lunes, 21 de marzo de 2011

MONSTER


Tras casi 4000 páginas de cómic leídas, ya puedo decir que he terminado MONSTER, de NAOKI URASAWA (guionista y dibujante). He de reconocer que al principio no me terminaba de enganchar, con tantos personajes dispersos y un dibujo que no me calaba... aunque paulatinamente me fui embrollando en la trama y apreciando cada vez más los efectivos trazos al dibujo de Urasawa, quedándome enganchado irremediablemente a su forma de narrar.
MONSTER es un thriller psicológico que explora los recovecos de la mente humana, sacando lo mejor y lo peor de cada uno, y haciendo válida la premisa de que nadie es nunca lo que parece.
La trama es densa a la vez que ágil, pero no puedes descuidarte demasiado o acabarás perdido en el marasmo de personajes, anécdotas, recuerdos y situaciones que como pequeñas subtramas recorren sus páginas. La sinopsis es la siguiente: el Doctor Tenma, reputado neurocirujano japonés, se ve entre la espada y la pared al tener que operar de vida o muerte a un chiquillo con un disparo en la frente, desestimando otra operación a un importante político de la zona de Baviera. A partir de la operación, ya nada vuelve a ser lo mismo para Tenma... Su suegro, director médico del hospital aparece muerto con otros colegas de profesión a la vez que el misterioso niño desaparece; Tenma es acusado y a partir de ahí se ve envuelto en una trama cada vez más oscura sobre experimentos eugenésicos, lavado de cerebro y niños misteriosamente educados en un orfanato llamado KINDERHEIM 511...
He de decir que MONSTER me ha gustado mucho, pero que sin embargo se me han quedado tantos cabos sueltos que probablemente algún día le de una relectura. Hay sucesos clave en la trama que han quedado relegados en pos de una mayor resolución de la historia personal de sus personajes, y que la verdad me hubiese gustado profundizar en ellos...
MONSTER ha sido llevado al anime con un gran éxito de crítica, convirtiéndose automáticamente en obra de culto. Yo de momento sigo reflexionando sobre cabos sueltos que siguen rondándome la cabeza. Pero con cuidado, no vaya a ser que reflexionando tanto uno invoque la presencia de JOHAN...


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