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lunes, 10 de febrero de 2020

TOME OF THE UNREPLENISHED / STARLESS DOMAIN - "EPISTOLARY OF THE FALL" (AESTHETIC DEATH; ADCD 062, 2019)


Hace un mes os hablaba del tremebundo disco de los americanos Starless Domain (reseña aquí) que hacían todo un muestrario de Black atmosférico en EOS. Su último trabajo hasta la fecha es un compartido con la banda Tome of the Unreplenished y también editado por Aesthetic Death en un precioso digipack sobredimensionado (A5) al estilo del que sacaron con Light Rotting Out de Wreck of the Hesperus (eso sí, sin las maravillosas postales que incluía aquel pero sí una pequeña tarjeta), con alucinante portada de Meriel Longmore.

Antes de meterme de lleno en Epistolary of the Fall me gustaría recalcar el gran salto cualitativo y arriesgado que ha dado Aesthetic Death en cuanto a su escudería. Lejos de quedarse anclados en el Funeral doom, sus últimos fichajes se adentran en sonidos mucho más abstractos de tal modo que intercalan el orientalismo Noise de P a n d o (reseña aquí) con el estilo clásico de Epitaphe (aquí) o el Drone ambiental de Sjin Van Cauter en Arcane Voidsplitter. Es decir, siempre he visto a Aesthetic Death como ejemplo claro a seguir de sello que se vuelca con estilos extremos dentro de lo ya de por sí extremo. Cuando otros están llegando, ellos ya estaban ahí. Dicho lo cual, sigo con el Split.


Tome of the Unreplenished es un dúo de difícil localización. Si bien parece que empiezan en Chipre a lo one man band, la adición de otro músico emplaza la banda al Reino Unido pero vaya, que tampoco lo tengo claro del todo. Sus orígenes se remontan a 2012 habiendo sacado trabajos con sellos de renombre como I, Voidhanger Records (el desolador Innerstanding). El caso es que tras diversos cambios de formación, llegan incluso a ser un cuarteto con Hermes (miembro fundador), Aort, Dictator y Ayloss pero para más confusión, "Proskynesis", que así se llama su corte en el disco, lo graban: Hermes (Theremin, thunder drum, electric flute, vocals) y Dictator (Synthesizer, bouzouki, percussion, pedals).

"Proskynesis" (no lo he comentado, pero sus trabajos llevan como contexto el Neo Platonismo y la Filosofía) son 18 minutos de un Noise ambiental mezclado con Power Electronics y abigarradas estructuras muy orgánicas que se van tiñendo de una considerable epicidad cuando entran los instrumentos como el Bouzouki que copula a la perfección con el Theremin y la flauta eléctrica (ojo, todo bastante procesado y difícil de separar en cuanto a sonidos). La desesperación de la existencia llevada al extremismo sonoro, alegatos de banda sonora como si mezcláramos a Merzbow con Basil Poledouris

Las voces, cuando las hay, son gritos de guerra en un contexto cósmico; una representación acústica del Gilgamesh, el Mahabharata y el Antiguo Testamento juntos. Sólo para oídos arriesgados y con un clímax final alucinante de pedaleras y theremines en proceso de putrefacción estelar.


Starless Domain por su parte ofrecen lo que bien pudiera haber sido un álbum completo. "CERES" dura la friolera de 38 minutos y la formación es: AEF (synthesis, que imagino que serán sintes); AW (guitarra, programaciones); JR (voz y coros, bajo) y nada más y nada menos que Mories de Gnaw Their Tongues, Seirom y mil proyectos más a las Guest Vocal Transmissions.... alucinante. Lo curioso es que la banda me escribió justo después de la reseña que hice de EOS a propósito de la comparación que hice de ellos con respecto a Seirom y la jodida casualidad de que el holandés estaba colaborando con ellos para este Epistolary of the Fall.... no me digáis que este tipo de casualidades no son para pararse a pensar un rato. Lo que en mi tierra dicen ir a mear y no echar gota.

Una corta intro da paso a la espectacular cabalgada que es CERES. Inhumanas y agudas voces (si no son voces, son los jodidos planetas derrapando en una carrera Universal). Milimétrica batería programada a una velocidad de vértigo que contrasta con unos sonidos de teclados taimados. La unión de ambas sensaciones es lo que crea la atmósfera y si uno fija su atención en los sonidos lentos, la vorágine de fondo ejerce un poderoso influjo hipnótico que induce al trance. 


Las guitarras están tan enterradas que rozan lo industrial, por cierto y es curioso, pero los tratamientos de la voz y los insistentes arrebatos de la base rítmica me traen una y otra vez a la cabeza a The Nulll CollectiveTorture Wheel (vale, estos eran Funeral Doom) o Wraith of the Ropes. El espacio profundo como símil del espacio interior entre célula y célula desde la óptica sonora de un furioso Black metal que aunque tenga de base lo nórdico, se permite bajadas de tempo extrañísimas en las que se dilucidan bosques de, más que árboles naturales son esbozos mentales con forma de árbol.

Pensamientos a medio construir; una colección de maleza serotoninérgica, pasajes introspectivos cargados de electricidad estática y helados ambientes espaciales ayudan a coger aire (la batería en estos momentos suena más orgánica y menos programada). Otra edición de culto para oídos en descomposición.

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