JUAN BELDA & THE BIT BAND otra vez volando nuestras mentes con su mezcla de necro jazz circense, onírico y brutalmente fresco y cortado en su más pura forma como cocaína sonora con rock, toques electrónicos, progresivos, avantgarde y fusioneros. ¿Resumir biografía de forma rápida? pues una quimera... casi que os emplazo a los anteriores textos sobre Belda para que os gastéis unas dioptrías: Moscas en la Playa (Los 80 Pasan Factura / Altafonte; 2023), No Encuentro la Tónica (Los 80 Pasan Factura / Altafonte; 2019), I Love You !!!! (Discos Necesarios; 2008), La Rueda Infinita de Hans (Discos Necesarios; 2012) y Carretera Mágica (Los 80 Pasan Factura / Fol Música; 2016) son los discos de Belda que poseo y que he reseñado a lo largo de estos años en el Picadero Existencial de La Muerte Tenía un Blog. Os aconsejo por tanto parar aquí porque no voy a repetir cosas sobre un pionero de la música `avanzada´ en este país y partícipe de lo que yo llamo La Canarias Experimental que engloba a muchas figuras ya hoyadas por estos lares como Javier Colis, DUE, Quasar.... otro día si acaso os hago un resumen sublingual.
Memories of a Loser, flamante nuevo disco, está emplazado en mi discoteca a la sección de `lo mejor de 2026´ sin duda alguna. Edita en Digipack Cd, con adorno gráfico de Iago Méndez, el sello Astronomy Recording Music tras proceso de grabación / mezcla en los Fonoelastica de Madrid (salvo alguna excepción que indicaré en su momento) para luego masterizar Julio Rodríguez Sangrador. Definir el sonido es complejo pero hostias, la vida es dura: ecléctico y barroco, magistramente pergeñado en lo compositivo, abarca pasajes de puro y duro Jazz Rock con otros donde flotan efluvios electrónicos y progresivos (casi diría que a partes iguales) que entroncan con esa extrañísima extensión (bastante desconocida creo) del Canterbury que empezó justo cuando acabó el Canterbury... es decir, todos aquellos grupos y subgrupos de Gilli Smith con MotherGong, GongMaison y muchos más.
A esa base sonora enteógena se le suman los complejos arcos argumentales del Miles Davis eléctrico, modo ultra sordina activado, y de ahí hasta la etapa Funkaidélica de On the Corner, cosa curiosa por el parecido de los samplers y la post producción que usa Belda. Se continúan los parecidos jazzísticos con la actual escena americana de Spiritual Jazz Militante de cosas como Angel Bat Dawid, Damon Locks, Jeff Parker, Carlos Niño y Big Bands (que no son realmente tales) como Irreversible Entanglements solo que esto que comento no es del todo cierto porque si me apuráis, Juan Belda & The Bit Band es eso y MUCHO MÁS; es el Cuarto Mundo Hasselliano en lo melódico y a la vez se vuelve hermético con algunos tramos donde los teclados obsesivos recuerdan al Zeuhl (el octavo corte por ejemplo); es espacial hasta el punto de que se abraza en ocasiones la Kosmische y es Fusión en tanto en cuanto que Hancock permanece ahí metido en salmuera en los frecuentes burbujeos, crujidos, subtramas sinusoidales y otras pesquisas que conforman estos 43 magistrales minutos. Como argamasa con la que pegar este inmenso y ciclópeo andamiaje tenemos la parte de Rock Contemporáneo, en Oposición o llamadlo como queráis pero que a mí sigue y seguirá recordándome a Cassiber.
La formación una vez más, pues da miedo: Madoka Belda (voz); Juanjo Ortí (batería); Juan Belda (teclados / órgano / sintes, piano, marimba, bajo, guitarra, percusión electrónica, tapes / collages sonoros, voz, radio); Pelayo Arrizabalaga (saxo); Javier Colis (guitarra); Marcus Breuss (trompeta); Enrico Bárbaro (bajo); Jorge Pardo (saxo); Mandi Capote (percusión). Evidentemente, no voy a desgranar quien toca qué en cada uno de los 13 cortes de esta Suite (para mí realmente Memories of a Loser es un bloque) así que empezamos. "I Had a Dream", título Lynchiano donde los haya y versión libre de la sonata de Denisov, son dos minutos juguetones que dan la sensación de estar recorriendo una espiral en el sentido contrario al sentido contrario... me entendéis, ¿no? Cascadas de marimbas dando sensación de Lounge / Space Age, voces imperiosas y una base rítmica apretada sobre la que sobrevuela guitarra y saxo que se funden en uno sólo en lo crepuscular de su propuesta. ¿Que cómo de crepuscular? Pues diría que justo como si estuviéramos escuchando a los gigantes de la música surf puestos de benzodiacepinas hasta las cejas, resacosos y acabados moralmente en la última playa helada en el mismísimo Plutón.
