes de descargar su ira en un pasaje Bíblico antediluviano apócrifo y la voz, entonada desde un púlpito al borde de un precipicio ciclópeo de un Mundo situado vaya usted a saber en qué maldito rincón del cosmos. Retazos a Jerusalem de Sleep y Dopesmoker o lo que es lo mismo, dar con la espátula de notas una y otra vez sobre la misma grieta hasta que la superficie es tan suave que puedes quitarte el cerebro de dentro de tu cavidad ósea y con un palito atravesándolo hacerte una peonza eterna. Creo que es a partir del minuto 7 o así que las cosas se van volviendo más abstractas con pasajes instrumentales al más puro estilo Sons of Otis, percusión muy marcada y vuelta a la melodía inicial con sus voces espectrales (y coros, esos coros....), ritmo procesionario y la guitarra en Modo Dios recosida con ese ultra vibrátil tono del bajo.


"Grey walls are high
Built from bones of time
The gates spark
With the star dust"

A pesar de todo, pienso que este solo ha sido el aperitivo y es a partir de aquí donde empiezan a soltar toda la matraca. "Datura Revelations / Lysergic Phantoms", mucho más apelmazada y menos directa, sin perder el norte pero recrudeciendo un pelín el asunto... incluso se sube algo el tempo para ir soltando vértebras. La melodía principal se repite pero algo distinta en su abordaje, distorsionada, como una pesadilla febril o un periplo comatoso inducido por fármacos. Eso sí, los últimos minutos son un descenso al minimalismo con la guitarra afinada de tal suerte que emula un violín o qué se yo. Las notas se espacian y todo se vuelve tribal, psicodélico y caleidoscópico (cánticos glosolálicos inclusive de un tal S de Moon Vortex), una pasada la guitarra haciendo gorgoritos en gargantas alojadas en las falanges de los dedos.

Siguen los 19 paquidérmicos minutos de "Temple of Silence / Pillars of Creation" donde tenemos espacio para casi todo. Desde el arranque arrastrado al más puro estilo Sludge con coqueteos con el Funeral Doom (como los Aldebaran en algunos discos); fabuloso cómo va fluyendo todo orgánicamente en un mantra del que resulta imposible salirte. Adictivo, in crescendo como la fiebre en una sepsis, tetánico como un trozo de óxido visitando tu torrente sanguíneo, ponzoñoso como lamer la mugre del pie de las farolas... o estás vacunado, o caes ante esos pérfidos ritmos que sí, que no son originales y has escuchado mil veces en los Electric Wizard o los Reverend Bizarre pero que joder, estos MEGALITH LEVITATION no se quedan a la zaga. La brutal Jam lisérgica que seputal el tema es una ordalía de samplers vocales, coqueteos con el Wah Wah y el Fuzz, espirales de riffs de guitarra como humo de pebeteros, unos detalles percusivos sutiles muy originales (hay que aguzar las orejas) y los ojos vueltos del revés mirando a la nuca por dentro.


"We are the sparks of the fire
That can drown suns in gloom
We are the roar of all whispers
Of the souls that've been doomed"

Con todo, es el himno caleidoscópico de "Last Vision", cerrando el álbum, el corte que me termina de evaporar el tuétano del hueso. Toquecitos a aquellos sublimes y olvidados Mozergush (de Ucrania curiosamente, con los tiempos que corren) y sin fuel para planear en apnea por Planetas Olvidados en una imposible Carta de Navegación, solo impulsados por el viento del impresionante saxo barítono que por favor, por favor, por favor... en un tercer disco debería participar en todos los temas porque las texturas que aporta son de otro mundo.

Muy recomendado.

https://www.aestheticdeath.com/releases.php?mode=singleitem&albumid=5205

https://megalithlevitation.bandcamp.com/album/void-psalms