sábado, 11 de enero de 2020

OTUS - "EPHEMERAL" (VARIOS SELLOS, 2019)


Hace no mucho leía en un foro un debate sobre las motivaciones personales de los músicos a la hora de la catarsis creativa. Algunos afirmaban que en las situaciones trágicas de la vida, se fuerzan los canales de la composición como fenómeno psíquico provocando que se conecte fácilmente con la inspiración en su grado más puro. 

Otros decían lo contrario; las enfermedades, la muerte y los obstáculos de la vida son murallas en todos los sentidos y por lo tanto llevarían a la persona a un estado de bloqueo. El debate llegaba incluso a momentos delirantes en el que los fans de un determinado grupo se regodeaban en los sucesos funestos de las bandas frotándose las manos ante qué tamaña obra de arte podría salir de algo tan extremo como la muerte.

El debate puede parecer violento y excesivo, pero escuchando Ghostseen de Nick Cave y lo que ha rodeado al disco a uno se le eriza lo que sea que componga la energía Kundalínica que atraviesa la espina dorsal. OTUS, en este segundo trabajo, ha erigido lo que creo entender es un Memorial a la figura de Antonio Domínguez Viguera, padre de Juan Aathma, que en un obsesivo recorrido introspectivo hace un homenaje/cura psicológica necesaria a lo efímero de la existencia. 

(fotografía: Sergio Alvert Avilés)

Curioso que cuando ocurre el óbito, lo efímero (breve) se encuentra ante la inmensidad de lo eterno y un determinado instante en la psique del doliente se elonga en forma de recuerdos que llegan incluso a transformarse en esa Realidad Secundaria tan atávica que es conocida como Proceso del Duelo. Por lo tanto, cualquier cosa que yo diga aquí carece del grado de importancia necesaria para afectar/traspasar esa firme coraza que Ephemeral tiene. Es decir... el álbum es y existe en sí mismo como ente recordatorio, como altar al que recurrir (sonoramente), y por tanto juzgarlo musicalmente es complicado... pero esa es mi misión, y debo hacerlo. 

Musicalmente Ephemeral continúa la senda trazada por Dead Throes, cuya reseña dejo aquí para no repetirme en datos biográficos. Suerte de cruce entre los Bardos del Inframundo Nick Cave, Steve Von Till, Mark Lanegan o Scott Kelly, a lo largo de 41 minutos asistimos a una refinación en clave sutil de todo lo que supuso el primer trabajo y que además se aleja de las estridencias metaleras de AATHMA para darnos una pieza de orfebrería musical plagada de detalles minimalistas (la electrónica vuelve a planear de forma exquisita). Si el Dark Folk habitualmente es campestre, aquí se tiñe de urbes grisáceas a modo de monolitos, osarios y ornamentos a los que sólo recurrimos en los últimos instantes de nuestra vida. Arquitectura fúnebre que se empapa de la esencia de los seres queridos y completa ese círculo primitivo del Hombre - Piedra y Carne - Polvo.


La edición en CD digipack y en LP es una coedición entre VZQ, SACRAMENTO RECORDS, NOOIRAX, LENGUA ARMADA, BARRAKS PROMOTIONS, ODIO SONORO, A LA DERIVA, COSMIC TENTACLES, THE BRAVES RECORDS y CATÁBASIS RECORS. Se graba por Carlos Santos en Sadman Studios para luego masterizarse en Kollapse Stvdio (Iván Ferro). La cubierta y artwork es una fotgrafía de Sergio Albert que creo que se disfrutará más en el vinilo; la edición promocional que yo tengo es en cd y la impresión en el papel ha matado un poco los detalles, así que recurro a la pantalla del ordenador para disfrutarla en su esplendor mientras intento hacerme con una copia del vinilo.

"I´ll Dig and I´ll Dig" podría entrar dentro de cualquier disco editado por Glitterhouse. Guitarra acústica, la voz cada vez más trabajada de Juan y un drone abstracto de fondo muy sutil a base de sintes y theremin haciéndose más presente en el estribillo que nos acomete como una ola de arena en una playa inversa. Nadar en tierra, reposar en agua; vivir enterrado para después morir en los océanos mortuorios. "Cross Wrapped in Thorns" llega cargado de un ligero eco que le da un cariz onírico (básicamente todo el disco tiene este feeling). Bajo y guitarra acústicos y la exquisita voz con ligeros arreglos en otro crescendo bestial de OTUS que estalla en distorsión al más puro estilo Neurosis (facetas aledañas como Blood and Time, Steve Von Till y Scott Kelly en solitario o algunos proyectos exquisitos que cohabitan en Neurot Recordings).


La electrónica de Dead Throes se extiende hacia la New Wave y Post Punk en Ephemeral. Buena muestra de ello es la sintética metralla de flangers metalizados en "The End of Grace" que da un respiro a la opresiva atmósfera del disco. La calma antes de la tormenta. La redención o la aceptación del destino... nadie dijo que fuera fácil respirar con arena en las fosas nasales y así es  y se siente la sureña "Blight", con regusto a Wovenhand por la forma de vomitar homilías desnudas. 

El tramo final es de órdago. Flota un ambiente de electricidad extática (si alguien a visto la tercera temporada de TWIN PEAKS sabrá lo oscura que puede sentirse la electricidad en los recovecos siniestros de los sueños) en "Arcane Ghost", tribal en lo percusivo y que además parece tener estructura de Blues y Country sincopado. Gloriosa la voz de Juan en "A Doorway in a Remote Cliff" con un alucinante aprovechamiento de los parcos pero efectivos recursos para tejer una claustrofóbica hiel que emponzoña por la retaguardia a la guitarra. 


"Caballos en la Nada", única en castellano, sirve como recordatorio de que todo se reconstruye; tan íntima que temo estar a punto soltar tierra por mis conductos lacrimales. No, las tragedias no son el desencadenante de las obras maestras pero el proceso curativo sí. "Terra" un oscurísimo tema a base de piano y theremin, pone el broche de oro a uno de los mejores discos que salieron en las postrimerías de 2019.

Ephemeral es una cura, un Asklepeion Sónico que todos tenemos que atravesar en algún momento; un rito de paso camuflado de festividad para los que pasan de ritos, una comunión anatémica a los pies del Olimpo para los que no gustan vestir etiquetas. Un antes y un después en una esquina no euclidiana a cuya derecha está la Nada y su izquierda el Todo; morder el polvo para los que gastaron su dentadura en el rechinar de la rabia, un enema para la soberbia, un epitafio con monosílabos para los verborreicos, un asentimiento para los negativos, una noche sin día para los noctámbulos, un oxímoron laberíntico en el que Ouroboros se fela a sí mismo. Eyacular hacia dentro para llorar semen en la Galaxia de tus ojos muertos. Invertir el ciclo. Eternizar lo efímero.




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