sábado, 7 de febrero de 2026

SOBRE EL RUIDISMO INTONARUMOREADO DE JESÚS ORTIZ MORALES

Fue en Diciembre de 2023 si mal no recuerdo, y con motivo de la edición de Interlingua Musical, que os presentaba la figura de ORTIZ MORALES. Antes de proseguir, os rogaría que pinchárais en el enlace a dicha reseña para poneros en contexto biográfico ya no solo de la figura musical de Ortiz, sino del proceso que me llevó a entrar en contacto (ectoplásmico) con él tras una serie de agraciadas casualidades. De TABLETOM al profesorado, de la Academia al Ruidismo... tanto me quedé prendado del Avatar Morálico que desde entonces he ido siguiendo como un sabueso todas sus pesquisas en el mundo de lo que yo llamo el F.I.M. o suerte de electroacústica malsana antiperistáltica consistente en comerte una galletita de la suerte china en mal estado que al contacto con los jugos gástricos revienta en una pérfida, mayestática y purulenta bilis sonora que busca salida hacia el exterior en forma de agujas que, atravesando tejidos (a lo Cronemberg) salen a la superficie. Por eso, dicho de otro modo, es Faquirismo Inverso Musical.

Dudas tengo muchas. Muchísimas diría. Tantas que ofrecí a Jesús la posibilidad de una entrevista que me negó con la amabilidad de cualquier ciudadano de la Innsmouth más boquerona. Recopilación de sus trabajos llegaron en forma física con la brutal barrabasada de Grandes Fracasos, Mucho Ruido y Pocas Nueces (2024) que abarcaba obras sonoras del período 1999 a 2023, y que si no reseñé fue porque ese año atravesé un largo via crucis existencial en el seno familiar. Bueno, no lo reseñé pero con matices. Fruto de aquel trabajo la idea (excelente) era un experimento literario en el que por aquel 2024 / 25, con motivo de una Conferencia que se acabó suspendiendo si mal no recuerdo, Jesús iba a utilizarme como rehén literario para anotar qué sensaciones literarias (matiz, color, olor o lo que fuera) provocaban cada uno de los cortes de aquel enorme trabajo. 

La cosa no proliferó por varios motivos largos de explicar pero sí quedó constancia en forma de reseña automática (experimental) del corte "Kish" de su enorme álbum ABZU de 1999. Os reproduzco de forma totalmente inédita lo que di en llamar 

APERCEPCIONES SOBRE “GRANDES FRACASOS” de Jesús Ortiz Morales

Por CORONEL MORTIMER

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3 de Febrero de 2025   “Kish” (Abzu, 1999)

`Está lloviendo fuera y hace frío, cosa que ya de por sí me contrasta con la para mí ardiente música de Ortiz Morales, que por lo que sea, me evoca pasajes Mesopotámicos, Sumerios y Tartésicos. Son casi 15 minutos que comienzan con una sorprendente sobriedad mecánica… algo así como viejas piezas de relojería que se van uniendo pero no encuentran de ninguna forma la posición que tenían al inicio de su creación. Si la palabra Dadá existe de verdad (no termino de creérmela), probablemente la aplicaría a este collage de timbres metálicos.

Citar a Lou Harris podría ser arriesgado, pero su interés por la percusión Gamelán no es baladí. Tras una primera parte del tema que son unos dos minutos, se pasa a una parte más ruidista que entronca con lo Industrial. Algo parecido a una guitarra procesada suena asordinada, cosa extraña porque no es un instrumento de viento… o quizás es un sampler de un instrumento de viento asordinado asemejándose a una guitarra?. No lo sé, como tampoco sé la procedencia de los ululantes efectos intrusivos de lo que parecen ser instrumentos de juguete que se baten en duelo con campanas tubulares (o algo tubular). 

Estalactitas de metal conformando un xilófono futurista en una cueva no euclidiana y lo que parece una guitarra de juguete emulando una coda mariachi del espacio exterior. Efectos de ruidos parecen querernos decir algo humano, o por lo menos algo antropomorfo (si cierro los ojos me parece captar una secuencia de circuitos de luces que transmiten algo como morse). 

