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miércoles, 9 de junio de 2021

A. L. GUILLÉN - "MICROPOLÍTICA DEL ÉXTASIS" (AUTOEDICIÓN, 2021)

Micropolítica del Éxtasis llega para mí de sorpresa. Andaba perdido en ese Axis Mundi del pensamiento en el que crees estar en el centro y estar en todo y resulta que estás desviado unos grados y no te enteras absolutamente de nada. Así que de repente me encuentro con una filmación de una hora de duración y un CD en digipack, edición limitada, con recreaciones acústicas de la Trilogía del mismo nombre que englobaba En Recuerdo del Amado, Día de Fiesta para las Ortigas y IV Reich. Si habéis llegado hasta aquí, imagino que es porque el tema os interesa, así que lo ideal sería leer las tres primeras partes para comprender un poco el Corpus Contextual por el que se mueve este fin de ciclo (ritual de transformación) de Micropolítica del Éxtasis.

Para los más vagos de lecturano me atrevo demasiado a resumir el fondo tras el que nace dicha trilogía, pero me aventuro en resumir que tras una etapa más experimental (desde el Noise al Free Jazz y la Impro), Guillén declina el seguir Ungiendo a otras personas para ungirse él (una decisión que creo correctísima porque a veces es mejor dedicar las fuerzas en la psicorragia personal so pena de transformar lo expiritual/comunesco en un simple sello discográfico, que ya sabemos lo que conlleva). Una vez ungido (por segunda vez), se lanza al formato canción con aires al proyecto SEFRONIA pero a la vez equidistante en lo Noético. Si Sefronia cantaba y tocaba en plena fusión entre Art Pop/rock y lo Canterburiano o el R.I.O., el abordaje del formato canción de A.L. Guillén se torna sincrético siguiendo un (voy a arriesgarme bastante, no me colguéis de un palo) discurso que toca, trenza e incluso funde el Sufismo, el Internacional Situacionismo Debordiano, un anti Capitalismo marcado y que unidas todas sus piezas, acaba siendo una disección personalísima de la psique del artista. 

Ilustra, embellece, engalana la hermosa fotografía de portada de Mara B. Stones en la que hay más miga de la que pueda parecer. Me resulta curioso que la interpretación que pueda hacerse de "seguir" sea aquí justo lo contrario... "ver venir". La fotografía es tomada de frente, viéndose venir al populacho en abigarrada marcha pero había un elemento que me tenía inquieto. Al fondo del rebaño se ve algo en alza que no podía distinguir bien, y preguntado directamente a Guillén me contesta (y que me perdone por parafrasearlo): "Es la clave. Es el Extásico del Rebaño". Eso, y la tipografía Sufí con el logo en transparencia en el fondo son toda una declaración de intenciones de la cópula sagrada entre eso que en el interior se cita como "la acción política personal y cotidiana" y "la destrucción del tiempo capitalista" mimetizadas desde esos mini cócteles molotov de la sabiduría de Ibn Arabi demostrando en resumidas cuentas que la sabiduría del misticismo a veces podría ser la clave de un buen enfoque político y social pero claro... conozco a pocos místicos reales a los que les interese la política (del poder), que es lo que ahora se busca.

Volvamos a la música. Guitarra acústica, Loops y voz, grabación en La Antena Noética (Almería) en 3 días de Febrero de 2021. La elección de los 13 cortes no sé si obedecen a alguna decisión personal pero sí es cierto es que cada uno suena distinto a sus versiones de origen, y siguiendo el orden que llevan, acaban adquiriendo un corpus nuevo coherente no siendo tanto entonces una recreación sino un álbum nuevo con su propia idiosincracia. "Tus Manos, Tu Fuego" pasa a este lado de la realidad mediante un espiraloide loop casi drónico sobre el que la acústica de Guillén va zurciendo de modo pastoral (no me atrevo a citar a Lord Khrisna Von Goloka o el Folk germano Krautiano de Witthüser & Westrupp porque luego me tachan de loco). Hay un aspecto que me gusta mucho de la producción y es el uso de cierto... no sé como llamarlo... quizás eco el cual acaba habitando en las pausas/silencios y especiando/espaciando las voces de Guillén aportándoles cierto deje atemporal. Dicho de otro modo, el silencio con el eco no es silencio entonces... es un instrumento más. Desértico en ocasiones, parece como si estuviera escuchando una versión minimalista de Yawning Man en acústico y puestos hasta arriba de peyote.

Acierto importante que ya había tenido ocasión de escuchar en directo en la presentación de Kenosis es el uso del Loop en la voz, fabricando sábanas caleidoscópicas muy sugerentes que van difuminándose en un clímax en el epílogo cuasi Noise de órdago. Luego, ya sabéis... quema tu Iglesia que dirían. Vaya diez minutos de comienzo. "586 Rumi" (de En Recuerdo del Amado) y "Dame Calor" se tornan baladas intimistas, no sé si canción de autor, pero muy bellas (ojo, no es una palabra que use a menudo). La voz de Guillén ha ido depurándose con el tiempo de detritus innecesarios y es capaz de modular (con el uso de algún efecto cuando se requiere, o simplemente a capella) de un modo muy distinto (inclasificable segurísimo) a como se desarrollaba en SEFRONIA, aunque las raíces están ahí y "Tu Futuro" o "Canto" (este último con histriónico giro en modo Frith acústico alucinante) sí que se asemejan en vértebra y composición. "480 Ad-Dukkali" sin los mayestáticos arreglos sigue siendo y lo seguirá sin importar la forma en que se reinterprete, un himno destructor del Velo de Maya. 

Con "Somos Nuestros" me pasa una cosa curiosa. Por alguna razón me entran ganas de ponerme un espigado sombrero de papel, pensar en bananas y cantar por Euterpe y Daevid Allen como lo haría en Good Morning (1976)... un hippismo que teniendo por elementos solo voz y guitarra, me hacen volar al cosmos más que otras cosas directamente lisérgicas. La poesía cantada no es un género fácil, marcar los tiempos, acompasar los versos.... es por tanto que "Rie" me parece tan tan arriesgada. La melodía de la guitarra es extraña como extraños son los cánticos loopeados que cierran. "Osamenta" vuelve a ese eco difuso espectral que comentaba al inicio y que me desconcierta... mitad Country, luego Rock desértico con un abordaje de la guitarra a un pasito de la Steel Guitar (a no ser que mis cenagosas orejas estén equivocadas) pero con tratamiento percusivo de las cuerdas cuando es necesario.

Y siguen los detalles inclasificables... el Avant Folk, una especie de Rock en Oposición desbrozado del empaque soberbio camaretístico del género y su sobriedad funesta.... todo dentro de esa pátina de éxtasis sufí personal guilleniana (no quiero convertir esto en un libro, pero tendríamos que remontarnos a ALONDRA SATORI) en "Transverbación", donde Guillén se permite elevar la voz de cántico a proclama y viceversa. Soberbia tonada de circense procesión "Genocida Ciencia", a un pasito del Pop Barroco que para colmo se difumina hacia el minimalismo preciosista de "Negar la Guerra", que a su vez se revuelve en un Canterbury (Kevin Ayers) Psiquiátrico a un pasito del Daevid Allen con niveles de Litio más alterados. 

Finiquita el asunto "En Recuerdo del Amado", a un pasito del rock australiano o del country redneck de los apalaches.... ¿o será en modo música de Bar de Moteros?. No, espera, creo que parece una danza alrededor del fuego. Espera, espera.... ¿SUENA UN REBAÑO EXTÁSICO AL FINAL?. 

https://alguillen.bandcamp.com/album/micropol-tica-del-xtasis

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