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domingo, 3 de febrero de 2019

EL EXTRAÑO EPISODIO DE PYRAMID RECORDS... PARTE 2


EL EXTRAÑO EPISODIO DE PYRAMID RECORDS... PARTE 2
TEMPLE - "TEMPLE" (MENTAL EXPERIENCE 019; 2018)

Dentro de las ediciones del sello PYRAMID del controvertido TOBY ROBINSON, posiblemente TEMPLE sea el proyecto más rockero de todos. Antes de seguir, os recomiendo leer la introducción que hice del tema en particular en la reseña de THE NAZGUL (aquí) para no repetir conceptos. 

De nuevo por tanto los Dierks Studios como campo experimental y una formación que si mis datos no son erróneos se compone de Joachim Weiss (bajo), Otto Bretnacher (batería), Heinz Kramer y Rolf Foller (guitarras), Zeus B Held (mini moog, mellotron, hammond), Poseidon (voces) y Pauline Fund (tambura, voces). Todo ello bajo la ignota y mística batuta de Toby Robinson aka The Mad Twiddler.

Lo primero a destacar es que Zeus B Held formó parte de Birth Control, Sound Edge, Prontosaurus, The G. Men, Nagarock y Eruption así que junto a Toby Robinson se convierte en la segunda pieza tangible con la que hacer pie en este enorme rompecabezas. Todo esto nos lleva a pensar que se trata de un grupo de Colonia y si los datos son ciertos, el disco se publica entre 1975, 1976.

Bien, expedientes desclasificados a parte, Temple es un disco de adquisición obligatoria para cualquier coleccionista de rock alemán que se precie. Sus devaneos psicodélico/cósmicos en rivalidad con momentos que parecen sacados de la etapa más gótica de DEAD CAN DANCE le dan una personalidad única a un disco que lo mismo podría sonarte a aquellos apabullantes folkies EMTIDI que a momentos de auténtica locura a lo AMON DUUL II. Pero ojito, que justo cuando te encuentras desprevenido se lanzan en un tema a sonar como unos hipervitaminados HAWKWIND.

Que suena a gloria es evidente. Remasterizado por MENTAL EXPERIENCE (GUERSSEN) desde las cintas originales y en formatos físico CD y LP. 

(contraportada de la edición de PSI-FI)

Vamos a hacer algo extraño y escuchar el disco al revés porque este Temple tiene algo de circular (podría estar sonando en bucle tres días). "Crazy Hat/Kingdom of Gabriel" tiene algo de NICO en las voces, además de que la forma de dejar las guitarras ahí flotando en suciedad podría recordarnos a la VELVET UNDERGROUND

Qué diablos... no es que tenga algo de NICO, es que tengo que darme un pellizco en un pezón por si estoy soñando, y justo en ese momento del pellizco, el tema muta a una garajera, rápida Jam con HAWKWIND por bandera (pero más rockanrolleros que de costumbre y con más fuzz). De la sobriedad del principio del corte a una farragosa excursión por la vía láctea soltando gasóleo y con unos solos de mellotrones que quitan el hipo. Cuando crees que va a terminar, vuelven los ecos a NICO y el tema se funde en una fantástica ordalía Kraut.

Como el disco lo estamos escuchando al revés nos estalla ahora "Ship On Fire", otro trallazo de Space Rock con una voz más siniestra de lo acostumbrado pero con la base rítmica marcando el paso a los teclados obsesivos. Ese detalle de la voz hace que me acuerde de grandes actuales como AQUA NEBULA OSCILLATOR o FARFLUNG, pero bueno, eso ya a gusto del oyente aunque me reafirme en que esto suena tremendamente fresco y actual.


El corto puente de "Age of Ages", ensoñadora y con toques a fábula sonora. Una pequeña perla inclasificable que en nuestro nuevo tracklist engancha con el tema gótico por excelencia de este disco. "Leaves Are Falling / Black Light" son post punk adelantado a su tiempo. JOY DIVISION mezclados con el sonido embarrado y distorsionado de los primeros DEAD CAN DANCE y un detalle más a analizar que son las voces. 5 cortes compone el álbum y las voces son tan jodidamente variadas que hay algo que no me cuadra. 

En esta ocasión, unas líneas vocales mántricas, marciales y decadentes dialogan con un enfurruñado Korg que incluso se permite unos arabescos alucinantes mientras de fondo suena un telón cinematográfico y un riff circular de bajo. Abre el disco y cierra nuestro experimento "Heathen". Cinco minutos de teutónicas guitarras y ambientes lisérgicos. Si RAMMSTEIN hubieran nacido a finales de los 60 estarían orgullosos del estribillo, pero por derecho propio, la acojonante y garajera excursión ácida es por derecho propio un cruce entre GRAND FUNK y la psicodelica californiana.

Lo curioso es que a pesar de la variedad estilística, todo encaja como una engrasada pieza de relojero. Fabuloso.



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