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lunes, 24 de julio de 2017

EL DIABLO EXISTE... EL OJOPATIO (23 de JULIO)


La aleación carne y hierro de TETSUO podría ser el punto de partida para un mundo donde lo industrial y lo antropomórfico se convirtiesen en los nuevos bardos. Mundo futuro de guettos sonoros donde se ejecutan a los oyentes en teatros/cadalsos. No está sacado de una pesadilla escondida de Cronemberg, es simplemente un ligero esbozo de lo que vivimos ayer en EL OJOPATIO.

Una sesión de improvisación libre con las voces/performance de LORENA IZQUIERDO, la ferretería sonora de NACHO JAULA, el saxo de AKILLEAS PÓ y una invitada de excepción que para dejarla en el anonimato, diré que se trataba de K´MEN))). Se cayó del cartel VASIL HAJIGRUDEV, cosa que que apenó bastante ya que creo que un instrumento de cuerda le hubiera dado un nivel extra a la sesión.


En cualquier caso, la cosa fue brutal, por poner una palabra que entienda todo el mundo y no lleve lugar a equívocos. El centro de la actuación para mí es la electrónica oxidada de JAULA, con un volumen (necesario) de los que hacen pupa y que a poco te descuides te transmite una tetania. Narración, contexto y desenlace pasaron por las manos del ruidista malagueño, que ejecutó a la perfección cada una de las texturas necesarias para que LORENA IZQUIERDO interpretase su sobrecogedora narración/teatro/proclama oscura que en un teatro de fondo de terciopelo rojo (y suelo negro) hubiese dado muchísimo miedo. 

No se me entienda mal... la cosa no fue precisamente fácil de digerir. Uso simbólico del papel, la tinta negra y los sentidos en un cabaret anómalo donde EL DIABLO EXISTE


Los saxos violentos de y las texturas conseguidas por este en los pedales creando una suerte de jungle/groove donde flotabam neblinosos bucles perversos a lo MILES DAVIS, penetrados por la presencia magnética de la performance de Lorena, absolutamente inmersa en sus soliloquios trance/chamánicos de urbes corruptas, mal en estado puro y crítica antisistema. Fantástico último tramo de JAULA con coqueteos techno industriales y pulsos varios... volumen atronador como mandan los cánones si uno quiere sentir en la epidermis el verdadero efecto que estas sesiones ejercen sobre el organismo.

Como colofón tuvimos la presencia de una joven y naciente saxofonista que aportaría su aplomo, juventud y ganas de comerse el mundo. Un acto valiente que indica para mí que no todo está perdido en la generación y cultura que nos va a enterrar. 

Unos 50 minutos de descenso por la escalera más antigua de la humanidad. Esa en la que la sangre va desgastando los peldaños hasta el punto de que la subida cada vez es más complicada. Ni agarrarte a los coágulos te servirá para evadir la caída.








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