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martes, 21 de enero de 2020

KOSTADIS / UNCLE GRASHA´S FLYING CIRCUS - "SPLIT" (SWEETOHM RECORDINGS, 2018)


Hoy os traigo un Split de dos proyectos alucinantes que se retroalimentan del underground mas críptico y hermético. Por un lado, KOSTADIS, excelente música experimental en solitario desde Atenas de Kostadis Michail (de bandas tan diversas como Duke Abduction, Lost Bodies, Masine Like Koma, o Wham Jah) que se nutre de la electroacústica más perversa, y por el otro los insanos checos UNCLE GRASHA´S FLYING CIRCUS de los que os hablé en por aquí con motivo de su otro Split con CALF. La edición corre a cargo del recomendadísimo sello SWEETOHM RECORDINGS de Karditsa en un vinilo con artwork doble incluido el insert.

La Cara A es de KOSTADIS. 20 minutos alucinantes grabados y masterizados entre 2017/2018 con sintes modulares, grabaciones de campo, drum machines, objetos diversos, manipulaciones de cintas y voces. "Fragments", que así se llama el tema (y que técnicamente es su tercer trabajo en solitario), cuenta con un fantástico artwork de Panagiotis Spoulos y alterna tanto pasajes crípticos que rozan el ruidismo con bellas partes acústicas (mas procesados diversos). 


Música concreta elevada a su enésima potencia (con sutil regusto Gamelán y Balinés) y por ende transformada en suerte de suite abstracta en la que cada ruido es sobrealimentado al límite de lo imposible. La comunión íntima establecida entre los chasquidos y chirridos descarnados y las melodías contemplativas que discurren en paralelo son un todo fragmentado pero compacto... una revisión sonora del Golem de Meyrink que o te destruye o te lleva al Nirvana. Puestos a comparar, me recuerda a Cyclobe en algunos detalles para al rato sonarte a algo parecido al Kraut Berlinés. 

De inicio soterrado pero de eclosión intensa, KOSTADIS demuestra un soberbio uso de recursos de todo tipo que van más allá de la simple masturbación aleatoria de potenciómetros. Mini melodías con objetos de bronce (al menos me lo parece), bases rítmicas de cariz oriental, instrumentos de viento deformados y algunos exabruptos que rozan el ruidismo emulsionan de forma conjunta a una música que roza a partes iguales lo espiritual y lo electrónico. Magnífico.


La Cara B son dos cortes de UNCLE GRASHA´S FLYING CIRCUS. "Hüzün" es un término turcos para la tristeza existencial mientras que "Hùzūn" (尊重  en chino) es la palabra para respeto y valor. La impresionante portada (The Bridge Builders) es obra de Karel Hladik. La fascinación por la propaganda, lo surrealista, las ideologías religiosas y militares son llevadas al particular terreno de los eslovenos (en cierta forma a nivel plástico/contextual recuerdan a Laibach).

Petr Habrych y Willhelm Grasslich (este último como ente ideológico, artista multidisciplinar al cargo del movimiento Pravěk Noise Section que os invito a investigar) tejen una maraña de Drone electrónico con puntos de conexión al Power Electronics. Ambientes electrificados que van, vienen y se sienten de forma física en el plexo solar.


Una catarsis deconstructivista a través de un Noise tan espacial que por momentos podría recordaros a algunos de los discos más herméticos de Acid Mothers Temple o Kawabata Makoto en solitario. Como intentar orinar en un wáter instalado en lo alto de un tornado, la música de UNCLE GRASHA´S FLYING CIRCUS destila un humor tan negro que sería como reírse de los pedos de un cadáver en putrefacción. El segundo de los temas, "Hùzūn", una delicia en modo loop de acaramelados roces metálicos de sierras marciales al más puro estilo de Die Krupps en su mítico debut de 1981 Stahlwerksinfonie o cualquiera de los exabruptos propios de Throbbing Gristle



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