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domingo, 22 de noviembre de 2020

NAGAARUM - "COVID DIARIES" (AESTHETIC DEATH / NGC PRODUCTIONS, 2020)


Curiosamente el 16 de Marzo de este año, a 4 días de liarse parda el asunto del Covid, reseñé el disco Apples del proyecto húngaro NAGAARUM. Rizando el rizo, en 2014 se editaría Rabies Lyssa, álbum conceptual sobre una posible Pandemia en 2019; inspirado por esta extraña casualidad, Nagaarum compone este impresionante Covid Diaries que edita Aesthetic Death junto a NGC Productions en un bonito digipack con diseño del propio artista y que sucede al anterior Templum que no he tenido ocasión de escuchar.

Los no familiarizados con tan extrañísima banda harían bien en leer la reseña de Apple (aquí) por aquello de que les sirva de introducción, aunque dado el cariz Avantgarde advierto de que puede no ser asequible para todas las orejas, además de que Covid Diaries es mucho más Doom y meditativo. Dentro de los detalles técnicos, vuelve a contarse con Betty V. a las voces femeninas y Roland Szabó a las narraciones (uno de los editores de Fémforgács Webzine), mientras que el maremágnum restante (electrónica, voces, soundscapes, baterías y lo que puedas imaginar) son obra del propio NagaarumGábor Tóth (clásico de la escena húngara que hunde sus raíces en bandas de hace la friolera de 14 años). 


En conjunto resulta bastante más amable y asequible que Apples contando con ásperas sábanas de Black Metal industrial y Doom Ambiental que siguen en pleno proceso de crecimiento, aunque encomiable resulta que a pesar de ser un trabajo compuesto tema a tema de forma independiente (y colgado cada uno en YouTube) al final los 42 minutos sean tan jodidamente coherentes, cohesionados y conceptuales (hablo del sonido).... y cuando digo esto es que es pulsar Play y te ves inmerso en una triposa (lisérgica) mezcla de Doom electrónico de una calidad altísima. Para entender completamente el sonido de Nagaarum tienes que empaparte de esa soterradada escena de mediados del 2000 en la que bandas como Zaraza, proyectos de Stjin Van Cauter (especialmente Fall of the Grey Winged One, The Nulll Collective o Dreams of Dying Stars), Torture Wheel y Wraith of the Ropes (con E.M. Hearst) o los desaparecidos Woods of Belial.

"Prelude for 2020" abre como una funesta letanía. La intro es un lejano soundscape ambiental con un apocalíptico recitado; entran percusiones espaciadas con cierto cariz Neofolk y un distorsionado riff de guitarra hasta que entran las voces femeninas y todo va desarrollándose dentro de un clíma Doom angular y extraño... pseudo-sinfónico a veces (para que se me entienda, tal y como hacían los Void Ov Silence italianos). Mucho más melódico que Apples, sobresale una base rítmica compleja al más puro estilo Esoteric además de que los sintes (o pedaleras) dan el toquecito espacial (punto de fuga) que acidifica el sonido hasta el punto de que resulta psicodélico. Sigue "The First Ingredient" con otra intro ambiental de electrónica y recitado (deudor del Eternity de Anathema, aunque pueda parecer rocambolesco, pero muy parecido a ciertos pasajes floydianos de aquel). Chasquidos radiados y glitches sobre colchón cósmico de teclados.


"Superstitious Remedy" me pone los vellos de punta por el tratamiento doble de las voces (gritonas a lo Alastis). Machachón, oscuro dueto infernal en un sincopado tempo casi bailable (vaya, que un rizo más y lo meto dentro de la EBM). Sobre el minuto 3 cambia el tercio, surgen cánticos femeninos y un contenido ambiente Death sinfónico a lo Septic Flesh de los inicios (voces operísticas incluso) pero todo de forma sutil y sin histrionismos. 

Antes del colofón final, un pequeño corte ambiental ("Competitors") rozando la Spoken Word y la SynthWave y el Death/doom arrastrado de "I Am Special", alucinante en detalles (pianos, dobles juegos vocales...) y con una melodía central de la guitarra que más quisieran para sí la mitad de bandas finlandesas de Doom. Como colofón, los 14 minutos de "Liquid Tomorrow" son lo más metalero del disco, con giro hacia una especie de Black Metal a medio tiempo que se va enrareciendo con sus aires a epopeya, el coqueteo con el Psych y una evolución más que considerable hacia el progresivo.

Un discazo como la copa de un pino.




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