Importante cambio de tercio en el minuto 6, con un (no estoy seguro) Korg haciendo de bajo con un sustrato muy Carpenter. La estructura general es que no hay estructura, o al menos yo no soy capaz de encontrarla aunque todo fluye en ese insano espectro de frecuencias del ruidismo experimental. Inevitable para mí acordarme de los locos canarios QUAXAR y su posterior encarnación  DUE que jugaban con los tempos y las cassettes al más puro estilo CASSIBER, obviando por supuesto la parte progresiva. Va subiendo el tempo en un in crescendo anómalo (sé que la música va hacia adelante, pero hay momentos que parece reproducida al revés). 

Por cierto, KISH fue una ciudad de la Baja Mesopotamia. A lo mejor estoy loco perdido pero en el minuto 10 el corte adquiere tintes más litúrgicos merced a imprimar tonos xilofónicos (no existe esa palabra) con capas al más puro estilo `caja de música´. Curioso que este caos musical se vaya acompasando y todo fluya de manera más melódica dirigiéndose a un punto cercano al Cuarto Mundo de Jon Hassell (al menos esa es mi impresión). Con lentitud pero inexorablemente, son estos momentos los más `acádicos´ del KISH.

Como nota aclaratoria, la impresión es de que del Caos se ha pasado a la construcción de un Imperio no del todo estable…. Parece que la inestabilidad puede llegar pronto (lo refleja las atonalidades poliédricas de la música) y hacer que todo caiga como las Trompetas de Jericó.´

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Y esto nos lleva al presente con la edición del cd Ruidismo, abarcando obras ruidistas, electroacústicas y experimentales que van de 1998 a 2009, masterizadas en 2024 y que vuelve a contar con la colaboración de Talleres de Música Contemporánea del Conservatorio Superior de Música de Málaga (TMC-CSMM), Talleres de Música Electroacústica y Música para Audiovisuales del Conservatorio Superior de Música de Málaga y del ensemble Música Cinemática KINEMATIKOM 2024. Los 8 temas se van a los 80 minutos y son tomados de grabaciones / performances en las salas Seminario y Falla del Conservatorio Superior de Málaga, sala Laboratorio del Conservatorio Profesional Martín Tellado (Málaga) y estudios Music-Master y ATI-Gabirol (Miguel Olmedo). Para terminar el apartado técnico, alucinante la portada tomada del cómic satírico del diario New York World (12 de Abril de 1927) con motivo del estreno de la obra Ballet Mecanique (George Antheil, Carnegie Hall). Bien, como aquella entrevista no fue posible, usaré insertos del propio escrito de Ortiz Morales para la presentación del álbum y creo que lo mejor es empezar por el principio como mandan los cánones:

`El corazón de este proyecto (durante los años 2000-2009) tenía el objetivo de recuperar una vanguardia truncada, y en aquellos años de principios del siglo XXI todavía muy poco valoradas (afortunadamente, hoy día, poco a poco se va apreciando lentamente su influencia posterior en la música del siglo XX) . Como es de sobra conocido, lo que podríamos denominar “la revolución ruidista” de Luigi Russolo se vio violentamente interrumpida: los instrumentos originales diseñados (los Intonarumori) desaparecieron durante la II Guerra Mundial y apenas nos queda un rastro documental de poco más de un minuto grabado en 1914. Así que, tras la muerte de Russolo, esa técnica pionera quedó en el limbo de la teoría.

Así pues, para la recreación de los timbres y la interpretación de las obras en este CD, fue fundamental la creación de un software especial que denominamos "Intonarumori digital", diseñado y patentado en el laboratorio del Conservatorio Superior de Málaga, exactamente para divulgación, actualización y recreación de la dura tímbrica original del “rumorismo” del futurismo italiano. A través de este motor digital, se ha buscado recrear esa tímbrica y ese contexto sonoro perdido. No se pretendió nunca que fuera una mera imitación (inútil por otro lado), sino de devolverle la voz a una estética que los vertiginosos sucesos del siglo XX silenció prematuramente, y permitiendo que estas sonoridades neofuturistas perdidas dialoguen con el presente.´


Cierto es que asusta el empaque académico. Todo eso de los Talleres y Salas de Conservatorio he tenido el honor y privilegio de vivirlos en alguna ocasión también relacionada en alguna manera con Jesús y tengo que reconocer que me chirría muchísimo la frialdad de esos eventos que he vivido en persona. Por ejemplo un texto que escribí para lo que fue la `Adonía Eléctrica para Romero Esteo´ de REYES OTEO que fue una magnífica performance para un público que se me antojaba fabricado de cartón piedra. 