El paso hacia la homónima "Memories of a Loser" parece ir `hacia atrás´, para luego normalizarse y desnormalizarse (en cuestión de tiempo y dirección) en un Jazz Modal donde brilla una trompeta a lo Don Cherry caminandos sobre las teclas de un piano exquisito, y dialogando con flamígeros (aunque contenidos) soplos del saxo. Se acerca el asunto ineludiblemente al Jazz Rock fusión e incluso al P-Funk (enorme la base rítmica) de George Clinton pero con cierto tapizado de New Wave que nunca se pierde. Quizás es por todo eso que el contraste con la más latina (o algo así) de "I Want You (She´s so Heavy)" resalte tantísimo con su olor a barrica emponzoñada y duelo de navajas toledanas que qué queréis que os diga, pero es una versión de The Beatles que me ha dejado absolutamente flipado. Órgano caracoleante a mitad de camino entre el pastoral Canterbury y el Tango con terroríficos vientos que se van derramando como alquitrán derretido en Puerto Urraco. Nadie dijo que el Espacio Exterior estuviese lejos... la periferia de las ciudades está plagada de espacios liminares donde manda, por obra y gracia, la mayestática guitarra de Colís.
Sigue la electrónica malversa de "El Lado Oscuro de la Calle"; sutil, minimalista y pseudo Noir trayéndome a la mente como decía arriba, los proyectos más `bailables´ de Gilli Smyth / Daevid Allen o lo que es lo mismo, el punto que divide justo a la mitad una línea donde el punto A son los GONG y el punto B los ASTRALASIA. Me encanta el tono ochentero que da la percusión electrónica que tangencialmente roza el House (abrid la mente, melómanos). Juan Belda se lo guisa y se lo come todo en "The Narrow Way" (sí, versión de Gilmour) bastante abstracta, distorsionada y atonal en inicio pero que se transforma en muralla sinfónica durante un ratito... y digo ratito porque ladrillo a ladrillo se va descomponiendo a través de la experimentación de Belda que deconstruye alquímicamente a Pink Floyd en Fink Ployd, hermanos bastardos y falsamente sobrios de los británicos que como si de un infeccioso Peplum en VHS se tratara, tocan en directo en Porompompeia, la versión barata de Pompeii.
"La Máquina de los Sueños" se va abriendo en abanico desde un caleidoscopio psicodélico a un electrificado Jazz Fusión que nunca pierde el norte lisérgico, contrastando luego con la amenazante "Ostinato en Em" en dueto (Belda y Breuss) en una extrañísima mezcla entre John Hassell, Miles Davis y el Bill Laxwell de Panthalassa por los detritus Dub que se van dejando en el camino. Si hay un tema que resume a la perfección la sonoridad alienígena de Belda es "El Trapecio", a ratos cercano (quizás por el bajo) tanto a Poliedro Kobold y J. G. Entonado (en lo teatral) como a la escena experimental catalana pre (y post) Olímpica aunque por alguna razón, entre los vientos, el extrañísimo clímax robótico con ese sinte pseudo Zeuhl y los escasos cinco segundos finales a lo Tangerine Dream tengo la sensación de que estos escasos tres minutos pueden ser treinta en directo de lo que dan de sí. Por supuesto, nunca olvidéis bailar y sintonizar "Onda Media", tren Electro Funk de 8 bits y alto voltaje perfecto para médulas con líquido cefalorraquídeo evaporado tras deshidratación extrema en la pista de baile.
Cuidado con la extrema "El Final del Camino" porque te deja sin aliento. Flota algo oriental difícil de expresar con palabras bajo la percusión fabulosa de Ortí y la muralla sonora que erige Belda desde su centro de control, tan solo violado en su espacio vital por líneas afiladas de Jorge Pardo al saxo que corta carne, tendón y acero con la facilidad de un bisturí. Se sigue con la policíaca / Noir "Los Platos Rotos" que a ritmo de Mancini y sutiles toques cuasi drone de guitarra acaba siendo todo un tributo a Badalamenti. Doom Jazz en estado como si se acelerara a nivel Free a los Bohren & Der Club of Gore. El tema más extenso y minimalista acaba dejando en pañales a la mitad de las bandas que van hoy día de `avanzadas´. Magistral, Maravilloso, Magnífico, Magnético, Mediúmnico, Metempsicótico, Místico, Mutante y Metafórico anticipo de la atmósfera propicia para "Ambient Loser" que epiloga el disco y que aporta cierto cariz hindú con esas cadencias pulsátiles de los teclados que vibran en la misma longitud de onda que las Tablas al igual que un saxo que medita como una Shruti Box en una suerte de smilitud con el `casi muerto pero invocado´ Coltrane, que recompondría en estudio su esposa en álbumes como Infinity de 1972.
Espiritual sin duda y curioso, pero cierra esta obra maestra "Carnaval", que se graba en Estudios Manzana (Tenerife) en 1985 y que se compagina casi como un espejo con la anterior, aunque en esta ocasión recuerde más a la música carnática percusiva del Sur de India. Puedes coincidir o no con mis etiquetas, descripciones y comparaciones. Cada uno tiene su acervo, pero en lo que seguro que sí vamos a coincidir es que estamos y de largo en el mejor disco que he escuchado en lo que llevo de año.
RECOMENDADÍSIMO.
https://astronomyrecordingmusic.bandcamp.com/album/memories-of-a-loser
https://juanbelda.bandcamp.com/
https://juanbelda.com/?playlist=bf95409&video=c87a935






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