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martes, 17 de octubre de 2017

NACHO JAULA - "RESTOS DE ACCIDENTE" (MARBRE NEGRE; 2017)


Los Restos de Accidente componen una coda variada que trasciende la carne para abarcar aspectos que entroncan incluso con lo social. El accidente como suceso eventual que viene a romper el estado natural de las cosas deja restos a nivel biológico, psicológico y social. Curiosamente, para los académicos musicales, un "accidente" es una forma de alterar el sonido mediante el sostenido, el bemol y el becuadro. Al final de cualquiera de los casos a los que nos refiramos, son los restos los que miden la magnitud del accidente en sí mismo. En ocasiones pienso que la misma existencia es un resto... la parte de un todo que perdió su mayestática presencia en la noche de los tiempos, y de lo que  no somos más que parásitos en un intestino abocado al fracaso.

NACHO JAULA, multi instrumentista malagueño del que os he hablado tantas veces como para que esta reseña no sea precisamente un accidente, viene dejando "restos" psicológicos con su música en mi psique desde hace bastante tiempo. En esta ocasión, se torna oscuro y siniestro, casi abrazando el Drone Doom de corte funerario para traernos una serie de largas piezas claustrofóbicas. JAULA es bastante versátil y variado, y ante su prolífica carrera intachable no puede uno no puede más que quitarse la tapa de los sesos en señal de reverencia.


El artwork y masterización corren a cargo de otro que tal baila, PEPO GALÁN, y la edición es de MARBRE NEGRE de Barcelona, que desde 2009 lleva emponzoñando nuestras existencias con el lado menos comercial de la música. Limitado a 30 copias en formato A5, y con una duración de casi 60 minutos, no estamos precisamente ante un plato para amilanados oyentes de electrónica de club y similares. Aquí se busca el acople, la densidad y el juego bipolar más salvaje que puedas imaginar, llegándose incluso a bucear por aguas más propias del Dark Ambient, como es el caso del espectral inicio de "Cripta En La Boca".

Ni un atisbo de cordialidad ni sosiego, sólo pesadumbre y pena que se transmite como un duelo patológico en "Dios Es Un Almanaque", corte que se va desarrollando a través de un fondo minimalista de sintes y pedales sobre los que irrumpen picos anímicos que emulan un duelo. Una aterciopelada mortaja acampanada con lo que parecen rasgueos de guitarra (se aprecia todo mucho mejor con auriculares)... oscurísimo.

"La Playa De Los Nazarenos" rompe el disco con una melodía obsesiva y cíclica de lo que parece ser un bajo arropada por minimalismo Techno descarnado (en la forma más que en la esencia) de tintes procesionarios, contrastando con la mucho más Noise, industrial letanía de "Pequeña Esquela Desinformada", una de esas perlas que hacen que hasta TETSUO te parezca humano. Sirenas de ambulancia, el olor de la cobriza sangre mezclada con alquitrán; de la masa cerebral aliñada en tragedia.

Esquelas de sonido anómalo que te van predisponiendo para la tragedia en estado puro en el largo (26 minutos) "Restos De Accidente", temazo con ecos a los ultraolvidados TIBETAN RED, a los primeras TORACIC TAPES de MIGUEL A. RUIZ o RAFAEL FLORES y que revitaliza géneros tan denostado como es el Noise o el Drone a través de lo que parece una guitarra procesada por un agujero negro que haría eyacular al mismo STEPHEN HAWKING.

Lenta pero inexorablemente, "Restos De Accidente" se convierte en un desolador paseo espacial por un mundo muerto. Intentar atrapar mercurio en gravedad cero... el estado anímico de un doliente con los objetos de un ser querido... el miembro recién amputado por un accidente que busca ciego el resto de sus perdidas conexiones nerviosas.... RESTOS, TODOS SOMOS RESTOS.




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