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lunes, 7 de octubre de 2013

+ 1 (DENNIS ILIADIS; ESTADOS UNIDOS, 2013)

"Tres amigos del instituto van a la fiesta más grande del año. Cada uno busca una cosa distinta: amor, sexo o simplemente una conexión humana. Cuando un fenómeno sobrenatural irrumpe en la fiesta, se convertirá en la noche más extraña que jamás nadie haya vivido. La fiesta rápidamente se convierte en un caos que los desafiará a averiguar si pueden seguir siendo amigos o si tan solo pueden llegar a sobrevivir. (FILMAFFINITY)"

Probablemente esta película se quede más en una maniobra de marketing que en un film de verdadero culto. 

Por trazar paralelismos con historias de saltos temporales que me han sorprendido en los últimos tiempos tendría que citar a la excelente DONNIE DARKO (Richard Kelly, 2001), la brutal TRIANGLE (Christopher Smith, 2009), la más irregular MODUS ANOMALI (Joko Anwar, 2012) o la matemáticamente precisa PRIMER (Shane Carruth, 2004)... y evidentemente esta PLUS ONE (+1) no llega al nivel de aquellas. El director es el griego DENNIS ILIADIS, encargado de realizar el remake de LA ÚLTIMA CASA A LA IZQUIERDA (2009) o la más extrema HARDCORE (2004) que todavía no he tenído oportunidad de visionar.

A pesar de que la historia flaquea en algunos momentos, tengo que reconocer que me ha seducido totalmente su ambiente ochentero y su imposible historia totalmente deudora de las sesiones dobles de cine de verano norteamericanas, los cómics de ciencia ficción de los años 50 y su toque genuinamente adolescente. Claustrofóbicamente divertida, su trama se desarrolla en una interminable fiesta donde puede ocurrir de todo (literalmente), y viene a ser una especie de PORKY´S en versión ciencia-ficción cruzada con LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS (en cualquiera de sus versiones) o el relato EL COLOR QUE VINO DEL ESPACIO de LOVECRAFT...

Los protagonistas están muy correctos y la banda sonora es obsesiva y bailona. Los efectos digitales excelentes y por poner pegas... bueno, el final es realmente malo y soso pero nada más que por la hora y media de puro desmadre ya merece la pena verla. Lástima que el director no se haya atrevido a filmar algo más extremo, porque el resultado habría sido bien distinto.


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