Mi figura parecía allí recortada, mal vestida y casi vagabunda entre tanta pompa y rancio abolengo. ¿Acaso aquello no sonaba jodidamente Dark Ambient, Noise e Industrial a lo Throbbing Gristle, Coil o vaya usted a saber como para que tuviera que aguantar el discurso de un tipo con traje presentando a lo vodevil un evento (que por cierto, para quien quiera reseñé aquí)? Y digo lo del rancio abolengo porque a pesar de ser una performance arrebatadoramente experimental, eso que llaman `código o etiqueta´ no permitía que se me citara en ningún lado con algo tan abyecto como un pseudónimo (Coronel Mortimer) sino con mi propio nombre. Y cito aquello (2021) porque fue precisamente Reyes Oteo quien me pasara el contacto de Ortiz Morales que yo buscaba desesperadamente tras escuchar ABZU. Además, aquel fue el último concierto al que acudí en compañía tardía (llegó al final) de mi añorado NACHO JAULA. Tarde pero siempre elegante, llegó con su abrigo cerrado y su sempiterna chapa (y por supuesto, su por aquel entonces insigne mostacho).


Es por todo ello que me voy a salir de lo protocolario y me lo voy a llevar a mi mundo personal. Metatexto, neoreferencias y malformaciones que comienzan con la pieza "Ruidos y Silencios". Electroacústica de ferretería industrial, prima lo atonal y los mini juegos a lo Zorn / Ikue Mori. Jugueteo sonoro constante con cambios de ritmo y textura. Desde lo vibrafónico y campaniforme al rotor y el potenciómetro. Desde lo tímbrico y percutor a la grabación de campo procesada... electroacústica en estado puro. Imposible de olvidarme de las manipulaciones en cinta magnetofónica de CASSIBER y toda la escena transgresora del primer Industrial Noise de los 70. Desde John Cage y su `concretismo´ a Stockhausen pasando por la parte más insana de Xenakis con subrayado contextual Guattari Deleuziano. Perverso trío lubricado de dadá, fluxus y futurismo para parir hijos electro modernistas, se lleva todo al extremo violento, claustrofóbico y abrasivo de los 17 minutos de "Intonarumoria (Russolophonia 2.0)", que en palabras de Ortiz se graba con el software especial llamado `intonarumori digital´ (a partir de reconstrucción aproximada de Pietro Verardo en 1972). 

Imposible no acordarse del vanguardismo ruso de BAKU: Symphony of Sirens y de ahí a Throbbing Gristle evidentemente. Los Arseny Mikhailovich Avraamov y Russolo del pasado se acaban transformando en los Genesis P. Orridge del futuro. Ametrallante aluvión y flujo sonoro en el que los ballets mecánicos se convierten en un moshpit, los 5 movimientos que componen esta mini suite de puro Industrial Noise por alguna razón me recuerdan al debut (denostado y olvidado) Stahlwerksinfonie de Die Krupps (1981) realizado con taladros o aquellos insalubres, olvidados ZGA que no le iban a la zaga a Einsturzende Neubauten. Conexión a conexión, sinapsis conoce a sinapsis, ya de paso hay piezas de los checos Plastic People of the Universe que ya mucho antes rememoraban esa intensidad percutora en las postrimerías de la Primavera de Praga (a partir del 1968). 


La represión policial y el auge de la cultura underground perseguida por las tropas del Pacto de Varsovia llevan a una corriente subversiva anti sistema muy subterránea que acaba eclosionando en música y poesía. Es por todo ello, desde Avraamov / Russolo hasta el Industrial casi que contemporáneo, que lo bélico (usado desde varias ópticas que van de lo contestatario al puro marketing) ha ido unido siempre a la escena Noise; si tuviera por delante todo el tiempo del mundo pues nos meteríamos en el Power Electronics. Por cierto, tendrás que averiguar por tu cuenta la procedencia de cada sonido de la obra de porque lo que suena como un cañón bien pudiera ser una pelota de ping-pong.

