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domingo, 13 de mayo de 2018

KLEINE KÄTZE - "KLEINE KÄTZE" (CASSETTE AUTOEDITADA; 2014)


[…] Yo soy el gato cerca del cual se abrió el árbol ished en Heliópolis la noche en que fueron destrozados los enemigos del Señor del Universo […]
LIBRO DE LOS MUERTOS, CAPÍTULO 17

Una traducción medianamente aceptable de KLEINE KÄTZE podría ser "gatito" o "pequeño gato". Alrededor de 9500 años de historia parecen contextualizar las vidas del ser humano y el gato, hasta el punto de que su lugar en la mitología y leyenda le reserva su particular panteón sagrado. 

Este proyecto madrileño de Electrónica y Dark Ambient surge de la aleación entre NARCOLÉPTICA (Beatriz Vaca) y DESDE LOS BOSQUES (David Coello García, del que os hablé hace poco en relación a su proyecto ATTHIS aquí) datando ya de 2014 (se grabaría en la Residencia Artística Linneo). Música atemporal para rendir especial homenaje a la figura del Felis Silvestris Catus en sus más diversas modalidades; desde el gato mitológico egipcio por excelencia de Bastet (y las urbes de Meroe y Ophir) a sus encarnaciones japonesas y turca como son Aoshima y Kalkan (islas de adoración gatuna), para pasar como no a la mitología Lovecraftiana con Ulthar y el río Skai (casualmente, el modo de recepción por satélite de TV siempre ha sido llamado SKY) y acabar con el básico, simple minimo de toda la vida, Catu... 


El disco de KLEINE KÄTZE es una endiablada muestra de cómo fundir música ritual con experimentación y electroacústica en una perfecta simbiosis donde lo sintético y orgánico se funden en sabia armonía. La guitarra procesada de Beatriz Vaca se imbuye de un misticismo abstracto con los soundscapes de David Coello en una suerte de cruce entre la escuela Berlinesa de nuevo cuño (véanse las cosas de techno/jungle que se están editando en el pionero sello MONIKA ENTERPRISE) y ruidismo contenido. Por poner algún ejemplo que se me viene a la cabeza una y otra vez están BARBARA MORGENSTERN, GUDRUN GUT y la más reciente SONAE (Sonia Güttler). No digo con esto que KLEINE KÄTZE toquen Techno, pero sí que hay cierto sustrato alemán en su forma de concebir la electrónica y los loops incesantes que se te clavan hasta provocar síndromes compartimentales en la psique (quizás por eso hayan elegido un nombre alemán aunque la verdad es que no lo sé). 

Eso con respecto algunos temas, porque otros tienen la impronta nostálgica de una nana no euclidiana que nos llegara distorsionada por una onda de radio séptica y decadente. Otros parten de la insistente sirena de alarma de un ataque de procedencia desconocida para ir añadiendo ingredientes beligerantes a una guerra de guerrillas sonora donde gana no el más ruidista, sino aquel/aquella que consiga primero la bandera de Bubastis.

Lo cierto es que no voy a separar los temas porque los 80 minutos que dura el trabajo son una suite anímica que pasa por los diversos estadíos de un Via Crucis felino; si generalmente acojona que el abismo te devuelva la mirada, cuando un gato te la devuelve algo atávico y ancestral se mueve dentro de nuestras entrañas. Drones, percusiones tribales en un juego dominatrix con la diosa Bastet de por medio. 


Curiosamente, a la Diosa Bastet se la representaba en el Antiguo Egipto con un SISTRO (morfológicamente con la forma de los cuernos de una vaca), instrumento musical de la familia de los Idiófonos (usan su propio cuerpo como ente de resonancia) común a las diosas Isis, Bat y Bastet y que a pesar de su antigüedad todavía son usados en ritos Coptos. 

Bastet a su vez es símbolo de paso entre los dos mundos (se dice que los gatos son capaces de ver a los muertos) y la música de KLEINE KÄTZE yo no sé si sirve para invocarlos, pero estoy seguro de que de hacerlo, estos se unirían al baile sincopado, abstracto y amorfo de la música de este genial dúo que huye del ruido tan marchito que parece abundar por doquier y de los clones de Brian Eno (que también últimamente se reproducen por mitosis) para crear un terreno mucho más interesante y cargado de abono musical. 

Lo que crezca de aquí sólo es posible de discernir a oscuras y en íntima comunión con unos buenos auriculares porque la cantidad de recursos y versatilidad usados son inabarcables en una simple reseña. La edición es en cassette (limitado a 40 copias) trabajado a mano, de color verde como los insondables ojos de la Diosa de la Guerra del Antiguo Egipto.


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