miércoles, 28 de abril de 2010

NOSTALGIA

El tiempo pasa y no en balde. Recuerdo como si fuese ayer poner en el viejo tocadiscos de mi padre (que por cierto tenía los botones del ecualizador un poco agarrotados) algunos ya añejos discos de vinilo de los llamados "pequeñitos". Eran discos que tenían un olor particular... el olor del vinilo y del papel viejo que ya no se hacen, y con más encanto del que puede tener el aséptico cd de hoy en día. En aquellos tiempos podía poner la misma canción hasta la saciedad de forma que te quedaba grabada en el cerebro hasta casi quitarte el sueño.

SUZY, CARIÑO... ¿NO PASAS CALOR CON EL CUERO?

Sacar el disco de la funda, levantar la tapa del tocadiscos, poner el adaptador de 33 rpm, girar la palanca de velocidad, levantar la aguja, mover la cabeza de la aguja hacia la derecha hasta escuchar el click para que se ponga en marcha el mecanismo rotor, dirigir la aguja al principio del disco, bajar la aguja... y listo! Ya hemos completado el rito mágico que nos hará viajar en el tiempo.

DIOS SANTO, ¿ES QUE ÉSTOS CHICOS NO SONRÍEN NUNCA?

Guardo algunos de éstos discos con absoluto cariño y veneración ya que me hacen viajar a otro tiempo en el que no existían las prisas ni las complicaciones de las responsabilidades. Escuchar música era algo virgen e inexplorado y era el germen de lo que vendría después.
Hoy en día tendemos hacia los formatos comprimidos y hacia la comodidad. El mp3, internet y los grupos "fórmula" están destruyendo la pureza de lo genuino. A la vez que apilamos la música en formatos cada vez más pequeños destruimos su perdurabilidad en nuestra mente ya que no somos capaces de asimilar semejante cantidad de información.
Vivimos en la era de lo efímero y trivial en la que todo pasa como una exhalación; todo pasa de moda con una rapidez que asusta e incluso a veces me pregunto si no habré pasado yo también de moda. Para mí el cd fue un gran descubrimiento en la medida que desterré a la denostada cinta de cassete gracias a la cual he pasado tan gratos momentos y es que el intercambio de cintas en el instituto es otro de mis grandes recuerdos musicales junto con los vinilos de mi padre.

CAMILO TÍO... ERES LA SUPERESTRELLA.

El culto al vinilo vuelve pero descafeinado y sin la misma esencia que poseía. Por desgracia los tiempos nos han cambiado y ya es difícil volver atrás. Sin embargo, todavía podemos recrearnos con el olor añejo del LP en tiendas de segunda mano en éstos tiempos de amor por lo retro.
El tiempo es irrecuperable pero hay olores y sensaciones que nos hacen viajar y convertir a ese pasado como algo de máxima actualidad en nuestra propia mente.

¿TAN DIFÍCIL ERA PONERLE UN NOMBRE MÁS SENCILLO A LA CANCIÓN?

Os animo a desempolvar vuestros viejos tocadiscos y notar el estridente ruido de la aguja de diamante al golpear el plástico.
Apagad las luces, encended incienso, desconectad el móvil y encended el tocadiscos.

Señoras y señores, es la hora del HOMO ANALOGICUS...

2 comentarios:

  1. Ay, cuánta nostalgia!
    Ana de "Michael"

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  2. mi padre tenía el jesucristo superstar en vinilo
    yo despúes me lo pillé en cassete (pal coche)
    luego lo encontré en cd, con su librito...
    el otro día me lo descargué de la mula

    groucho

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