Más futurista se me plantea "Ruido a Ruido (en fila india)", a la sazón banda sonora para un audiovisual de un stop-motion de figuras de plastilina. Construido por timbres generados electrónicamente por los alumnos / colaboradores e instrumentación de campo, se conforma un brutal collage opresivo secuencial (de ahí el título) en el que cada sonido aportado se pega al anterior en fila (collage sonoro). El resultado es un muñeco autómata puesto hasta las cejas de LSD vomitando aceite de motor en la plaza del pueblo. La sensación es de espiral (o circular más bien) al más puro estilo de esas plantillas de plástico que venden para meter el bolígrafo y en círculo dibujar formas mandálicas. Sigue "Resonancias", fabricada / procesada a partir de un motivo percusivo que se pasa por algo así como un `efecto doppler´ hasta que nos vuelve rebotado en forma sonidos que parecen salterios, gagaku de un japón ciberpunk, reflujos gastroesofágicos orientales y gamelán teratogénico. Todo junto, un aluvión pegadizo que me retrotrae a Geinoh Yamashirogumi (desde la sinfonía de AKIRA a obras mucho más barrocas).


Los casi 20 minutos de "Paisajes Sonoros Urbanos" resultan de la mezcla del Ambient de Eno y la música concreta de Pierre Schaeffer. Como resultado de la cópula entre ambos aparece como no puede ser de otra manera los inicios de lo visual (cinematográfico) como radical cambio de paradigma en contraposición (luego de la mano) a lo sonoro radiado. Por tanto, se nos lleva de la mano a lo que es un paseo por una ciudad exponiendo al oyente a lo que se llama `sinfonía visual´ y que parte de la primera (tal y como se cita en el libreto) película sonora (no visual) del cine.... Wochenende de Walter Ruttmann (1930). Asistimos a pasos, sonidos de gente, animales, coches y toda una panoplia que sorprendentemente da lo que promete: generación sincrética de imágenes en la pantalla interna occipital a través de sonidos. Puro arte y paroxismo al extremo de la música ambient de Brian Eno (Music for Airports por ejemplo). Eso sí, además del afilador se podría haber metido el anuncio de `el camión del tapicero´ para redondear el órdago cañí. Por cierto, hay algo perturbador en la pieza.... no termino de saber si estoy asistiendo a algo positivo en forma de celebración o a la claudicación del andamiaje social tras una debacle químico-nuclear. 

"Interferencias" se define a sí misma por su título y me recuerda en contexto al uso de los `glitches´ que realizara el añorado Juan Antonio Nieto en su magnífica obra Imperfect (2017). Formando una especie de dupla con la posterioror "Ruido Negro" que trabaja también sobre lo más puramente artístico y experimental de las interferencias, errores, sincretismos auditivos, glitches, vibraciones de ondas atávicas, teletransportación de ángulos no euclidianos, infrafrecuencias más o menos frecuentes, tectonismo minimalista, sordera por bandera y parásitos acústicos que atraviesan nuestra membrana timpánica mediante procesos / fenómenos convectivos o difusivos y agrupando el mal llamado `error azaroso´ del caos al orden. ¿Alguna vez os habéis enfrentado a esa maraña salvaje del Harsh Noise? Imagino que si estáis leyendo esto es que sí.... pues bien; hay algo casi meditativo en ese Moozak de caos que haría palidecer al mismísimo Merzbow y el Japanoise. Las partículas se agrupan según un código de honor propio en el que lo antropomórfico sobra y, nosotros que nos creemos dueños y señores del universo, somos los observados por los propios `errores, engaños y timos´ del microcosmos. El primer error del Ser Humano parte de creer que entiende lo insondable. 


A propósito del contexto de este corte y el posterior "Ruido Negro", vuelvo a recurrir a las palabras de Morales

`Estilísticamente, a lo largo de las piezas, se intenta experimentar el cómo esta técnica ruidista se expande y se mezcla con otros lenguajes experimentales, incidiendo en experimentos y estudios sobre, por ejemplo, La Anatomía del Sonido (entendiendo la música como una distribución de "átomos sonoros" en el espacio-tiempo, donde el ruido y el silencio fragmentado juegan en igualdad de condiciones); la Investigación Perceptiva (adentrándonos en territorios fronterizos del “límite de la percepción sonora-táctil” con el "Ruido Negro", esas frecuencias de 0 a 22Hz que el oído no capta pero el cuerpo siente como tacto, y se exploran las "Interferencias" que provocan ilusiones auditivas basadas en la psicología de la Gestalt; y recreamos la Mixtura estilística, algo que ya practicaban los futuristas (especialmente Antonio Russolo, hermano de Luigi), mezclando una orquesta o ensemble sinfónico con la dura tímbrica de los Intonarumori de su hermano; en este caso, interpretamos una pieza donde la elegancia de un cuarteto de cuerdas clásico convive con los intonarumori, además de modernos ruidos estocásticos y efectos de glitches digitales, demostrando que ambos mundos son, en última instancia, "buenos compañeros de viaje" en el desafío de las expectativas tradicionales.´

Llegados a este punto ya tengo claro que Ortiz Morales no tiene concesión con el oyente. No deja rehenes por una cuestión muy simple.... nacemos, morimos.... y a priori a la Madre Tierra no se le ha ocurrido quedarse nada. Todo lo regurgita y transforma. No sé si `sentimos´ algo a través de los órganos de los sentidos o es todo una ilusión (Maya) del primer y último ser (Brahma). La filosofía hindú vedanta y upanishádica es la que mejor define los inicios del sonido (sílaba AUM) como la creación del universo. Ya hablaban las Upanisads de Física Cuántica antes de que llegaran los científicos y sus paradigmas de salón porque claro, en los rígidos patrones del positivismo, estructuralismo (y otros ismos) no cabe ese término llamado INTUICIÓN. La intuición es la precursora de todo aunque te digan lo contrario.... no puedes llegar a un descubrimiento sin haber intuido algo, sin haberte equivocado (LSD y Hoffmann). Por ende, ¿no está suficientemente claro que la verdad subyace a través de la mentira? ¿de que el orden existe gracias al caos, y viceversa? ¿no es cierto que el sudario que vestimos actualmente apareció por culpa de crear un Paradigma? Quizás la culpa de todo es negar la niñez. Negar el conflicto. Negar al padre. Negar a Edipo. Negar el No. Romper y construir.

(para los amantes de la lista de NURSE WITH WOUND, os dejo la Jesús Ortiz List)

"Mundos Paralelos" se ejerce como una `resurrección´. Cuarteto de cuerdas para acompañarnos en el último rito de paso que no es la muerte sino el cambio de paradigma. El nacimiento a otra realidad es quizás lo más duro e inimaginable que se puede concebir. A penas atisbado, es INTUIDO (o será INTONA INTUIDO?). Mundos paralelos, ahora nos queda el marrón de decidir qué es la Música Clásica una vez que hemos atravesado la matriz del último nacimiento. Creo que Leopoldo María Panero lo explicó mejor que yo:

`Todo aquel que atraviesa el corredor del Miedo
llega fatalmente al Último Espejo
donde una mujer abrazada a tu esqueleto nos muestra
cara a cara el infierno de los ojos sellados
de los ojos cerrados para siempre como en una máscara
de muerta representando en el más allá el teatro último:
así miré yo a los ojos que borraron mi alma
así he mirado yo un día que no existe en el Último Espejo´

Sombríos contrapicados del cuarteto de cuerdas me recuerdan a Penderecki o al Noir de Bernard Hermann solo que empiezan a mezclarse con asordinados ruidos (ecos al expresionismo alemán) hasta tal punto que analógico y digital dan lugar a un `fallo en la matriz creadora´. Surge lo imposible y la comunión de elementos a priori contradictorios que, si bien pueden recordarte a los ténebres elementos del Rock en Oposición o al Dark Ambient, beben muchísimo de la Música de Cámara. Orquestal, necro sinfónica, avantgarde y fresca reinvención del pasado con el presente para generar un futuro a penas dilucidado. 

Si llegados a este punto no he conseguido reflejaros quién es Jesús Ortiz Morales, he fracasado estrepitosamente. En cualquier caso, os voy a dejar un enlace a su bandcamp que a la vez os llevará hasta él. Existen copias físicas de sus álbumes pero eso, amigos y amigas, es vuestra investigación personal:


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